26 enero 2022

El nuevo Noé no piensa en usted


 "Entonces dijo: «Voy a borrar de la tierra al ser humano que he creado. Y haré lo mismo con los animales, los reptiles y las aves del cielo. ¡Me arrepiento de haberlos creado!»" (Génesis C 6. v. 7)
  •  Quieto parado, Jehová. Eso ya es muy antiguo y las amenazas no causan el efecto deseado en un mundo descreído. Yo tengo una solución mejor.
  • ¿Qué contestó Dios?
  • No hubo tiempo de que dijese nada. Cuando iba a proseguir  comentándole mi fórmula, me desperté.
  • Es una pena, darías juego como nuevo Noé.
  • Seré el nuevo Noé. El mundo se va al garete y habrá que construir un arca para salvarlo de su extinción.
  • Tienes mucho que salvar.
  • Salvaremos la imagen digital de la Tierra con todo lo que contiene, quizás haya cosas aprovechables en el futuro cuando la situación se normalice. ¿Por qué crees que las grandes compañías tecnológicas nos estamos dejando hasta las cejas con lo del metaverso? 
  • Ya lo entiendo, cada una está intentando fabricar su propia arca de Noé
  • Exacto, aunque nosotros estamos más adelantados y haremos lo posible para que los demás no lleguen a tiempo de construir las suyas. Hay que llegar primero, cargarse a la competencia y montar un monopolio. Es de primero de capitalismo.
  • ¿Y quiénes serán los tripulantes de la tuya?
  • Meteremos a toda la humanidad y a la bichería animal y vegetal. Virtualmente, claro. En el metaverso hay espacio para cualquier cosa.
  • ¿Pero cuántos tripulantes reales van a ir en tu arca tecnológica?
  • Los suficientes. Los que  estamos currando el asunto obviamente y también nuestros cercanos. Hay que empezar una nueva civilización en un lejano planeta extrasolar y unos iremos crionizados y otros serán ideas digitales en la maleta.
  • Yo soy tu colaborador más estrecho, no me dejarás aquí en medio del Armagedón.
  • Bueno, necesitaremos un corresponsal en el apocalipsis final.
  • No jodas.
  • Estoy de broma, bobo. Tú eres un colaborador estrecho y pones la pasta.
  • Gracias por el detalle. Entonces llegaremos a los 144.000 salvados de los que hablan los Testigos de Jehová.
  • ¿Dicen eso los Testigos de Jehová?
  • Sí, algo así.
  • Son demasiados, no necesitamos a tantos.
  • Pero eso será un tanto discriminatorio, no sé como se lo tomará la gente que pierda su cuerpo en el viaje.
  • Es un proyecto ultrasecreto y si saliese diríamos que es una fake news. La gente no presta atención a nada y en seguida se les distrae con el último conflicto internacional, el último cachivache, la última serie o el último cotilleo. Sabremos entretenerlos.
  • Los poderosos se pueden enteran de todo con sus sistemas de vigilancia.
  • Nosotros vigilamos los sistemas de vigilancia de los poderosos.
  •  Te veo tan seguro, quizás lo de ser un nuevo Noé te quede pequeño. ¿Has pensado en...?
  • No me tientes, no me tientes.

12 enero 2022

Entre gorrino y gorrino, un cretino

  •  ¿Acaso te crees que la plaga de cretinos que estamos padeciendo es puramente accidental?

Mi amigo el reportero Pepe Hiena, director o algo así de El Rastrero Digital, me miró con ojos de rata tras soltar de forma petulante y jactanciosa su frasecita sentenciosa.

  • No, Fiz, no -prosiguió mirando su taza de café- Todo está provocado por los que tienen mucho que ganar con la maldita epidemia. 
  • ¿Entonces no son las redes sociales las que vuelven cretina a la gente? 
  • Hay un doble fenómeno. En las redes la masa poblacional puede explayarse a gusto y sacar a la luz sus más torpes instintos -como ocurre en las manifestaciones religiosas o en los partidos de fútbol- pero el cretinismo como tal,  no tendría tanto éxito sin la existencia de profesionales de la cretinez criados en macrogranjas de gorrinos.
  • ¿Querrás decir en macrogranjas de cretinos?
  • No, de gorrinos. De cerdos. 
  • Debería dejar las drogas, Pepe, te están haciendo daño.
  • Escúchame, huelebraguetas - casi estuvo a punto de lanzarme su taza de café hirviente mientras me apuntaba con el dedo.-  No sabes de la misa la media. En las macrogranjas no solo se explota de forma salvaje y criminal a pobres vacas y cerdos jodiendo de paso el puto medio ambiente, también se crían ciborgs humanos para convertirlos en apóstoles del cretinismo y, por tanto, del sibawanismo. 
  • ¿El Sibawinismo?
  • Viene del "Sí, bwana". La frasecita de marras que les hacen decir a los porteadores y criados africanos como gesto de sumisión en las películas de safaris. El sibwanismo es un término para hablar de la sumisión de muchos ciudadanos a las opiniones predominantes, aunque sean absurdas.
  • ¿Solamente lo hacen los ciudadanos?
  • También las ciudadanas. Ellas no son diferentes. Esa bobada de que todo lo masculino es malo y todo lo femenino es bueno, no deja de ser una manifestación maniquea de cretinismo.
  • Ah vale ¿Y como es el proceso de elaboración de cretinos?

