16 junio 2022

No le podéis hacer eso a Blancanieves

Un grupo de operarios que participan en la ampliación del tramo de la autopista que comunicará el centro urbano de Snobia con el nuevo parque temático Tizneyguou,  comenzó ayer los trabajos para derribar la casa del Bosque Real que fue noticia en días pasados  por la presencia de una extraña adolescente que sostenía convivir allí con unos extravagantes individuos de los que a día de hoy no tenemos noticias, aunque son varias las personas que dicen haberlos visto y oído cantar.

Como informábamos en ediciones pasadas, los agentes encargados de realizar la expropiación forzosa de la vivienda, se encontraron con una joven menor de edad, sin datos identificativos,  que tras ser llevada e interrogada en el cuartel de la Guardia Civil,  dijo llamarse Blancanieves y haber huido de su casa o palacete porque su madrastra quería matarla con la ayuda de un cazador real que luego le salvó la vida. También indicó, que desde entonces residía allí dedicada a labores del hogar, en compañía de siete mineros. Preguntado por el nombre de los mineros y si había sido retenida contra su voluntad o sufrido violencia doméstica, comentó que solo los conocía por los apodos y que siempre le habían dado un trato exquisito, tal como si se tratase de una princesa.

Tras un registro de la vivienda, se encontraron pertenencias y utensilios de pequeño tamaño así como unos lechos impropios para personas adultas o suficientemente fornidas como para trabajar en el sector de la minería. Ante la ausencia de los sujetos, se volvió a interrogar a la menor sobre la verdadera naturaleza de sus compañeros de vivienda. 

Blancanieves, como se hace llamar, descartó que se tratase de niños y que por tanto no eran trabajadores infantiles esclavizados. Dijo que eran hombres de barbas blancas, piel arrugada y narices redondas. También comentó que no había recibido ninguna clase de abusos, a no ser  que se entendiera por tal que se pusieran a  beber y cantar canciones hasta las tantas de la mañana a la luz de la lumbre. La fiscal de menores, que participaba en la investigación, le pre guntó a la adolescente si se trataba de personas con acondroplasia. La chica y parte de los presentes se miraron perplejos, hasta que en un gesto valiente y decidido,  la interrogadora rehízo la cuestión al preguntarle si sus compañeros eran enanos. La chica afirmó que sí, pero que no eran humanos con problemas genéticos. Según ella, se trata de gnomos procedentes del inframundo que cuidan que nuestro mundo no se vaya a pique, usando sus habilidades mineras para colocar nuevos cimientos en su parte profunda, que según ellos, está muy deteriorada.  Terminado el interrogatorio, la adolescente fue llevada a la Unidad de Psiquiatría Infantil y Adolescente del Hospital Clínico para someterla a evaluación, diagnosis y  tratamiento. Con posterioridad, se le ha trasladado a un centro de acogida para menores donde se encuentra residiendo desde hace una semana.

Aunque oficialmente se ha cerrado provisionalmente la investigación, sabemos que hay varias unidades de la Guardia Civil vigilando la cueva donde se supone que los sujetos se internaron. Esta misma mañana, uno de nuestro reporteros sorprendió la conversación de un miembro de la Benemérita diciéndole al compañero que le relevaba, que esa noche escucharon desde el interior una sonora canción.
Puestos en guardia, se prepararon todos para lo que pudiera ocurrir, pero al final nadie apareció.

02 junio 2022

Tentaciones en el mar y tentáculos de más

No me llaméis Ismael, no me confundáis con él. No fui el que me embarqué en el Pequod, junto a un arponero caníbal de los mares del Sur, para someterme a las órdenes de un visionario capitán Ahab buscador enloquecido de una monstruosa ballena, símbolo del mal. 
Me llamo Fiz Arou, soy detective en Kaskarilleira y si me eché a la mar, no lo hice por melancolía o por arreglar la circulación de mi sangre como el otro. Mis motivos son menos épicos, aunque también tienen su historia. La cuestión es que quería experimentar la vida en un barco pesquero desde que el capitán Nemo Venres, Capitán Pulpo o Capitán Nemo para los íntimos, me salvó la vida antes de convertirse en cefalópodo. Aquí os dejo aquella extraña historia.

