29 diciembre 2020

¿Y si repetimos el 2020 para que no quede tan deprimente?


 Apareció ante la Inspección Técnica de Años con gesto tímido. Llevaba  mascarilla FFP3 con válvula, gafas de protección sanitaria y bata de cirujano. Sus manos estaban cubiertas por guantes de nitrilo. Sin embargo debajo de tanto camuflaje era inconfundible.

  • Pase rápido - le dijeron -lo conocemos bien y no necesitamos mirarlo más a fondo.

Sorprendido, se irguió, miró al Alto Tribunal y balbuceó unas disculpas:

  • No era mi intención ser un año tan nefasto.
  • Nefasto e irremediable.
  • Quizás pueda hacer algo.  Si me repito, siendo otra vez 2020, no quedaré como un año tan deprimente.
  • Nunca se ha visto tal cosa.
  • Pero el 2020 es un número bonito y quizás podría ser interesante que existiese un 2020 bis.
  • Lo sentimos, 365 días es el plazo establecido y modificarlo solo traería mayores trastornos.
  • Antes del calendario juliano e incluso del gregoriano no había tantas rigideces.
  • Todo ha cambiado desde entonces. La interconexión entre tiempo y vida es muy intensa y no podemos interferir en ella. 
  • Pero podrían hacer algo antes de dejarme ir a los almacenes de la historia con tan mala imagen.
  • Olvídelo, el 2021 está preparado para salir de su vaina temporal y usted ya ha agotado su momento. ¿Algo más que comentar?
  • Qué conste que he hecho lo que he podido teniendo en cuenta la herencia recibida. 
  • Eso nos suena familiar, pero ya no vale como excusa.
  • Las desgracias las ha traído la especie humana no yo, que solo soy un contenedor.
  • Disculpas.
  • Es que es así. Llaman demasiado la atención los asuntos terribles, casi siempre venidos de otros momentos, pero las cosas han seguido su rumbo. No se ha interrumpido el ciclo de la vida y las olas del mar siguen besando las arenas o acariciando las rocas en  vez de escapar asustadas más allá de la estratosfera. Mucha tristeza dicen, pero las mareas siguen su curso y no se han desbocado.
  • ¿Pero quién va a pagar los platos rotos?
  • No es mi problema, yo ya me voy. 
  • Primero quiere remediar el mal hecho duplicándose a si mismo y ahora no asume sus responsabilidades ante tanto desgracia, tristeza y dolor que deja atrás.
  • Ustedes me han dicho que no puedo seguir, por lo tanto mis responsabilidades acaban el 31 de diciembre a las 23 horas 59 minutos y 59 segundos.  
  • Quiere eximirse.
  • Mi única obligación era darle continuidad a la vida. Lo he hecho y me largo. Me han invitado a una fiesta de despedida y tengo que ir antes del toque de queda.
  • No se fíe, hay muchos que le tienen ganas y quizás no sean muy cordiales.
  • Seguro que son amables y cariñosos, no pueden librarse de mí y en definitiva, tienen la seguridad de que no me van a volver a ver. Despídanme del 2021. Le deseo mucha suerte, no sabe lo que le espera.

11 diciembre 2020

El coronel ya tiene quien le quiere

Está lista. A punto de entrar en combate, Lourdes Caro mira la cajetilla de cigarrillos mentolados que le ha regalado su pariente del estanco. Será de los últimos que se fume. La Unión Europea los ha prohibido. La Unión Europea siempre cuida la salud de sus ciudadanos. 

Se sonríe, le echa una última calada al pitillo y lo lanza con destreza a la papelera. Al segundo, las puertas abatibles del vestuario masculino se rinden al impacto súbito de su poderoso trasero. Pertrechada con sus armas más mortíferas -fregona, cubo, lejía, detergente y paños de todos los tamaños- entra en el recinto más odioso del Club Social, Recreativo, Deportivo y Militar El Talón en Posición. Una vez más da unos traspiés ante aquel repulsivo tufo, mezcla de sudor enfriado, perfume de marca, colonia barata, desodorante y agua estancada. Han pasado siete horas del cierre de las instalaciones, pero la masa viscosa sigue ahí, delante de sus ojos, dispuesta a arrastrarla a un infierno morboso y putrefacto donde será devorada por un enjambre enloquecido de testosteronas marciales. Agarra el palo de la fregona y se pone de puntillas para abrir los dos mínimos ventanucos del techo. La niebla condensada no se desvanece y Lourdes, atacada por los nervios, empieza a lanzar manotazos a diestro y siniestro.

  • ¿Y eso?

Cree haber percibido un movimiento detrás. Se da la vuelta y se queda petrificada. Hay un tío en bolas al otro lado del espejo que cubre la línea de lavabos. No hay duda, un tipo pálido y tiritante permanece en ese lugar agitando tristemente la mano izquierda en esmirriado saludo, mientras que con la derecha esconde y sujeta sus partes pudendas. 

  • ¿Qué coño hace usted ahí a estas horas? No me gustan los exhibicionistas. Además ¿por qué solo aparece en ese lado del espejo? 
  • Per..perdone la incoherencia de la situación, soy el coronel Modorra. Solo estaba echándome crema y mirándome cuando... 
  • Ya, es uno de esos tipejos enamorados de su cuerpo serrano. Da asco, pelado como un bebé pasando de los cincuenta. Además está hinchado como un pavo sacado del horno. A saber que potingues y pastillas se mete encima. 
  • Un respeto, señora, exijo el tratamiento que corresponde a mi rango.
  • ¿Un tratamiento de belleza quizás?
  •  No, señora, soy coronel y por tanto se me debe tratar como señoría.
  • Pues bien, señoría, parece mentira que siendo tan coronel sea un pichafría, aunque quizás no sea el mejor momento para comentarlo después de pasar tantas horas en cueros.
  • Un respeto, señora.
  •  Un respeto, leches. Yo soy la limpiadora y ya va siendo hora de que ustedes respeten a los civiles. Claro, como viven en su burbujita cuartelera alejada de la gente normal, se les ocurren ideas peregrinas. Y la suya al menos es una bobada y no parece sangrienta.
  • Bueno no hago mal a nadie, pero el espejo... 
  •  El espejo se lo tragó. No es un espejo disciplinado, merece unos meses de arresto. Quizás en una prisión militar.
  • ¿Cómo ha sabido que me tragó? Hizo gluppp como un desagüe y me absorbió para dentro. Estaban a punto de cerrar y solo quedaba yo. Nadie se enteró hasta ahora. 
  • No se habrá aburrido. Ha tenido tiempo de sobra para seguir contemplándose y el espejo se habrá sentido inmensamente feliz de tener un coronel preso de su amor. 
  • ¿Qué dice? 
  • No sea tonto, hasta un niño puede imaginar que el espejo al ver que se asomaba tanto, ha pensado que se sentía atraído por él y como suele pasar, se ha enamorado a su vez. Al ser un amor correspondido, ha decidido traerlo a su lado. 
  •  Eso es un disparate, una calumnia, no había oído nunca una barbaridad semejante. Soy un hombre casado, católico y alejado de extrañas aberraciones. Haga algo y sáqueme de aquí, es una orden. 
  • ¿Una orden? ¿Usted  se cree qué puede disponer de mí solo porque lleva unos galones en la bocamanga? No voy a hacer nada, no estoy bajo su mando. Bastante tiene una con levantarse a las cinco de la mañana para limpiar sus mierdas. Además tengo la costumbre de no meterme en ajenos amoríos. Ya tengo bastantes con los míos. Abur. 

 


20 noviembre 2020

Momento humillante del déspota arrogante


El hombre más arrogante del mundo pasó corriendo a mi lado. Tenía una cita ineludible a las 10.55 en el hoyo 7 de su propio campo de golf "El Cobijo del Pijo". No había nada extraordinario en ello. Al menos para un conejo blanco de ojos rosados y solitario como yo que tiene su madriguera en aquel privilegiado lugar. Tampoco me pareció muy extraño  oír que el tipo,  tras consultar su reloj de bolsillo, soltó un "Dios mío, voy a llegar tarde". Un legendario pariente mío dijo lo mismo en un relato humano antiguo y ahora es un mantra conocido y practicado en toda la comunidad conejil. Además hay que entender que es ineludible ser puntual cuando uno está citado con el presidente de Kaox International (KAIN) en persona. No valen excusas, aún siendo el déspota más arrogante del mundo.

Había venido solo. Tras dejar su carro eléctrico abajo, subió pesadamente hasta la loma coronada por un grupo de acacias. Al llegar, se sacudió el sudor con un pañuelo de seda con sus iniciales y decidió esperar orgulloso a su  interlocutor apoyado en un lujoso palo de titanio, mirando al green. Al segundo, se oyó un ruido procedente del búnker. Se había formado un remolino en la arena. Instantáneamente salió a la superficie una plataforma metálica negra semejante a un ascensor, brillando al sol de la mañana. Se abrió una puerta. Salieron dos moles humanas trajeadas, equipados con AKS-74U, cascos en las orejas y gafas oscuras. Detrás apareció un tipo pequeño y rubio que tras hacer visera con su mano, localizó a su presa con la vista. Luego caminó hacia la loma con andar tranquilo, confiando en los guardaespaldas que iban detrás con sus armas apuntando al cielo.  

Al encontrarse, los dos hombres principales se ajustaron las mascarillas y entrechocaron los codos. Aprovecho para escribir que no entiendo este súbito cambio de costumbres en la especie humana. Llevo mucho tiempo observándolos, estudiando sus gestos y actitudes, y no logro comprender lo que les ha pasado. ¿Se habrán vuelto humildes? Y sobre todo, ¿seguirán cazando y comiéndose a mis desafortunados parientes? Los miembros de la comunidad interconejil no hemos resuelto aún esta vital incógnita. Tendremos que hacer un congreso o seminario sobre el tema.