Mi amigo se relamió los labios, optó por la sonrisa condescendiente y se puso estupendo al contestarme.

  • Como el del narcotráfico. Preparan a los ciborgs en los laboratorios -con cables, microchips y todas esas mierdas- y luego cuando llega la fase de distribución los pasan de extranjis entre las piaras de cochinos vayan a donde vayan y en cualquier medio de transporte. Cuando llegan a destino son programados, se les inserta una vida con curriculum falseado y se les lanza al mundo.  Algunos han llegado muy lejos en el mundo de la política, el arte, el deporte o los negocios.
  • ¿Quién está detrás de toda esa demencia? ¿Los políticos? Me resulta difícil creer que haya alguien tan taimado.
  • Los políticos hacen uso del sistema, por eso montan bulla contra los que están contra esas criminales campos de concentración animal. No es solo electoralismo. En realidad, no quieren perder el suministro de cretinos que les permite hacer crecer la militancia y los cuadros de mando de sus partidos. Pero sí, hay una mente criminal detrás y la conoces bien. Tu querido amigo, quizás tu socio...
  • ... el Doctor Krapp.
  • Has acertado, el pérfido Doctor Krapp.
  • El pérfido Doctor Krapp que te ha programado a ti, mamón y del que solamente eres un producto más- los 1.162 gramos de mi Smith and Wesson que había aparecido en mi mano derecha era ya un argumento de peso en la conversación.
  • ¿Entonces es verdad que eres su socio en su empresa comercial?
  • Sí y me encargo de vigilar que los ciborgs como tú no se desmadren. No es nada difícil.- el certero disparo lo alcanzó en la frente dejando un agujero humeante con olor a óxido. Se desplomó encima de la mesa y mientras enfundaba la pistola aún tuve tiempo de soltar mi despedida.
  • Eras un periodista de mierda y deberé reprogramarte, ya que nunca me has preguntado cómo puedo ejercer de detective privado sin tener clientela.

(Capítulo 62 de Kaskarilleira Existencial. Aquí están sus otras historias)

30 diciembre 2021

Caza y captura de un tipo orondo y de los perniciosos trillizos


Mi amigo el inspector Fiasco me pasó el soplo y allí estaba yo, a las 7 de mañana, bien pasada la Navidad, en aquel descampado de las afueras de Kaskarilleira, mientras veía desplegar a mi alrededor los efectivos de las llamadas fuerzas de orden público.

La casa tenía los días contados, como todo lo que no se ajuste a la atrocidad depredadora de los promotores urbanísticos, esos gusanos voraces que han agujereado mi ciudad hasta el puro tuétano sin importar quien gobierne en cada momento. Con la casa desaparecería el corral con sus seis gallinas; la pequeña huerta con sus lechugas, repollos y patatas; pero también la vieja Marisa, superviviente de mil batallas, y ahora agotando sus días en una vivienda de una sobrina, mientras esperaba su condena con plaza en residencia de ancianos o húmedo piso miserable de 40 metros en la más cutre urbanización del entorno.  

Allí pues montaron su escondrijo, los cuatro malvados de esta historia a la espera de que llegara su hora criminal. Poco duró su descanso. A la mañana siguiente la policía rodeó la casa. Un chivatazo, sin duda.

  • Salgan con las manos en alto. Tenemos rodeado todo el perímetro y no tienen escapatoria posible - gritó Fiasco con el megáfono. 

Desde la casa le contestó una voz irónica y pastosa:

  • Ya tenía ganas de conocerle, Fiasco
  •  Inspector, es el gordo. Un tipo manipulador y traicionero - le grité entre los coches a mi amigo policía. 
  • Esta es buena, el inspector Fiasco y el detective Arou juntos y en comandita. ¿Tan escaso estáis de efectivos como para recurrir al reptil que te pone los cuernos con tu mujer?
Fiasco se puso tenso como la cuerda de un arco, pero aguantó el tipo. Era una dura prueba para él.
  • Pero no pienses que la culpa es de ella, eh. Para nada. A ella le va la marcha y tú no se la das. No tiene la culpa de tus gatillazos, ni del estrés que te produce la necesidad de ascender en tu curro de madero con galones. Él es más joven y lo hace mejor. Tienes que entenderla, amigo. 

Se oyeron unas risas agudas en la casa.

  • Esos son los perniciosos trillizos. Ni caso, te están provocando para que pierdas el control. 
  • ¿Qué sabe de mí? ¿Por qué nombra a mi mujer? Tú, tú no conoces a mi mujer ...¿o sí? - mientras me hablaba, ponía la cara que ponen los perros cuando quieren tu comida.
  • Tranquilo, es gentuza y usan las mentiras para dividirnos y que nos enfrentemos entre nosotros.

El inspector Fiasco se levantó como un resorte tras el coche.