Llevaba trece días de navegación en el Nueva Esperanza y era una mañana despejada y de aguas tranquilas bajo el sol de la primavera boreal. En la cabina dialogaban el patrón de pesca y el patrón de altura, conteniendo a duras penas su perceptible rivalidad tras fracasar las capturas de los últimos días en el nuevo caladero.
  • Insististe en ir allí y ya viste lo que ha pasado. Nuestras redes no estaban preparadas para peces tan grandes.
  • Había que buscar algo novedoso en otra parte.
  • Llevo muchos años de patrón de pesca y creo saber lo que nos conviene.
  • No discuto tus conocimientos, Ramírez, pero es que no sé si realmente nos interesa seguir en nuestro banco de siempre.
  • Nuestros padres y abuelos ya pescaban ahí. No estamos preparados para novedades.
  • Somos esclavos de la tradición y no nos atrevemos a empoderarnos para poder progresar. Nos hemos apoltronado y nos da miedo lo diferente. Debemos ser inclusivos, transversales, buscando y visibilizando otro tipo de pesca que garantice la biodiversidad de las capturas y nos aparte del especismo cruel. No debemos conformarnos con peces pequeños, vulgares, poco agradecidos y que exigen mucho trabajo con las redes de arrastre. Además, es una pesca poco sostenible porque estamos agotando los caladeros.
  • No estoy de acuerdo. Lo que propones es una pesca para chefs  faranduleros que pretenden deslumbrar con sus extravagantes platos a cuatro pijos sibaritas que van a sus restaurantes de mil estrellas Michelín. Pagan mucho, pero solo porque es novedad, enseguida se cansarán y buscarán otra cosa o volverán a la pesca de toda la vida. No deberíamos despreciar nuestra fuente tradicional de ingresos, es segura y nunca nos ha fallado.
  • El pez grande se come al chico y si es raro es más rentable. Si traemos redes adecuadas podremos sacar provecho. Ya verás.
  • Muy optimista te veo, pero te va a durar poco. Estamos llegando a nuestro viejo caladero y tenemos visita. Hay un barco pescando como a tres millas a babor.
  • Habrá que echarlos de allí. 
  • Juan, tú eres el patrón de altura, dile al timonel lo que mejor te parezca, pero recuerda que no tenemos derechos exclusivos sobre ese banco.
  • Me haré cargo. Yo mismo si es necesario. Avante toda a babor.
Al poco rato, Juan Lastres apartó al piloto con brusquedad, se colocó al timón y pidió al operador de radio que le pusiera en contacto con la nave intrusa.  Ya podían ver su nombre en la popa "El Alcázar".
  • ¿Me escuchan? Soy Juan Lastres, patrón del Nueva Esperanza, quiero hablar con su patrón.
  •  Soy yo. ¿Qué quieren?
  • Son ustedes responsables de quitarnos el sustento pescando en nuestro caladero. Le doy una hora de plazo para que lo dejen y se larguen. De no hacerlo, de fijo conseguiremos sacarlos de aquí.
  • Puede ahorrarse el plazo que me ha dado y fusilar a mi hijo, el Alcázar no se rendirá jamás.
  • ¿De que hijo habla?
  • Juan, creo que está sordo o quizás se confundió de Alcázar o de guerra. Tendrá vocación de héroe le mola el victimismo -le susurró el patrón Ramírez a su compañero.
  • ¿No se rinden entonces, capitán?
  • Ni de coña. ¡Pesca o muerte!
  • Como vean. No tendremos la culpa, ni les disculpo. Ahora por tercos, les va caer la del pulpo.
Después de los aplausos tras el ripio del patrón, me llamaron al puente y acudí presto.
  • Grumete Arou, hoy te vas a ganar bien la soldada. Llama a tu amigo, el Capitán Pulpo y que nos eche una mano en esta jornada
  • ¿No será mejor que nos eche un tentáculo, patrón?
  • Estas atinado grumete, haz que venga en un periquete. 
  • Patrón, si trae su compañía de pulpos gigantes el éxito estará asegurado, no quedará rastro de esos desgraciados. 
  • ¿Podremos comernos luego a nuestros benéficos invitados o sería poco cortés y educado?
  • Por las barbas de Neptuno, patrón, ¿quiere que el Capitán Pulpo nos eche su maldición? Como toque a sus pulpos estaremos aviados.
  • Vale, vale, pero dígale que él venga como humano, no me gustaría confundirlo e involuntariamente echarle mano.
  (Capítulo 66 de Kaskarilleira Existencial. Aquí están sus otras historias)

19 mayo 2022

Taparos los oídos y corred hacia el castillo

La interminable hilera de escapados llenaba los tortuosos senderos que subían a la fortaleza de los destemplados. Era su último refugio, su postrero abrigo si querían huir de las mortíferas andanadas de fuegos fatuos que lanzaban los helicópteros de combate de la aviación roñosa. Era la fiesta de la vergüenza y los altavoces exteriores de los aparatos ponían la banda sonora, devastadora como el napalm, usando las horrendas canciones del Festival de Eurovisión que amenazaban toda forma de vida inteligente en valles y montañas.

El equipo de rescatadores de la Orden del Destemple intentaba calmar a la multitud recorriendo el convoy con sus vehículos, pero la excitación, el miedo y la impaciencia por llegar al castillo crecía de forma imparable.

  • No lo conseguiremos. Los roñosos usan armas muy poderosas y tienen al sistema de su lado. Después de lanzar paquetes de comida rápida para engatusar a nuestros hijos creando conflictos familiares, ahora pretenden amilanarnos con esa espantosa música cutre. 
  • Podía ser peor, al menos no pueden proyectarnos desde los helicópteros esas infectas series de adolescentes y universitarios con amores desgraciados.
  • No lo descarte son muy peligrosos. 
  • ¡Dios santo! nunca pensé que se atrevieran a tanto, escuche lo que viene ahora.
  • Rápido. Ordene a nuestros hombres que exijan a los huidos que se pongan sus tapones de cera. En caso de novedad, les avisaremos haciendo señas. 
  • ¿Y si se niegan?
  • No hay tiempo para complacencias ni descansos. Si quieren estar a salvo, deben taparse los oídos y correr hacia el castillo.
  • Quizás haya alguna persona que se infecte y acabe tarareando esa música o perreando con el trasero.
  • Ya sabe lo que hay que hacer con ellos. Métanlos en las jaulas de las carretas y déjeles comida. Abandone a su suerte a los recalcitrantes sin remedio. No se merecen nuestro esfuerzo, ya vendrán a por ellos las hordas cutres.
  • Nunca pensé que cayéramos tan bajo. Ya no tenemos filtro entre lo bueno y lo penoso.
  • Se veía venir, son muchos años apoltronados en lo cómodo. Vaya a avisar a la gente, que se protejan de inmediato
Tras una dura jornada, el enorme grupo humano llega  a su destino, formando multitud en el patio de armas. Distribuidos los espacios, el encargado de logística informa el comandante destemplado en la estancia alta de la torre de homenaje.  
  • Todo en orden. Hemos tenido alguna baja, pero el Doctor Krapp  dispone de un antídoto que está usando con los infectados. Parece eficaz.
  • ¿Algo eficaz que proceda de Krapp? No me haga reír, es un tipo pernicioso para la especie humana. ¿Qué locura se le ha ocurrido está vez? 
  • Les está inyectando dosis revitalizantes de buena música por medio de cascos. Parece que hacen efecto. Tenían los oídos asilvestrados, echados a perder y ahora se sienten mejor.  
  • ¿No será techno, hardcore o trance? Terminaría desquiciándolos. Poco nos serviría que dejen de escuchar a Maruma, a Bugs Bunny, a la chica de la colonia, al temible Palangana o a la famosa Ordalía si a cambio quedan convertidos en estatuas de sal o zombis beligerantes. 
  • No, ha decidido empezar por el principio y ponerles la música de siempre. 
  • ¿Imagino que se refiere a la que cantaban y tocaban personas en discos que grababan personas?
  • Exacto, no hechas por máquinas y algoritmos varios, pero no sé si podremos con ellos. La facilidad es su territorio y la gente lo quiero todo cercano y accesible. Sin complicaciones.
  • Pues las van a tener. La mierda no prevalecerá mientras quede un destemplado en pie para hacer frente a los fogosos roñosos. 

