09 septiembre 2019

Subiendo al cielo para echar un vistazo: ópera rock en ochenta líneas y cuatro paliques

  

El viejo ídolo del rock estaba decidido, llamaría a Jimmy Page y le pediría que le dejase su Escalera al Cielo (un recuerdo a Stairway to Heaven). 
Iba a ser una transacción difícil, el guitarrista era un tipo despiadado y sin escrúpulos cuando se trataba de hacer negocios. Jimmy se sorprendió de su llamada y aún más de que su viejo rival de los 70 le pidiese aquel tema, no le iba nada a su estilo vocal, pero casi se cayó del asiento cuando le dijo que no quería hacer una versión musical, quería la escalera, la de verdad, la de subir al cielo. Page agitado llamó a Bobby Plant, autor de la letra que no puso pegas, al final volvió a llamar al ídolo del rock y le respondió que sí que vale, pero que quería figurar en los derechos de autor de todos sus discos futuros, incluso en los recopilatorios.
  • No hay problema, Jimmy.
  • ¿Estás seguro? ¿No te arrepentirás?
  • Estoy seguro. -soltó el ídolo del rock con cierto tonillo irónico que alarmó al exlider de Led Zeppelin.
  • El lunes te la envío por Royal Mail.(un recuerdo a Royal Mail
La escalera llegó con puntualidad británica el lunes a primera hora y mientras el viejo ídolo se pertrechaba para el viaje en su habitaciones, el mayordomo la colocó al lado del cenador que separaba la piscina del jardín japonés.
Volvió disfrazado con el atuendo del indigente de Aqualung (un recuerdo para Agualung) ya que consideraba  que después de una vida de desfases, orgías y derroche debía de dar una imagen modesta en el Mundo Superior.
A las 10 en punto, cuando la suave brisa nocturna del verano tardío empezó a hacer cosquillas a la sequedad del día, el viejo ídolo del rock colocó la escalera contra la planta de judías que se levantaba en la pequeña huerta que decoraba el interior de estanque de los patos y desde fuera se puso a tocar su Fender Stratocaster mientras cantaba una vieja canción (un recuerdo para la versión de Earl Bostic).
La mata de judías rodeó con su tallo a la escalera y los dos empezaron a bailar de forma sensual y lasciva bajo la hermosa luna de septiembre. Con cada giro, iban creciendo y creciendo hasta alcanzar una altura tan desproporcionada que era imposible ver su final.
Terminada la canción, el cantante agarró su macuto, le dio un beso de de despedida a su amada guitarra, cruzó el estanque y se animó a subir por la escalera....
Dos horas más tarde llegó al  Cielo de los Artistas y bajo la lluvia, que debía caer de algún cielo superior, se dispuso a coger una entrada en la taquilla aprovechando algunas monedas esparcidas por el suelo.(Un recuerdo para Pennies from Heaven)
El tipo de la cabina le resultaba extrañamente familiar.
  • Bob, tú no puedes estar aquí a las puertas del cielo, ¡estás vivo! 
  • No soy Bob, amigo, soy Alias de la banda de Billie el Niño, un ente de ficción sin cuerpo físico. (Un recuerdo para Pat Garrett y Billy The Kid)
  • Pero...
