04 agosto 2020

Reencuentro clandestino entre la princesa y Juanillo


(Publicada originalmente el 31 de marzo del 2013 y publicada otra vez hoy, al calor de la actualidad, con cambio de  título e imagen, pero con el irremediable presidente de entonces muy presente)
  • Y bien, Juanillo, ¿estás feliz con nuestro reencuentro clandestino?
  • Estoy feliz pero preocupado. No sé si mi maltrecho cuerpo monárquico sabrá responder a tus siempre exigentes expectativas.
  • No te minusvalores, Boboncito. Lo que no puedas realizar con tu majestad de antaño lo puedes suplir con tu experiencia de hogaño.
  • Querida mía. Mi princesita teutona. Mi dulce gorrona. Incluso en las familias de rancio y acrisolado abolengo como la mía los milagros escasean. Resumiendo, después de mis últimas cirugías estoy muy perjudicado.
  • Venga ya, Bobonzuelo. No me mientas. Seguro que el generador de príncipes y valedor de dinastías sigue en su puesto vigía. A poco que lo predispongan, volverá a alzar la bandera y lanzarse al ataque. Menudo es él.
  • De menudo nada, monada, que sigue siendo del tamaño acostumbrado a pesar del deterioro de su comandante. Recuerda que está regado con sangre real de la mejor cosecha.
  • Pues nada, pongámonos manos a la obra.
  • Para el carro, agente, antes quiero hacerte alguna pregunta.
  • Dispara, Alteza, pero recuerda que no soy elefante.
  • A ver, mis pajaritos me han comentado que estás trabajando mucho para el gobierno y que te estás agenciando lindas comisiones. No me estarás comprometiendo.
  • Pero, Bobonchi, querido, bien sabes que nunca haría nada que te pudiera perjudicar. La cosa es sencilla, el presidente me ha pedido que interceda en la compra de determinado producto relativamente valioso. 
  • ¿Y te necesita a ti para ello?
  • Claro, ha deducido con razón que si me manejo tan bien entre esos morenazos ricachones del Golfo puedo hacer lo mismo en cuestiones más peculiares.
  • ¿Cómo de peculiares?
  • Mucho. ¿Sabes a como se cotiza el kilogramo de cordura en el mercado internacional de valores?
  •  Ni idea, yo lo único que sé es follar y estrechar manos, pero me imagino que tal como está el panorama andará por las nubes.
  • Pues sí,  es cierto y como tu presidente aparte de estirado es previsor, ha decidido apropiarse  de todas las remesas que andan circulando por ahí. Ésta por ejemplo, pertenece a un malvado país asiático empeñado en una guerra eterna con su vecino del sur.
  • Ah ya ¿y han puesto en venta la cordura? 
  • ¿Para qué la necesitan si ya tienen la bomba atómica? Además solo comercializan la de sus sufridos ciudadanos. La del líder, un niño gordito con cara de queso, la de su feliz parejita y la del resto de altos jerarcas del régimen, está a buen recaudo en algún paraíso fiscal.
  •  ¿En Chipre, quizás?
  • ¿Crees que son tontos?
  • No lo entiendo, no entiendo ese afán acaparador que le ha entrado al presidente. Es cierto que siempre ha dado mucho el coñazo con eso del sentido común y la cordura, pero pensaba que era para dar a entender que sus adversarios eran irresponsables e idealistas. Un tipo capaz de liquidar todas las conquistas sociales de las últimas décadas, es al mismo tiempo un filántropo agazapado y previsor. Sorpresas te da la vida.
  • Pero Boboncín ¿acaso crees que acumula ingentes toneladas de cordura en abandonadas instalaciones militares para entregárselos a los ciudadanos de este país?
  • ¿No es así?
  • Pues no, Boboncito, en realidad lo que pretende es canjeárselo a las autoridades económicas internacionales,  la Troika y todo esa mandanga, cuando las cosas se pongan todavía más crudas. Como allí escasea ese bien, considera que a cambio de algunos quintales puedan sentirse inclinados a ser benévolos y quizás condonar la deuda de este país donde tú te enseñoreas, al menos en la pura teoría.
  •  Pobre iluso, más valdría que utilizase la cordura en beneficio propio en vez de entregársela al enemigo exterior. 
  • Tú nunca las has usado y no te ha ido tan mal, Mi Soberano.
  •  Para lo que he tenido que hacer tampoco ha sido muy necesaria.
  • Demuéstrame entonces de lo que eres capaz en tu deporte favorito, no creo que se te haya olvidado en la mesa de operaciones.
  •  Voy a ello, pero no esperes acrobacias. No sé si sabré estar a tu altura, Alteza Serenísima.
  • Si, Bobonbín, seguro que lo conseguirás. Es lo único en lo que no has tropezado nunca.
     