05 mayo 2022

Fama fugaz del frenético doctor y su frustración posterior

Al Doctor K le sentó fatal que ya no le llamasen como tertuliano para hablar del covid por televisión. Le había costado coger el gustillo a la cosa, pero ahora preparaba sus intervenciones, como un mago el conejo de su chistera, decidido a asombrar con sus ocurrencias, no siempre atinadas, a los habitualmente mediocres  interlocutores que le acompañaban en la mesa; a los idiotas que lo estaban viendo por la pantalla y a los memos que hacían memes a su costa, tras alabarlo o insultarlo, en las redes sociales. Con la última bomba informativa todo había pasado. Estaba a la intemperie y su fama se había esfumado porque la actualidad se había ido a velocidad de misil, y sin fecha de vuelta, hacia la guerra de Ucrania. 

Era orgulloso y soberbio. Se reconocía arrogante y prepotente. Llegado a un punto tan alto, no se iba a rebajar fácilmente a ser de nuevo un divulgador científico de medio pelo que ni siquiera era profesor titular de la universidad en la que enseñaba. Tenía que haber una posibilidad para seguir en la cresta de la ola y no recaer en la purria de los seres anónimos.

Barajaba un abanico de posibilidades. Podría entrar en un laboratorio de bioseguridad y llevarse prestada alguna cepa patógena para luego esparcirla alegremente en el lugar adecuado. No, no era tan iluso o malvado como para creer que podría acceder a las cepas letales que se conservaban en laboratorios hipervigilados de nivel 4 (RG4) que poseían las grandes potencias en parajes secretos. Por otro lado, recurrir a las cepas comunes de la gripe humana, de la gripe aviar o de la porcina no iba a atraer sobre él la atención que buscaba. Les faltaba el morbo que se requiere para asustar y magnetizar a la chusma. 

Descartado lo de las cepas, había que pensar en otras opciones para garantizarse el famoseo. No se veía haciendo el teleidiota en una isla desierta junto a gañanes descerebrados de aire macarra y  chonis horteras a tiempo completo. No, tampoco era lo suyo mezclar mejunjes varios para que un tribunal de estirados cocinillas le diera el visto bueno para poder pasar a la siguiente fase. Menos se veía como un monologuista graciosete, de aire espabilado y displicencia adolescente,  autoparódico llegado el caso, pero muy orgulloso de ser cínico y agudo. Lo de ser streamer, youtuber, influencer y todas esas cositas modernas terminadas en "er", le aburría muchísimo, ya que no quería esclavizar su tiempo y su vida a una pantalla, haciendo cabriolas para disfrute de un montón de paniaguados vampiros del talento ajeno. Era tarde para el fútbol y no siendo jugador, árbitro o entrenador de campanillas, no lo llamarían para comentar partidos, aunque sin duda lo haría mejor que esos tartamudeantes tuercebotas.

La cosa se había puesto complicada y decidió llamar a su amigo Fiz Arou, el afamado y ocurrente detective de la siempre deslumbrante Kaskarilleira.

  •  Neno, se me ha acabado el chollo de tertuliano. ¿Se te ocurre algo que palíe mi desventura?
  • Ah, con que al final te iba la movida y mira que te resistías al principio.
  • Va, pero dime algo que se te ocurra para seguir marcando territorio. Ahórrate las chorradas que ahora molan, ninguna me convence.
  • Hay una cosa que aunque esté en la onda...
  • Ya te he dicho que no quiero nada de eso.
  • ¿Y montar un partido populista, doc? 
  • ¿Qué me dices, chorvo?
  • Claro, crear un partido populista te haría estar de moda y petarías un montón. Podrías llamarlo Partido Patriótico Despótico, porque el rollo patrio engancha a las masas, o quizás podrías llamarlo PA.P.AYA. (Partido Populista AntiYanqui), sonaría ecologista y le podías pedir a Putin que lo financiase. No le parecería mal tener algún apoyo en Occidente ahora que está tan demonizado y nos machacan con documentales diciéndonos que es muy malote.
  • Como si no lo supiéramos desde hace más de 20 años. Ahora dime, ¿crees que hay caladero de votos con ese partido?
  • Con el PAPAYA, seguro. Es cuestión de encontrar un lema adecuado tipo "todo lo imperialista y malsano es culpa de los americanos". Nada une tanto como un enemigo fácil y distinguible al que echarle la culpa para dejar de sentirte que eres un capullo, sobre todo si eres de los que en las películas de vaqueros siempre vas con los indios. Los plastas sectarios de uno y otro lado se apuntarían encantados, necesitan una figura de autoridad que los amamante y ampare.
  • Un padre castrante que se dice.
  • O una madre amamantadora, doc, como la Luperca de Rómulo y Remo. Eso es lo que les va a esos julais. ¿Te atreves con el asunto?
  • No, no me veo como amamantador o castrador.
  • No, tú lo que tienes que hacer es montar el tinglado y ya encontrarán ellos a su pastor, a su duce,  a su caudillo, a su fuhrer, a su conducător, a su gran líder, a su estimado líder,  a su brillante camarada...
  • Mira que eres chapas, esa es una liada del quince y suena muy religioso. Pensaré en otra cosa. Abur, Fiz
  • Cuídate, boquerón.  La próxima vez te cobraré la sesión, que no me gusta pencar gratis.
 (Capítulo 65 de Kaskarilleira Existencial. Aquí están sus otras historias)

21 abril 2022

Malos días de arrabal

 El hospital va a crecer. Será un hospital enorme, envidia de los hospitales enormes.  Un macrohospital para nacer y morir sin necesidad de salir del edificio. Un hospital para admirar en las fotos y ganar votos.