Tras los saludos de rigor, el hombre más arrogante del mundo le lanzó algún reproche al tipo bajito usando su acostumbrado estilo despótico. Este, ni se inmutó. Miraba al otro, de abajo arriba, con mirada gélida e hiriente, tan mortífera como un balazo de escopeta en el vientre de alguno de mis congéneres. Su respuesta fue corta y hostil. El hombre más arrogante del mundo se puso algo más colorado de lo habitual y tartamudeo al contestarle con tono suplicante. El presidente de Kaox International (KAIN) repitió literalmente su respuesta anterior. El hombre más arrogante del mundo se arrodilló y se convirtió en el hombre más suplicante del mundo. El otro no se mostró conmovido, dio media vuelta y bajó por la loma acompañado de sus matones. El hombre más arrogante del mundo se quedó chillando arriba mientras observaba como los otros se metían en el ascensor y desaparecían bajo la arena del búnker.
Mientras me alimentaba con un poco más de heno, me sientan fatal las zanahorias, vi como el hombre más arrogante del mundo se recomponía el traje, se atusaba el pelo y ponía su tradicional cara de asco antes de bajar  hacia donde tenía el carrito eléctrico. Corrí y llegué antes que él. Aquel tipo no me gustaba nada e hice lo único que está al alcance de un vulnerable conejo frente al déspota más arrogante del mundo.

06 noviembre 2020

La proeza singular de un empleado ejemplar

  • ¿Qué hace usted aquí, Modesto?  
  • Trabajando, señor director, como todos los días. ¿No querrá que me quede en casa en tiempos de pandemia?
  • Pero Modesto, usted ya no tiene trabajo. 
  • ¿Me manda al paro? ¿También me va a echar a mí después de regalarle a esta empresa 30 años de mi vida? 
  • No es eso, el problema es que...a ver como se lo digo. Usted no necesita trabajar porque...
  • ¿Quiere que me acoja a un ERTE? Pues no será  mucho con la miseria de sueldo que me paga. Prefiero seguir siendo ese  "empleado veterano y competente que tanto ayuda a la empresa" como usted me dice. No es ningún premio volver a casa con esa paga y sin saber hacer otra cosa que currar.
  •  E...es que tampoco puede ir a su casa.
  • Pues acláreme que va a ser de mi vida, ya que lo sabe mejor que yo. 
  • Mi buen Modesto, me veo en la penosa tarea de informarle de que el viernes pasado fue encontrado muerto en este despacho por la señora de la limpieza. Hacía dos horas que había acabado la jornada pero al parecer usted tenía algún asunto pendiente que resolver. Se levantó su cadáver con suma precaución por lo del Covid y se le llevó al tanatorio. Esta mañana se celebró el entierro. Justamente acabamos de venir de esa ceremonia y me he acercado hasta aquí porque vi luz debajo de la puerta.
  • Vaya contrariedad. ¿Y qué voy a hacer ahora? No se me ha perdido nada en el cementerio. Me falta experiencia como difunto. Como le he comentado, solo se me da bien esto.
  • A decir verdad, es una situación embarazosa. ¿Les gustaría seguir trabajando?
  • ¿Cómo, aquí? Pero si estoy muerto...
  • Solo lo sabría el equipo directivo. Eso sí, tendríamos que poner su despacho en un lugar más discreto. Quizás en el sótano.
  • ¿Y qué tipo de gratificación recibiría por seguir empleado con ustedes?
  • ¿Le parece poco contribuir al bienestar de la empresa sin tener que someterse a las habituales limitaciones a los que estamos sometidos los seres corpóreos?
  • Eso es muy etéreo.
  • Querido Modesto, usted ya es etéreo y no necesita vulgares gratificaciones físicas. ¿Para qué necesita el dinero si está muerto? No necesita comer, ni tener un hogar. Tampoco necesita el  coche, comprar una lavadora o pagar la carrera de sus hijos. Por supuesto, se acabaron los planes de futuro porque su presente es ya su futuro. Además viajar va a ser un chollo, ya que en un plis plas puede ir a cualquier parte.
  • ¿Usted cree?
  •  Eso es lo que he visto en esas películas sobre espectros y seres de ultratumba. Me parece que aquí los únicos beneficiados serán ustedes que no tendrán que soltar un euro. 
  • Modesto, por favor, le ofrezco algo mucho mejor que las caducas recompensas físicas. Le ofrezco ser útil. Un difunto útil a la sociedad que no perderá el tiempo arrastrando cadenas, recordando pasados agravios y asustando a los vivos. Una ocasión de primera para un difunto novato.

21 octubre 2020

Papá, no quiero ser gurú

Mi padre me llamó al garaje y me hizo sentar en un sillón cochambroso que había comprado en el mercadillo de los domingos. A falta de otras virtudes, pretendía que la familia reconociese su maravilloso olfato para descubrir deslumbrantes gangas entre la mierda. En realidad era algo hipócrita, ya que no tenía valor para exponerlas a la vista en los opulentos salones de nuestra fastuosa mansión familiar. 
  • Te he hecho venir aquí, porque espero que me digas de una santa vez que pretendes hacer con tu vida. 
  • ¿Y para eso me traes al garaje? Eso es muy cutre.
  • Jacobo Guzmán, no estoy para coñas.
  •  Papá, te lo he dicho en varias ocasiones: quiero trabajar en tu grupo de empresas. Con ellas has adquirido fama y fortuna
  • Esas son bobadas. Con dos hijos en la pomada tengo bastante. Eres el último y como tal, tanto tu madre como yo, hemos depositado en ti nuevas esperanzas. 
  •  No os podéis quejar, a mis hermanos les ha ido bien. El mayor aprobó las oposiciones y ya es un alto funcionario en la Junta. Además le han ofrecido un puesto relevante en las listas electorales del partido. 
  • ¿Y crees que me salió gratis que esté donde está?
  • El segundo no ha acabado arquitectura  pero ya  es el director en una de tus filiales inmobiliarias.
  • ¿Funcionario, arquitecto, político, promotor? Aspiras a bien poco ¿Qué mérito tiene aprobar una oposición cuando el tribunal es amante de las prebendas o blando para el chantaje? Por otro lado, cualquier idiota puede llevar una empresa o triunfar en política si cuenta con la influencia adecuada. Yo quiero para ti algo distinto. 
  • Tú empezaste una carrera. 
  • No tuve opción. Tu abuelo me puso entre la espada y la pared y me matriculé en una Escuela de Negocios, pero  aprendí trapicheando con mis compañeros, no recurrí a las chorradas que aquellos petulantes idiotas querían enseñarme.
  •  ¿Y cuáles son tus planes? ¿Quieres prepararme para presidente?
  •  Bah eso ya no tiene interés, somos nosotros quienes manejamos el tinglado. Quiero algo más espiritual para ti. Algo con  suficiente capacidad de seducción como para manejar las mentes del rebaño.
  • ¿Pretendes que me haga publicitario o que me contraten de ejecutivo en alguna de esas empresas tecnológicas que dirigen el mundo? 
  • No, nene, lo que necesitamos es un líder religioso en la familia. 
  • Te lo juro, ni de coña vas a conseguir que me hago cura. ¿Vale? Aunque luego me hagas arzobispo.
  • Tranqui, serás gurú. ¿No sé por qué pones esa cara de sorpresa? Eso es garantizarse un futuro de verdad y tener un poder sin límites. Serás rico, te adorarán las multitudes, fijarás las normas y ritos que más te gusten, accederás al patrimonio de los idiotas adinerados que te sigan y encima tendrás mucho sexo. ¿Hay algo mejor? 
  • Pero yo no sé si tengo carisma, papi, y nunca fui bueno en filosofía ni en religión. Además...
  • ¿Además qué? ¿No quieres llevarle la felicidad a los bobos usando una doctrina de tu invención? ¿No te mola tener un ejército privado de matones y abogados que te puedan proteger de los traidores y de las mentiras de los medios?
  • Es espeluznante, de verdad; pero aunque soy fotogénico, no sé que tal me quedaría la barba de santón y la túnica.
  • No te preocupes, lo tengo todo montado. He hablado con un tipo muy experimentado que lleva muchos años en este negocio, solo quiere llevar la pasta y dirigir en tu nombre el cotarro, pero si es un pesado lo acusas de hereje y te lo cargas cuando seas todopoderoso. 
  • Papá, no sé si daré el tipo. Soy muy dubitativo, se me da mal soltar sentencias, aforismos y moralejas.
  • Contarás con el asesoramiento de nuestro departamento creativo y de nuestro gabinete de prensa. 
  • Pero necesito una revelación que me venga de...de alguna parte. Una luz en el camino de mi existencia.
  • Te hemos preparado el refugio de un anacoreta famoso que vivía encima de unas rocas y hacía escultoras de piedra. Allá pasarás unos meses hasta que te vuelvas místico. Si es necesario te dejaremos a pan y agua.
  • ¿Pasando frío, en taparrabos y sin conexión a Internet?
  • Tendrás un refugio acogedor y espacioso debajo de la chabola; con servicio exclusivo, pero solo lo sabremos unos pocos.
  • Papá, lo que me pides es todo un compromiso para una persona acostumbrada a los placeres de la riqueza.
  • Hijo, sé sincero ¿no te atrae ser patriarca de una secta milenarista de las que hacen yoga y bailan danzas religiosas lanzando pétalos a diestro y siniestro mientras proclaman tu nombre como un mantra?
  • Bueno, no sé,  ¿Seguro que hasta habéis pensado en el nombre de la secta y como me llamaré yo mismo?
  • Hemos barajado muchas opciones, pero nos hemos inclinado por llamarla Círculo de los Suicidas Perezosos y a ti Krapp, el Doctor Krapp. ¿A qué te gusta?😊