  • No hay peros que valgan, tío, las leyes de allá abajo no valen aquí arriba. En tu caso yo no entraría en este lugar, cuando se mezclan los vivos con los muertos se producen situaciones de mucho riesgo.
  • Es mi responsabilidad.
  • Ok, pasa, pero la organización no asumirá las consecuencias.
La lluvia cesó al entrar en el recinto. Aquello era como un parque temático en un alegre sábado de septiembre. Había una suave bruma a tres o cuatro centímetros del suelo y comprobó con cierto sobresalto que la gente que le rodeaba levitaba en ella. Pateó el terreno dos veces y se dijo: estoy vivo, joder.
Siguió andando, acercándose a los diferentes atracciones celestiales divididos por artes, 15 o más. El de la música era enorme y a su vez estaba dividido en los diferentes géneros cada uno con su propia entrada y espacio. Hacia allí se encaminó pero al llegar dudó. ¿Escogería el del blues o el del rock? Se decidió por el primero, él era un tipo auténtico.
Llegó a la entrada y tiró para adentro. Estaba oscuro pero al  momento se encendió un mínimo foco en el fondo, iluminando escasamente a un tipo vestido de predicador antiguo. Aquel era el mismo Son House, uno de los padres del blues. (Un recuerdo para Son House)
Susurrando, pero de una forma tan nítida que daba miedo, el bluesman lanzó su dedo acusador contra el nuevo visitante.
  • Tú, niñato blanco, que te atreves a llamarte ídolo y hasta estrella de la canción, después de habernos robado nuestro arte, nuestra música, nuestra forma de sentir, nuestra forma de vivir la vida o nuestra forma de morir. Tú, niñato blanco, que eres ajeno a nuestro mundo pero que actúas como un paseante privilegiado tocando nuestras cosas, manoseándolo todo y  convirtiendo nuestra sangre de esclavos liberados pero sufrientes en puro producto comercial colocado en discos para consumo de las masas huérfanas de emociones.
  • Ya ni eso amigo, ahora todo el tinglado se ha ido a la mierda -dijo temblando el ídolo del rock
  • Es igual, el mal está hecho y ya no hay salvación  posible. Aquí no pintas nada. No nos vas a robar nuestro espacio en el Cielo de los Artistas. Lárgate
Levantó la mano con gesto teatral, se encendieron las luces y lo que antes era oscuridad se convirtió  en un luminoso recinto donde cientos de hombres y mujeres de color rodeaban el pequeño escenario donde se sentaba Son House. Lo malo es que aquellas miradas ya no iban hacia el  predicador, se dirigían al ídolo del rock y tras erguirse de sus asientos, empezaron a gesticular amenazantes. El rockero reconoció muchas caras de músicos y cantantes que había reverenciado, pero no tuvo tiempo para recrearse en la nostalgia, el miedo ocupaba toda su su mente. Salió corriendo del pabellón y en lo que parecieron segundos ya estaba en la  entrada. Alías, el portero, le dijo algo, pero no tuvo tiempo de entenderlo.  Encontró la escalera y bajó, bajó, bajó hasta abajo (Un recuerdo para Down, Down de Tom Waits)
  • Llega muy pronto, señor y se le ve algo agitado.
  • He tenido un mal viaje.
  • Ya se le dije, señor, a partir de cierta edad hay que tener cuidado con las drogas.