Un edificio majestuoso y bien comunicado. Buenos accesos en todas direcciones. Una red de anillos de circulación concéntricos rematados con glorietas y rotondas. Tendrá alrededor de unas doce plantas en varios bloques geométricos de un gris despiadado. Habrá una inmensa entrada parecida a esas macroestaciones modernas que sirven como intercambiador de transportes y centro comercial. En el aparcamiento gigante cabrán cientos de vehículos. Por dentro, todo estará muy señalizado para que la gente no se desperdigue en el laberinto de pasillos interminables o en la batería de ascensores y montacargas silentes. Contará con todo lo que tienen los hospitales enormes, incluyendo tanatorio, centro de investigación, escuela de enfermeras y helipuerto. Los muertos saldrán por abajo y los órganos para la vida entrarán por arriba.

La sanidad en un  solo punto. Un agujero negro sobre toda lo que le rodea. Un desagüe donde confluirán enfermos y dolientes en aséptico turno de entrada. No será como aquel viejo sanatorio de abajo. Esa antigualla encima de la playa, rodeada de jardines, que más parece un lugar de veraneo o un viejo balneario centroeuropeo. Además, ya casi se lo han cargado con esos infames edificios de hormigón que afean lo que tocan. Ahora es territorio para locos, estudiantes y moribundos. Ah, también para profesores de universidad.  

Al crecer el hospital, habrá que expropiar viejas casas unifamiliares con huerto, porche y corral de gallinas. Eliminar aquellos tortuosos senderos entre árboles que los niños recorrían soñando aventuras. Ya no volverán a jugar al fútbol debajo de aquel pinar. Ya no habrá pinar ahora que no hay niños que jueguen. Desaparecerán vegetación y maleza para que, desde la megalópolis sanitaria, se pueda curar los males que la vegetación y la maleza alejaban. 

Algunos vecinos se quejarán de las expropiaciones y de que se les roba terreno a su esparcimiento en este extrarradio esquilmado. Pero ya se sabe lo que son los vecinos. Egoístas. Piensan en si mismos. Quieren un ambulatorio cercano y equipado donde no sé les trate como números. Quieren tenerlo todo muy cerca. No tener que ir como todo quisque a las urgencias del gran hospital y esperar muchas horas porque se han cortado un dedo con el cuchillo del jamón. 

¿Y qué decir de los viejos? Hay epidemia de viejos en estos barrios periféricos. Obreros jubilados de la construcción. Desertores del arado que en su día vinieron a la ciudad y que cuentan con un territorio de tertulia debajo de un emparrado precario fuera de la ominosa sombra del polígono de casas.  Quizás sueñan con volver a ser los de antes sin ser despreciados por nueras y yernos prepotentes. Los propios hijos son otra cosa, los hijos pueden abroncarles porque tienen derecho a la venganza. En realidad a los viejos no les gusta el parque del barrio porque siendo compacto y limitado, les hace sentirse atrapados en el suburbio. Quizás quieren volver a respirar el aire de la niñez lejana y el parque solo es una prolongación de una interminable tarde de televisión, con noticias y concursos, en el salón familiar. Demasiados niños, demasiados perros sucedáneos de niños y algún progenitor envidioso de las cualidades de los viejos como cuidadores de nietos, cuando la obligación les esclaviza a niños y parque. En realidad,  a los padres y madres les fastidia ver en los mayores lo que terminarán siendo ellos. Si no se mueren antes y acaban en el sótano del nuevo hospital que están haciendo. Un hospital enorme, envidia de los hospitales enormes. Un macrohospital para nacer y morir casi sin salir del edificio. Un hospital donde los muertos salen por abajo y los órganos para la vida entran por arriba. Un hospital para admirar en las fotos y ganar votos.