  • Agáchate -le grité
El redondo seguía lanzando sapos:
  • Estás gracioso con esa pistola ahí erguido, Fiasco. Hasta pareces tener autoridad. Aunque te tiembla un poco la mano. ¿Estás nervioso? ¿No tendrás...? Bah, tampoco te vas a enterar. Eres un cagado y te saltas las revisiones médicas porque tienes miedo que te descubran que estás enfermo. Deberías de mirarlo porque ya tienes tus años. Debe ser jodido llegar a viejo y ser un simple inspector a pie de calle, desahuciando viejas en vez de estar apoltronado en un despacho. Si no fueras tan cretino, podrías ser el puto amo en alguna comisaria importante, en una empresa de seguridad privada o quizás de prejubilado con pasta, viviendo a todo trapo y viajando al Caribe gracias al fantástico plan pensiones que pudiste hacerte en tu día.
Volvieron las risas histriónicas de sus compañeros trillizos.

El inspector hizo un gesto inequívoco de apuntar hacia la casa, pero yo, tras un empujón oportuno, lo tiré al suelo. Llamé a dos policías cercanos y les pedí que lo alejasen de allí. En la casa seguía el tipo orondo con su cháchara ofensiva.  

  • ¿Por qué dice eso? -oí su voz desesperada, dirigiéndose a mí, mientras lo escoltaban a su coche. No pude resistirme a echar un vistazo a la foto que presidía la pantalla de mi móvil. Sonreí.
  • ¿No tienes plan de pensiones, Fiasco? No me jodas. Te pone los cuernos tu mujer, puede que estés jodidamente enfermo sin saberlo y ni siquiera tienes un plan de pensiones decente que te libre de pasarlas canutas si ti quedas solito en el mundo. Menos mal que no tuvisteis hijos por tu aireada impotencia. No sé como vas a pagar el piso, el chalecito que te compraste en la playa, el coche nuevo y lo que le debes a esos prestamistas por deudas de juego. Porque a ti te gusta el juego mogollón ¿Verdad, inspector? El juego es lo único que te distrae de tu vida de mierda. Tendría su coña, que al final otro inspector pringado te desahucie por tus deudas para dejarte en la puta calle. Donde mereces estar...

El golpe fue oportuno. Reventamos la ventana, entramos en el habitáculo y para evitar problemas judiciales, dejé que Entrerríos, el compañero de Fiasco, junto al resto de maderos tomasen la iniciativa de prender a aquellos pajarracos.  Me fui a la cocina que servía de laboratorio. Allí estaban, en  media docena de soportes, una colección completa de tubos de ensayo repletos de nuevas variantes del covid dispuestos a ser propagados por aquellos desalmados.

Volví a la habitación principal. El nuevo jefe del operativo había colocado en fila a los delincuentes. Al rollizo lo habían amordazado para que callase un rato y los otros tres eran casi indistinguibles tan flacos y parecidos.

  •  Empecemos por el reconocimiento. Usted es el hermano mayor:
     
    Luego está el gordo parlanchín. Quítele la máscara, agente, quiero verle el careto a este bellaco. Si dice alguna chorrada, no usará más la lengua.
     
    Ahora pasemos al segundo hermano.
    Vale, ahora al último.
    Están estupendos ¿Quiere sacarles una foto para tener un recuerdo, detective Arou?
     
  • Venga, vamos a ello, pero mejor todos juntos. Así muy bien. Le mandaré una copia al inspector Fiasco para que se recupere del susto y pueda utilizarla para felicitar a sus amistades.  Incluida a su esposa.
    (Capítulo 61 de Kaskarilleira Existencial. Aquí están sus otras historias)

    16 diciembre 2021

    Hay que parar a esos alborotadores


    • Ha llamado el sargento. Tenemos que parar un alboroto allá arriba.
    • ¿Allá arriba, en el tramo más chic del barrio?
    • Me ha dicho que se escucha música atronadora en la calle y los vecinos están que trinan. 
    • Esos pijos del Mayfair se asustan por cualquier cosa.
    • Pues le ha llamado la señora Amies -la mujer del sastre de la reina- indignadísima, ya que con el susto se hizo añicos la tacita Spode Stafford que sostenía en su mano cuando tomaba el té de las cinco.
    • ¡Pero si no son ni las cuatro!  
    • La gente elegante toma el té de las cinco a las tres. Por si fuera poco, los chupatintas han salido en masa de sus oficinas para saber de qué va la cosa.
    • Bah, esos están tan asfixiados y aburridos en sus tugurios malolientes que necesitan cualquier desahogo para escapar de la rutina.
    • Lo nuestro es saber lo que pasa y  acallar ese ruido, Ray. ¿Qué tal si tarareas el tema de esa pareja de hippies yanquis con el que me das siempre la lata? ¿Cómo se titulaba?
    • No te burles, lo sabes de sobra, Sound of Silence de Simon y Garfunkel. Y no son hippies, son gente decente que vive en Nueva York.
    •  Tremendo, Ray, vamos a salir en la peli de los Beatles. ¿Nos darán un ascenso o alguna clase de premio por ponernos tan serios y pomposos a la hora de hacer cumplir la ley?
    • ¡Qué va! El único premio será pasar a la historia como los policías pringados que intentaron parar el concierto de los Beatles.
    • La verdad es que no nos dieron ni un puñetero autógrafo, tocayo.
    • Apenas nos hablaron, Ray.
    • Claro, éramos los malos de la película.
    • Paul se disculpó y Ringo soltó la gracieta de que le pusiéramos las esposas. Estaba todo muy preparado. Sabían que íbamos a ir y tenían las cámaras escondidas.
    • Estos chicos se han echado a perder.
    • La verdad es que antes me gustaban, cuando iban trajeados y pulcros. Entonces no se drogaban, no iban con rollos místicos, ni llevaban esas pintas. 
    • Hablas como el clásico madero carca, pero tienes razón. El dinero y las  malas influencias acaban con las buenas intenciones 
    • Y con las buenas canciones.
    • Por ejemplo esa china me da mala espina.
    • Bobo, no es china, es japonesa.
    • Da igual lo que sea, dará que hablar.
    • Seguro. Es artista, está con Lennon y hace cosas raras para dar el cante aunque en realidad  hasta cuando chilla lo hace fatal.
    • El arte actual es una mierda, se quedó sin temas y solamente busca provocar.
    • Cierto, sin embargo los Beatles tienen lindas canciones y les ha ayudado en esta ocasión. Si fueran unos que yo me sé ...
    • ¿Qué pasaría?
    • Pasaría que si llegan a ser los Rolling Stones ...¡me los llevo por delante a porrazos!
    • ¡Serás cafre, tocayo!