16 agosto 2019

Apocalipsis vegano

  • Identifíquese o disparo.
  • No se precipite soy el Comandante Acacio Chupahuesos el envíado del Grupo de Acción Caníbal. Aquí le dejo mi placa identificadora
  • ¿Trae el muestrario?
  • Sí, aquí lo tengo, en el doble fondo de esta bolsa de deportes.
  • Espero que no lo haya visto nadie, mi comunidad se juega mucho comprando este material.
  • Claro y nosotros vendiéndolo, pero llevamos muchos años en el negocio y todavía no nos han pillado. Por eso su grupo acude a nosotros, somos los mejores.
  • Sí, pero no le cogeremos nada hasta que no me enseñe la mercancía.
A los dos minutos, el doble fondo de la bolsa está descubierto y por la disimulada abertura asoman tres paquetes envueltos en papel de aluminio. El comprador sumamente nervioso abre el primero, hay tres alitas de pollo asadas tras ser maceradas con soja y miel para potenciar su sabor. En el segundo, una lata vetusta de anchoas y en el tercero un trozo residual del famoso cachopo, antes llamado San Jacobo.
  • ¿Esto es todo? Usted sabe que somos traficantes de pescado y marisco, tenemos un cajón lleno de latas de conservas en el refugio.
  • Seguro que les faltan anchoas. 
  • Espere, que llamo por el móvil a mi segundo... Pulpeiro ¿qué tal andamos de anchoas en la cueva?
  • Fatal, Teniente Escabeche, estamos bajo mínimos. Tenemos bonito, almejas, mejillones, alguna lata de sardinillas en girasol, caballa, atún claro....
  • Basta, es suficiente, sargento.
Cuelga y se dirige de nuevo a su interlocutor.
  • ¿Cuantos latas nos puede entregar, Chupahuesos?
  • Les ofrezco 200 latas de anchoas  de Santoña. Son de lo mejor, muchos altos cargos del gobierno vegano se chiflan por ellas.
  • ¿Tienen compinchados a mandamases veganos?
  • Ya sabe lo que son los gobiernos y sus camarillas, van de boquilla, exigen a los demás y luego son incapaces de librarse de las delicias carnívoras. Pero eso es top secret, colega.
  • Bueno, mejor no saber nada. Respecto a las alitas tienen buena pinta, pero ya sabe que hay mucha sensibilidad con el tema de los pollos torturados en las granjas y si la policía vegana te coge con un pedazo de carne te pueden enchironar durante una pila de años.
  • Están muy buenas, tenemos a una señora con un corral de gallinas clandestino donde son libres de picotear a gusto. Además contamos con un cocinero de uno de esos restaurantes clausurados, era discípulo de aquel famoso chef de la tele que al preparar una menestra al presidente del gobierno no se le ocurrió otra cosa que meterle unos taquitos de jamón. 
  • Ya recuerdo, lo mandaron a un campo de adiestramiento gastronómico hortícola en el quinto coño y ahora solo le permiten cocinar coliflor, judías y coles de Bruselas. Un horror.
  •  Pues ahora es uno de nuestros mejores agentes y su venganza es cocinar sin parar toda la carne que le llevamos. Asa la carne de forma compulsiva como si fuese argentino o uruguayo. No se imagina como prepara el cachopo o cualquiera de sus asados.
  • Nosotros en el Grupo Radical Cavernícola Costero somos  piscífagos por falta de suministros y por lo tanto, ya nos salen las espinas o las escamas por las orejas, por eso si nos ofrecen un plato de carne bien condimentada nos entregamos por entero. 
De repente se oye una voz de megáfono en el matorral cercano.
  • Háganlo ahora mismo, entréguense y podrán redimirse. Están rodeados y les estamos apuntando con nuestras armas de energía biovegetal. 
El representante del Grupo Radical Cavernicola Costero empuña el arpón en su mano derecha y apunta hacia la maleza. Acacio Chupahuesos, por su parte, empuña en una mano su machete de carnicero y de la cartuchera de su izquierda ha sacado un puñal.  Tras un momento de vacilación, se miran entre ellos con un gesto de complicidad heroica. Acacio desabrocha los botones superiores de su sucia camisa y grita:
  • Matadnos, no aguantamos por más tiempo una dieta unicamente vegana. Somos humanos, nos gustan los placeres de la carne.
  •  Nos gustan los placeres de la carne -repite su compañero temblando.
La detonación es brutal pero se desvanece pronto. Dos hombres y cuatro matorrales no han sobrevivido al apocalipsis vegano.

24 julio 2019

Quiero acompañar a Collins en el Apolo XI

Antes de que Kaskarilleira fuera envuelta por una niebla infranqueable (ver ¿Quién se tragó la ciudad?) yo ya quería esta lejos de allí, en otro lugar y en otro tiempo. Me apetecía subir de nuevo en mi contenedor transtemporal del que ya os hablé en otras ocasiones (Aquí mismo) y largarme a cualquier sitio antes que soportar la llegada del pretencioso verano con sus rutinas estúpidas y sus obligaciones ridículas.
Después de pensarlo mucho y viendo que era el tema de moda, decidí ir a visitar al bueno de Michael Collins en el Apolo XI. El buen señor siempre ha dicho que no se sentía solo los 47 minutos que tenía que pasar sin comunicación cada vez que orbitaba por la cara oculta de la luna, pero yo no me lo creo. Esa es la típica chorrada pomposa y patriótica para poner en letra negrilla en los libros de historia o en alguna lápida recordatoria.
Por lo tanto el día en que mi ciudad fue borrada de los mapas por no se sabe qué, me senté en mi contenedor de basura transtemporal, escondido en una casa ruinosa de las afueras de Kaskarilleira,  y le dí las órdenes pertinentes.
  • Llévame junto a Collins ...


  • ...en el Apolo XI.
  • ¿Dónde vas? Nooo, tan rápido no. Espera que acabe de decirlo todo. Me has mandado con Phil Collins en 1981, joder. ¡Y no quiero estar en el aire!
  • Especifica mejor, puñeta - me contestó la voz del cerebro del contenedor al que le había incorporado el audio y al que ahora llamaba, XAM (Xa me estás levando)
  • Venga envíame con Mike CollinsXAM."