07 abril 2022

Gato truhán echado en un diván

  •  Échese en el diván y no se quite las botas, sé que es una parte fundamental de su personalidad.
  • Gracias, Doctor Krapp, veo que está al tanto de que me llaman "El Botas". "El Botas ha dicho" "El Botas ha hecho". Si me quito las botas parecería un gato más.
  • Y usted cree que es un gato especial, imagino.
  • Sin duda. He llegado a pensar que era el elegido para empoderar a los de mi especie. No esperaba que los de arriba fueran tan peligrosos como para conseguir que mi pupilo me diera la patada.
  • ¿Entiendo que cuando habla de su pupilo se refiere al príncipe heredero, el Marqués de Carabás?
  • Por supuesto. Su actitud es de una cobardía sin límites, he sido su hacedor y él se ha dejado extorsionar por la prensa en su campaña en mi contra.
  • La prensa lo que ha expuesto es que usted engañó a todos, ya que siendo su protegido hijo de un molinero, se valió de un montón de patrañas para convertirlo en marqués y ganarse el aprecio del rey y la Corte. Incluso se dice que usted, se transformó en ratón para eliminar de forma despiadada al antiguo poseedor del marquesado.
  • ¿De forma despiadada? Era un ogro, descendiente de otros ogros que ganaron el título actuando como mercenarios sangrientos al servicio de la actual dinastía. El viejo marqués oprimía a sus siervos, mientras que sus antepasados masacraron a los siervos y familias de las tierras conquistadas. Hacían el trabajo sucio y caníbal propio de su condición y yo tuve que rebajarme a ser un inmundo ratón para ganarle la partida. ¿Usted sabe lo que puede llegar a sentir un gato metamorfoseado en ratón?
  • Los medios no hablan de esas cosas.
  • Claro, porque son los esbirros de la vieja casta gobernante y han emprendido una campaña contra todo lo que huela a gatuno. En su desvergüenza, quieren demostrar su falta de zoofobia, glorificando a los perros ¡¡¡y a esos malditos roedores!!! 
  • Cuando hablan de usted, en cambio, no cesan de repetir que es arrogante, autoritario y  vanidoso. Poco amante del diálogo y que no soporta que le contradigan.
  • Ya ve, no dicen eso del príncipe al que elevé usando únicamente mi labia de minino. Era un gañán desheredado y se lo planté como heredero delante de sus señoriales narices. Por eso no me soportan. Soy fuerte, no una mascota ni un gato rastrero de la calle. No soy uno de esos gordos y viejos gatos neuróticos de los que usted escribió una vez en su blog.
    Pero Doctor Krapp, ¿por qué le preocupa tanto mi imagen pública? He venido a terapia, no a que me cuente lo que ya todos saben. 
  • Para mí, además de gato es usted como una cebolla. No se ofenda, lo de la cebolla se lo digo porque tengo que quitarle todas las capas que le protegen para llegar al centro.
  • ¿Está diciendo que no soy auténtico? ¿Qué ve en ese centro?
  • Atisbo allá abajo, a un gatito asustado enfermo de megalomanía.
  • Por favor, ¿este electroshock con que me obsequia ahora lo pago aparte o me entra como gasto en la sesión? 
  • La ironía no le protegerá de la verdad.
  • Al parecer me ha pillado, debo ser otro gato neurótico como los de su entrada. Adiós, Doctor Krapp, ya no lo necesito, ha llegado al centro de la cebolla.
  • No sea bobo, puedo ayudarle. Cortar la cebolla hace llorar, pero luego se queda uno más a gusto consigo mismo.  
  • ¿Y luego me dará el plato de leche por ser buena mascota? Jódase, doctorcito fraudiano.

24 marzo 2022

Otro follón en tiempos de Napoleón

  • Hemos atrapado a un grupo sospechoso a la entrada del pueblo, mon colonel.
  • ¿Patriotas? Fusílelos junto a la tapia del cementerio. Como al resto.
  • Señor, llevan banderas tricolores y gritan Vive La France
  • ¿Colaboracionistas? Traiga a mi presencia a esos traidores, capitaine.
  • A la orden, señor.

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  • ¿Alguno de ustedes sabe hablar en mi idioma?
  • Todos lo hablamos, mariscal, Como caballeros ilustrados, nada francés nos es ajeno. Por eso el populacho ignorante nos llama afrancesados.
  • Soy colonel, no maréchal. No lo olviden, si quieren conservar la peau.
  • Nosotros también queremos la paix, colonel
  • Peau no paix. La que por ahora rodea su cuerpo y puede perder si no me gustan sus respuestas. ¿Monsieur...?
  • Soy marquis. El Marqués de Carabás.
  • ¿Marqués de Carabás, el de Le Maître Chat? ¿Se está riendo de mí? ¿Dónde está el gato? Sin duda sabrá que en Francia a los marqueses les cortamos la cabeza.
  • Mon colonel, vayamos por partes. El señor Perrault usó nuestro marquesado de una forma artera y desvergonzada, pero como hace más de cien años que nos dijo au revoir no merece la pena insistir en el tema.
  • ¿Cómo un Marquis de Merde se atreve a ofender a unos de nuestros  más gloriosos escritores? Si vous continuez sur ce chemin, vous verrez bientôt votre fin.
  • Vale, vale, es usted hombre de poca paciencia por lo que veo y no me ha dejado seguir hablando. Debe saber, que todos los aquí presentes deseamos los mejor para la Grande Armée y para su glorioso emperador, pero nos entristece que estén ahora en guerra con nuestros toscos compatriotas. Por desgracia, ellos no han leído la Encyclopédie ou Dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers y la obra de Voltaire, Montesquieu o Rousseau.  De haber podido hacerlo, como pudimos nosotros, dejarían de levantar partidas sediciosas y los recibirían con los honores que merecen.
  • Me está aburriendo con su cháchara erudita. No soporto a los ilustrados y a su petulancia libresca. Ellos nunca vienen al frente, prefieren los salones literarios y como arma usar la pluma.
  • Mon colonel, que conste,  que también simpatizamos con la gloriosa revolución de 1789 de los sans-culottes. Llevamos en nuestros corazones grabados a fuego los nombres de Mirabeau, La Fayette, Robespierre, Desmoulins, Danton, Marat, Fouché...
  • Basta, eso es historia, y ya han pasado veinte años. Muchos de sus admirados perdieron la cabeza en sus inútiles disputas para llegar al poder. Ustedes pueden perder la suya si no me convencen de que dejarlos con vida merece la pena
  • Queremos la paz. Deseamos librarnos del régimen que mantiene a nuestro país en el atraso más atroz y  repugnante. Necesitamos nuevas leyes que nos traigan la dignidad humana, la libertad y el progreso. Para ello, estamos dispuestos a perder nuestra independencia y someternos a la autoridad de vuestro emperador y de su hermano, el rey Pep... José.
  • ¿O sea que quieren cargos con el nuevo rey? Ese no es mi trabajo, yo soy un simple soldado y mis galones fueron conseguidos en el frente de batalla, no trepando en intrigas palaciegas. No son lo mío los enjuagues cortesanos o las proclamas al vacío. Solo sé que estamos conquistando este país y que se me ha ordenado eliminar a los enemigos peligrosos. Reales o potenciales.
  • Nosotros somos amigos de Francia.
  • Por ahora. Son ambiciosos y no podemos estar seguros de que cambien de bando si cambian las circunstancias. Capitaine, organisez l'escouade de fusiliers...
  • Espere, tenemos un último argumento.
  • Alló?
  • En la sierra, cerca de aquí, tenemos un secadero de jamones. 
  • ¿Jambons?
  • Beaucoup de jambons. Muchos, hay para todos.
  • Mon dieu.Cet argument est très succulent
  • Bon appetit, mon maréchal. ¿Nos podemos marchar ya?

