Hijos de la Apatía
Acceso, facturación, equipaje, seguridad, control, puerta, espera, embarque, pasillo, asiento, rodaje, despegue. Xan se sintió liberado, a pesar de tanto protocolo. Dejó abajo al gánster de cara robótica que lo había acompañado por si decidía cambiar de rumbo. Muchas horas después, estaba en la puerta principal del aeropuerto LAX de Los Ángeles . Laxo, como corresponde, y aburrido. Y eso no era poca cosa. Le abrumaba el flujo constante del rebaño humano. El estrépito motorizado achicó a Xan cuando vio aparecer por la derecha a una banda de moteros trajeados. -¡ Ángeles del infierno , la virgen! -murmuró para sí mismo. Eran cinco, entrados en carnes y en años. Los dos de delante bajaron de la moto con chulería gastada de vieja película. -Claro, esto es Hollywood " -tuvo aún tiempo para pensar el tembloroso viajero, antes de intentar esconderse detrás de sus dos maletas, una encima de otra, convertidas en provisional parapeto. Fue inútil. Aquellos tipos lo señalaron con el dedo y ...