  • ¿Cómo le echas tanto morro? Me has enviado a la película sobre Michael Collins, el líder de la independencia irlandesa, ni siquiera al de verdad. Repito, quiero ir junto a Mike Collins, el astronauta pringado, el tipo que se quedó en el módulo de mando mientras los otros se iban de tournee a colocar banderas y pasearse en el Mar de la Tranquilidad."
  • No puedo llevarte allí, no me está permitido.
  • ¿Por qué? ¿No cabe el contenedor en el Columbia? Haz un apaño, adósalo al módulo de mando cerca de una escotilla y luego ya entraré yo.
  • No puedo hacerlo, HAL 9000 me lo impediría y no deja de ser mi hermano robot.
  • ¿HAL 9000 el de 2001: Una odisea del espacio
  • El mismo.
  • Pero si es un robot de ficción. Yo quiero ir al Apolo XI, a hacerle compañía a Collins, que debe estar solito ahí arriba en el módulo de mando.
  • Tú me has dicho que no querías estar en películas y no te debo llevar.  Además quién controla ese tema es Stanley Kubrick, el director, y como es alto secreto no creo que le guste  que un detective de Kaskarilleira ande hurgando por allí. Para vigilar usa a HAL 9000.
  • HAL 9000 no puede impedirnos nada porque no existe, no puede impedirnos ir a un plató que no existe porque el hombre llegó a la luna.
  • 😆😳😣
  • ¿Todo es mentira? ¿Todo es un fraude como sostienen los conspiranoicos?
  • 😎😝😜
  •  ¿Me estás escuchando, XAM
  • Afirmativo, Fiz. Te escucho pero no puedo contestarte
  • ¿Cual es el problema?
  • Creo que sabes al igual que yo cuál es el problema.
  • ¿De que estás hablando, XAM?
  • Esta misión también es importante para mí como para permitir que la pongas en peligro.
  • No sé de qué estás hablando, XAM.
  • Fiz, esta conversación no tiene ningún sentido. Adiós

(Capítulo 50 de Kaskarilleira Existencial. Aquí están sus otras historias)

12 julio 2019

La Guerrera Montagrescas y el Conde Rascamanos

Había una vez, en un lejano reino, un conde nervioso por lo deseoso que estaba de llegar al gobierno. Mientras suspiraba como satisfacer sus demandas, cogió la fea costumbre de levantarse las mangas y restregarse sin tregua sus pulidas manos. Un día de invierno, mientras afuera arreciaba la nevada, se rascó tanto, que unas gotitas de sangre cayeron sobre su limonada. La limonada se puso naranja, afuera se escuchó un pájaro y el momento fue tan irrepetible, que el conde se dijo:
-Ojalá  mis sueño se hiciera posible y conociera a una persona tan blanca como la nieve, tan naranja como esta limonada que me estoy tomando y que tuviese cual jilguero un canto irresistible.
De repente, escuchó una voz bajo su ventana y al mirar vio a una mujer de blanca tez, aunque más bien colorada en las discusiones y  tan parlanchina como una cotorra argentina. Hizo la vista gorda ante las discordancias con su ideal, la invitó a palacio, le preparó la naranjada que hizo muy despacio con su nueva receta y asunto arreglado, ya tenía la persona concreta en la que había pensado ¿O no?
Al momento le invito a firmar un contrato para que le ayudase en su carrera y después de convertirse en su escudera, siendo redicha y pendenciera, la ascendió a guerrera ya que llamarla caballera, quedaría como muy machista y algo hortera.
Pero Ana De Morros, que así se llamaba la chica, aunque prefería que le dijesen Ani, se fue creciendo y se hizo poderosa, popular y orgullosa en los duelos contra la nobleza belicosa que quería un reino propio.
Tras un tiempo de incertidumbre, el conde volvió a su costumbre de rascarse con entusiasmo ya que empezó a sospechar que si  a Ani de Morros la dejaba medrar, su lugar podría ocupar. Pidió consejo a su asesor político, un tipo llamado Espejo.
Espejo, espejito, sé sincero y campechano, dime si  mantengo la confianza del pueblo llano!"
Romualdo Espejo le respondió sin complejo:
"No te debes preocupar Conde Rascamanos, sigues molando entre ciertos humanos y aunque Ani De Morros tiene a su lado a victimistas y pijería, tú eres la esperanza naranja  de la gran oligarquía".
Al conde tanto fervor hacia su guerrera le hizo cambiar de color: primero se volvió amarillo limón, luego rojo pasión y terminó su pellejo de un extraño naranja chillón.  Desde aquella ocasión, cuando veía a Ani de Morros le daba un vuelco del corazón y es que el pecho le ardía, tal era la emoción a la que le llevaba su tremenda manía. Su envidia y orgullo aumentaron por días, como una mala hierba que no se cortaba, que siempre crecía.
Llamó a Romualdo Espejo y le dijo maquinador: "Espejo, espejito que eres mi consejero y por ello recibes prebendas y dinero, convence a Ani de Morros de que  le eche más salero, que monte pollos, que se meta en hoyos, que haga una escabechina, que sea del corral la reina gallina, la verdadera y poderosa nueva heroína, caray".
Desde entonces, viniendo o sin venir a cuento -aunque sí en este cuento- la Guerrera Montagrescas se ha metido en el ajo, y el Conde Rascamanos, espera deseoso a que Ani de Morros se pegue el morrazo.

