Un gusano en la Gran Manzana
Si eres un niñato mimado, hijo de papá, arrogante, algo bobalicón y acostumbrado a que te hagan la ola al pasar, no es fácil volver a ser un don nadie en una ciudad grandilocuente. Salvo que te llames Donald Trump y tu padre te haya puesto un millón de dólares en la mano para empezar a jugar al Monopoly con material humano. Aunque era más chulo que un ocho, Xan Touciño no era Donald Trump y llevaba una semana dando bandazos por la ciudad que nunca duerme. Él tampoco dormía demasiado en aquel cuartucho cutre del Spanish Harlem , angustiado ante la casi segura aparición estelar de algún chinche amante de los colchones. Aquella mañana decidió bajar al Downtown . Por la zona de Little Italy y Chinatown había muchos restaurantes y seguro que encontraría manduca en buen estado en algún contenedor. No es que estuviera en situación de pobreza terminal, pero quería ahorrar sus escasos dólares para poder pagar la pensión y algo de tabaco. Estaba por Mulberry Street cuando escuchó un ...