22 julio 2020

Un puñado de placer que nadie quiere tener

Rebosante de contento y algo nervioso, abrió aquella mañana su puesto de frutas y verduras en la esquina exterior de la plaza de abastos. Albaricoques, peras, melocotones, tomates, kiwis, naranjas, melones, sandías y dominando el conjunto, las dos cajas con las cerezas picotas, estrellas de la temporada.
Pero hoy había algo más. Una oferta especial que lo convertiría en rico y famoso aunque lo regalase gratis con cada compra. 
Se le acercó un cura atildado y circunspecto.
  • Sepa, reverendo, que con cada compra de fruta que supere el kilo recibirá gratuitamente algunos gramos del contenido de este estuche.
  • ¿De qué se trata, hijo mío?
  • Son migajas de placer recogidas grano a grano en los lugares más placenteros del mundo.
  • ¿Me está poniendo a prueba, frutero? Claro, como ahora a los curas nos han puesto la etiqueta de degenerados, cualquiera se cree con derecho a ofendernos y mancillarnos. Ha tenido suerte con encontrarse conmigo,  persona ecuménica y conciliadora, aunque ganas me dan de llamar a los guardias por incentivarme a la perversión.  Abandone esa nauseabunda actitud y póngase en paz con Dios.
  • Pero, padre, no es esa clase de placer, es placer puro y sin lujuria. Tal como se lo digo. Extraído de...
  • Deje de decir insensateces, frutero. Todo placer lleva tatuado el signo de la concupiscencia y el demonio, por lo tanto no permitiré que me acose con  repugnantes tentaciones. Apártese de mi camino.
  • Señora, usted parece más razonable que el señor cura ¿no le interesa esta oferta exclusiva?
  • ¿Cómo puede ser exclusivo algo que te regalan con un kilo de patatas? ¿Se cree que voy a aceptar algo gratis y al alcance de cualquiera? A saber cuanta gente ha manoseado ese producto. Olvídeme, frutero, no soy de la chusma.
  • Usted amigo, parece un joven moderno  y sin prejuicios ¿no le interesa nuestro producto estrella de hoy? Es gratis y puede ser suyo por la compra de un kilo de fruta.
  • ¿La fruta es de aquí, no? 
  • Sí, claro.
  • ¿Y en cambio ese placer viene de fuera? 
  • Pues sí, de muchos sitios.
  • No es nuestra, entonces. ¿Así contribuye usted al bienestar económico nacional? ¿Fomentando el consumo de productos exóticos cosechada por gente extraña para beneficio de terratenientes extranjeros? ¿Es  acaso usted un aliado del multilateralismo globalista, mercenario y cosmopolita, señor frutero?
  • Señor profesor, como me gusta verlo por aquí. Todos saben que es un hombre sabio y que no rehuye el sentido común. Una persona respetada y respetable.  Abierto a cualquier novedad sin por ello desdeñar las lecciones del pasado. ¿Qué le parece mi oferta del día?  Unos gramos de placer por una compra de nada.
  • Pues si quiere que le diga, me parece una mierda ¿Cómo puede tener las narices de ofrecerme tal cosa con lo que está cayendo? ¿No se da cuenta, frutero,  que ese placer que regala está manipulado por los oligopolios de la industria agroalimentaria que quieren  mantenernos como títeres sumisos de sus repugnantes intereses monopolistas? Es un placer engañoso, un placer adulterado para mantenernos calmados y que no reclamemos nuestro derecho a la soberanía alimentaria y a la economía de proximidad. Ellos piensan que si somos felices con sus productos tóxicos nos olvidaremos de denunciar sus atroces delitos ambientales. Pero no lo podemos permitir. ¡Tire inmediatamente ese estuche! ¡Tírelo si no quiere ser como ellos! 
  • Solo es un poco de placer para compartir, recogido como  los hongos del bosque por gente sabia que conoce sus propiedades desde tiempos ancestrales. No creo  que le haga daño a nadie.
  •  ¿Esta usted instigándome a la drogadicción por medio de la cháchara sobre medicina natural? ¡Tírelo inmediatamente! ¡Hay que acabar con las pseudociencias! Todo saber debe pasar por la lente de un microscopio de laboratorio o por la lente del telescopio de un observatorio. Señor frutero, recuérdelo, lo demás es superchería y ocultismo.
  • Ya está. Vaya día. Mañana, mejor, regalo fresones.