10 marzo 2022

Taxista al pasado, por las buenas o forzado

  • Vayan entrando, por favor, no se queden en la puerta. El despacho es pequeño, pero creo que habrá sitio para todos.

 Me estaba volviendo un hipócrita desalmado. Aquello no era un despacho. Era el minisótano  guarro de mi colega, el pintor, que me lo dejaba cuando vuestro amado detective Fiz Arou, tenía visitas campanudas. Eso sí, era un esfuerzo inútil vaciarlo de sus lienzos nunca acabados; aquel tufo a pintura, barniz y aguarrás seguía presente.

  • ¿Cuántos son?
  • Diez -contestó una señora mayor con aires de marquesa.
  • Uf, no sé si habrá sillas para todos.
  • No se preocupe, estaremos poco rato. Además, las doctoras pueden permanecer de pie, cerca de la puerta. ¿Verdad, chicas?
  • Sí, claro, doña Gertrudis, no habrá problema.
  • Ah, estas chicas, son muy ambiciosas, pero tienen buen corazón.

Doña Gertrudis y sus dos vetustos compañeros ocuparon las tres sillas disponibles. Detrás, apoyados precariamente en los respaldos, se formó un segundo grupo formado por dos hombres y dos mujeres de mediana edad. Las tres jóvenes doctoras escoltaban a los otros desde el fondo del tugurio.

  • Permítame una mínima presentación de la gente que me acompaña y de mi propia persona.

Desconecté al momento. No soporto la insidiosa insistencia de los enfermos de titulismo cuando quieren hacernos partícipes de sus éxitos académicos. Al final, solo tuve claro que los tres sentados, entre ellos mi interlocutora, eran catedráticos eméritos de la universidad; los de detrás eran tres idem pero en ejercicio, mientras que el otro era un profesor titular. Las tres jóvenes del final, eran profesoras contratadas pero con mucho futuro por delante dada su aviesa facilidad para la zalamería.

  • El motivo que nos trae hasta su presencia, es que sabemos de sus tratos con el pasado. 
  • ¿Tratos con el pasado?
  • Sí, sabemos que usted tiene un aparato que le permite ir a través del espacio/tiempo. Una especie de...
  • Contenedor de basura. (Aquí os recuerdo como lo encontré)
  • Sí, no quería ser tan explícita, pero creo que la cosa va por ahí.
  • ¿Y?
  • Nosotros somos catedráticos y catedráticas, profesores y profesoras de historia.
  • Me hago cargo de sus habilidades profesionales y respecto a su género, con que usen uno, me llega. El que ustedes elijan, no tengo preferencias.
  • Disculpe, es una época muy difícil y tenemos que hablar con mucha redundancia. Eso es parte de lo que nos trae hasta aquí.
  • Ustedes dirán.
  • Digamos que ser historiador o historiadora se ha vuelto muy difícil, ya que se está instalando la extraña idea de que para entender algo hay que vivirlo por uno mismo. Es decir, aunque soy medievalista emérita, no puedo conocer nada porque no viví en mismas propias carnes como una sierva de la gleba, como un miniaturista benedictino o como la mismísima Eleonor de Aquitania.
  • Chorradas sentimentales, pasará la moda.
  • Cierto, pero mientras tanto tenemos que soportar que la emoción y la subjetividad se adueñe de todo. Lo que no se es o no se ha vivido es discutido. Solo los de la propia tribu pueden entender a la tribu. La negación de cualquier saber que vaya más allá de lo propio. El forofismo como arma y escudo frente al resto.
  • Vale, lo que dice es un poco coñazo, pero parece verdadero. Es un mundo de mierda, pocos lo discuten. Al grano ¿qué quieren de mí?
  • Su aparato puede servirnos para hacer incursiones al pasado y confirmar  que nuestras conclusiones no son erróneas.
  • ¿Y si confirman que lo son? 
  • Rectificaremos.
  • No me creo nada, antes destruirían el aparato y se librarían de mí. Quedarían como mentirosos y su prestigio se hundiría en el fango. Tanto libro, tanto congreso, tanta conferencia, tanto alpinismo en el escalafón académico, tanto articulillo en las revistas del ramo. En fin, la verdad es que tampoco me veo como un taxista de la historia.
  • Le pagaríamos espléndidamente.
  • No es cuestión de pasta, solo que respeto a mi pellejo.  Sé cómo se ponen ustedes por cualquier minucia y si tienen que cambiar dos siglos de escritos no les va a molar nada.
  • Como quiera. Chicas, sacar las AK 47. Vosotros, apresad a este payaso.

Al momento, las chicas sacaron de los largos abrigos sus fusiles de asalto, y me apuntaron con mirada asesina. Los prestigiosos catedráticos, por su parte, no tuvieron problema en agarrarme y atarme con saña a la silla.

  • Escúcheme, imbécil, no somos unos inofensivos e inofensivas, profesores y profesoras, universitarios y universitarias. Formamos el Grupo  Guerrillero para el Restablecimiento de la Justicia Histórica (G.G.R.J.H.). No queremos ir exclusivamente de tournée al pasado. Vamos a secuestrar  a aquellos personajes históricos siniestros que  no sufrieron el castigo que merecían y les aplicaremos, trayéndolos al presente, su debido correctivo. Diga lo que quiera antes de que le llevemos al contenedor. Por las buenas o forzado, va a ser nuestro taxista al pasado.

