29 enero 2020

Tarantino, el Gran Crítico y el Coro Popular



1992
EL GRAN CRITICO: ¿Tarantino? ¡¡¡Ufff, Tarantino!!!!. ¡¡¡Uauuuu!!!. Genial, Tarantino. Con voz propia. Potente y transgresor. Arriesgado y agresivo. Vanguardista. El futuro del cine será de Tarantino.

1994
CORO POPULAR: Sí, sí. Genial, Tarantino. Potente y transgresor. Arriesgado y agresivo. Con voz propia. El cine del presente se llama Tarantino.
1997
EL GRAN CRITICO: Bueno, quizás no.
CORO POPULAR: ¿Nooo?

EL GRAN CRITICO: Su última película pse, pse…
CORO POPULAR: ¿Tarantino, pse, pse?
EL GRAN CRITICO: Sí, pse, pse. Tarantino tiene estilo, tiene talento, está bien...
CORO POPULAR: ¿Pero?

El GRAN CRITICO: Pero ufff, quizás los críticos lo han sobrevalorado mucho. Es pasable. Agradable. Un buen artesano. Aceptable.
CORO POPULAR: Tarantino tiene estilo, talento, es aceptable, aunque algo sobrevalorado.
EL GRAN CRITICO: Muy sobrevalorado.
CORO POPULAR : Sí, sí, claro. Quisimos decir muy, muy.
 
2004  
EL GRAN CRITICO: ¡¡¡Insoportable!!!
CORO POPULAR: ¿Insoportable?
EL GRAN CRITICO: Sí, sí, deplorable. Deleznable. Tarantino es un invento de los críticos. Un bluff. Tarantino es un fraude. Un Don Nadie. Además se escribe demasiado de Tarantino, no puede ser bueno.
CORO POPULAR: Se escribe demasiado de Tarantino, no puede ser bueno.
EL GRAN CRITICO: Nadie de quien se escribe tanto puede ser bueno.
CORO POPULAR: Nadie lo es, seguro. Imposible que lo sea.
 
2012
EL GRAN CRITICO: Sádico,  misógino, machista, racista y rebuscado.  No es tiempo de Tarantino, es demasiado viril y cruel. Además se repite, se repite mucho. Nadie que se repita tanto puede ser bueno.
CORO POPULAR: No es tiempo de Tarantino. Misógino, racista y cruel. También muy repetitivo el tal Tarantino.

2019
CORO POPULAR (2019): Gran Crítico. Gran Crítico, no ha dicho nada. ¿Qué piensa de la última película de Tarantino?
EL GRAN CRITICO (2019): Hummm, cosas de Hollywood. Ya saben, Hollywood es Hollywood.
CORO POPULAR (2019): Hollywood en los 60. Sharon Tate, pobrecita, la Familia Mason, los hippies.
EL GRAN CRITICO (2019): Yo soy crítico de cine, no puedo estar contra Hollywood.

CORO POPULAR (2019):
Pero queremos saber su opinión, usted es nuestro referente y asesor. Nuestro coach de cine.
EL GRAN CRITICO (2019): Humm... Tarantino es un maestro. Tiene voz propia. Humm... es potente y poderoso. Arriesgado y agresivo. Humm... lástima, el cine está acabado. Muerto. Echaremos de menos a Tarantino.