09 julio 2020

Mensaje desde el otro mundo de un rockero difunto

Hey man!!!
No te asustes, soy yo desde el otro mundo.  Me han dejado que envié un último mensaje, porque al igual que los que van al trullo pueden hacer una última llamada a su abogado, a los muertos  nos dejan comunicarnos con alguien vivo de confianza, siempre que no sea asustadizo o descreído.

Ya ves, se equivocó el colega, los viejos rockeros también mueren. Ahora estoy en el otro lado, tras tremendo subidón y sin necesidad de la escalera de los Zeppelinpero no me puedes preguntar nada sobre lo que hay por acá, está severamente castigado y las penas en la eternidad son muy largas por la ausencia de tiempo.

Muy bueno el artículo póstumo que me dedicaste y mejor todavía que hayas tenido la delicadeza de no escribir nada sobre algunos asuntos de mierda que conoces bien como biógrafo.
Reconocerás, que todo ha sido un puto flash. Mi último lustro fue un palo tras otro. Me estafó el manager, me engañaron mis herederos que  ahora se han repartido mi patrimonio y mis royalties, me dejó mi chica por el joven bajista de mi última banda y no conformes, me metieron en una residencia de ancianos porque al parecer estaba chocho y grillado por culpa de las drogas y la mala vida.

Era el más caro, joder. El vertedero de viejos más recomendado y suntuoso en mil millas a la redonda. Era el más chulo, pero fuimos cayendo todos. Uno por uno. Los que se quedaban en el salón moviendo el culo con aquella mierda de los pajaritos y los cuatro chachos que a escondidas, ensayábamos en el sótano con las guitarras viejas que trajimos de extranjis y las dos perolas que trajo el asistente de cocina orgulloso de tocar con nosotros. Y eso que mis compañeros eran un tipo que tocaba el banjo en un grupo country, aunque no se parecía para nada a Earl Scruggs, y un contrabajista de orquesta verbenera  de medio pelo que estaba todo el día dando la tabarra con aquello de que quería ser el acompañante de Julie London en aquella famosa canción.

Todos muertos. Ay que joderse. Mientras los culpables siguen muy vivos calculando costos y reinversiones para aliviar los números rojos y disimular las cifras de muertos en el conglomerado de residencias cementerio  que administra el afamado holding desde lo alto de un despacho acristalado de la City con vistas al Tamesis, como si fueran los de la canción de The Kinks pero sin poesía.