01 octubre 2020

Don Quijote se recupera en el hospital

  • Este es el paciente del que le hablé, doctor. Ha chocado con su caballo contra la pala de un aerogenerador. Tras examinarlo tiene cuatro costillas y el fémur izquierdo en la región intertrocantérica fracturados. Además, como ve, tiene diversas erosiones en la cara. No apreciamos lesiones internas. 
  • No sé si la he oído bien. ¿Se ha estrellado contra un aerogenerador? 
  • Tal cual, el caballo quedo ileso porque pudo esquivar la pala antes de ser alcanzado.
  • ¿Podría ser un intento de suicidio?
  • No lo sabemos, puede que se haya lanzado hacia delante con lo que parece una lanza, varios fragmentos rotos así lo sugieren.
  • ¿Han podido hablar con él? 
  • Está en estado de shock y lo hemos sedado. Desde que entró en Urgencias solo dice frases inconexas que no logramos descifrar. 
  • Todo esto que me cuenta me resulta extrañamente familiar, debo tener un déjà vu. ¿Cómo se llama el accidentado?
  • Espere, que miro su expediente. Aquí está.  Los datos nos lo has dado un tipo bajito y rollizo vestido a la antigua que salió corriendo cuando le solicitamos más información. El paciente se llama Alonso Quijano es propietario agrícola y viene de La Mancha según nos comentó.
  • ¿Cómo de La Mancha? ¿De qué lugar de La Mancha?
  • No lo sabemos, el tipo bajito dijo que no quería acordarse del nombre del lugar. Fue entonces cuando tuvo esa reacción sorprendente. Dio media vuelta y se largó corriendo de forma ligera a pesar de su peso. Avisé a un enfermero que salió tras él, pero el individuo ya estaba muy lejos, arriba en el monte azuzando  a un burro que más parecía un caballo de hipódromo.
  • Es todo muy extraño y la cara y el nombre del paciente me siguen pareciendo muy cercanos. ¿Hay algo más?
  • El tal Quijano llevaba puesto una especie de armadura oxidada. Nos costó Dios y ayuda quitársela porque no dejaba de golpearnos con los puños llamándonos "hideputas" "bellacos" "malandrines" y otras cosas por el estilo. Por si no tuviéramos bastante con el covid ahora tenemos que soportar a gente que se le ha ido la olla.
  • Quizás el covid tengo algo que ver con ello. Déjeme con el enfermo que parece que se está despertando.
  • ¿Es usted el maligno encantador que me tiene aprisionado en este lecho y dentro de esta alcoba extrañamente blanca aunque repleta de artilugios diabólicos que oprimen mi cuerpo? Sea valiente, quítese la máscara que no puedo ver su cara.  
  • No es cuestión de valentía, soy el doctor, estamos en plena epidemia y debemos protegernos.
  • ¿Peste en el territorio de los encantamientos? Pues como sabrá, doctor, para protegerse de la peste se necesita un equilibrio entre los cuatro humores del cuerpo. Yo estoy a salvo de ello, hace meses que no me lavo y no hay espacio para que entren las miasmas.
  • Oler le huelo mucho, a mi pesar, y entiendo que es usted un negacionista, pero recurrir a gente como Hipócrates o Galeno me resulta excesivamente arcaico; aunque claro, hoy en día con las redes sociales hay gente para todo.
  • Sepa vuestra merced, que si reniega de esos grandes sabios demuestra ser un ganapán pelarruecas indigno de su profesión.
  • Quizás.
    Enfermera, hay que trasladar al paciente a la planta de psiquiatría, que lo coloquen al lado de nuestro amigo Gramsci
  • ¿Gramsci?
  • Sí,  le llaman así, porque al parecer se le fue la cabeza tras leer los 32 cuadernos de cárcel de Gramsci y los libros de todos sus comentaristas posteriores.
  • Madre mía, menuda indigestión, son muchos libros.
  • Y tanta, fíjese que quiso montar un bloque contrahegémonico de pacientes que haga frente al bloque hegemónico psiquiátrico. Ahora ha aceptado la inevitabilidad de la dominación sanitaria
  • Eso más parece de Michel Foucault y su obsesión por la locura y las clínicas.
  • No se le escapa una, pero se trata de un gramsciano pura sangre, sin mistificaciones postmodernas.
  • Truhán moderno y majadero antiguo, de villana y grosera tela tejido, echacuervos, corazón de mantequillas, ánimo de ratón casero, alma endurecida, pan mal empleado...
  • Venga, que se desmadra, Quijano. Póngale otro sedante y súbanlo ya, que hay mucho trabajo pendiente.
El gran Quino también tenía que contar su versión
 

17 septiembre 2020

Cambiar el mundo lleva su tiempo

La pareja de militantes estaba inquieta aquella mañana. Nunca pensaron que les tocaría repartir propaganda electoral en un poblado chabolista, pero ahora entendían que el partido también debía llegar a los más desfavorecidos. 
Contemplaron desde arriba aquella acumulación de precarias y abigarradas viviendas fabricadas con tablas de madera, plástico y uralita. Estaban tan juntas, que parecían caravanas de colonos convertidas en improvisadas barricadas para defenderse de las acometidas de los indios
¿Quiénes eran los indios para aquellos habitantes del mismísimo infierno?
Ella y él miraron a todas partes esperando encontrar algo alentador en aquella apiñada desolación. No lo había. Podrían estar en una villa miseria de Buenos Aires, en una favela en Río, en un bidonville de Dakar o en un shanty town en Karachi. Respiraron a fondo y bajaron por un camino de tierra, seco en aquel otoño primerizo. Llegaron hasta la primera casa. Oyeron chillidos de niño, ruidos de cacharros y una ronca voz femenina pidiendo silencio.  Él golpeó la puerta con los nudillos y junto con su compañera, se puso a esperar la respuesta visiblemente ansioso. La mujer gorda que les abrió la puerta quizás era joven, pero no aparentaba menos de 60 años en sus rasgos gastados y sombríos. Más allá del umbral, detrás de ella, un niño de unos 4 años jugueteaba medio desnudo en el suelo de tierra.
  • ¿Qué quieren? ¿Son los del Banco de Alimentos? Ya tengo a mi hijo trabajando en el súper de repartidor. Espero que con lo que gana tengamos para todos. Tengo seis hijos y estoy sola, pero nos arreglaremos muy bien. Seguro.
  • No, no somos del Banco de Alimentos. 
  • Ah entonces serán de la asociación esa de la parroquia. Gracias pero como les he dicho no necesitamos. Mi hijo trabaja desde hace un mes y contamos con su jornal. 
  • No, no somos de ninguna parroquia. En realidad estamos yendo por las casas para...
  • ¿No serán inspectores escolares o de la Asistencia Social? Mis niños van todos los días al colegio y el que está aquí es porque no nos podemos permitir  una guardería privada y la municipal está muy lejos. Además no podría ir tiene algo de fiebre y tosió durante la noche. 
  • No, señora no. Venimos por otra cuestión. Estamos recorriendo las casas para entregarles nuestros folletos y pedirle el voto para el Partido del Pueblo de Snobia. ¿Suponemos que estará enterada de que hay elecciones?
  • Algo me suena, pero me da igual. Gane quien gane, seguiremos viviendo como ratas.
  • Se equivoca, cuando gobernemos nosotros eliminaremos este poblado y cada familia tendrá un piso espacioso. Podrán acogerse a una renta de inserción social que les permitirá vivir con cierta holgura. Sus hijos tendrán buenas oportunidades para estudiar y la sanidad pública será asequible para todos ustedes.
  • Claro y comeremos perdices. Ese es el cuento de la lechera y siendo muy ignorante, creo que son elecciones para elegir presidente. El chabolismo no es importante para elegir un presidente. Además les digo una cosa, mi hijo trae todo el dinero a casa y lo junta con lo poco que sacan los otros vendiendo cartones. Gana algo más pero lo reparte con sus hermanos y con su madre. Somos su familia, joder, él tiene trabajo y ellos no,  pero podría ser al revés y le gustaría que le hicieran a él lo que ahora hace él por los suyos. ¿Por qué a los políticos que dicen defendernos les cuesta tanto escucharnos? ¿Por qué no dejan de mirarnos como si nos tuvieran pena o asco? ¿Por qué se pelean entre ustedes si todos dicen querer los mejor para los que sufrimos? Deberían luchar juntos por lo mismo, como luchamos nosotros, pero están más preocupados por poner por delante el nombre de su partido que por arreglar las cosas.
  • La entendemos, dice cosas sensatas, pero es que no todos somos lo mismo. Unos no quieren cambiar nada y nosotros...
  •  Ustedes lo dejan para más adelante.
  • Tiene que comprender que cambiar el mundo lleva su tiempo.
  • Pues mientras tanto intenten cambiar lo más cercano y  sáquennos de esta miseria.
  • Para ello necesitamos sus votos.
  • Muchos no podremos votarles.
  • ¿Son extranjeros?
  • Hay de todo, pero los de aquí tampoco estamos empadronados. Vamos donde podemos o donde nos dejan estar.
  • ¿Entonces por qué nos hace perder el tiempo hablando con usted?
  • Lo acaban de decir, cambiar el mundo lleva su tiempo por lo tanto no hay peligro de perderlo escuchando a la gente que se dice defender y no quedarse solo con las frases bonitas que uno ha leído en algún libraco o discutido con sus camaradas de las pantallas. Sueñan con cambiar el mundo, pero a menudo se olvidan de despertar luego para ir mejorando lo menudo.