18 enero 2020

El móvil caníbal que acabará con vosotros

El nuevo smartphone Juajua Gran Mandarín MSS longsize es presentado en un cojín rojo con ribetes dorados al presidente de la República Popular. El mandatario, tras una mínima reverencia hacia el CEO de la compañía, recoge el móvil, lo enciende, espera 10 segundos y se pone firmes cuando aparece en la pantalla la bandera y el himno del país.
Satisfecho, quiere darle al botón de pausa, pero en el momento en que toca el aparato siente un mordisco en el dedo pulsador. Se mira el índice y comprueba que tiene marcas de dientes. En la pantalla, ya en blanco, aparecen unas gotas de sangre que van creciendo sin dejar marca exterior.
  • 他妈的   
(Ha dicho: "¡¡¡Su p. madre!!!". A partir de ahora recurriré a la traducción libre para evitar equívocos)
  •  Señor Presidente, señor presidente ¿Qué le ha ocurrido?
  • El jodido aparato me ha mordido un dedo.
  • No puede ser Señor, es imposible que...
  • ¿Duda de mí?
  • No, no por supuesto, lo que pasa es que...
  • Cállese, entonces.
El presidente, con gesto malhumorado, se lleva el móvil al oído. Lo que ocurre después es indescriptible.
(El presidente es el de la derecha)
Hora más, hora menos y a 11.135 kilómetros hacia el este, en Cupertino (California) y  en un descomunal despacho acristalado, en la última planta de un inmenso edificio circular, un señor con gafas desenvuelve un paquete que le ha entregado el  jefe de seguridad de la empresa que dirige. Dentro está el codiciado nuevo smartphone Juajua Gran Mandarín MSS longsize conseguido tras largos meses de acecho por personal infiltrado en las factorías de Shenzhen muy cerca de Hong Kong.
El paquete ya está abierto y el experimentado director ejecutivo dedica unos segundos a contemplarlo. Finalmente lo agarra con ambas manos y percibe en una décima de segundo que el aparato se le echa encima. Algo así....
Una gota de sangre salta sobre el retrato del legendario fundador y le da un colorido nuevo al logo de la fruta mordida que da fama a la compañía.
 En aquel mismo momento, a 9500 kilómetros en dirección este, en el hermoso recinto donde conviven cuatro palacios y cuatro catedrales, y arriba, en un alto despacho decorado con maderas nobles, una monumental lámpara de araña y muebles suntuosos, llega el poderoso presidente. Físicamente no está en su mejor momento, camina con poca majestad, casi tambaleante y escasamente solemne. La cara la tiene dolorida. los ojos están amoratados y un esparadrapo le rodea su oreja izquierda mientras que otro cubre gran parte de su nariz hasta las fosas nasales. Su respiración es agitada y casi se derrumba sobre su silla de despacho. Encima del cartapacio reposa un smartphone Juajua Gran Mandarín MSS longsize . El presidente saca del bolsillo de su americana un pequeño recipiente de plástico cuadrado, lo abre y extrae un filete tártaro que lanza con precaución hacia el aparato.
"Debe de estar exquisito", se dice a si mismo con sonrisa ladina de medio lado.

26 diciembre 2019

Cuento sin maldad sobre los reales peligros de la bondad

Érase una vez un rey que empezó a gobernar en el reino donde se fabricaban los cuentos. El país se había vuelto rico y próspero. Las factorías reales, echaban humo a troche y moche por el día y por la noche, elaborando historias de todos los colores, formas y tamaños que eran adquiridas con entusiasmo en franquicias y tiendas especializadas de los más lejanos lugares. Además, magnates sibaritas de todo el orbe gastaban ingentes fortunas encargando historias a medida que ensalzasen sus verdaderos o ficticios logros.