Piensa que el mío era un moridero discreto y opulento. La joya de la corona. Las habitaciones eran tipo suite, con sala, despacho, sauna y jacuzzi; se comía como en un restaurante de la guía Michelin y la terraza  te permitía ver como el sol se sumergía en el océano. Ahora imagínate como vivían en los otros, con hambre, precariedad y miseria. Con humillaciones, pastillas y paternalismo. Te pasas toda la vida montando tu tinglado para descubrir al final que solo eres un producto desechable y molesto tanto para tu familia, como para la mierda de sociedad que te ha tocado vivir. Eres viejo, débil, no tienes sitio, no entiendes nada, no molas, ¡lárgate o te largamos! El virus puede ser una bendición para los que están cerca de ti si te ven como una carga o como un testamento que tarda en abrirse.

Bueno, me voy despidiendo que no quiero amargarte la tarde. No tengas ninguna prisa por venir a hacerme compañía. Aún puedas hacer alguna cosilla por ahí; aunque no quiero engañarte, casi nada de lo que hagas dejará testimonio; pero al menos, puedes hacer que el camino siendo largo y tortuoso, como en la canción de The Beatles, también pueda ser placentero...a veces.
Un abrazo, biógrafo.  Tómatelo con calma.


25 junio 2020

El audaz Doctor Krapp contra la epidemia de abusones difuntos

Pasamos al turno de preguntas. Comenzamos con Lois Lane del Daily Planet.
  • ¿Doctor Krapp, como director del Centro Coordinador de Alarmas contra la Invasión Zombi, puede confirmarnos que la Cepa de Abusones Difuntos (CAD-20) no es  peligrosa si se practican ciertos hábitos de higiene?
  • De higiene mental, concretamente.  No basta con lavarse las manos.
  • Soy Clark Kent también del Daily Planet. Puede especificar un poco más, doctor.
  • Voy a ser claro. Lo importante es tener la cabeza despejada y anclada a la realidad. Para ello, puede utilizarse un buen equipo de fondeo de los que se encuentran en tiendas de efectos náuticos o por Internet. En una segunda fase y con unos buenos arneses, hay que lanzarse a la aventura de pensar por uno mismo. Un parapente o un buen paracaídas puede evitar muchos desengaños. 
  • Soy Vicky Vale del Gotham Gazette. ¿No cree que eso es muy arriesgado? ¿Qué pensarán los demás del hecho de que alguien piense por si mismo?
  •  Se sorprenderán y creerán cualquier cosa que otros hayan creído antes que ellos, pero como uno tiene unos buenos anclajes no  correrá esos riesgos. Tenga por seguro que no se lo llevará la corriente del río, el vendaval brutal o una ciclogénesis explosiva. Hay que atarse al mástil como Ulises y no dejarse llevar por las sirenas salvadoras, en este caso sirenas salvadoras difuntas.
  • Soy Iris Allen del Central City Pictures News. Por lo que veo, usted solo ofrece medidas para gente adinerada que pueden comprar semejantes armatostes. La gente común nunca podría acceder a esos dispendios.
  • Claro, porque doy por hecho que la gente común sabe que con unos buenos tapones para los oídos, la lectura de buenos libros y no dejarse embaucar por charlatanes de feria es suficiente. En cambio el adinerado cuando es necio, necesita algo que le permita hacer gasto, ya que tiende a confundir valor y precio.  Además sabemos que este tipo de personas son más vulnerables al virus CAD-20  dada su obsesión de convertir a paladines sangrientos y letales en figuras inmortales. Ahora ahora en su versión zombi ya podemos entender su verdadera naturaleza criminal.