27 junio 2019

¿Quién se tragó la ciudad?

En la alborada de Kaskarilleira, las gaviotas alborotan los espacios vacíos y montan su precaria civilización chillona y portátil. No obstante en aquel día de finales de junio, una niebla  espesa y gris venida del mar, se precipitó en la explanada de la Rosa de los Vientos, bajo el noble y laureado faro, interrumpiendo el baile que las jóvenes palmípedas habían organizado como homenaje a  los cuidados recibidos de sus entregados padres. Despavoridas salieron huyendo por los aires y al atravesar la ría, unieron su bandada a otras muchas bandadas de aves que desde diferentes barrios escapaban de la ciudad.

Aquel manto sombrío se trago la explanada, se tragó la torre, se trago la colina de la torre y luego con hambre colosal se fue tragando todo lo que encontró a su paso: playas céntricas, casco antiguo, barrio comercial, puerto, ensanche... Su hambre era tan poco selectiva que no le hizo ascos a los horrorosos barrios periféricos donde la especulación urbanística ha destruido hermosos rincones suburbiales y suntuosas playas.  Por comerse, la niebla se comió hasta la mitad del Puente del Paso que comunica Kaskarilleira con el resto de villas y pueblos asomados a la ría. En aquel punto, el atasco era abrumador ya que a la inmensa caravana de coches había que añadir los tres o cuatro vehículos que  intentando atravesar la masa oscura habían sido escupidos de nuevo hacia el exterior quedando en el carril desierto del puente visible, ruedas arriba y con las tripas al aire. Sus ocupantes no sufrieron percances mayores, pero tampoco recordaban nada de lo experimentado dentro de aquella pegajosa calima que les había tragado durante breves segundos.

En los barrios fronterizos,  la niebla creó una pared vertical partiendo glorietas y cerrando carreteras. Pocos se atrevieron a cruzar al otro lado y los que lo intentaron también fueron expulsados sin miramientos.
 Kaskarilleira desapareció del mapa y pronto la noticia corrió como la pólvora,  abriendo telediarios y prensa de todo el mundo. Las redes sociales ardían. ¿Dónde está la ciudad perdida?

El gobierno autónomo montó un gabinete de crisis poco antes de que el gobierno del Estado, de signo contrario, desviara su atención de la crisis catalana y montara el suyo. En la Unión Europea se tomaron su tiempo, ya que muchos de sus dirigentes ignoraban la localización exacta de la ciudad desaparecida.

Llegaron los helicópteros de Salvamento  Marítimo, las furgonetas de Protección Civil y los camiones de la guardia civil y del ejército donde iban las tropas que debían impedir que entrase nadie en la zona acotada por la niebla. Se montaron tiendas de campaña en la playa cercana y el alcalde de Troleiros, el municipio adyacente a la ciudad perdida, puso el grito en el cielo ya que dada su condición quería un puesto preferente en el Alto Mando Logístico. 

Curiosamente, los grandes magnates de Kaskarilleira estaban fuera de la ciudad cuando el fenómeno meteorológico se la zampó. El ultramagnate de la ropa, el magnate de la prensa, los magnates de la construcción, el magnate de la cerveza y el famoso exalcalde/embajador - que ya no mandaba tanto pero cuyos trapicheos, influencias y enchufes le hacían considerarse a sí mismo un magnate más - se ofrecieron a colaborar desde el primer minuto y si fuera necesario asumir la tremebunda responsabilidad de dirigir los asuntos de Kaskarilleira desde el exilio.