Sin embargo el nuevo rey no era feliz. Había recibido una exquisita y esmerada educación de grave contenido ético y palabras como honestidad, rectitud o justicia no eran etiquetas de quita y pon en su laureada cabeza. Le asaltaban reales dudas
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  • Vamos a ver -pensaba, cosa que era capaz de hacer sin la presencia del Ayuda de cámara- si los cuentos nos hablan de buenos y malos, de cómo los malos le hacen putadas a los buenos y de cómo al final triunfa la bondad, ¿no sería lógico que yo, rey justo y virtuoso, proceda a exterminar a los malos para facilitarle la vida a los buenos? Ahora bien, si hago eso ¿no peligraría el negocio de los cuentos que tantos dividendos proporciona al reino y que ha hecho que el populacho me considere todavía más justo, más grande y más noble de lo que realmente soy? Creo que debo pedir consejo a mi Consejo Real. 
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  • Majestad, si a Vuestra Excelencia le place acabar con los malvados, habrá que acabar con los malvados.
  • ¿Y no se resentirá nuestro negocio? En justicia no podemos fabricar cuentos con personajes maliciosos si nosotros hemos suprimido la maldad. Sería un engaño para los compradores- respondió el rey.
  • Como gustéis mejor, Majestad.
  •  Lo que me gustaría es que tuvierais opinión propia y no me dijerais sí a todo, carajo.
Como no podía ser de otra manera, prevaleció en el rey el sentido de la justicia y decretó el exterminio de todo bicho malo. En pocos días aquel tranquilo y próspero reino se convirtió en un lugar más siniestro que el cubil sangriento del ogro en plena temporada de caza. Hubo batidas tremebundas que acabaron con los lobos provocando un crecimiento nunca visto de la población de ovejas, cerditos y niñas con caperuza. Se les hizo lobotomías a los zorros para que no fueran tan astutos, lo que originó que quedaran a merced de las vengativas gallinas. Se prohibieron las madrastras por Real Orden lo que originó un aumento considerable de niños huérfanos. Se creó el Centro para la Rehabilitación de Príncipes Azules provocando que estos prefirieran seguir siendo sapos. Se quemaron en fastuosas hogueras, ya que habían huido en sus escobas, a las efigies de todas las brujas que sin poseer o renovar el carnet oficial para ejercer las artes mágicas, se dedicaran a comer a niños gorditos. Fueron envenenados varios miles de gatos negros y como resultado los ratones se comieron la cosecha de los graneros.
Era espantoso, cruel, una locura y las buenas gentes se echaban la mano izquierda a la cabeza mientras se rasgaban las vestiduras con la derecha.
Finalmente el rey justo se dio cuenta de que algo fallaba. Supo que sus súbditos empezaban a odiarle cuando surgieron los primeros tumultos y aparecieron en las calles pasquines con el dibujo de su silueta cubierta con una diana. Eso no fue todo, la Hacienda Real sufrió un grave quebranto cuando las manufacturas cuentiles, despojadas de malicia, se acumularon en los almacenes por falta de demanda. No entendía lo que pasaba y decidió consultar a un famoso sabio desnudo que vivía en un apartamento-tonel debajo mismo del balcón de su palacio.