    (Las opiniones de los personajes no tienen nada que ver con las opiniones del que los ha creado. Si están basados en personas reales busco la verosimilitud y en este caso más que nunca, ya que mi adoración hacia estos chicos de Liverpool fue, es y siempre será desmedida)

    25 noviembre 2021

    Baja y da la cara, escritor


    Son las cuatro y  diez de la mañana. Estoy asomado en el borde de una colina y hace un frío del carajo. Mis prismáticos de visión nocturna me permiten ver la pista de despegue y el enorme hangar desde donde el siniestro Doctor Krapp enviará su nueva remesa de políticos populistas pasteurizados a diferentes países. 
    Recibí la llamada tres días atrás.
    • La próxima entrega será el 27 de noviembre antes del amanecer. Tienen una pista propia más allá de los antiguos terrenos de la central térmica. Es difícil no verla, está en el único monte que no tiene aerogeneradores jodiendo el paisaje.
    • ¡Te tengo, Krapp, maldita sea! -grité triunfal para mí mismo.
    "Maldita sea" he gritado ahora. Son las cinco y cuarto de la mañana. Solo hace unos minutos que ha  aterrizado la avioneta plateada que había empezado a rugir fantasmal en el cielo estrellado cuando encendieron los focos. Nadie ha salido del aparato, pero sé que ahí no está el perverso doctor. Debe llegar por tierra para poder entregar la mercancía.
    Ocho minutos para las seis y Krapp no aparece. Estoy inquieto, nervioso. ¿Será que no puede entregarla a tiempo por la crisis global de suministros? No me lo creo, esa cantinela puede  ser usada para acojonarnos pero no va con él. El cabrón se siente por encima del bien y del mal y seguro que fabrica sus propios microchips o tiene acuerdos con los que dominan el mercado en Corea del Sur o Taiwán.
    Siete y tres minutos. ¿Dónde estás, Krapp? ¿Dónde te escondes, déspota cruel?
    • No me escondo. Estoy al otro lado de la pantalla. Escribiendo tu historia.
    • ¿Mi historia? ¿Eres el supremo hacedor? Baja y da la cara.
    • Soy tu hacedor, el que te ha inventado y te aseguro que no me apetece nada pelearme contigo ahí abajo a las 7 y pico de la mañana con un frío de la leche en pleno mes de noviembre. Estoy aquí, muy tranquilo y confortable en mi sillón, pensando en lo que vas a decir ahora.
    • ¿Entonces mi boquita es la tuya, campeón?
    • Es lo bueno de ser un dios, ¿Te gusta el tono chulesco que te acabo de poner?
    • Al parecer solo soy tu marioneta sin nombre.
    • Tienes nombre, eres Fiz Arou, detective privado en Kaskarilleira. No te quejes, has sido protagonista en muchas de mis  historias y hasta en una de principios del 2018 he dejado que me replicases.
    • Me acuerdo, me dejaste en una taberna de un asteroide de Saturno durante más de un mes y en plenas Navidades. 
    • No lloriquees tanto,  solamente las criaturas privilegiadas pueden tener contacto directo con su deidad. Tus compañeros del blog nunca llegaron a tanto.
    • Menos monsergas, tú lo que quieres es hacer una entrada original para pasmar a tus lectores.
    • Difícilmente voy a pasmarles con un título tan explícito y si mis broncas contigo ya tienen antecedentes.
    • Al final vas a ser un letraherido al que debemos compadecer. Pobrecito.
    • Te recuerdo que tú no existes, solo eres un personaje.
    • Un personaje al que antes de este inútil diálogo, abandonaste a su suerte en una colina.  ¿No te acuerdas o estás falto de ideas?
    • Te dejo con la duda. Quizás no me apetecía trasladarme hasta allí por el frío. Es duro ser personaje y autor de tu propia historia. Ahora voy a terminarla.
    • ¿Vas a cortarla a las bravas? Te falta tu típico final sorprendente, Woody Allen.
    • Sí, esta vez voy a ser previsible, Fiz.
    • Defraudarás a tus lectores.

     (Capítulo 60 de Kaskarilleira Existencial. Aquí están sus otras historias)

     
     

    11 noviembre 2021

    Salvando a la niña que avergonzó al Emperador


    Diario de navegación del detective privado Fiz Arou a bordo de su contenedor de basura transtemporal y en ocasiones salvacuentos.

