No es un lujo convertirte en dibujo
Tras su brusca salida del agujero de gusano, la nave estelar El Burlador de Hebillas viaja plácidamente hacia su destino en los arrabales de Saturno . De repente, cuatro pequeños vehículos, semejantes a huevos duros, se pegan, como percebes a una roca, a la proa y popa de la astronave. ¡Quieto todo el mundo! ¡Ese pájaro extranjero que deje de mover el trasero! Somos maderos. La autoridad aduanera superior y aquí no se mueve ni Dios. El permiso lo damos nosotros. Jua, jua, jua. La voz suena nítida y profunda en la cabina de nuestros héroes, tanto que Lelah deja de enseñarle su nuevo baile al siempre bien dispuesto Moaña D’Ons . Xan Touciño se ha quedado patidifuso desde la salida del agujero. Sus compañeros de viaje no son lo que eran. Se han vuelto —¿será posible? —personajes de dibujos animados o de tebeos antiguos. Como si estuvieran en una tira cómica y no tuvieran prejuicios para colocar en una viñeta a un tipo de carne y hueso decididamente espantado. Rápido, Xan , tenemos...