  • ¿Qué esperabas, rey? - le contestó el sabio después de aplastar cuatro pulgas que se habían enseñoreado de su sobaco- Te has cargado a un montón de seres inocentes que llevaban la etiqueta de malos por tradición familiar. Ahora ya no hay malos, ni símbolos, ni tan siquiera metáforas de la maldad. Si no existe la maldad ¿tiene algún sentido la virtud? Y si la virtud tiene aún sentido deberíais empezar por ti mismo: en los cuentos se castiga a los reyes que hacen desgraciados a sus súbditos.
El rey asintió mientras una majestuosa lágrima se derramaba por sus reales mejillas. Por fin había comprendido la lección. Tenía que asumir su filosofía hasta el final. No tenía otra opción.
  • Sabio desnudo, has demostrado ser más justo y tener mayor sentido ético que yo, por eso es de ley que lleves mi corona. Tú dirigirás el reino y yo esconderé mi vergüenza en tu apartamento-tonel.
  • Quite de ahí, Majestad, yo no quiero esos honores.
  • Es lo correcto y lo correcto debe prevalecer sobre cualquier otra consideración. Si no lo aceptas serás ejecutado por atentar contra la Justicia Real.
El sabio dijo que sí porque a pesar de su cinismo amaba su escueto pellejo. Al hacerlo se convirtió en el primero de una fecunda dinastía que ha gobernado hasta nuestros días : la de los Reyes Desnudos.

Ya está. Este cuento se ha acabado. No me queda más que soltar vuestro esperado: colorín, colorado.

13 diciembre 2019

La Dictadura de los Apoltronados

La Dictadura de los Apoltronados, abarcó un periodo de la historia Dakí, entre los años 2022 y el 2023, caracterizado por la llegada al poder de los sectores más perezosos, indolentes y  abúlicos de la población tras acusar a los gobernantes anteriores de ser los causantes de todos los males contemporáneos con su actividad pretenciosa, frenética y competitiva.

Esta dictadura se desarrolló bajo la dirección del Comité Revolucionario de Adictos al Sofá, cuerpo colegiado integrado por diferentes grupos vinculados al Movimiento Internacional del Dolce Far Niente. Su coordinador general e ideólogo era Máx Cansado, quien señalaría en su obra magna "50 tweets para que nos dejen tranquilos".
  • El Movimiento de los Apoltronados nace del desquite frente a los necios agitadores que no dejan de hacer cosas para joder el planeta y pasear su ego en las pasarelas mundanas. Ellos son los culpables de convertir nuestra vida en un lugar convulso, cargante y enojoso. 
  • Nosotros, apoltronados del mundo, somos los garantes de un nuevo orden mullido que se asienta en la apatía revolucionaria, doméstica y austera frente al frenesí capitalista, bullanguero y hortera.
  •  Por nuestros cómodos sillones. Por nuestras abúlicas emociones. ¡Viva Paul Lafargue! ¡Arriba la Pereza! ¡Abajo la Presteza!