04 septiembre 2020

Tinieblas y fulgores de un hombre espejo

Al fin comprendí que el verdadero sentido de mi vida era ser un hombre espejo. Necesité mucho tiempo para aceptarlo. De natural tímido y reservado, me resultaba chocante la afición de la gente a acercarse y contarme sus más íntimos pesares a la menor oportunidad. En una ocasión, un policía municipal chulesco y prepotente que estaba poniendo una multa a mi coche, aparcado en flagrante doble fila, acabó llorando sobre mi hombro mientras me contaba que antes no era así, que se había vuelto un implacable cabrón a raíz de sorprender a su pareja acostada con el sargento que le hacía la puñeta en el cuartel. El uniformado veía en cada infractor un futuro candidato a ocupar su lecho conyugal y por ello, aunque se le encogía el corazón, tenía que desestimar mi descabellada idea de retirarme la sanción.
 

Empece a pensar que quizás tenía unas dotes fuera de lo común y que podía ser interesante no desaprovechar una espléndida oportunidad y poner en juego mis enormes potencialidades. Mi condición de próspero y avispado promotor inmobiliario me da muchas satisfacciones, sobre todo cuando compro favores o enladrillo paisajes, pero quizás en el futuro me sienta mal no sacar el partido debido a todo mi talento.

No obstante, algo me decía que me sobrevaloraba en demasía. En realidad los demás se acercaban a mí pero yo no tenía nada que contarles. Venían, me hacían partícipe de muchos detalles de su vida lastimosa y se marchaban aliviados. Yo me quedaba como un pasmarote sin haber dicho nada. Sé que los psicoanalistas hacen lo mismo pero en su caso cobran suculentas minutas mientras alargan sus supuestas terapias durante años y años. Los curas, aunque no cobran, pueden dar rienda suelta a sus más bajos instintos en el confesionario, tanto lanzando su rastrera mirada sobre los rincones más oscuros de la vida de sus fieles, como dictando sádicas penitencias que alivian su desbocada sexualidad reprimida.

¿Pero qué sacaba yo de esa inusitada eficacia como vertedero de desdichas? Tragaba con todo lo que me echaban encima pero luego no me sentía con capacidad de digerirlo. Era demasiado peso encima. Una carga que me hacía sentir débil y vulnerable. Casi de cristal. Como aquel Licenciado Vidriera del relato de Cervantes.

Claro, al fin lo entendí. No podía  liberarme de mi fragilidad pero podía hacer uso de ella. Debía pulirme. Hacerme más ligero, más plano. Tenía que recubrirme con una capa de metal  plateado que protegiese mi interior.
Con vuestra ayuda lo he conseguido.
Vosotros me habéis pulido con vuestros lamentos. Me habéis aligerado tras golpearme con vuestro pesado malestar. Me habéis convertido en un tipo plano con vuestra prepotencia ególatra. Habéis solidificado mi interior con una capa de indiferencia, inmutable a vuestros patéticos arañazos.
Gracias.
Gracias por todo.
Gracias por convertirme en un hombre espejo.

13 agosto 2020

El Éxodo se nos está haciendo largo, Moisés

  • El Éxodo se nos está haciendo largo, Moisés. Son muchos años dando vueltas por este puto desierto sin encontrar la Tierra Prometida. 
  • ¿Qué farfullas miserable. Una gran meta requiere un gran esfuerzo. ¿Quieres encender mi ira o la del propio Yahvé, Nuestro Señor y Protector?
  • ¿Ves? No te podemos decir nada sin que te pongas en plan bíblico. Recurres a Yahvé como si fuera tu guardaespaldas y así da mucho apuro decirte lo que pensamos. 
  • ¿Pensáis? ¿Quiénes sois los que piensan lo que no se debe pensar? 
  • A ver, Moisés, pongamos las cosas en claro, formo parte del Consejo de Ancianos y soy el representante elegido por  ellos para decirte como nos sentimos. Si me haces algo a mí, tendrás que castigar al resto.
  •  ¿Qué clase de consejo es un consejo de viejos? ¿Os  contáis las aventuras de cuando hacíais la mili con el Faraón o solo os enseñáis las cicatrices de los tiempos en que os apaleaban vuestros amos?
  • No nos faltes al respeto, Moisés, que siempre hemos estado contigo a pesar de tu mala leche.
  • Bah, sois una pandilla de niñatos lloricas, instalados en el victimismo, que venís dando la murga desde que salimos de Egipto. Erais esclavos, coño, y yo os saqué de vuestra triste condición. Separé las aguas del Nilo, os proporcioné agua en medio de este seco erial y comida abundante para todos. Por no hablar de las leyes. 
  • En Egipto teníamos un menú más variado que el de aquí. Estamos hartos de comer maná, de tanto dulce nos va a dar a un subidón de azúcar y se nos va a poner el colesterol por las nubes. Respecto a las leyes... 
  • ¿Qué les pasa a las leyes? 
  •  Algunas son taxativas pero otros son muy ambiguas. Eso de no codiciar o no desear lo ajeno tiene su tela. Somos seres mortales y estamos llenos de impulsos irrefrenables. 
  • ¿Qué estás diciendo, bellaco? ¿Somos acaso como las desbocadas bestias del campo? Somos hijos de Dios y cumplidores de sus designios. 
  •  ¿Acaso el Señor no tiene otra gente de la que preocuparse? ¿Por qué siempre está encima de nosotros? Es muy agobiante ser el jodido pueblo elegido 
  • Judío.
  • Sí, el jodido pueblo elegido judío.
  • Desdichado, agradece que es sábado y Yahvé  se toma muy en serio su día de descanso, si se llega a enterar de que lo cuestionas de forma blasfema serás pasto de su furia llameante.
  • Perdona, Moisés, y te lo digo con la confianza que me da los muchos años que llevamos juntos vagabundeando por el desierto, pero tú tampoco no nos lo pones fácil. Tomas decisiones unilaterales sin consultar con nosotros y eres un tipo broncas con los que tienes más cerca ¿Recuerdas cuando llegaste con las Tablas de la Ley? Es cierto que a la gente se les fue la mano con lo del becerro de oro, pero aquella matanza... En fin, quizás fuiste un poco violento. Te lo digo de buen rollo, que conste. 
  • ¿De buen rollo? Esto no es una puta democracia, Dios decide y yo ejecuto. 
  • Cierto, lo de ejecutar se te da muy bien, Moises. De buen rollo, Moisés,  tú eres nuestro guía y esperanza pero tiendes a ser un pelín autoritario y con cierto gusto por la agresividad. Recuerda lo que le pasó a Aarón y a Miriam, tus hermanos. Él era tu portavoz, tu asesor político, la persona en la que te apoyabas en tu tartamudez y ella te salvo la vida cuando lo de la canastilla. 
  • Eran unos cotillas que murmuraban a mis espaldas porque no les gustaba mi pareja. Además Míriam solo fue leprosa una semana. 
  • Los rezos de Aarón conmovieron a nuestro Dios y este le quitó el mal mientras tú seguías a tu bola, ensimismado en tu verdad. Con sus hijos, por ejemplo, no tuviste piedad.
  • Fue Yahvé quien decidió su suerte. A ellos les gustaban más las fiestas que las ofrendas. Estaban borrachos como cubas al realizar los rituales. Conocían perfectamente la ley divina y sabían en qué consistían sus deberes como sacerdotes del pueblo del Señor. ¿Algo más que alegar? 
  • Sí, hemos consultado con un buen psicoanalista y tras contarle tu caso, nos ha dicho que tienes una personalidad narcisista y algo castradora. Creemos que necesitas tratamiento.
  • En ascuas me dejas, como la zarza de Yahvé ¿Cuál sería ese tratamiento, insensato blasfemo?
  • Pues nos ha dicho que además de vincularte con  Nuestro Señor, de lo que tanto presumes, tienes que bajar y aprender a relacionarte mejor con tus iguales, para que tus vínculos sean más íntimos, agradables y gratificantes. También deberías comprender las causas de tus emociones y qué es lo que te motiva a competir, a desconfiar, a ensañarte con los otros y, tal vez, a despreciarte a ti mismo despreciando a los demás.
  • ¡¡Moisés!! ¿A dónde vas, Moisés? No me oye. Se ha largado a inflamar su ira. Incluso sin Yahvé, en su cerebro hay suficiente como para encender con nosotros su pira.

