Compañía eléctrica & karma
Corría como alma que lleva el diablo y, en su carrera, chocó contra una mujer que cayó de bruces al suelo mientras se le desparramaban la pasta recién comprada, el jarrete de ternera para el osobuco y una botella de Lambrusco . —Mamma mía… me he cargado a una mamma. No hay quien me salve —soltó bajito mientras se lanzaba de cabeza hacia la boca del metro de Canal Street . Durante un suspiro, la afamada indiferencia de los neoyorquinos quedó en entredicho después de que aquella furia a dos patas bajó al andén y dejó temblando el aire al subir al vagón. Los ciudadanos que abarrotaban el tren apartaron la mirada del móvil, sorprendidos tras la intromisión , y volvieron a bajar la cabeza. Apoyado en la parte trasera del coche, a Xan le dio por rumiar sobre su puñetera manía de montarse estúpidas películas en la cabeza sin argumento ni presupuesto que las sostuvieran. Bobo neurótico. Llegó a su estación y siguió rumiando hasta llegar a su pensión, a tres manzanas. Saludó a la encargada, sub...