La Dictadura de los Apoltronados empezó tras la huelga de bicicletas vacías por parte de los riders de transporte de comida a domicilio en el temporal de lluvia y nieve  acaecido por causa del cambio climático en diciembre del 2022. Esa huelga fue secundada por la llamada huelga de teléfonos vacíos en el sector del teletrabajo y por el colapso ulterior en el sector del comercio electrónico y bancario. Las redes sociales, dependientes de sus anunciantes, dejaron de funcionar, y finalmente las comunicaciones por Internet se volvieron tan lentas como en su fase primitiva.
Los trabajadores en huelga se pertrecharon de víveres, vaciaron hipermercados, supermercados y tiendas de proximidad y se encerraron en sus domicilios para entregarse a labores ociosas:  dormir, comer, follar o ver series pendientes. Incluso los más atrevidos se atrevieron a coger algún polvoriento libro de las viejas estanterías aunque con escaso éxito, se habían desacostumbrado a su exagerada quietud y escaso colorismo.
Las inútiles peticiones del  gobierno provisional - enfrascado en otra etapa de negociaciones políticas - junto a la de los próceres de las empresas de la economía emergente -las starups- o la  promesa de los banqueros de abrir de nuevo las sucursales cerradas y volver a contratar al personal anterior, no tuvieron éxito y tras meses de desconcierto, desgobierno y de masivo hikikomori entre la población, el gobierno dimitió y el país se quedó tal cual estaba, pero afortunadamente sin que al menos nadie diera ya la cara.

El vacío de poder fue aprovechado por los grupos del Movimiento del Dolce Far Niente, que con suma facilidad hackearon los servidores de Internet recuperarando su potencial acostumbrado  y desde allí instauraron un nuevo orden ciberdictatorial.
Fue entonces cuando se crearon tribunales revolucionarios online condenando a penas sumarísimas  a los considerados responsables de la agitación y la tensión de los últimos años, aunque al final  las condenas no fueron ejecutadas, ya que nadie quiso abandonar la molicie y ejercer de carcelero o verdugo.
Los sectores intelectuales recelosos a la digitalización obligatoria, fueron eliminados del acceso a la información hasta que no decidieron someterse a diversos Cursos Online de Desintoxicación analógica y centrifugado de cerebros para eliminar en ellos todo rastro de cultura no avalada por los más afamados youtubers e instgramers.
Cualquier actividad laboral online, la única permitida, era precedida de un examen en el que los candidatos debían recitar de memoria las máximas del Manual del Apoltronado Ideal editado por la Academia Nacional de Indolentes Listillos.
Los antiguos centros de uso común - cines, auditorios, bibliotecas, gimnasios, estadios, museos, auditorios, centros cívicos etc.- ganaron popularidad al convertirse en almacenes de suministro de bienes a domicilio para lo cual los antiguos riders fueron obligados a trabajar de nuevo y centuplicar sus efectivos aunque esta vez, aunque ganando lo mismo, para beneficio de la comunidad, según proclamaban los nuevos gobernantes.
Pronto llegaron las desavenencias.
En el Comité Revolucionario de Adictos al Sofá estaban representados diferentes facciones. El más importante era el Ejército Emancipador de Rebeldes de Boquilla pero también había otras asociaciones relevantes: la Organización de Gamers Compulsivos y Obsesivos (OVCO), el Reagrupamiento Revolucionario de Radicales Roncadores (RRRR), la Acción para la Viralización de Tweets y Memes, los Versificadores Raperos Caseros Cansinos, el Grupo de Acción Cultural Trolls Tocahuevos sin Fronteras y en Red (TROTOF-R) la Hermandad de María (y el Hachís), los Farloperos y Pastilleros Unidos (FYPU), la Confederación de Cantantes de Karaoke en Fiestas de Cumpleaños y finalmente la Liga de Acción Nini.  
Max Cansado, era el gran líder y conductor del proceso revolucionario. Un hombre de grandes conocimientos al haberse matriculado online en cuatro o cinco carreras universitarias sin acabar ninguna. Lamentablemente a pesar de su poder, caería a mediados del 2023 tras descubrirse que en los tiempos muertos entre cada Consejo de Ministros, practicaba deportes de riesgo en un sótano clandestino de su residencia gubernamental. Después de su derrocamiento, se produjeron luchas por el poder entre los diferentes organizaciones, hasta que después de semanas de adoctrinamiento youtuber el Ejército Emancipador de Rebeldes de Boquilla con su líder el General Domingo Depalique a la cabeza, se hizo dueño de la palabra en las redes y por lo tanto entre la población conectada y por conectarse. Tras su triunfo, el General Depalique convocó unas elecciones ciberpseudodemocráticas; promovió una nueva constitución aún más inservible que la anterior, y ya en posiciones  furibundamente inmovilistas creo un nuevo partido el Movimiento hacia el Muermo Intransigente y Absoluto (MOMIA) con el que consiguió mantenerse en el poder en los siguientes años bajo el lema "Un tiempo de paz, autarquía, apatía, apalancamiento y modorra". 
Durante la Dictadura de los Apoltronados numerosos ciudadanos hiperactivos y estresados se vieron obligados a exiliarse y  obviamente muy pocos regresaron al país con la llegada al poder del General Domingo Depalique. Otros, en cambio, se decidieron por la lucha armada interior creando la Organización Guerillera Zumbada, Agitada y Pedante (OGZAP) pero su éxito fue muy escaso ya que a su pesar, no pudieron escapar del "campo meramente teórico". 