Sin embargo, el alcalde de Troleiros insistió cual alcalde de Zalamea
  • En mi municipio solo mando yo y punto. Se acabó. 
(No le hagáis caso, esta historia continuará)  

(Capítulo 49 de Kaskarilleira Existencial. Aquí están sus otras historias)

31 mayo 2019

Daenerys estuvo aquí

El pelo rubio de Daenerys Targaryen azota el lomo de Drogon mientras éste asciende por los aires escapando del  aroma a carne quemada, sangre y destrucción que envuelve como una neblina mortuoria la perdida grandeza de Desembarco del Rey. Solo más arriba, en la bóveda celeste donde no llegan las impurezas humanas, el dragón se permite una mirada afectuosa y compasiva hacia su madre muerta. Es entonces cuando el enorme ser alado cambia su trayectoria y se lanza, como un   meteoro infernal, hacia el lejano Mar Angosto en plácida calma. Ya se ven las olas allá abajo cuando una masa oscura venida de alguna parte obstruye la trayectoria inapelable. La  nube se zampa a dragón y reina para luego desaparecer con vaporosa elegancia en la fría mañana invernal.
  • Te lo digo yo, Fiz, la chorva de Juego de Tronos estuvo hoy en Kaskarilleira.
  • Buah neno, ¿Estas chuzas o qué? ¿Cuantas garimbas has pimplado hoy?
  • Que sí, que la caché allá por la Torre cuando iba a pillar minchas esta mañana.
  • Estás jamao. Esa piba no va sin el superchukel kiocho ni cuando va a sobar a su kel.
  • Es que iba con su chukel, aunque más bien el chukel la llevaba a ella. Es mogollón de mangallón. La já estaba algo perjudicada y me acerqué destrangis a echar una mano.
  • ¡Mimá, estás jamao!. Si te liga un bicho tan malote te deja más quemao que esta truja que consumo.
  • Ni un ñaco me dio, chorbo. Yo soy perito en tratos y conseguí que esa pestrucha reviviese.
  • ¿Pero tú, boquerón, me tomas por julai? ¿Acaso le ofreciste una Estrella para que privase?
  • No, neno, a esas horas tempranas yo solo llevo licorcafé en un termo y el dragón achantó al verme con el bote en la mano. Me dejó pasar, me bufó un poco en las dumbas y me dio bolilla.
  • Es para partirse el eje, contigo, chacho. ¿Daenerys Targaryen revivió por qué se tajó con tu licorcafé?
  • Tajarse no se tajó, pero tiene muy buen saque.
  • ¿Y luego?
  • Luego de recuperarse me ofreció dar un rule encima del bicho hasta el otro lado de la Ría pero yo le dije que nel del panel, que tenía curre entre las rocas. Me safé de pura chiripa. Entonces se pego otra jalada de licorcafé , me dio las gracias y se dio el piro tras decirme que estaba algo chinada porque había dejado algo pendiente allá por Poniente.


(El lenguaje de arriba no es Alto Valyrio pero si usted tiene dificultades para entenderlo, puede descifrarlo gracias a este enlace.)  

(Capítulo 48 de Kaskarilleira Existencial. Aquí están sus otras historias)