La emérita se había puesto en jarras y me miraba con el desprecio que reservaba a los doctorandos que no le hacían las fotocopias a tiempo.

  • Disculpe, catedrática, pero solo me acosa una duda. ¿Son el Grupo Guerrillero para el  Restablecimiento de la Justicia Histórica o he entendido mal y en realidad son el Grupo de Guerrilleros y Guerrilleras para el Restablecimiento de la Justicia Histórica

(Capítulo 64 de Kaskarilleira Existencial. Aquí están sus otras historias)

24 febrero 2022

Antes de que empezase la bronca


... Tenía esta historia preparada para hoy:

 Las puertas abatibles del saloon se removieron asustadas al ser empujadas por los poderosos brazos de Vlady El Terrible. Los parroquianos apoyados en la barra, tras mirar alarmados al recién llegado forastero, optaron por precipitarse debajo de la mesa de billar. La polvorienta cantina, también cogida por sorpresa, decidió apocarse ante aquella mirada de tundra que asustaba a los valientes. Una mirada que durante un segundo se iluminó con un brillo de quasar al ver en la mesa del fondo al grupo de jugadores de Risk

Vlady El Terrible tableteó con sus poderosos dedos  sobre el mostrador y soltó un desafío cortante: 

  • Los cowboys de Occidente no se enteran, lo que su absurda intromisión provoca. Quizás por tener en sus oídos mucha cera o por tener halitosis en la boca.

Al jerarca inglés casi se le atragantó su cuarto scotch whisky y con el susto intentó levantarse de su silla para luego caer de plano haciendo saltar las fichas. Con voz pastosa, se dirigió a sus compañeros de mesa y les soltó un: 

  • Shit, shit. ¿Habéis oído a ese cabrón?
  • Ni caso, premier - le tranquilizó Joe El Temblón  con voz espasmódica y acento arrastrado - Sabemos por la CIA, la NSA, la NRO, la NGIA, y la DEA que antes de sus discursos importantes hace que le pongan viejas películas de James Bond acariciando un gato persa.
  • ¿What? -se atrevió a contestar el inglés, que aunque había estudiado Filología clásica, su nivel de alcohol en sangre le impedía entender las sutilezas del lenguaje que se gastaban en la vieja colonia británica del Nuevo Mundo. 
  • ¿Se creerá líder de Spectra?- soltó el alemán. Nadie le hizo caso, era nuevo y tenía que ganarse la confianza de sus compañeros de Risk

Vlady se había apoltronado con gesto chulesco en la barra, poco después de que se le hubiera servido un líquido blanco en copa pequeña. Tras un trago feroz, que requirió una rápida reposición, sonrió con cara de fauno satisfecho y lanzó un brindis a la escasa concurrencia. 

  • Vashe zdorovie!

Por fin, el atildado francés levantó la mirada de sus piezas sobre el mapa, lanzó una mirada relajada a sus compañeros y empezó a levantarse. 

  • Veuillez m’excusez

Se sacudió las solapas con brío y se dirigió a la barra. Al llegar, se aclaró la garganta y empezó a hablar con voz cantarina  

  • Pardon, Monsieur, pero esto no puede seguir así. Sus reses amenazan las tierras de Madame Ucrania y ya se han apoderado de un buen pedazo. No podemos permitirle avanzar, ella nos ha pedido ayuda. 
  • Madame Ucrania es mi hermanastra ilegítima. Tiene el patrimonio que erróneamente mis antecesores le entregaron y ha demostrado que no sabe administrarlo. Además, franchute, yo sé lo que queréis tú y tus socios.
 Hizo una pausa, echó al gaznate la segunda copa y prosiguió:
  • Queréis mancillar nuestra sacrosanta patria y que no recuperemos lo que en justicia siempre fue nuestro.
  • Mon Dieu ¿No lee la prensa internacional? ¿No ve películas y series de televisión? Ya hemos ganado la batalla del relato, ustedes son los malos.
  • Seremos los malos, pero tenemos la llave del gas, los cereales y a los chinos.  ¡Entra, Chipín!
Y Chipín entró de un salto por las puertas abatibles y se colocó delante del mostrador en postura de wushu. Llevaba un uniforme rojo de Kung Fu extrañamente estrellado y parecía una potencia imponente.  Vlady siguió hablando con la boca torcida en gesto de desprecio.
  • Estoy harto de vuestras patrañas y solo sé que voy a empezar mi reconquista.

El puñetazo sobre la barra con que terminó su réplica, hizo estremecer las mesas y levantó del asiento a los jugadores de Risk que amenazadores se acercaron a El Terrible. El premier blandió su vaso tulipán, el americano sacó su vieja petaca de boy scout para reponer fuerzas bebiendo un trago de bourbon y el alemán le echó una última mirada a su foto del gaseoducto Nord Stream 2 sin poder contener una lágrima.

Tuve que intervenir yo. Salí de detrás de la barra, me puse el mugriento paño limpiavasos en el hombro y rompí la tensión del momento con una fuerte palmada.

  • Ya está bien, no quiero broncas en el local.  Si quieren jaleo, váyanse fuera. Estoy harto de verlos discutir. Mucho fanfarronear para ver quien es más grande ¿Pero luego qué? ¿Qué pague la gente sus platos rotos? Déjennos vivir nuestra corta vida al margen de sus componendas. No nos usen. No nos manipulen. No nos merecemos ser su rebaño.

Alguien, entre el grupo de litigantes, me soltó casi entero aquel discursito del personaje de Arthur Jensen en Network.

  • Vuelvan al lodo. Yo lo quiero todo bien limpio aquí dentro.

Y salieron. Las puertas abatibles del saloon por fin reposaron tranquilas. A salvo de maleantes.

Hoy empezó la bronca.