04 agosto 2020

Reencuentro clandestino entre la princesa y Juanillo

  • Y bien, Juanillo, ¿estás feliz con nuestro reencuentro clandestino?
  • Estoy feliz pero preocupado. No sé si mi maltrecho cuerpo monárquico sabrá responder a tus siempre exigentes expectativas.
  • No te minusvalores, Boboncito. Lo que no puedas realizar con tu majestad de antaño lo puedes suplir con tu experiencia de hogaño.
  • Querida mía. Mi princesita teutona. Mi dulce gorrona. Incluso en las familias de rancio y acrisolado abolengo como la mía los milagros escasean. Resumiendo, después de mis últimas cirugías estoy muy perjudicado.
  • Venga ya, Bobonzuelo. No me mientas. Seguro que el generador de príncipes y valedor de dinastías sigue en su puesto vigía. A poco que lo predispongan, volverá a alzar la bandera y lanzarse al ataque. Menudo es él.
  • De menudo nada, monada, que sigue siendo del tamaño acostumbrado a pesar del deterioro de su comandante. Recuerda que está regado con sangre real de la mejor cosecha.
  • Pues nada, pongámonos manos a la obra.
  • Para el carro, agente, antes quiero hacerte alguna pregunta.
  • Dispara, Alteza, pero recuerda que no soy elefante.
  • A ver, mis pajaritos me han comentado que estás trabajando mucho para el gobierno y que te estás agenciando lindas comisiones. No me estarás comprometiendo.
  • Pero, Bobonchi, querido, bien sabes que nunca haría nada que te pudiera perjudicar. La cosa es sencilla, el presidente me ha pedido que interceda en la compra de determinado producto relativamente valioso. 
  • ¿Y te necesita a ti para ello?
  • Claro, ha deducido con razón que si me manejo tan bien entre esos morenazos ricachones del Golfo puedo hacer lo mismo en cuestiones más peculiares.
  • ¿Cómo de peculiares?
  • Mucho. ¿Sabes a como se cotiza el kilogramo de cordura en el mercado internacional de valores?
  •  Ni idea, yo lo único que sé es follar y estrechar manos, pero me imagino que tal como está el panorama andará por las nubes.
  • Pues sí,  es cierto y como tu presidente aparte de estirado es previsor, ha decidido apropiarse  de todas las remesas que andan circulando por ahí. Ésta por ejemplo, pertenece a un malvado país asiático empeñado en una guerra eterna con su vecino del sur.
  • Ah ya ¿y han puesto en venta la cordura? 
  • ¿Para qué la necesitan si ya tienen la bomba atómica? Además solo comercializan la de sus sufridos ciudadanos. La del líder, un niño gordito con cara de queso, la de su feliz parejita y la del resto de altos jerarcas del régimen, está a buen recaudo en algún paraíso fiscal.
  •  ¿En Chipre, quizás?
  • ¿Crees que son tontos?
  • No lo entiendo, no entiendo ese afán acaparador que le ha entrado al presidente. Es cierto que siempre ha dado mucho el coñazo con eso del sentido común y la cordura, pero pensaba que era para dar a entender que sus adversarios eran irresponsables e idealistas. Un tipo capaz de liquidar todas las conquistas sociales de las últimas décadas, es al mismo tiempo un filántropo agazapado y previsor. Sorpresas te da la vida.
  • Pero Boboncín ¿acaso crees que acumula ingentes toneladas de cordura en abandonadas instalaciones militares para entregárselos a los ciudadanos de este país?
  • ¿No es así?
  • Pues no, Boboncito, en realidad lo que pretende es canjeárselo a las autoridades económicas internacionales,  la Troika y todo esa mandanga, cuando las cosas se pongan todavía más crudas. Como allí escasea ese bien, considera que a cambio de algunos quintales puedan sentirse inclinados a ser benévolos y quizás condonar la deuda de este país donde tú te enseñoreas, al menos en la pura teoría.
  •  Pobre iluso, más valdría que utilizase la cordura en beneficio propio en vez de entregársela al enemigo exterior. 
  • Tú nunca las has usado y no te ha ido tan mal, Mi Soberano.
  •  Para lo que he tenido que hacer tampoco ha sido muy necesaria.
  • Demuéstrame entonces de lo que eres capaz en tu deporte favorito, no creo que se te haya olvidado en la mesa de operaciones.
  •  Voy a ello, pero no esperes acrobacias. No sé si sabré estar a tu altura, Alteza Serenísima.
  • Si, Bobonbín, seguro que lo conseguirás. Es lo único en lo que no has tropezado nunca.
     
(Publicada originalmente el 31 de marzo del 2013 y publicada otra vez hoy, al calor de la actualidad, con cambio de  título e imagen, pero con el irremediable presidente de entonces muy presente)

22 julio 2020

Un puñado de placer que nadie quiere tener

Rebosante de contento y algo nervioso, abrió aquella mañana su puesto de frutas y verduras en la esquina exterior de la plaza de abastos. Albaricoques, peras, melocotones, tomates, kiwis, naranjas, melones, sandías y dominando el conjunto, las dos cajas con las cerezas picotas, estrellas de la temporada.
Pero hoy había algo más. Una oferta especial que lo convertiría en rico y famoso aunque lo regalase gratis con cada compra. 
Se le acercó un cura atildado y circunspecto.
  • Sepa, reverendo, que con cada compra de fruta que supere el kilo recibirá gratuitamente algunos gramos del contenido de este estuche.
  • ¿De qué se trata, hijo mío?
  • Son migajas de placer recogidas grano a grano en los lugares más placenteros del mundo.
  • ¿Me está poniendo a prueba, frutero? Claro, como ahora a los curas nos han puesto la etiqueta de degenerados, cualquiera se cree con derecho a ofendernos y mancillarnos. Ha tenido suerte con encontrarse conmigo,  persona ecuménica y conciliadora, aunque ganas me dan de llamar a los guardias por incentivarme a la perversión.  Abandone esa nauseabunda actitud y póngase en paz con Dios.
  • Pero, padre, no es esa clase de placer, es placer puro y sin lujuria. Tal como se lo digo. Extraído de...
  • Deje de decir insensateces, frutero. Todo placer lleva tatuado el signo de la concupiscencia y el demonio, por lo tanto no permitiré que me acose con  repugnantes tentaciones. Apártese de mi camino.
  • Señora, usted parece más razonable que el señor cura ¿no le interesa esta oferta exclusiva?
  • ¿Cómo puede ser exclusivo algo que te regalan con un kilo de patatas? ¿Se cree que voy a aceptar algo gratis y al alcance de cualquiera? A saber cuanta gente ha manoseado ese producto. Olvídeme, frutero, no soy de la chusma.
  • Usted amigo, parece un joven moderno  y sin prejuicios ¿no le interesa nuestro producto estrella de hoy? Es gratis y puede ser suyo por la compra de un kilo de fruta.
  • ¿La fruta es de aquí, no? 
  • Sí, claro.
  • ¿Y en cambio ese placer viene de fuera? 
  • Pues sí, de muchos sitios.
  • No es nuestra, entonces. ¿Así contribuye usted al bienestar económico nacional? ¿Fomentando el consumo de productos exóticos cosechada por gente extraña para beneficio de terratenientes extranjeros? ¿Es  acaso usted un aliado del multilateralismo globalista, mercenario y cosmopolita, señor frutero?
  • Señor profesor, como me gusta verlo por aquí. Todos saben que es un hombre sabio y que no rehuye el sentido común. Una persona respetada y respetable.  Abierto a cualquier novedad sin por ello desdeñar las lecciones del pasado. ¿Qué le parece mi oferta del día?  Unos gramos de placer por una compra de nada.
  • Pues si quiere que le diga, me parece una mierda ¿Cómo puede tener las narices de ofrecerme tal cosa con lo que está cayendo? ¿No se da cuenta, frutero,  que ese placer que regala está manipulado por los oligopolios de la industria agroalimentaria que quieren  mantenernos como títeres sumisos de sus repugnantes intereses monopolistas? Es un placer engañoso, un placer adulterado para mantenernos calmados y que no reclamemos nuestro derecho a la soberanía alimentaria y a la economía de proximidad. Ellos piensan que si somos felices con sus productos tóxicos nos olvidaremos de denunciar sus atroces delitos ambientales. Pero no lo podemos permitir. ¡Tire inmediatamente ese estuche! ¡Tírelo si no quiere ser como ellos! 
  • Solo es un poco de placer para compartir, recogido como  los hongos del bosque por gente sabia que conoce sus propiedades desde tiempos ancestrales. No creo  que le haga daño a nadie.
  •  ¿Esta usted instigándome a la drogadicción por medio de la cháchara sobre medicina natural? ¡Tírelo inmediatamente! ¡Hay que acabar con las pseudociencias! Todo saber debe pasar por la lente de un microscopio de laboratorio o por la lente del telescopio de un observatorio. Señor frutero, recuérdelo, lo demás es superchería y ocultismo.
  • Ya está. Vaya día. Mañana, mejor, regalo fresones.

09 julio 2020

Mensaje desde el otro mundo de un rockero difunto

Hey man!!!
No te asustes, soy yo desde el otro mundo.  Me han dejado que envié un último mensaje, porque al igual que los que van al trullo pueden hacer una última llamada a su abogado, a los muertos  nos dejan comunicarnos con alguien vivo de confianza, siempre que no sea asustadizo o descreído.

Ya ves, se equivocó el colega, los viejos rockeros también mueren. Ahora estoy en el otro lado, tras tremendo subidón y sin necesidad de la escalera de los Zeppelinpero no me puedes preguntar nada sobre lo que hay por acá, está severamente castigado y las penas en la eternidad son muy largas por la ausencia de tiempo.

Muy bueno el artículo póstumo que me dedicaste y mejor todavía que hayas tenido la delicadeza de no escribir nada sobre algunos asuntos de mierda que conoces bien como biógrafo.
Reconocerás, que todo ha sido un puto flash. Mi último lustro fue un palo tras otro. Me estafó el manager, me engañaron mis herederos que  ahora se han repartido mi patrimonio y mis royalties, me dejó mi chica por el joven bajista de mi última banda y no conformes, me metieron en una residencia de ancianos porque al parecer estaba chocho y grillado por culpa de las drogas y la mala vida.

Era el más caro, joder. El vertedero de viejos más recomendado y suntuoso en mil millas a la redonda. Era el más chulo, pero fuimos cayendo todos. Uno por uno. Los que se quedaban en el salón moviendo el culo con aquella mierda de los pajaritos y los cuatro chachos que a escondidas, ensayábamos en el sótano con las guitarras viejas que trajimos de extranjis y las dos perolas que trajo el asistente de cocina orgulloso de tocar con nosotros. Y eso que mis compañeros eran un tipo que tocaba el banjo en un grupo country, aunque no se parecía para nada a Earl Scruggs, y un contrabajista de orquesta verbenera  de medio pelo que estaba todo el día dando la tabarra con aquello de que quería ser el acompañante de Julie London en aquella famosa canción.

Todos muertos. Ay que joderse. Mientras los culpables siguen muy vivos calculando costos y reinversiones para aliviar los números rojos y disimular las cifras de muertos en el conglomerado de residencias cementerio  que administra el afamado holding desde lo alto de un despacho acristalado de la City con vistas al Tamesis, como si fueran los de la canción de The Kinks pero sin poesía.