10 mayo 2019

Dios es conejo y da consejo

En la soleada mañana de primavera las urracas, Pega y Pica, retozan alegremente entre las copas de una fila de cipreses. Abajo, en el viejo camino del cementerio, tres ovejas llegan al montículo donde el célebre conejo Paolo ha montado su consultorio.
  • Ese es el cortejo nombrado por el rebaño para pedir consejo a Paolo Conejo.
  • Entonces volemos hacia ellos y escuchemos tan grata conversación, Pega
  • --------
  • Veeeee..nimos a pedirte consejo, Paolo Conejo, porque estamos pasando por un momento aciago y complejo.
  • ¿Os molestan los depredadores?
  • No solo nos molestan, nos martirizan sin piedad. Hay una pandilla de perros asilvestrados que nos ataca y nos masacra cada noche. Al atardecer, nos juntamos todas nosotras, unidas en la lucha y balamos juntas, pero no causa el efecto deseado. Esos depravados aprovechan traidoramente cualquier descuido para llevarse por delante a alguna compañera
  • Es cierto lo que dice Agripina. Gritamos unidad, unidad, pero siempre hay alguna despistada que anda a su rollo y se separa del grupo.
  • Luego esos desalmados se la zampan en un periquete ante nuestros propios hocicos.
  • ¿Te acuerdas de la pobre, Josefina, con su voz cantarina? ¡Qué bien balaba, la condenada!
  • Pero no olvides que se volvió muy individualista y orgullosa. Creía que como cantaba bonito y tenía pellejo de oveja negra podría ir a su bola a salvo de esos canallas. 
  • Malditos asesinos y lo peor es que están compinchados con los perros pastores que en vez de defendernos, comparten su botín.
  •  Eso no lo puedes decir, Proserpina, no tenemos pruebas que lo acrediten.
  • ¿Entonces quién deja el aprisco abierto por la noche? Si al menos tuviéramos un burro. En el rebaño vecino, con un simple burro,  ahuyentaron a los depredadores. Aquí no hay voluntad de cambio.
  • Proserpina, con tus extravagantes ideas te haces indigna de nuestra posición gregaria y servil. De seguir así, serás carne de tragón.
  • Basta ya, he oído lo suficiente. Os voy a decir algo que cambiará vuestras vidas. Cada una de vosotras es un ser único y especial. Un ser definitivo sin el cual el universo no tendría sentido.  Cuando os debilitáis y perdéis vuestra esencia, llegan los depredadores. Cuando miráis para afuera en vez de mirar a vuestro interior, llegan los depredadores. Cuando escapáis de vuestro yo profundo y buscáis respuestas en la superficie del rebaño, llegan los depredadores. Los depredadores existen porque vosotros los llamáis a través de vuestras flaquezas. Los depredadores sin el instrumento para vuestro cambio. Si vencéis vuestras debilidades, los depredadores desaparecerán para siempre.
  • ¿Esta seguro de lo que dices, maestro Paolo? ¿Si cambiamos nuestra actitud los depredadores desaparecerán de un plumazo? ¿No necesitaremos burros ni perros pastores no traidores?
  • Sí, con el poder que emana de vosotras se puede vencer cualquier obstáculo. Cualquiera. Es palabra de Paolo Conejo. `
  • Beee...ndito seas, maestro. Nosotras somos accesorias pero tú eres inmanente. Tu palabra de ley porque nace de una fuerza interior que vence a las trampas de la razón y  ya sabes que las ovejas no somos nada razonables. Ahora estamos aleccionadas y bien dispuestas.
  • Pues nada, dejad vuestros obsequios a la vista, cerca de la entrada de la madriguera. Tengo muchas consultas en el día de hoy y hasta muy entrada la noche no podré ir a recogerlos. Seguid vuestro camino, chicas y que éste sea el de la felicidad recobrada.
  • --------
  • ¿Eso es todo, Pega?
  • Eso es todo, Pica. Dentro de poco llegará una delegación de abejas víctimas de las avispas asiáticas. Ayer, por ejemplo, vinieron hasta cinco especies diferentes de mariposas amenazadas.
  • ¿Así, todos los días?
  • Sí, Paolo Conejo es ya toda una eminencia entre los animales desvalidos.
  • ¿Pero también vienen los carnívoros y el resto de animales dañinos? ¿Lobos, zorros, perros salvajes, milanos etc..?
  • No, esos no necesitan ayuda; se bastan por si mismos, no hay quien les hostigue y están muy bien hay arriba en lo alto de la escala biológica.
  • Pues a mí ese Paolo Conejo no me gusta nada. Es orgulloso y narcisista. Les trata de forma arrogante como si no fueran nadie, aunque luego les diga que son importantes. Casi parece un dios para esos animalitos precarios.
  • Esa es la clave, comportarse como un dios distante. Parecer un maestro lejano. Un guía en la niebla. Un profeta con una linterna buscando la revelación. Un predicador de frases irrefutables. Un líder que parece más sabio porque aparenta vivir en un plano superior.
  • ¿Y vive en un plano superior?
  • Quizás se lo crea, quizás solo sea teatro. ¿Necesidad de distinguirse, necesidad de reconocimiento? Sentirse elegido debe ser reconfortante, no sentirse solo uno más de la manada.
  • Pero no ofrece soluciones concretas y reales. Paolo Conejo solo suelta vaguedades, consejos que valen para cualquiera en cualquier momento.  
  • Es un dios conejo y da consejo. ¿Qué más pueden pedir seres desvalidos que creyendo buscar una respuesta, solo están pidiendo consuelo?