La Dictadura de los Apoltronados se cobró numerosas víctimas provocadas por la excesiva domesticación y amansamiento de la población. Sin embargo, a medida que ha pasado el tiempo, el recuerdo se ha vuelto entrañable y nostálgico entre los activistas de aquella pasiva, confusa y apática revolución.

15 noviembre 2019

Ocho Neanderthales en el contenedor de basura

  • ¿Usted es Fiz Arou, detective privado en Kaskarilleira?
  • Sí, señor juez.
  • ¿Y al parecer dispone de un contenedor de basura con unas características muy especiales.
  • Sí, señor juez, el contenedor me permite trasladarme a cualquier punto del espacio/tiempo.
  • Un arma muy poderosa por lo que veo ¿Cómo funciona?
  • Pues dirigiéndome a la pantalla por el asistente de voz, dándole una fecha o un lugar y si no dispongo de esos datos, colocando un objeto en el escáner que le acompaña.
  • ¿Entonces  si coloca un objeto en el escáner, consigue que el contenedor se ponga en modo sabueso y le lleve directamente al lugar y al tiempo de donde procede?
  • Correcto, señor juez.
  • ¿Y por eso robó una mandíbula de neanderthal en el Museo de Antropología?
  • Sí señor, era imprescindible hacerlo si quería localizar en el pasado a los últimos de su especie. Esa mandíbula representa a los neanderthales de datación más moderna.
  • ¿Por qué un detective como usted dedicado a temas más profanos se arriesgó a rescatar a una raza humanoide extinguida hace tanto tiempo? 
  • La verdad es que quedé muy impresionado tras ver un documental en Canal de Historia. Si ya es raro que hagan un programa sin hablar de Hitler o la Segunda Guerra Mundial, imagínese cuando vi uno en  que se contaba la triste suerte de esa pobre gente ninguneada por los sapiens. Lo que hicieron nuestros antepasados no tiene nombre.
  • ¿Y para solucionar la cosa, se montó en el contenedor con su mandíbula, se fue 35.000 años atrás, localizó una familia de neanderthales en el Peñón de Gibraltar  y se las trajo al siglo XXI?
  • Sí, básicamente fue así, aunque en realidad solo me remonté 32.513 años. 
  • ¿Y le fue fácil convencerlos de que se subieran al contenedor?
  • Use una vieja táctica del cuento de los Hermanos Grimm.
  • Explíquese
  • Ya sabe lo del flautista de Hamelín cuando atrajo a los niños. Como no toco ningún instrumento, llevé unos altavoces los coloqué a la entrada del contenedor y con la tablet les puse este tema de Mancini que creí que me podría ayudar en mis propósitos. Es de Hatari! una película de Howard Hawks muy bonita.
  • ¿No le parece que es una falta de respeto tratar a nuestros ancestros como si fueran elefantes?
  • El fin justifica los medios, señor juez. Eran los últimos ejemplares de esa especie y merecía la pena el descaro. No hubo dificultades, entraron los 8 neanderthales por un portillo lateral y pronto se durmieron. Estaba preparado todo con sumo cuidado y los gases anestésicos eran muy poderosos. Desde la cabina dirigí toda la maniobra.
  • Es sorprendente la capacidad que tiene ese contenedor de basura transtemporal, admiro su ingenio.
  • Gracias, señor juez, soy hombre de recursos. Por eso había estudiado un abanico de posibilidades para darles un futuro a mis chicos al llegar al siglo XXI. Vivo en un piso destartalado en la calle del Ozán, cerca de la playa y no hay sitio ni pasta para tanta familia.
  • ¿Había varias opciones, entonces?
  • Sí, primero pensé en llevarles a una concentración de moteros heavies al norte de Kaskarilleira, pero era muy caro comprar 8 motos, 8 trajes de cuero, 8 cascos y encima siendo tan rudos enseñarles a conducir esos aparatos con la pericia de unos Ángeles del Infierno. Otra opción era llevarlos a un festival de música celta, por eso de que los celtas eran también prehistóricos, pero temimos que siendo los actuales muy sapiens y algo hippies, nuestros chicos se liasen a mamporrazos tras fumarse el primer canuto. Solo nos quedaba una tercera opción.
  • Por la que usted está aquí como imputado.
  • Sí, era la más previsible pero me costó decidirme. Incluso les visité por si tenían reparos en que gente no habitual fuese al mitin. Me preguntaron si eran españoles, les dije que más que nadie. Me preguntaron si no serían infiltrados de la dictadura progre y les garanticé que eran genuinamente cavernícolas. Para convencerlos del todo, les aseguré que tenían cierta curiosa semejanza con su líder invicto. Me dieron el "Ok", mejor dicho, me dijeron "Chócala" y salí contento.
  • Y cuando fueron, se armó la marimorena.
  • Un descontrol, se me fue de las manos. Cuando llegaron al mitin, los allí presentes viendo a unos tipos tan raros pensaron que eran inmigrantes africanos disfrazados de Picapiedra que venían a boicotear el acto. Empezaron a chillar llamándoles "extranjeros de mierda y perroflautas" y ellos viendo la hostilidad general, porque son arcaicos pero no tontos, empezaron a repartir estopa. El gigantón salió de la carpa a ritmo de marcha en retirada, al pijo se le pusieron los pelos de la barba y la cabeza como escarpias que hasta parecía un erizo y escapó en cuclillas, su mujer, al menos, sacó un crucifijo apuntando a los neanderthales por si eran espíritus del Maligno, luego le dio un vahído y se desvaneció muy digna. 
  • ¿Y el líder?
  • El líder se escondió detrás de la mesa presidencial y viendo que por su parecido podrían ser unas parientes desconocidos de visita,  les ofreció su mano cordial. Lamentablemente los chicos no entendieron ese gesto amistoso y salió malparado.
  • ¿Y usted, Fiz  Arou, que estaba haciendo en ese momento?
  • Yo en mi esquina pensaba, que si reverencias demasiado el pasado, éste puede revolverse y darte un trompazo. 