Piensa que el mío era un moridero discreto y opulento. La joya de la corona. Las habitaciones eran tipo suite, con sala, despacho, sauna y jacuzzi; se comía como en un restaurante de la guía Michelin y la terraza  te permitía ver como el sol se sumergía en el océano. Ahora imagínate como vivían en los otros, con hambre, precariedad y miseria. Con humillaciones, pastillas y paternalismo. Te pasas toda la vida montando tu tinglado para descubrir al final que solo eres un producto desechable y molesto tanto para tu familia, como para la mierda de sociedad que te ha tocado vivir. Eres viejo, débil, no tienes sitio, no entiendes nada, no molas, ¡lárgate o te largamos! El virus puede ser una bendición para los que están cerca de ti si te ven como una carga o como un testamento que tarda en abrirse.

Bueno, me voy despidiendo que no quiero amargarte la tarde. No tengas ninguna prisa por venir a hacerme compañía. Aún puedas hacer alguna cosilla por ahí; aunque no quiero engañarte, casi nada de lo que hagas dejará testimonio; pero al menos, puedes hacer que el camino siendo largo y tortuoso, como en la canción de The Beatles, también pueda ser placentero...a veces.
Un abrazo, biógrafo.  Tómatelo con calma.


25 junio 2020

El audaz Doctor Krapp contra la epidemia de abusones difuntos

Pasamos al turno de preguntas. Comenzamos con Lois Lane del Daily Planet.
  • ¿Doctor Krapp, como director del Centro Coordinador de Alarmas contra la Invasión Zombi, puede confirmarnos que la Cepa de Abusones Difuntos (CAD-20) no es  peligrosa si se practican ciertos hábitos de higiene?
  • De higiene mental, concretamente.  No basta con lavarse las manos.
  • Soy Clark Kent también del Daily Planet. Puede especificar un poco más, doctor.
  • Voy a ser claro. Lo importante es tener la cabeza despejada y anclada a la realidad. Para ello, puede utilizarse un buen equipo de fondeo de los que se encuentran en tiendas de efectos náuticos o por Internet. En una segunda fase y con unos buenos arneses, hay que lanzarse a la aventura de pensar por uno mismo. Un parapente o un buen paracaídas puede evitar muchos desengaños. 
  • Soy Vicky Vale del Gotham Gazette. ¿No cree que eso es muy arriesgado? ¿Qué pensarán los demás del hecho de que alguien piense por si mismo?
  •  Se sorprenderán y creerán cualquier cosa que otros hayan creído antes que ellos, pero como uno tiene unos buenos anclajes no  correrá esos riesgos. Tenga por seguro que no se lo llevará la corriente del río, el vendaval brutal o una ciclogénesis explosiva. Hay que atarse al mástil como Ulises y no dejarse llevar por las sirenas salvadoras, en este caso sirenas salvadoras difuntas.
  • Soy Iris Allen del Central City Pictures News. Por lo que veo, usted solo ofrece medidas para gente adinerada que pueden comprar semejantes armatostes. La gente común nunca podría acceder a esos dispendios.
  • Claro, porque doy por hecho que la gente común sabe que con unos buenos tapones para los oídos, la lectura de buenos libros y no dejarse embaucar por charlatanes de feria es suficiente. En cambio el adinerado cuando es necio, necesita algo que le permita hacer gasto, ya que tiende a confundir valor y precio.  Además sabemos que este tipo de personas son más vulnerables al virus CAD-20  dada su obsesión de convertir a paladines sangrientos y letales en figuras inmortales. Ahora ahora en su versión zombi ya podemos entender su verdadera naturaleza criminal.
  • Venga hombre, no suelte esas cosas. ¿Cómo dice que los héroes del pasado eran letales? ¿Acaso la gente de hoy no ha sido reclutado en sus ejércitos de muertos?
  • Antes de contestarle, identifíquese, por favor, como ha hecho el resto.
  • Soy J. Jonah Jameson, editor en jefe del Daily Bugle  y estoy aquí tan  sentado como sorprendido por su simpleza argumental.
  • Escuche, señor editor, yo soy epidemiólogo no historiador y solo me valgo de lo que las pruebas científicas demuestran. Estamos ante una cepa que ha resucitado a determinados individuos pendencieros del pasado que son especialmente virulentos cuando son capaces de infectar a cientos de ciudadanos vivos propensos a sus ideas y que no se han protegido adecuadamente de sus patrañas legendarias. Si no encuentran terreno se vuelven erráticos, vulnerables y sucumben a los pocos días.  
  • ¿Entonces el foco del Duque de Alba debe ser los más peligrosos, docotor?
  • Sí, el Duque es muy peligroso porque aunque está mayor y confunde a los portugueses con protestantes holandeses, sus incondicionales quieren ser partícipes de su gloria a costa incluso de su integridad física.
  • ¿Y que ocurre en Burgos?  Nos ha llegado la información de que el Cura Merino quiere levantar los pueblos para defender la  santa religión y el "Vivan las caenas".
  • Estamos comprobándolo, Señor Jameson, no tenemos más información que la que ha aparecido en los medios. En todo caso, si ese foco de contagio existe siempre será incomparablemente menos dañino que si fuese el mismo rey Fernando VII o su siniestro ministro Calomarde quien lo protagonizase.
  • Soy Vicky Vale, otra vez. ¿Me puede explicar, doctor, para que lo entendamos todos, por qué unos humanos vivos se dejan embaucar por unos zombis muertos hasta el punto de enrolar sus huestes?
  • Hay una larga tradición al respecto, no se olvide de la Santa Compaña gallega sólo que aquí el muerto va delante y los vivos detrás. No soy experto en la materia, pero puede que haya escasez de referentes vivos solventes y haya que recurrir a los antepasados debidamente idealizados.
  • Pero, Doctor Krapp, ¿Por qué solo han resucitado los mas violentos? No hay escritores, pintores, juglares, actores o músicos, solo guerreros.
  • Lo ignoro, quizás haya un darwinismo postmortem y solo  puedan resucitar los más agresivos después de haber eliminado a los más pacíficos. 
  • Sin embargo si solo resucitan los mas violentos puede que aparezcan en algún momento los héroes de la guerra civil. Si están cabreados por haber quitado sus estatuas, monumentos y calles puede que exijan venganza.  ¿Que van a hacer al respecto? ¿Son conscientes de que tienen muchos partidarios vivos?
  • Somos conscientes y para eso ya disponemos de una vacuna paliativa que próximamente suministraremos en los hospitales.
  • Cuéntenos, doctor, esa es una gran noticia.
  • Se trata de algo muy sencillo: ver los documentales del NO-DO, desde el primero al último de forma reiterada; aunque no nos hacemos ilusiones, sabemos que hay casos desesperados e irreductibles. La verdad siempre duele.

11 junio 2020

Un santo canalla privilegiado


Tras el sacrificio ceremonial, depositó en la mesa la vasija de cristal con la pócima púrpura, se limpió la  cara de pintura de guerra con un paño húmedo y bajó del altar de los canallas.
Salió del lado oscuro y subió en el ascensor hasta su enorme y luminoso despacho. Entró con solemnidad, se ajustó las gafas no graduadas de miope inofensivo y tocó la pantalla que ocupaba la parte central de su mesa. Cuando apareció Emma, su ayudante principal, se puso de pie y adoptó  una postura de apacible mansedumbre.

  • ¿Qué tal me queda este gesto de beatífico filántropo?
  • Es sugerente, Max, la gente es muy superficial y das el pego.
  • Espero que siga así durante mucho tiempo, mi personaje requiere cierta ingeniería y un adecuado tuneado si llega el caso. ¿Qué tienes para hoy?
  • Más homenajes de tus admiradores -soltó Emma,  con cierta displicencia.
  • Esas siempre son buenas noticias.
  • Al parecer quieren hacerte honoris causa por la Universidad Invisible de Ankh-Morpork... y espera que lo miro por aquí... por la  Facultad de Medicina de la Universidad Privada de Deliranta Rococó en España. 
  • La verdad es que no las conozco pero se agradecen los premios desde lugares extravagantes. Me encanta que gente desconocida se sienta generosa y valore nuestros desvelos para mejorar el mundo. ¿Del Nobel de la Paz no se sabe nada?
  • Nada por ahora y esos que les hemos sondeado en abundancia.
  • Ya sabes como son los nórdicos, tan fríos y reservados.
  • Serán reservados pero no le han hecho ascos a nuestras promesas. Por cierto, se ha confirmado que el presidente Lex Luthor puede ser un candidato rival. También se habla del fiscal Harvey Dent o quizás tiren para casa y se lo den a Loki Laufeyson.
  • Nosotros hemos estado en la vanguardia filantrópica y humanitaria con el Covid-19. De hecho, somos una multinacional del Covid-19. Mascarillas, tests, respiradores, equipos quirúrgicos y de protección, aplicaciones de rastreo y hasta se rumorea que tenemos una vacuna guardada que solo daremos a conocer cuando otros encuentren la suya. Encima nos llevamos genial con los chinos que manejan el cotarro. El mundo es nuestro ¿acaso no sería un escándalo que le dieran el premio a ese sinvergüenza de Lex Luthor  o a cualquiera de los otros supuestos benefactores de la humanidad?
  • ¿Un escándalo, Max? ¿Te has preocupado por saber la clase de tipejos que lo han ganado antes?
  • Cierto. En todo caso, evitemos los riesgos y demos la mayor prioridad al asunto. Contrata a los chicos de la banda para desvelar los trapos sucios de la gente de ese comité e incluso para machacar alguna cabeza recalcitrante. No tengas reparos en  extorsionar a sus familiares más cercanos. Hazlo bien, que a veces eres demasiado sentimental.
  • No soy sentimental, es que creo que estamos sacando las cosas de quicio. 
  • ¿Después de todo este tiempo en el corazón de mi supuesta podredumbre tienes todavía escrúpulos morales? No me lo puedo creer, si vives a todo trapo.
  • ¿Acaso eres consciente de la clase de bicho en que te has convertido? Cuando te conocí, eras un joven emprendedor algo cabrón, ahora eres un viejo cabrón emprendiendo grandes cabronadas.  Y luego cuando te pones en plan de iluminado predicador medieval dando lecciones morales a todo el mundo me crispas los nervios. Es muy fuerte saber lo que hay debajo de tu falso humanitarismo.
  • Vivimos en una sociedad remilgada e hipócrita donde todo está protegido por una capa de paternalismo autocomplaciente y ridículo. Nos obligan a seguir una falsa ética en la que nadie cree. Quien se sale del redil es condenado sin remedio y recibe toda clase de descalificaciones. Hay que ser como ellos si quieres dejar tu huella en el mundo. Si van de santos, hay que ser el más santo. Si van de canallas, debo ser el más canalla.
  • Y por supuesto como te consideras por encima de todos, ahora eres un santo canalla privilegiado. 
  • Veo que me tocó el sermón dominical a cargo de una persona que nunca tuvo el menor reparo de pringarse en el lado equivocado de la película.
  • Yo estaré pringada pero tú no puedes esconder tu debilidad.  Conozco esa especie de altar secreto que tienes en el sótano del edificio. Sé que allí te pintas la cara, bebes una extraña pócima que conseguiste de un brujo misterioso y que practicas ritos con sangre. Sé que necesitas consumir tu dosis diaria de rabia y de odio para no perder tu fortaleza. Sin ella, te volverías humano y compasivo; por tanto, te sentirías abrumado por tus delitos.
  • No lo veo tan trágico, podría llegar a ser un buen tipo sin  recurrir a mentiras como ahora.
  • Eres muy cínico pero frágil, el sentido de culpa acabaría contigo.
  • Realmente sabes mucho y no deberías saber tanto en beneficio de tu propio bienestar. De veras que lo siento.
Se quitó las gafas no graduadas de miope inofensivo y apretó el botón de la pantalla. Acabado el sacrificio humano, limpió con un pañuelo la gota de sangre en su mesa, se levantó algo tambaleante del sillón y bajó en el ascensor hacia su lado oscuro. Necesitaba urgentemente otra dosis.

