Seré leyenda... y tú no lo verás
Sigue a la luz hasta el final del túnel. Allí hay una puerta metálica. La abre. La iluminación es tan intensa que casi le ciega, pero acierta a distinguir que está en la cabina de una nave extraña. Delante hay dos tripulantes que Xan ve de espaldas. Manejan los mandos y observan la noche interminable que se percibe tras el ventanal. Uno es Moaña , inconfundible con su pelo blanco; el otro parece un robot. En alguna parte empieza a sonar una música. ¿Una cumbia? El robot gira el asiento y se levanta con los brazos en alto. Parece que sonríe. ¿Bailas? Perdone, Pi.Von , pero no estoy acostumbrado a bailar con robots. No soy un robot, petardo, soy una robotina y me llamo Lelah , la copiloto del Burlador de Hebillas . Pi.Von está con los cacharros en la cocina. Las risas de Moaña llenan la estancia. Da igual. Siéntate aquí con nosotros, Xan . Estamos a punto de llegar al punto álgido de nuestro regreso al futuro. Penetraremos en el agujero de gusano, o como yo prefiero decir, ...