     Llegué muy a tiempo. La procesión había empezado. El Emperador salía de palacio bajo palio y con aire pomposo. Las multitudes, debidamente sobornadas con bolsas de bocadillos, chuches para niños y días de asuntos propios, empezaron a aclamarlo en voz alta como a un Generalísimo cualquiera. Por debajo comenzaron  a oírse silbantes cuchicheos al ver al gobernante en cueros. 

    Intrépido como siempre, me interné entre la muchedumbre a base de oportunos codazos y algún certero rodillazo. Sabía lo que iba a pasar, pero no estaba seguro de donde se produciría el suceso. Es lo malo de los cuentos, no hay GPS y tienden a la indefinición geográfica. Solo me ayudaba mi intuición detectivesca. Muchos niños iban a su aire y sin tutela paterna, lo que me resultaba un extraño arcaísmo. Por si fuera poco, portaban ramos de flores y en vez de jugar con el móvil estaban expectantes hacia lo que ocurría a su alrededor.  Una joven adolescente se destacaba del resto. Se había encaramado ágilmente a la punta de uno de los pabellones destinado a la Corte justo enfrente al que ocuparía el emperador.

    • Esa es - me dije.
    • ¿Una chica? -me contesté.
    • Hans Christian le cambió el sexo -le respondió mi lado espabilado.
    • Maldito patriarcado- se atrevió a sentenciar mi parte dubitativa.

    Me puse debajo del tinglado y esperé la ocasión. Cuando llegó el desfile real oí el esperado: 

    • "¡Pero si no lleva nada!" 

    Y haciéndome pasar por el padre de la criatura solté aquello de: 

    • ¡Dios bendito, escuchad la voz de la inocencia!"
    • Oh, oh, oh -soltó el rebaño

    Andersen comenta que el Emperador se puso todavía más altivo que antes y siguió como si nada. No es cierto, yo vi a un tipo abochornado, colorado como un tomate en sazón y con la dignidad por los suelos. Andersen es un cuentista.

    • Larguémonos - le grité a la adolescente
    • ¿Por queeeé? - me soltó sin moverse.
    • Porque los adultos no soportan que los niños los tomen por idiotas y después de las aclamaciones por quitarles la venda de los ojos, vendrán a por ti. Y no con buenas intenciones.
    • ¿Y tú quién eres para tratar de salvarme?
    • Fiz Arou, detective privado en contenedor y recomponedor de historias mal acabadas. Baja ya si quieres salvar el pellejo.
    Se deslizó como una centella bajando por la barra y aterrizó a mi lado. La gente estaba inmovil, en estado de muda estupefacción y solo algunas risas aisladas rompían la unanimidad de la manada.
    Corrimos sin obstáculos y mientras salíamos de la plaza le pregunté a la chica:
    • ¿Dónde viven tus padres?
    • Soy huérfana. 
    • ¿Y dónde vives?
    • En un apartamento en la playa, tengo una amiga que me lo deja cuando ella vuelve al mar.
    • ¿Es marina o pescadora?
    • No, es sirena.
    • Ah Ariel.
    • ¿Ariel?
    • Así la llaman en la película de Disney.
    • ¿Quién es Disney?
    • Uff vaya lío. Luego te lo cuento aunque no es de este cuento.  Ya estamos llegando al contenedor. Nos meteremos dentro e iremos junto a tu amiga en un momento.

    (Capítulo 59 de Kaskarilleira Existencial. Aquí están sus otras historias)