29 mayo 2020

Reciclando los malos humores de los seres superiores

  •  ¿Es el shamado Centro de Reciclaje de Malos Humores? Póngame con el capo que sheva el asunto. 
  • ...
  • No, usted no me vale, boludo. Sho no trato con el inframundo lacasho. Necesito a alguien de altura, de mi altura.
  • ...
  • Cabashero, no me haga sonreír. Se me conoce bien en todas partes y no es momento de identificarme ante un mucamo iletrado. Rápido, shame a ese chabón y que se venga para acá.
 ¿Viste? resulta perturbador que una dama de alcurnia como yo, tenga que esperar al esbirro burocrático de turno para poder preguntarle como funciona ese nuevo organismo que ha montado el letal gobierno forajido para reciclar la mala hostia ciudadana y según dicen, producir energía renovable. Otro chiringuito más con el dinero de todos. Sinvergüenzas. Menudo quilombo. Así va el país. Lo que son capaces de hacer, para no asumir sus responsabilidades. Pero bueno, habrá que conseguir información para poder soltar mis soflamas cuando hasha ocasión. Por algo, siendo un espíritu renacentista, también soy periodista. "Comprometida con la sociedad y con potencial para contribuir a forjar el futuro del mundo" o así dijeron los que me premiaron.
  •  ¿Es usted el mandamás? En primer lugar debo decirle que son ustedes, unos indecentes ¿le parece normal que me pongan una diabólica música heavy mientras espero
  •  ...
  • ¿De Slayer? ¿Y qué me importa a mí si es de Slayer o de Slayor? ¿No les shega con querer amansarnos  con cursilerías en  sus anuncios a través de las pantallas de la telemanipulación del régimen? ¿Ahora también nos quieren poner música de macarras para estimular nuestra mala leshe?
  • ...
  • Sha, sha sé que no solo reciclan mala leshe y además no quiero entregarles la mía que es de abolengo. Tampoco les voy a entregar mi mala bilis; ni mi mala sangre, la roja me sobra; ni mi mala hostia, que no soy cura. Solo mi mala baba.  Tengo 30 barriles que he ido almacenando día a día desde que empezó lo del Covid-19.
  •  ...
  •  Pues unos 50 litros por barril  más o menos y que conste, que los pongo a su disposición, a pesar de mi adversión a esas lindezas, para demostrarles que la gente de bien también puede ser solidaria. 
  • ...
  • No me lo agradezcan tan pronto, quiero que me la paguen con mucha guita. A tocateja y sin descuento, que son capaces de venirme con que les haga una rebaja por ser los causantes de mi disgusto y por tanto, de mi abundante producción babosa.
  • ...
  • Sí, no lo voy a negar, también me quiero desprender de ellas porque ocupan mucho espacio y casi ni puedo andar por mi casa. Aunque es señorial, la tengo petada con armatostes antiguos que me legaron mis linajudos antepasados y no es cuestión de tenerlo todo patas arriba por culpa de unos bidones de plástico. Pero no sé confunda, eh, no soy una ecologista lechuguina.
  • ...
  • ¿Pruebas de PCR a mis barriles para comprobar que no hasha infección? Pero bueno, hasta ahí podíamos shegar. Mi mala baba, es baba nobiliaria, baba Gran Reserva.  Si mi baba fuese vino, solo la encontrarían en lujosas tiendas gourmet de lugares exclusivos.
  • ...
  • ¿Pero cómo puede decir eso? Es puro producto nacional aunque sho haya nacido fuera. Pasaría la prueba del algodón de Alfredo, mi meticuloso mashordomo y la limpieza de sangre de la Santa Inquisición. Inmune a contagios y a mestizajes. Mi baba es mala baba patriótica y de cristiana vieja. Es baba de gran dama criosha y de vetusto barbudo colonizador. Una mala baba como Dios manda y demanda. La que nos dio prestigio y poderío en todo el orbe cristiano e incluso en tierra de gentiles y herejes. No se lo digo, pobre gato, para presumir de mi licenciatura en historia por Oksfodd, donde obviamente usted no valdría ni para pasar el cepillo al bombín del portero de mi colech.
  •  ...
  • No, no y no, si ponen condiciones sanitarias  no hay trato, papafrita. 
  • ...
  • No cedo. Quédese con su reciclaje, gusano asalariado a sueldo de algún ente opresor de sospechosa procedencia. Si es necesario, fíjese bien lo que le digo, si es necesario emularé a los viejos héroes de nuestra historia patria y me comeré mi propia baba al servicio de Esp...
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14 mayo 2020

Encuentros sin humanos en la decimotercera fase


Los alienígenas desconocían que habían aterrizado en aquel ruinoso paisaje del planeta azul a las cuatro y doce minutos de la tarde. Tampoco lo sabían las ratas que fueron a su encuentro, un poco curiosas por el juego de luces de las tres naves y otro poco por el sonido novedoso de sus motores.
A las cuatro y veintisiete minutos, se abrió una compuerta redonda y salieron tres figuras. En términos humanos podríamos identificarlos como el comandante de la nave, el jefe militar y el director científico, especializado en cuestiones exoplanetarias. En términos humanos, se hacía muy difícil distinguir a cada uno de ellos por la similitud de sus uniformes y la extravagancia física de sus portadores.
La cuestión es que salieron los tres: el primero cauteloso; el segundo apuntando a todas partes con un extraño armatoste que debería ser un arma poderosa y el tercero hablando, o al menos lo parecía, desde un mínimo agujero en el lateral izquierdo de la esfera pequeña de la parte superior de su cuerpo.
En términos humanos la conversación sería la siguiente:
  • Estoy sorprendido, muy sorprendido. Esperaba otro recibimiento. ¿Dónde están los humanos?
  • ¿Sigue insistiendo con eso de los humanos, doctor? Nuestros geodetectores solo han encontrado esos cuadrúpedos rabilargos que están agrupados ahí enfrente, mirándonos.
  • También hay cucarachas, comandante, una raza de insectos casi indestructible y microorganismos, invisibles a simple vista para nosotros.
  • Lo que usted diga, pero los humanos de los que tanto habla, deben de haber desaparecido por completo.
  • Quizás esos microorganismos tengan la culpa, son muy letales.
  • ¿Quiere decirme qu esa fabulosa y rica civilización humana de la que usted sabe tanto y que ha dejado restos por todo este planeta, ha desaparecido por culpa de unos seres minúsculos? 
  • Podría ser, cabe esa posibilidad. Podríamos preguntarle a esos animales que tenemos delante. Siendo ratas puedo activar mi traductor al lenguaje roedor.
  • Señoras, por favor, disculpen la molestia, pero es que queríamos encontrarnos con algún humano y no vemos ni hemos detectado ninguno en el planeta
  • ¡Hiiiic!
  • ¿Cómo? 
  • ¡Hiiiic!
  • Vaya me ha fallado el traductor. Dígame.
  • Le digo, que los bichos pequeños nos han librado de ellos, que estamos muy bien sin ellos pero que gracias a ellos nos estamos dando un gran festín. Sucios eran un rato pero al menos dejaron el planeta para que disfrutara toda rata. Hi hi hi
  • Lo siento, doctor, otra civilización supuestamente superior que se ha ido al carajo. ¿Quiere que seguimos aquí o que emprendamos el vuelo?
  • Vayámonos, no soy feliz contemplando decadencias.
  • Jefe militar, proceda a destruir esos restos.
  • Nooo, déjelos comandante, el ciclo biológico debe seguir su curso. Las ratas, las cucarachas y los microorganismos de hoy pueden derivar en los seres inteligentes del mañana. Para entonces mejor que sepan que tuvieron unos antepasados que al pasarse de listos, la cagar... 
El ruido  de la nave ascendiendo por los aires del planeta azul a una velocidad inconmensurable no dejó escuchar el final de la última frase. La última frase en términos humanos, claro.