(Capítulo 51 de Kaskarilleira Existencial. Aquí están sus otras historias)

28 octubre 2019

Noche sin Caudillo en el Valle de los Caídos

El confesor se despertó de pronto en el cubículo oscuro. La Basílica estaba en silencio, al menos ya no se oía el eco de los escasos paseantes que se aventuraban en el Valle de los Caídos ahora que el Caudillo reposaba en Mingorrubio.
Una vez más, repitió el mantra tranquilizador.
  • ¡Profanación!
Luego se recolocó la estola sobre los hombros y extrajo el móvil de debajo del alba y la sotana.
¡¡Cristo bendito, las 8:37!! Se había quedado dormido durante casi dos horas. Nadie se había acercado ese día a hacer arqueo de sus pecados en su confesionario. Nadie se acercaría en cualquier otro día, pero él seguiría en su puesto, haciendo guardia bajo los luceros e impasible el ademán.
Se sonrió recordando el himno de la Falange e inmediatamente se puso tenso. En  aquel lluvioso día de semana del mes de octubre se había dejado vencer por la dulce benevolencia del sueño y aquel osario inhóspito, frío y despiadado había pasado a ser un pequeño islote soleado, caliente y familiar. Dios mío, incluso pasaron por aquel espacio seres de venenosa sensualidad pecaminosa. Se santiguó apresurado y decidió que esa noche apretaría un poco más el cinturón de su cilicio.
Salió del confesionario y se aventuró por la inmensa nave desierta y penumbrosa, iluminada arriba por las luces del triforio. De repente, oyó voces. No, no podían ser sus hermanos monjes, había pasado la hora de Vísperas y deberían estar cenando en el refectorio. Por su parte, los escasos vigilantes estarían jugando la partida en el cuarto de control y hasta las 10 no iniciarían la ronda.
Las voces venían de la entrada pero hasta los más furibundos franquistas ya habrían abandonado la explanada siendo ya de noche.
Eran voces extrañas, demasiado opacas en aquel recinto. Voces acompañadas de un horripilante retumbar metálico.
Aceleró el paso. Llegó al vestíbulo, vio unas masas borrosas moviéndose en la penumbra y haciendo entrechocar algo que provocaba un ruido descomunal. Sacó muy nervioso el manojo de llaves y logró abrir la reja temblando.
No, no podía ser. Las dos hornacinas laterales estaban vacías y por lo tanto aquellas figuras ciclópeas solo podían ser los ángeles custodios que las ocupaban, que las deberían ocupar si el mundo tuviera sentido.
  • Traidor, no permitiré que abandones tu puesto.
  • Déjame, quiero dar un paseo por la Basílica, estoy entumecido después de tantos años en este asqueroso nicho.
El primero se había puesto delante de la verja, espada en ristre, y acometía al segundo que porfiaba por entrar.  Este lanzó un golpe hacia abajo con su mandoble de bronce y el estruendo fue tan espantoso que el confesor se dio la vuelta subió un buen tramo de la reja y se quedó allí, agarrado y asustado. Las dos figuras bajaron sus espadas y se acometieron verbalmente.
  • Sabes que no puede ser, nuestra función es seguir de guardia y al pie del cañón, ya que con restos de cañones fuimos construidos.
  • Venga ya, no tenemos a nadie a quien proteger. Se han largado con los restos del viejo y según nos había contado él mismo, este era su mausoleo.
  • ¿Si es su mausoleo particular porque nos llegan desde dentro tantas voces tristes cada noche?
  • Quizás fuera un hombre de mucho poder y lo hayan enterrado con todos sus esclavos y parientes. En algún lugar antiguo lo hacían así. Debemos de enterarnos de lo que pasa ahí dentro.
  • Sabes que no me gustaban esos aires que se gastaba cuando venía a pasarnos revista porque decía que nos veía muy marciales, pero somos estatuas y debemos seguir donde nos pusieron.
  • Era un tipo bajito e insignificante y quiero conocer el secreto de su poder. Debemos entrar y conocer a la gente que debe tener ahí dentro tan subyugada, que nunca han venido a visitarnos.
  • Señores, disculpen, soy el confesor de la Basílica y no quiero entrometerme en sus asuntos, pero el Generalísimo se merece un respeto.
Los dos contendientes miraron  con asombro al ser vivo que acababa de hablar. El confesor bajo de la reja, extrajo el móvil, busco algo en él y cuando lo encontró, abrió las piernas, hinchó el pecho de viejo legionario y puso a las estatuas este vídeo, mientras soltaba con voz engolada:
  • Franco era este hombre.

Cuando terminó, satisfecho de si mismo, miró triunfalmente a los ángeles custodios pero éstos ni aplaudieron ni se pusieron firmes. Al contrario, las espadas se levantaron peligrosamente en sus poderosos brazos.
  • Sí, realmente era muy pesado con sus frases pomposas y esa voz aguda.
  • Creo que no deberías habérnoslo recordado, tuvimos que escuchar sus peroratas noche tras noche.
  • Sí, ahora nosotros nos sentimos idiotas por estar custodiando durante tantas noches a un individuo tan fatuo y redicho.
  • Eso que están diciendo es indigno y rastrero, el Generalísimo se merece otro trato - replicó el monje ofendido.
  • ¿Y tú que trato te mereces siendo tan pesado como él?
  • Creo que a este humano le gusta lo pesado y quizás le vendría bien probar la pesadez de nuestras espadas.
El confesor vio como las dos espadas se cernían sobre él y por centímetros pudo entrar y cerrar la puerta tras de sí. El choque metálico contra la reja fue tan brutal que quedó ensordecido y paralizado.
Una voz poco heroica le devolvió a la vida:
  • Hermano, despierte, se ha vuelto a quedar dormido en el confesionario.

