Por amor a Nebraska 7
El juez del condado Wells Groom amaba los trabajos bien hechos, pero siendo torpe para las manualidades, se había dedicado a la ley sin perder su amor por la obra acabada. Amasaba las leyes, las moldeaba a su voluntad, las seducía porque conocía sus caprichos, y luego convertía sus resoluciones en pequeñas obras de arte que, aunque raramente gustasen, a él lo dejaban plenamente satisfecho. Siete hombres esposados. Cuatro moteros y tres tipos morenos vestidos con monos negros y pinta extranjera. Al parecer, eran los guardaespaldas y mecánicos del jovencito trajeado de la primera fila. Un árabe. El clásico hijo del desierto que se había encaprichado con ser piloto de Fórmula Uno . Un niñato arrogante porque papá tenía un pozo debajo de los pies que daba mucho dinero. Pero no en su juzgado. Casi todos los esposados tenían hematomas visibles en la cara y uno de los moteros una larga rasgadura de arma blanca en el brazo tatuado. Una pelea brutal y mortal si alguien no hubiese ll...