    28 octubre 2021

    Cuento del malvado espejo dando real consejo

    • Vaya, al fin te encontré, espejito mágico.
    • Perdone, señor, pero no es casualidad, lleva mucho tiempo buscándome. Lamentablemente, estoy al servicio exclusivo de la reina y usted solo es el monarca.
    • ¿Solo soy el monarca? No me puedes hablar así ¿Acaso quieres que te rompa en mil pedazos, puto vidrio mohoso?
    • Si me rompe, no tendrá con quien aliviar su desconsuelo, porque sé que ha venido a escondidas para que le ofrezca mis consejos. No se fía de la pandilla de imbéciles que le rodea.
    • Vaya, eres adivino, el Servicio Secreto me había informado de tus cualidades, pero no que llegaras a tanto.
    • Estoy en la cúspide de mi condición cristalera y me jode un poco que la reina me haya colocado en este desván roñoso del palacio. 
    • Si quieres te envío a  la sala de espejos de nuestro palacio de primavera para que puedas presumir de tu superioridad junto a los otros, aunque siendo los de allá tan ampulosos quedarás muy cutre. Lamentablemente, no tengo autoridad sobre el de Versalles y lo de darte un marquesado o una condecoración quedaría como muy psicópata, muy a lo Calígula.
    • La ironía no evitará que sigan tomándolo como la marioneta elegida para suceder al que quería ser eterno ni tampoco impedirá su ansiedad por buscar respuestas para dejar de serlo.
    • Yo no soy un muñeco, idiota quebradizo. El pueblo no me aprecia como debiera porque desconoce mis cualidades innatas.
    • ¿Se refiere que desconocen que le gustan las regatas, el vino, el papeo, los deportes, los toros, que le regalen cosas valiosas o follar como un descosido con unas o con otras? 
    • Debes disculparme, a pesar de mi exquisita educación cortesana, no conozco el protocolo para pedir consejo a un puto pedazo de cristal tan irreverente, soez y descarado.
    • Pues hasta que no lo aprenda me mantendré callado. Usted decide, majestad. 
    • Habla ya. Dime lo que debo hacer para qué la plebe tenga mejor imagen de mí y quizás te  convierta en consultor permanente de mis cuitas.
    •  Sinceramente, búsquese primero a un especialista en oratoria, ahora lo hace fatal y resulta un auténtico peñazo oír sus discursitos.
    • No te pases, soy campechano pero hasta cierto punto.
    • ¿Quiere o no quiere oír la verdad? 
    • Sigue.
    • En segundo lugar, creo que debería organizar un pollo. Una bronca de primera apoyándose en la carcunda. Esa que como está de guardia sobre los luceros no sabe lo que pasa aquí abajo. Excelsos marciales de bigotito, pero muy vulnerables. Solo se sienten seguros si usan la pistola, los galones y los lingotazos de aguardiente para defenderse. Eso sí, que el rival esté encadenado. Se lanzarán a la piscina y entonces, llegará la hora de ponerlos a remojo. Reblandecidos y amansados con la degradación y unos añitos de trullo desaparecerán de la escena; pero, ojo, si las cosas se ponen feas mejor tenerlos a mano. Su sacrificio, majestad, le convertirá a usted en el héroe de las masas, el salvador modernizador moderno, valga la redundancia.
    • ¿Has acabado, cornucopia parlanchina?
    • ¿No está satisfecho con mis consejos? 
    • Has llegado demasiado lejos y aún no te he hecho la pregunta que me ha traído hasta aquí. 
    • Atrévase, monarca,
    • Usaré la fórmula de rigor: Espejo, dime una cosa, ¿Quién es en este reino la más hermosa? 
    • Se lo diré, pero le aviso, no seré su espejo alcahuete.

    07 octubre 2021

    No hagas stop en el planeta snob

    Diario de navegación del detective privado Fiz Arou a bordo de su contenedor de basura transtemporal y en ocasiones espacial.

    Había llegado a aquel planeta perdido en busca de los egonios (ver enlace) y me había topado con aquel gigantesco monstruo, como de 3,30, que me apuntaba con un fusil láser en forma de pulpo. Afortunadamente solo tenía 3 brazos y tres piernas. No, no me preguntéis para qué quería lo de en medio.