30 abril 2020

Desconfinado, anaranjado y rigurosamente vigilado

El tipo que salió del confinamiento era un perplejo manojo de pelos, miedos y deseos aplazados.  En su mano, la pantalla del móvil se había convertido en un pasaporte de identidad naranja, lo cual no era una buena noticia. A los de su condición, en un temprano fake o quizás en un esbozo de norma abortada por las autoridades, les llamaban Elementos de Limitada Utilidad Social (ELUS). Los ELUS  eran uno de los supuestos cuatro grupos en las que habían dividido a la población, gracias a una aplicación  de uso obligatorio en el smartphone que tenía el loable propósito de rastrear a la gente, dividirla en grupos y evitar la expansión de la pandemia. Era una aplicación sumamente poderosa, con un sistema de geolocalización que emitía señales de alarma si el usuario pretendía apagarla.

El grupo de identidad verde incluía a individuos que demostraran a través de algoritmos corregidos, tener una irreprochable salud física y mental  así como hábitos positivos que garantizasen un futuro halagüeño y poco costoso para el sistema sanitario. También incluía a  otras personas que sin llegar a tan altos parámetros fuesen valiosas en el ámbito de la sanidad, la educación o la gestión pública. En las primeras informaciones fueron calificados como Elementos de Prioritaria Utilidad Social (EPUS) y les estaba permitido actividades libres en cualquier entorno aunque apartados de las otras categorías.

En el grupo azul estaba el personal de servicio: los que limpiaban quirófonos o tanatorios, las personas que atendían las cajas registradoras, transportistas, repartidores, soldados, policías sin rango y demás personal invisibilizado antes y después de la pandemia y aplaudido en el apogeo de ella. Eran los que antes  de la piadosa modificación fueron denominados Elementos de Considerable Utilidad Social (ECUS). Para ellos se habían dispuesto un espacio delimitado de 800 metros alrededor de sus puestos de trabajo, fuese fijo o móvil, en horas laborables y 3 kilometro alrededor de su domicilio siempre que se respetasen la separación de grupos.

En el tercer grupo, con pasaporte rojo, estaban los vulnerables y dependientes de cualquier condición que exigían cuidados especiales fuera de los centros sanitarios, por eso se les bautizó primariamente como Elementos Amparados por la  Utilidad Social (EAUS). Se habilitaron  antiguos espacios fijos y nuevos recintos en residencias, hoteles, centros educativos y pabellones deportivos a donde fueron trasladados según su tipo de afección. Las ONG's lamentaban el hacinamiento y la deshumanización en aquellos ambientes para la que recaudaron firmas pero no consiguieron mejoras.

Quedaban los naranjas. El resto.  Con una posición subalterna y circunstancial. Desde su intangibilidad no contaban con ninguna organización benéfica que les apoyase, por lo tanto eran carne de cañón para grupos ultra que hacían uso de su desatención mediática para insuflarles odio de clase, no tanto hacia los sectores privilegiados como hacia los protegidos del sistema. Cierto es que los naranjas siempre habían hecho mucho ruido en los bares y que Internet les ofrecía plataformas para demostrar su descontento;  pero no se sentían satisfechos, el malestar era parte  consustancial de su ser, una forma de vida y de rebelarse frente al mundo.

El tipo que salió del confinamiento no era un modélico naranja cabreado. No era de esos que especula de todo, un todólogo. Cuando hablaba no se ponía intenso,  ni hinchaba el pecho,  prolongando los silencios, para luego soltar cuatro frases tópicas y socorridas como si fuesen de un ingenio descomunal. Cuando escribía, evitaba los excesos de la contundencia y procuraba matizar sus argumentos escapando de las fáciles y tranquilizantes dualidades que te permiten caminar placidamente arropado por tu propia camarilla. No era un activista vehemente, ni un gurú visionario, ni  un cuñado viscoso. No tenía un tropel de amigos en Facebook de los que estar pendiente, ni un tropel de amigos poniendo un "me gusta" a sus entradas en el Facebook. Tenía cierto contacto con VIPs pero estos apenas le conocían de vista, estaba para hacer bulto y los bultos siempre son renovables.
El tipo que salió del confinamiento sabía que más allá del portal sería un producto consumible, desechable y vigilado en la nueva sociedad  estamental. No era para echarse a reír,  pero se sentía renovado y casi divertido de tener algo tan poderoso contra lo que luchar.

16 abril 2020

Yo me quedo en mi propio yo

 Nunca escogiste vivir en el plano teórico pero fue lo que te enseñaron desde muy pequeño. Teorías, principios, conceptos, definiciones, etiquetas, teoremas. Fórmulas magistrales que te sirvieron para fabricar el castillo de tu identidad.
Terminaste por comprender que la realidad era una falacia engañosa e intrincada si no era capaz de superar unos mínimos controles de calidad. Antes había que limpiarla de excrecencias. Liberarla de excepciones. Reconducirla por el camino recto evitando innecesarios rodeos y esas espesuras farragosas que no llevan a ninguna parte y solo generan confusión e incertidumbre. 
La realidad debe ser recta, cabal y luminosa. Como una luz en medio de las nieblas o una autopista que abriese el Amazonas como un puñal.
De esa manera construiste tu mundo, claro y preciso. Sabiendo en todo momento cual camino escoger. Trazando líneas maestras para separar divergencias. Los nuestros a un lado, los contrarios al otro. Yo aquí, en el centro de mi propio castillo personal, y vosotros allá ocupando círculos concéntricos y progresivamente más alejados
Te fue bien, nunca engañaste a nadie. Aunque tus detractores te acusaran de falta de flexibilidad.  ¿Falta de flexibilidad por cumplir con tus principios y axiomas?
No había sido suficiente, habías construido un precario castillo de arena y la epidemia lo ha chafado. Maldita epidemia. Maldita la vida siempre tan imprevisible.
Deberás construirlo de nuevo solo para ti mismo y sin la presencia obscena de los demás. A salvo de cualquier contingencia. 

Podrás recrearte mientras perfilas las almenas, allanas el adarve y haces un bonito foso para que no te invadan las alimañas dañinas. Allí dentro, serás feliz y estarás a salvo de cualquier riesgo. Nadie te conocerá. Nadie contemplará la majestuosidad de tu torre de homenaje ni la austera elegancia de tu patio de armas. 
No importa. 
Podras diseñar cada detalle con mimo y será más fuerte, más sólido, más hermoso. Disfrutarás con él y en él, sin temer a interrupciones, conflictos y contagios. 
Los castillos de los demás acabarán recalentados por el sol. Ablandados por el agua. Pisoteados por la gente. No están seguros en la intemperie. Nadie está seguro ahí fuera. Mejor no corras riesgos.  
Tienes que expresarlo de forma rotunda y repetirlo sin cesar: yo me quedo en mi propio yo. Encerrado allí dentro, disfrutarás de tu obra. Tu obra definitiva.
A cubierto.

29 marzo 2020

Sin señales humanas visibles

Son tiempos duros y ya se sabe que en tiempos duros necesitamos héroes salvadores que nos permitan mantener la esperanza, aunque se trate de viejos oligarcas santificados por su dinero y no por sus obras benéficas ...siempre desgravables.
(Fue publicada el 22/2/2016 y la reeditó hoy, 29/03/2020, manteniéndola tal cual y sabiendo que la moda ya no es lo que era)


Centro Comercial La Sardina Astifina. 18,30 horas.
Boutique de Cons: Moda hombre
Tercer probador a mano derecha.


Carlos Rosendo Moreno Muñoz, más conocido como Carlo por sus muchos amigos y sus pocas aunque entrañables amigas, se prueba un jersey color amarillo buttercup, con cuello en U de viscosa y algodón estriados.
Va a dar el cante. Está seguro que va a dar el cante esa noche de viernes, se dice, mientras gira bailando sobre si mismo alrededor del espejo y mueve los hombros al tararear el Work Bitch de Britney Spears.
De repente, oye un aplauso y se para. Mira hacia el lado de la cortina pero permanece cerrada. Mira arriba, a la pared de la derecha y duda si enfrentarse a lo que imagina que tiene delante.
Cuando lo hace, el espejo que le refleja, también refleja en su jersey de viscosa y algodón, la imagen de una niña, quizás una chica -es dificil saberlo por sus rasgos orientales- que le sonríe abiertamente mientras palmotea con sus manos.
Carlos Rosendo Moreno Muñoz, más conocido como Carlo, está desconcertado y tras contemplar la imagen del espejo, mira hacia abajo, hacia su propio cuerpo, hacia su jersey color amarillo buttercup que será tendencia de moda en la ya próxima primavera. Está sorprendido, su jersey sigue siendo un jersey de viscosa y algodón y no tiene señales humanas visibles.
  • Hola. Hello.
Ha escuchado con estremecimiento y ahora, otra vez, mira asustado al frente. La chica oriental,  tras una atestada mesa de trabajo. le saluda con la mano alzada y una sonrisa muy dulce en la boca.
  • Hoola. ¿Cómo estás? ¿ Tú de España? Yo trabajar mucho tiempo  para señores de España in the factory y poder hablar poquito español.
Carlos Rosendo Moreno Muñoz, más conocido como Carlo, está punto de soltar un alarido. Se quita el jersey color amarillo Buttercup, con cuello en U de viscosa y algodón estriados y abandona la cabina.
Cuando pasa junto a Ruth, su amiga dependienta, le lanza el jersey encima del mostrador.
  • ¿No te gusta, Carlo? Lo escogí pensando en como arrasarías con él en la fiesta de esta noche. ¡Es tan original!
  •  ¿Original? ¿Qué tiene de original compartir mi condición de fashion victim con otras víctimas de la moda que ni siquiera saben que lo son?