 

10 febrero 2022

Descerébrate y que te lo cambien por otro

  • Buenas tardes, soy Casimiro Miramar y le llamo para pedirle su colaboración en una encuesta que estamos realizando para saber el uso que se le da al...
  • No me venga con el cebo de la encuesta y dígame que coño venden. Son las cinco y media de la tarde, hora que suelo emplear en entregar mi cuerpo a Morfeo. Hoy en particular mi cerebro sestea mucho y no está para determinada clase de majaderías.
  • Precisamente nuestro trabajo consiste en solventar esa clase de situaciones limitantes. Podemos conseguirlo de forma total y absoluta. Para siempre.
  • Mire capullo, no lo conozco de nada y no le consiento que me llame limitado. Soy detective privado. Tengo una vida muy ajetreada y seguro que ha visto en las novelas y películas las malas pulgas que se gastan los de mi gremio cuando nos quieren joder con impertinencias varias o promesas imposibles. 
  • Señor, afirmo que esta puede ser la oportunidad de su vida. Créame. Déjeme que se lo explique al menos.
  • Le doy treinta segundos para soltarme sus chorradas. No intente ninguna triquiñuela. Iría por usted. Reconocería su horripilante voz de pito hasta en un concierto de música heavy.
  • Empiezo. Como usted sabe el gobierno ha iniciado un plan con el que pretende sustituir los cerebros viejos y gastados por otros nuevos que respondan mejor a las condiciones y exigencias de la vida moderna.
  • ¿Si supone que ya lo sé, por qué me lo repite? ¡Acelere, que no tengo todo el día!
  • Bueno,puesnuestraempresaestáencondicionesdeofrecerleunagranpromocióneconunascondicionesmuyventajosasparanuestrosnuevosclientes.Soncerebroscontrastadosyhansidosometidosamilpruebasantesdeserpuestosencirculación.Garantizamosademásquetodoslosdatosdesuviejocerebroserántraspasadosalnuevosinningunaperdidadeinformación.Porsupuestoencasodequenoocurrierasíledevolveríamoseloriginalelimportedelnuevoyotrocerebromásderegalo.EncasodequeeligieselaopciónPremiumtendríaderechoaunpackdecuatrocerebrosintercambiablessegúnelestadodeánimodecadamomento.
  • ¿Ha terminado el discursito?
  • Sí, ya está. Sé lo he dicho de un tirón. Me siento orgulloso. Es usted mi primer cliente.
  • ¿Oiga, usted acaba de estrenar uno de esos cerebros nuevos, verdad?
  • Todavía no, pero pronto será un requisito imprescindible para trabajar en Cerebralia. Al menos para ascender de puesto.
  • Claro, los jefes primero. Mire Casimiro, a mí me gusta el que me vino de fábrica. Puede que sea un viejo desván destartalado. A veces incluso tiene goteras y en ocasiones oigo corretear a la manada de ratones que se zampan el maíz de mi sesera. Pero le tengo cariño. No conozco otro y desconfío de las pretensiones de los gobiernos de cualquier especie y condición. ¿No será que los mandamases pretenden usar nuestra materia gris ante la inoperancia de la suya?
  • Señor, somos una empresa de servicios y lo único que hacemos es cambiar el envase. Las mismas ideas en un recipiente más adecuado y funcional. De un material duro y resistente como el diamante.
  • Dígame la verdad, ¿qué se pretende hacer con los cerebros viejos? ¿No se venderán al Tercer Mundo haciéndolos pasar por nuevos? Cuénteme algo si es que quiere llegar a un acuerdo ventajoso conmigo.
  • Tengo prohibido hablar de eso, señor. 
  • Haga un esfuerzo, Casimiro. ¿No le merecerá la pena el riesgo para conseguir su primera comisión de ventas?
  • Solo sé lo que cuchichean los compañeros en voz baja, le ruego que no me meta en compromisos. 
  • Venga, hombre. Puedo hablar con mis clientes de Kaskarilleira, gente adinerada y de tronío a la que le vendría bien un buen alicatado en la azotea.
  • Le diré algo, pero en voz baja. Misteriosos camiones salen cada noche de la fábrica por las puertas traseras cuando la producción cesa. Van repletos de enormes cajas plateadas. Se dice que el lugar de destino es un poderoso país que quiere...
  • Ya entiendo, Vlady El Terrible, el malote oficial de Occidente, está haciendo de las suyas.
  • ¡Baje la voz, se lo ruego! No, no es él, ni los suyos. Son los otros, los de más abajo. Los del petróleo. Allí los cerebros no son utilizados para aprovechar la inteligencia occidental. Para nada, lo que les gusta es condimentarlos y comérselos. Tienen estómagos muy sofisticados, mucho dinero y están aburridos de las dietas tradicionales. Han contratado a grandes chefs para que les preparen platos a medida. Al parecer los cerebros occidentales son buena materia prima porque saben bien y tienen enormes cualidades dietéticas, en especial los sesos ibéricos. 
  • ¿Sesos ibéricos? ¿Cómo el jamón de Jabugo? Será la dieta mediterránea lo que les hace más sabrosos.
  •  Puede, no sé nada al respecto y tampoco he consultado con neurólogos o chefs.
  • No me diga más, nuestro gobierno ha llegado a un acuerdo secreto para entregar cerebros a cambio de que ellos, tan poderosos, nos manden chips  para los coches.
  • Y para los nuevos cerebros duros como el diamante.
  • Puta dependencia 
  • Dios santo, me han oído. Estoy perdido, vienen tres seguratas hacia aquí con los revólveres en la mano. ¡Me van a matar, los conozco bien! ¡Haga algo, detective!
  • ¿Llevan cimitarra?
  • ¡No! 
  • Entonces todo será muy rápido. Ya le dije que no me gustan las llamadas comerciales a la hora de la siesta.
 (Capítulo 63 de Kaskarilleira Existencial. Aquí están sus otras historias)