    • ¡Wow, me encanta tu nave! Es cantidad de radical. Me recuerda a aquellos diseños minimalistas de finales del siglo XX. Ufff como debes de epatar a todo a la beatiful interplanetaria con este sencillo, pero super rotundo aparato.
    Me alegró oír una voz tan remilgada en un cuerpo tan ostentoso y más todavía poder entenderle.
    •  Bah, nada especial, amigo alienígena, apenas lo saco de Kaskarilleira porque consume mucho y los guripas me pueden poner una multa por mal aparcamiento. Lo tengo que esconder entre la fila de contenedores de basura que tengo al lado de mi casa, cerca de la playa. 
    •  Qué vida la tuya. Un auténtico explorador espacial con playa, casa, basura y todo lo demás. Aquí, en New Snobia, nadie ha visto el mar y nos suena por lo que nos contaron nuestros antepasados cuando llegaron a este planeta.
    • ¿Sois de origen terrícola? 
    • Sí, somos los descendientes de los gloriosos snobs de toda la vida. Venimos de allá cuando nos persiguieron con saña sinigual los casposos montaraces y la chusma chusquera. Afortunadamente no nos atraparon y salimos del apuro con estiloso donaire.
    • Dame detalles, es que vengo del pasado y no estoy al tanto de contingencias futuras.
    • ¿Vienes del pasado? ¡Qué chic! Te digo, el rancio cutrerío pretendía que todos fuésemos un ejército de almas rutinarias y no podían soportar a los que no entrabamos en sus hechuras. Desde que los cargantes llegaron al poder  fuimos despreciados, humillados y vilipendiados sin cesar. Nos llamaban frikóticos y redichos, se reían de nosotros y nos querían hacer ingresar en centros de reeducación normativa. Nuestros adversarios eran una pandilla de energúmenos militarizados que querían hacernos picadillo a base de rastreras consignas ¿Has visto alguna vez semejante trato a la creme de la creme?
    •  No me dices nada nuevo, en mis tiempos también está mal visto romper las filas de la unanimidad y mantener el propio paso. Además con las redes sociales e Internet la cosa se ha agravado mucho
    • ¿Todavía usáis esa mierda? Ufff realmente estáis en la era cavernícola. Seguro que los velocirráptores os darán mucha guerra.
    • No, se han extinguido los muy cabrones y además yo no vivo en Mongolia como vivían ellos.
    • Vaya, vaya, creo que debo prestar más atención a las clases de historia. Pues siguiendo con nuestros pioneros terrícolas,  la opción era clara: o nos reconvertíamos a la sencillez tontuna o nos obligaban a exiliarnos a una esquinada y destartalada luna de Saturno que aquella gente "generosa" nos ofrecía colonizar para su beneficio. Todos a una, decidimos coger nuestros cachivaches y embarcarnos en aquella nave de transporte de ganado El Apalanque-09. Por supuesto, los muy cochinos se quedaron con nuestras propiedades y muchas de nuestras obras artísticas fueron quemadas en enormes kermeses tribales para satisfacer el apetito sanguinario de la sarnosa plebe. Llegamos hasta este tenebroso lugar después de latosas aventuras y desde entonces hemos tenido que levantarlo hasta convertirlo en la nueva Atenas interplanetaria. Fue duro, no veáis lo que nos costó convencer a los maniquíes de que la última tendencia era trabajar y vivir aquí. 
    • ¿Maniquíes ¿A qué te refieres? 
    • Es que junto a nosotros, auténticos y legítimos creadores, se vinieron una legión de fashion victims a los que denominamos maniquíes por su facilidad para cambiar de moda cada poco tiempo. Para ellos, nuestra obligada partida, era una ocasión pintiparada para estar cerca de los artistas y los estilos que adoraban, así que muchos decidieron acompañarnos. Al llegar aquí y encontrarnos en un lugar tan ruinoso- solo un montón de hangares abandonados, un pequeño invernadero y las grutas bajo tierra- tuvimos que inventar una estratagema para que trabajasen en la construcción planetaria, mientras nosotros nos dedicábamos a pulir nuestra creatividad. Así les convencimos de que lo más cool en aquel instante era currar de sol a sol como colonos espaciales. Fue un duro trabajo para aquella gente y a veces pensamos que terminarían desfalleciendo, pero al final,  supimos traducir todo su entusiasmo en una tarea útil. Por las noches, después de la ardua jornada, les obsequiábamos con nuestros shows primigenios en New Snobia: conciertos, recitales, performances o happenings, teatro de participación, exposiciones etc … De esa manera cubrimos sus necesidades culturalistas amén de proporcionarles un consuelo a sus fatigados cuerpos.
    • Mano obra esclavizada pero culta. Cuanta sensibilidad la vuestra. 
    • Ahora las cosas han mejorado, nuestros espectáculos son reconocidos en todo el sistema solar y gracias a los royalties que nos proporcionan, llevamos una vida tranquila y artísticamente ejemplar. 
    • ¿Qué fue de los maniquíes?
    • Te lo puedes imaginar mirando a otros usos groseros de tu nave espacial. Afortunadamente recuperamos las partes de sus cuerpos más aprovechables.
    • ¿Sus brazos y piernas, imagino?
    • Imaginas bien. Se nos da genial la ortopedia y combinada con algunos experimentos genéticos, salimos nosotros: los híbridos de la nueva generación. Ahora podemos hacer más cosas en un entorno tan hostil como exigente.
    • ¿Sabes algo de los egonios
    • ¿Qué son? ¿Una tribu?
    • Más o menos. Una tribu tan enamorada de su propio ombligo que se fueron a un lugar escondido del universo para desconectar del resto. Tiene mucho parecido con vosotros, lo que pasa...
    • ¿Qué les pasa?
    • No tienen tanta...
    Tenía el contenedor a dos metros, era un salto difícil, pero debía intentarlo. Mi futuro tenía muy mala pinta delante de aquel engendro armado.
    Salté y grité:
    • ...tanta tontería asesina
    Se cerró la tapa automática de arriba, en el preciso momento en que oí un silbido que venía de enfrente. Apreté el temporizador con toda mi furia y sentí un impacto que no me alcanzó porque ya no estaba allí.