  • Venga hombre, no suelte esas cosas. ¿Cómo dice que los héroes del pasado eran letales? ¿Acaso la gente de hoy no ha sido reclutado en sus ejércitos de muertos?
  • Antes de contestarle, identifíquese, por favor, como ha hecho el resto.
  • Soy J. Jonah Jameson, editor en jefe del Daily Bugle  y estoy aquí tan  sentado como sorprendido por su simpleza argumental.
  • Escuche, señor editor, yo soy epidemiólogo no historiador y solo me valgo de lo que las pruebas científicas demuestran. Estamos ante una cepa que ha resucitado a determinados individuos pendencieros del pasado que son especialmente virulentos cuando son capaces de infectar a cientos de ciudadanos vivos propensos a sus ideas y que no se han protegido adecuadamente de sus patrañas legendarias. Si no encuentran terreno se vuelven erráticos, vulnerables y sucumben a los pocos días.  
  • ¿Entonces el foco del Duque de Alba debe ser los más peligrosos, docotor?
  • Sí, el Duque es muy peligroso porque aunque está mayor y confunde a los portugueses con protestantes holandeses, sus incondicionales quieren ser partícipes de su gloria a costa incluso de su integridad física.
  • ¿Y que ocurre en Burgos?  Nos ha llegado la información de que el Cura Merino quiere levantar los pueblos para defender la  santa religión y el "Vivan las caenas".
  • Estamos comprobándolo, Señor Jameson, no tenemos más información que la que ha aparecido en los medios. En todo caso, si ese foco de contagio existe siempre será incomparablemente menos dañino que si fuese el mismo rey Fernando VII o su siniestro ministro Calomarde quien lo protagonizase.
  • Soy Vicky Vale, otra vez. ¿Me puede explicar, doctor, para que lo entendamos todos, por qué unos humanos vivos se dejan embaucar por unos zombis muertos hasta el punto de enrolar sus huestes?
  • Hay una larga tradición al respecto, no se olvide de la Santa Compaña gallega sólo que aquí el muerto va delante y los vivos detrás. No soy experto en la materia, pero puede que haya escasez de referentes vivos solventes y haya que recurrir a los antepasados debidamente idealizados.
  • Pero, Doctor Krapp, ¿Por qué solo han resucitado los mas violentos? No hay escritores, pintores, juglares, actores o músicos, solo guerreros.
  • Lo ignoro, quizás haya un darwinismo postmortem y solo  puedan resucitar los más agresivos después de haber eliminado a los más pacíficos. 
  • Sin embargo si solo resucitan los mas violentos puede que aparezcan en algún momento los héroes de la guerra civil. Si están cabreados por haber quitado sus estatuas, monumentos y calles puede que exijan venganza.  ¿Que van a hacer al respecto? ¿Son conscientes de que tienen muchos partidarios vivos?
  • Somos conscientes y para eso ya disponemos de una vacuna paliativa que próximamente suministraremos en los hospitales.
  • Cuéntenos, doctor, esa es una gran noticia.
  • Se trata de algo muy sencillo: ver los documentales del NO-DO, desde el primero al último de forma reiterada; aunque no nos hacemos ilusiones, sabemos que hay casos desesperados e irreductibles. La verdad siempre duele.