06 octubre 2019

Cuando la Gran Pulpo se adueñó de la Facultad

A las 11:15 minutos de la mañana, el bar de la Facultad es un heterogéneo batiburrillo donde las diferentes castas parecen practicar un benéfico mestizaje. Pero es pura apariencia, debajo de un supuesto espacio sin rangos, hay una sutil maraña de relaciones que cualquier observador medianamente atento podría descubrir en análisis somero.
Angelita estaba preparada para el ajuste de cuentas. Contó hasta tres, pegó un respingo y abrió la puerta de cristal de doble hoja. La mitad de las mesas estaban ocupadas por los bulliciosos alumnos de grado. En las tres mesas alrededor del patio y  lejos de la chusma sin título, los estudiantes de máster componían un grupo singular y afectado. Detrás, un conjunto multicolor de bibliotecarias, informáticos y administrativos, charlaban indiferentes alrededor de las mesas restantes.
En la barra estaban los profesores en diversas órbitas departamentales que solo se rozaban en las esquinas. En algunas, el tamaño era mayor, casi siempre relacionado con la deferencia espacial exigida por el profesor preeminente. Ninguno de ellos -ni el catedrático endiosado, ni el visitante laureado, ni el emérito entrometido, ni el agregado maniobrero- tenían necesidad de dirigirse a los atareados camareros para pedir sus consumiciones o la tapa que no llegaba.  Esas eran labores asistenciales propias del profesorado subalterno.
Angelita se fue directa hacia el grupo más numeroso, en el centro mismo del mostrador, donde La Rancia se explayaba en alguna cuestión incuestionable, rodeada como siempre de su legión de acólitas y acólitos. Fue un amago de contacto, ya que tras pasar de largo, se instaló en una esquina. Sin embargo, el efecto estaba conseguido, al unísono, el colectivo departamental  le lanzó la mirada envenenada que esperaba. Ella permaneció pausada, pidió un cortado y les miro de soslayo con gesto displicente.
En el grupo había ebullición y una chica corpulenta,  tras señalarse agitadamente a si misma con el dedo, solicitó algo a La Rancia que se lo concedió con  gesto mayestático de la barbilla. La chica levantó los hombros, para demostrar sus poderes y se acercó amenazadora a Angelita.
  • Aquí no pintas nada. En esta Facultad no te queremos ni a ti ni a tus ideas estrambóticas.
  • Hay que ver lo que me manda, La Rancia, su última adquisición en el mercado de lacayos. No vas mal encaminada, si te lo curras bien quizás te consiga algún chollo para ampliar estudios en alguna universidad extranjera. Podrías vivir del cuento una temporada. Ella sabe como estimular el servilismo interesado.
  • No te consiento que me hables así.
Hizo un gesto de levantar el brazo izquierdo pero fue interceptado en el aire. La Rancia le cogió el brazo, la apartó a un lado y se enfrentó a Angelita.
  • Vaya, la matrona en persona. Es todo un honor que te acerques a mí a pesar de estar tan atareada. Hagamos recuento: estás organizando varios másters; diriges tu propio instituto de estudios indisciplinares; escribes, o firmas más bien, cientos de artículos teóricos mientras  asesoras a toda clase de organismos sobre lo que hay que hacer, lo que hay que decir o lo que hay que pensar. No es poco, pero es que además, eres la invitada más cotizada en muchas tertulias y seminarios de moda y recibes premios a tutiplén por tu trayectoria intachable. Es cierto que tu equipo de siervos te quita el trabajo más penoso pero aun así, chica, lo tuyo es el no va más. Lo que no acabo de entender es porque sigues en esta universidad de mierda pudiendo hacerlo en donde se cuecen las cosas.
  • Es que aquí es tierra de pulpos y yo soy la... Gran Pulpo.

La mujer a la que apodaban La Rancia giró si misma a una velocidad de vértigo y se convirtió en un fugaz torbellino. Camareros, estudiantes, postgrados, profesores y personal administrativo y de servicios escaparon de allí como si no hubiera un mañana. En cambio Angelita permaneció impávida, pegada a la taza de su café cortado.
Cuando cesó el ciclón, La Rancia estaba armada con unos poderosos tentáculos y una mirada viscosa.
  • Bravo, me encantan los efectos especiales - soltó Angelita con apenas un suspiro- Siempre se habló de tus múltiples agarraderas, pero nunca pensé que fueran tan literales.
  • Nadie resiste a una gran pulpo. Ni tan siquiera tú, piltrafa especulativa que me cuestionas.
Uno de los tentáculos acarició el cuello de Angelita longitudinalmente
  • Quería arreglar estas cosas en plan teórico como sería lógico en el ámbito académico, pero veo que tendré que deconstruirte de forma más drástica.
El segundo torbellino del día en el bar de la Facultad fue menos prolongado pero igualmente inquietante.
Cuando cesó, Angelita se había convertida en una superpulpeira en toda regla. Las enormes tijeras que aparecieron en su mano hicieron el resto...
Aquella misma tarde hubo una improvisada fiesta del pulpo en los jardines del campus. Lamentablemente, la afamada catedrática no pudo asistir, estaba cogiendo un avión hacia la gran metrópolis donde se cuecen las cosas ...pero luego no se usan tijeras.
Cuando Angelita volvió a casa y me contó la historia mientras me regaba en mi maceta, no pude menos que exclamar una vez más:
  • Mi poderosa Angelita.
(Otra historia de Angelita en este enlace)