    22 septiembre 2021

    No te rías de nuestra lucha

    •  ¿O sea que desde este cuartucho insignificante quieres cambiar el mundo?
    • Papá, solo es un despacho para atender asuntos políticos, no tiene nada en especial.
    • En cambio la chica que me ha traído hasta aquí, sí que parece especial. Hasta me ha ofrecido un café.
    • Papá, por favor, no te atrevas a decir que está buena. Te conozco.
    • Es que es verdad. Tiene buen tipo.
    • No aprendes nada, sigues siendo el mismo machista de siempre a pesar del manual que te hice leer en su día. No tienes arreglo. Estás dominado por una masculinidad tóxica, amenazante, ves a las mujeres como pedazos de carne con piernas.
    • Decir que una mujer tiene buen tipo no es considerarla un pedazo de carne. Ellas también tienen sus preferencias. No podemos suprimir la atracción física entre las personas ¿o es que ahora también va a ser tóxica?
    • A ver, papá, sabes perfectamente lo que hoy en día se puede y no se puede decir. Lo que se debe y no se debe expresar. No has venido del pasado, no has estado en coma como la señora aquella de Good Bye Lenin! Fuiste un líder sindicalista y has trabajado codo a codo con mujeres, seguro que no les decías esas cosas.
    • Ellas no lo tomaban como ofensa si eran dichas con respeto, como hacían ellas con nosotros. Nunca fuimos ángeles, ellas tampoco. El problema es que habéis cambiado la realidad por un cliché teórico donde los malos siempre están del mismo lado, esclavos de los bajos instintos. Eso ya lo he vivido. En un pasado de hipocresía y falsedad moralista. ¿Te conté alguna vez que estuve en un colegio mayor del Opus?
    • Sí, papá, me lo has contado un millón de veces.
    • ¿Te conté como censuraban las películas que ya venían censuradas por el franquismo?  Proyectaban las películas en privado por la mañana y suprimían fotogramas con besos apasionados, por la aparición de un sostén o donde se adivinase algo cercano a lo sensual. Luego te largaban charlas hablándote de los peligros de la libido. Te soltaban por ejemplo, que si te emocionabas demasiado, tú ya me entiendes, era bueno acercar un dedo a la llama de un mechero y rezar una Avemaría. Había que librarse de los tres enemigos del alma: el mundo, el demonio y la carne.
    • Eso quedó atrás, papá, hoy hay más libertad sexual que nunca. Hay una sexualidad lúcida y autoconsciente. Sé que odias la palabra, pero podemos decir que son tiempos de una sexualidad diversa y empoderada.
    • Odio la palabra empoderar porque se abusa de ella no porque su significado me disguste. Lo que no logro entender es porque si la sexualidad es más libre y autoconsciente hay que restringir la libertad de hablar sobre ciertos temas. ¿Por qué hemos vuelto a tabúes sexuales que creíamos superados?
    • No hay tabúes, solo que los diferentes grupos no quieren seguir siendo despreciados y humillados por el cisheropatriarcado dominante.
    • Es una palabra demasiado larga y complicada para justificar la censura o la autocensura. No me vale. La vida es choque. Puro conflicto. Los grupos vulnerables, marginados por el sistema, han ganado derechos gracias a los conflictos que plantearon. En sus luchas nunca pensaron en montar ghettos donde sentirse a gusto al margen del resto. Querían el reconocimiento y la integración con los demás. Ser iguales.
    • La igualdad está en el reconocimiento y el respeto a las diferencias ya no estamos en tiempos de las luchas obreras del XIX o de principios del XX.
    • Ellos reclamaban la unidad de los explotados, ahora todos los sectores quieren que prevalezca la  visión de su propio grupo. En Estados Unidos hay sectores supuestamente avanzados que quieren la vuelta del segregacionismo en la universidad: los negros no deben de contaminarse con la cultura blanca y deben recibir una educación específica.
    • ¿Papá, quieres algo más o solo has venido a reírte de nuestra lucha?
    • Pues sí, quiero que nos apoyéis. Estoy jubilado, pero colaboro con mis antiguos compañeros del comité y creo que van a cerrar la empresa.
    • Lógico es una empresa contaminante. No tiene futuro. Podemos manifestarnos, pero no vamos a conseguir impedir el cierre.
    • ¡Mierda!
    • ¿Vas a venir el domingo a comer a casa? La niña te echa de menos.
    • ¿Llevo algo para el postre?
    • Vale. Me gustaron los pasteles del otro día.
    • ¿Ves? Al final solo la familia va a tener sentido.
    • No siempre, papá, no siempre.
    • ¿Empezamos a discutir de nuevo?

    08 septiembre 2021

    El prisionero de T


    Os imagino preocupados por mi larga ausencia y casi puedo entenderlo. Seguro que en esas pringosas tardes de verano, tras las interminables y obligadas comidas de ocasión, necesitabais algo más fresco que el insalubre helado del súper para sacaros de la modorra. Entonces, en un gesto espontáneo y creativo, mirabais con ansiedad  vuestro móvil, tablet u ordenador, por si apareciese una nueva memez del Doctor Krapp.  

    Y nada.

    Entiendo vuestra frustración y descontento. Entiendo vuestro malestar al ver que no había nada nuevo. El Dr. Krapp estaba desaparecido. El Círculo de los Suicidas Perezosos se había quedado anclado en una pesimista entrada del mes de julio. 

    Hasta ahora. 

    Ahora ya os puedo contar lo que me ha sucedido y conocer al culpable de que haya enmudecido. Sé que me juego el tipo al hacerlo. Es un ser peligroso. Tiento al diablo al lanzarme a la aventura de denunciar su hostigamiento y su falta de empatía hacia mis necesidades literarias y  hacia mi mismo. Pero es así, vive en su mundo narcisista y se olvida de la inhibición que provoca en los más cercanos. Lo cierto es que he logrado librarme un rato de él y ponerme delante del ordenador para esbozar unas líneas apresuradas, aunque sin la garantía de que podré acabarlas. Estoy sometido a sus caprichos. A su fuerza poderosa. Descomunal. Despiadada. Imprevisible.

    Cuando está presente exige todo el espacio, me tiene arrinconado y me impide ser yo mismo. Estoy sometido a sus ritos iniciáticos que hasta ahora solo percibía desde fuera y que siempre he despreciado por considerarlos dignos de conmiseración e impropios de personas racionales y civilizadas. Hoy ya entiendo bien a esa manada de zombis que pueblan las calle de forma errática y desmañada, disimulando como que consultan el móvil, que miran una tienda o que se dirigen a lugares importantes. Cualquier cosa menos aceptar que su voluntad ha sido doblegada por otros. Pobres diablos, ahora sé que son mis hermanos de desdichas. 

    Ya sube la escalera. 

    No podre seguir escribiendo. Mi acosador me apremia. Me exigirá una vez  más que atienda a sus necesidades perentorias si no quiero sufrir su venganza. 

    Ya está aquí. 

    Está en el umbral de la puerta. Se agita refunfuñando con gesto hosco. Si no le hago caso, mi espacio ambiental correrá peligro. No puedo defraudarle. Tengo que salir  a la calle con  este cachorro de perro hermoso, reluciente y egoísta, a veces amenazante, para que haga sus necesidades. 

    ¡Talib...cán!!!