11 junio 2020

Un santo canalla privilegiado


Tras el sacrificio ceremonial, depositó en la mesa la vasija de cristal con la pócima púrpura, se limpió la  cara de pintura de guerra con un paño húmedo y bajó del altar de los canallas.
Salió del lado oscuro y subió en el ascensor hasta su enorme y luminoso despacho. Entró con solemnidad, se ajustó las gafas no graduadas de miope inofensivo y tocó la pantalla que ocupaba la parte central de su mesa. Cuando apareció Emma, su ayudante principal, se puso de pie y adoptó  una postura de apacible mansedumbre.

  • ¿Qué tal me queda este gesto de beatífico filántropo?
  • Es sugerente, Max, la gente es muy superficial y das el pego.
  • Espero que siga así durante mucho tiempo, mi personaje requiere cierta ingeniería y un adecuado tuneado si llega el caso. ¿Qué tienes para hoy?
  • Más homenajes de tus admiradores -soltó Emma,  con cierta displicencia.
  • Esas siempre son buenas noticias.
  • Al parecer quieren hacerte honoris causa por la Universidad Invisible de Ankh-Morpork... y espera que lo miro por aquí... por la  Facultad de Medicina de la Universidad Privada de Deliranta Rococó en España. 
  • La verdad es que no las conozco pero se agradecen los premios desde lugares extravagantes. Me encanta que gente desconocida se sienta generosa y valore nuestros desvelos para mejorar el mundo. ¿Del Nobel de la Paz no se sabe nada?
  • Nada por ahora y esos que les hemos sondeado en abundancia.
  • Ya sabes como son los nórdicos, tan fríos y reservados.
  • Serán reservados pero no le han hecho ascos a nuestras promesas. Por cierto, se ha confirmado que el presidente Lex Luthor puede ser un candidato rival. También se habla del fiscal Harvey Dent o quizás tiren para casa y se lo den a Loki Laufeyson.
  • Nosotros hemos estado en la vanguardia filantrópica y humanitaria con el Covid-19. De hecho, somos una multinacional del Covid-19. Mascarillas, tests, respiradores, equipos quirúrgicos y de protección, aplicaciones de rastreo y hasta se rumorea que tenemos una vacuna guardada que solo daremos a conocer cuando otros encuentren la suya. Encima nos llevamos genial con los chinos que manejan el cotarro. El mundo es nuestro ¿acaso no sería un escándalo que le dieran el premio a ese sinvergüenza de Lex Luthor  o a cualquiera de los otros supuestos benefactores de la humanidad?
  • ¿Un escándalo, Max? ¿Te has preocupado por saber la clase de tipejos que lo han ganado antes?
  • Cierto. En todo caso, evitemos los riesgos y demos la mayor prioridad al asunto. Contrata a los chicos de la banda para desvelar los trapos sucios de la gente de ese comité e incluso para machacar alguna cabeza recalcitrante. No tengas reparos en  extorsionar a sus familiares más cercanos. Hazlo bien, que a veces eres demasiado sentimental.
  • No soy sentimental, es que creo que estamos sacando las cosas de quicio. 
  • ¿Después de todo este tiempo en el corazón de mi supuesta podredumbre tienes todavía escrúpulos morales? No me lo puedo creer, si vives a todo trapo.
  • ¿Acaso eres consciente de la clase de bicho en que te has convertido? Cuando te conocí, eras un joven emprendedor algo cabrón, ahora eres un viejo cabrón emprendiendo grandes cabronadas.  Y luego cuando te pones en plan de iluminado predicador medieval dando lecciones morales a todo el mundo me crispas los nervios. Es muy fuerte saber lo que hay debajo de tu falso humanitarismo.
  • Vivimos en una sociedad remilgada e hipócrita donde todo está protegido por una capa de paternalismo autocomplaciente y ridículo. Nos obligan a seguir una falsa ética en la que nadie cree. Quien se sale del redil es condenado sin remedio y recibe toda clase de descalificaciones. Hay que ser como ellos si quieres dejar tu huella en el mundo. Si van de santos, hay que ser el más santo. Si van de canallas, debo ser el más canalla.
  • Y por supuesto como te consideras por encima de todos, ahora eres un santo canalla privilegiado. 
  • Veo que me tocó el sermón dominical a cargo de una persona que nunca tuvo el menor reparo de pringarse en el lado equivocado de la película.
  • Yo estaré pringada pero tú no puedes esconder tu debilidad.  Conozco esa especie de altar secreto que tienes en el sótano del edificio. Sé que allí te pintas la cara, bebes una extraña pócima que conseguiste de un brujo misterioso y que practicas ritos con sangre. Sé que necesitas consumir tu dosis diaria de rabia y de odio para no perder tu fortaleza. Sin ella, te volverías humano y compasivo; por tanto, te sentirías abrumado por tus delitos.
  • No lo veo tan trágico, podría llegar a ser un buen tipo sin  recurrir a mentiras como ahora.
  • Eres muy cínico pero frágil, el sentido de culpa acabaría contigo.
  • Realmente sabes mucho y no deberías saber tanto en beneficio de tu propio bienestar. De veras que lo siento.
Se quitó las gafas no graduadas de miope inofensivo y apretó el botón de la pantalla. Acabado el sacrificio humano, limpió con un pañuelo la gota de sangre en su mesa, se levantó algo tambaleante del sillón y bajó en el ascensor hacia su lado oscuro. Necesitaba urgentemente otra dosis.

29 mayo 2020

Reciclando los malos humores de los seres superiores

  •  ¿Es el shamado Centro de Reciclaje de Malos Humores? Póngame con el capo que sheva el asunto. 
  • ...
  • No, usted no me vale, boludo. Sho no trato con el inframundo lacasho. Necesito a alguien de altura, de mi altura.
  • ...
  • Cabashero, no me haga sonreír. Se me conoce bien en todas partes y no es momento de identificarme ante un mucamo iletrado. Rápido, shame a ese chabón y que se venga para acá.
 ¿Viste? resulta perturbador que una dama de alcurnia como yo, tenga que esperar al esbirro burocrático de turno para poder preguntarle como funciona ese nuevo organismo que ha montado el letal gobierno forajido para reciclar la mala hostia ciudadana y según dicen, producir energía renovable. Otro chiringuito más con el dinero de todos. Sinvergüenzas. Menudo quilombo. Así va el país. Lo que son capaces de hacer, para no asumir sus responsabilidades. Pero bueno, habrá que conseguir información para poder soltar mis soflamas cuando hasha ocasión. Por algo, siendo un espíritu renacentista, también soy periodista. "Comprometida con la sociedad y con potencial para contribuir a forjar el futuro del mundo" o así dijeron los que me premiaron.
  •  ¿Es usted el mandamás? En primer lugar debo decirle que son ustedes, unos indecentes ¿le parece normal que me pongan una diabólica música heavy mientras espero
  •  ...
  • ¿De Slayer? ¿Y qué me importa a mí si es de Slayer o de Slayor? ¿No les shega con querer amansarnos  con cursilerías en  sus anuncios a través de las pantallas de la telemanipulación del régimen? ¿Ahora también nos quieren poner música de macarras para estimular nuestra mala leshe?
  • ...
  • Sha, sha sé que no solo reciclan mala leshe y además no quiero entregarles la mía que es de abolengo. Tampoco les voy a entregar mi mala bilis; ni mi mala sangre, la roja me sobra; ni mi mala hostia, que no soy cura. Solo mi mala baba.  Tengo 30 barriles que he ido almacenando día a día desde que empezó lo del Covid-19.
  •  ...
  •  Pues unos 50 litros por barril  más o menos y que conste, que los pongo a su disposición, a pesar de mi adversión a esas lindezas, para demostrarles que la gente de bien también puede ser solidaria. 
  • ...
  • No me lo agradezcan tan pronto, quiero que me la paguen con mucha guita. A tocateja y sin descuento, que son capaces de venirme con que les haga una rebaja por ser los causantes de mi disgusto y por tanto, de mi abundante producción babosa.
  • ...
  • Sí, no lo voy a negar, también me quiero desprender de ellas porque ocupan mucho espacio y casi ni puedo andar por mi casa. Aunque es señorial, la tengo petada con armatostes antiguos que me legaron mis linajudos antepasados y no es cuestión de tenerlo todo patas arriba por culpa de unos bidones de plástico. Pero no sé confunda, eh, no soy una ecologista lechuguina.
  • ...
  • ¿Pruebas de PCR a mis barriles para comprobar que no hasha infección? Pero bueno, hasta ahí podíamos shegar. Mi mala baba, es baba nobiliaria, baba Gran Reserva.  Si mi baba fuese vino, solo la encontrarían en lujosas tiendas gourmet de lugares exclusivos.
  • ...
  • ¿Pero cómo puede decir eso? Es puro producto nacional aunque sho haya nacido fuera. Pasaría la prueba del algodón de Alfredo, mi meticuloso mashordomo y la limpieza de sangre de la Santa Inquisición. Inmune a contagios y a mestizajes. Mi baba es mala baba patriótica y de cristiana vieja. Es baba de gran dama criosha y de vetusto barbudo colonizador. Una mala baba como Dios manda y demanda. La que nos dio prestigio y poderío en todo el orbe cristiano e incluso en tierra de gentiles y herejes. No se lo digo, pobre gato, para presumir de mi licenciatura en historia por Oksfodd, donde obviamente usted no valdría ni para pasar el cepillo al bombín del portero de mi colech.
  •  ...
  • No, no y no, si ponen condiciones sanitarias  no hay trato, papafrita. 
  • ...
  • No cedo. Quédese con su reciclaje, gusano asalariado a sueldo de algún ente opresor de sospechosa procedencia. Si es necesario, fíjese bien lo que le digo, si es necesario emularé a los viejos héroes de nuestra historia patria y me comeré mi propia baba al servicio de Esp...
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14 mayo 2020

Encuentros sin humanos en la decimotercera fase


Los alienígenas desconocían que habían aterrizado en aquel ruinoso paisaje del planeta azul a las cuatro y doce minutos de la tarde. Tampoco lo sabían las ratas que fueron a su encuentro, un poco curiosas por el juego de luces de las tres naves y otro poco por el sonido novedoso de sus motores.
A las cuatro y veintisiete minutos, se abrió una compuerta redonda y salieron tres figuras. En términos humanos podríamos identificarlos como el comandante de la nave, el jefe militar y el director científico, especializado en cuestiones exoplanetarias. En términos humanos, se hacía muy difícil distinguir a cada uno de ellos por la similitud de sus uniformes y la extravagancia física de sus portadores.
La cuestión es que salieron los tres: el primero cauteloso; el segundo apuntando a todas partes con un extraño armatoste que debería ser un arma poderosa y el tercero hablando, o al menos lo parecía, desde un mínimo agujero en el lateral izquierdo de la esfera pequeña de la parte superior de su cuerpo.
En términos humanos la conversación sería la siguiente:
  • Estoy sorprendido, muy sorprendido. Esperaba otro recibimiento. ¿Dónde están los humanos?
  • ¿Sigue insistiendo con eso de los humanos, doctor? Nuestros geodetectores solo han encontrado esos cuadrúpedos rabilargos que están agrupados ahí enfrente, mirándonos.
  • También hay cucarachas, comandante, una raza de insectos casi indestructible y microorganismos, invisibles a simple vista para nosotros.
  • Lo que usted diga, pero los humanos de los que tanto habla, deben de haber desaparecido por completo.
  • Quizás esos microorganismos tengan la culpa, son muy letales.
  • ¿Quiere decirme qu esa fabulosa y rica civilización humana de la que usted sabe tanto y que ha dejado restos por todo este planeta, ha desaparecido por culpa de unos seres minúsculos? 
  • Podría ser, cabe esa posibilidad. Podríamos preguntarle a esos animales que tenemos delante. Siendo ratas puedo activar mi traductor al lenguaje roedor.
  • Señoras, por favor, disculpen la molestia, pero es que queríamos encontrarnos con algún humano y no vemos ni hemos detectado ninguno en el planeta
  • ¡Hiiiic!
  • ¿Cómo? 
  • ¡Hiiiic!
  • Vaya me ha fallado el traductor. Dígame.
  • Le digo, que los bichos pequeños nos han librado de ellos, que estamos muy bien sin ellos pero que gracias a ellos nos estamos dando un gran festín. Sucios eran un rato pero al menos dejaron el planeta para que disfrutara toda rata. Hi hi hi
  • Lo siento, doctor, otra civilización supuestamente superior que se ha ido al carajo. ¿Quiere que seguimos aquí o que emprendamos el vuelo?
  • Vayámonos, no soy feliz contemplando decadencias.
  • Jefe militar, proceda a destruir esos restos.
  • Nooo, déjelos comandante, el ciclo biológico debe seguir su curso. Las ratas, las cucarachas y los microorganismos de hoy pueden derivar en los seres inteligentes del mañana. Para entonces mejor que sepan que tuvieron unos antepasados que al pasarse de listos, la cagar... 
El ruido  de la nave ascendiendo por los aires del planeta azul a una velocidad inconmensurable no dejó escuchar el final de la última frase. La última frase en términos humanos, claro.