21 octubre 2020

Papá, no quiero ser gurú

Mi padre me llamó al garaje y me hizo sentar en un sillón cochambroso que había comprado en el mercadillo de los domingos. A falta de otras virtudes, pretendía que la familia reconociese su maravilloso olfato para descubrir deslumbrantes gangas entre la mierda. En realidad era algo hipócrita, ya que no tenía valor para exponerlas a la vista en los opulentos salones de nuestra fastuosa mansión familiar. 
  • Te he hecho venir aquí, porque espero que me digas de una santa vez que pretendes hacer con tu vida. 
  • ¿Y para eso me traes al garaje? Eso es muy cutre.
  • Jacobo Guzmán, no estoy para coñas.
  •  Papá, te lo he dicho en varias ocasiones: quiero trabajar en tu grupo de empresas. Con ellas has adquirido fama y fortuna
  • Esas son bobadas. Con dos hijos en la pomada tengo bastante. Eres el último y como tal, tanto tu madre como yo, hemos depositado en ti nuevas esperanzas. 
  •  No os podéis quejar, a mis hermanos les ha ido bien. El mayor aprobó las oposiciones y ya es un alto funcionario en la Junta. Además le han ofrecido un puesto relevante en las listas electorales del partido. 
  • ¿Y crees que me salió gratis que esté donde está?
  • El segundo no ha acabado arquitectura  pero ya  es el director en una de tus filiales inmobiliarias.
  • ¿Funcionario, arquitecto, político, promotor? Aspiras a bien poco ¿Qué mérito tiene aprobar una oposición cuando el tribunal es amante de las prebendas o blando para el chantaje? Por otro lado, cualquier idiota puede llevar una empresa o triunfar en política si cuenta con la influencia adecuada. Yo quiero para ti algo distinto. 
  • Tú empezaste una carrera. 
  • No tuve opción. Tu abuelo me puso entre la espada y la pared y me matriculé en una Escuela de Negocios, pero  aprendí trapicheando con mis compañeros, no recurrí a las chorradas que aquellos petulantes idiotas querían enseñarme.
  •  ¿Y cuáles son tus planes? ¿Quieres prepararme para presidente?
  •  Bah eso ya no tiene interés, somos nosotros quienes manejamos el tinglado. Quiero algo más espiritual para ti. Algo con  suficiente capacidad de seducción como para manejar las mentes del rebaño.
  • ¿Pretendes que me haga publicitario o que me contraten de ejecutivo en alguna de esas empresas tecnológicas que dirigen el mundo? 
  • No, nene, lo que necesitamos es un líder religioso en la familia. 
  • Te lo juro, ni de coña vas a conseguir que me hago cura. ¿Vale? Aunque luego me hagas arzobispo.
  • Tranqui, serás gurú. ¿No sé por qué pones esa cara de sorpresa? Eso es garantizarse un futuro de verdad y tener un poder sin límites. Serás rico, te adorarán las multitudes, fijarás las normas y ritos que más te gusten, accederás al patrimonio de los idiotas adinerados que te sigan y encima tendrás mucho sexo. ¿Hay algo mejor? 
  • Pero yo no sé si tengo carisma, papi, y nunca fui bueno en filosofía ni en religión. Además...
  • ¿Además qué? ¿No quieres llevarle la felicidad a los bobos usando una doctrina de tu invención? ¿No te mola tener un ejército privado de matones y abogados que te puedan proteger de los traidores y de las mentiras de los medios?
  • Es espeluznante, de verdad; pero aunque soy fotogénico, no sé que tal me quedaría la barba de santón y la túnica.
  • No te preocupes, lo tengo todo montado. He hablado con un tipo muy experimentado que lleva muchos años en este negocio, solo quiere llevar la pasta y dirigir en tu nombre el cotarro, pero si es un pesado lo acusas de hereje y te lo cargas cuando seas todopoderoso. 
  • Papá, no sé si daré el tipo. Soy muy dubitativo, se me da mal soltar sentencias, aforismos y moralejas.
  • Contarás con el asesoramiento de nuestro departamento creativo y de nuestro gabinete de prensa. 
  • Pero necesito una revelación que me venga de...de alguna parte. Una luz en el camino de mi existencia.
  • Te hemos preparado el refugio de un anacoreta famoso que vivía encima de unas rocas y hacía escultoras de piedra. Allá pasarás unos meses hasta que te vuelvas místico. Si es necesario te dejaremos a pan y agua.
  • ¿Pasando frío, en taparrabos y sin conexión a Internet?
  • Tendrás un refugio acogedor y espacioso debajo de la chabola; con servicio exclusivo, pero solo lo sabremos unos pocos.
  • Papá, lo que me pides es todo un compromiso para una persona acostumbrada a los placeres de la riqueza.
  • Hijo, sé sincero ¿no te atrae ser patriarca de una secta milenarista de las que hacen yoga y bailan danzas religiosas lanzando pétalos a diestro y siniestro mientras proclaman tu nombre como un mantra?
  • Bueno, no sé,  ¿Seguro que hasta habéis pensado en el nombre de la secta y como me llamaré yo mismo?
  • Hemos barajado muchas opciones, pero nos hemos inclinado por llamarla Círculo de los Suicidas Perezosos y a ti Krapp, el Doctor Krapp. ¿A qué te gusta?😊

01 octubre 2020

Don Quijote se recupera en el hospital

  • Este es el paciente del que le hablé, doctor. Ha chocado con su caballo contra la pala de un aerogenerador. Tras examinarlo tiene cuatro costillas y el fémur izquierdo en la región intertrocantérica fracturados. Además, como ve, tiene diversas erosiones en la cara. No apreciamos lesiones internas. 
  • No sé si la he oído bien. ¿Se ha estrellado contra un aerogenerador? 
  • Tal cual, el caballo quedo ileso porque pudo esquivar la pala antes de ser alcanzado.
  • ¿Podría ser un intento de suicidio?
  • No lo sabemos, puede que se haya lanzado hacia delante con lo que parece una lanza, varios fragmentos rotos así lo sugieren.
  • ¿Han podido hablar con él? 
  • Está en estado de shock y lo hemos sedado. Desde que entró en Urgencias solo dice frases inconexas que no logramos descifrar. 
  • Todo esto que me cuenta me resulta extrañamente familiar, debo tener un déjà vu. ¿Cómo se llama el accidentado?
  • Espere, que miro su expediente. Aquí está.  Los datos nos lo has dado un tipo bajito y rollizo vestido a la antigua que salió corriendo cuando le solicitamos más información. El paciente se llama Alonso Quijano es propietario agrícola y viene de La Mancha según nos comentó.
  • ¿Cómo de La Mancha? ¿De qué lugar de La Mancha?
  • No lo sabemos, el tipo bajito dijo que no quería acordarse del nombre del lugar. Fue entonces cuando tuvo esa reacción sorprendente. Dio media vuelta y se largó corriendo de forma ligera a pesar de su peso. Avisé a un enfermero que salió tras él, pero el individuo ya estaba muy lejos, arriba en el monte azuzando  a un burro que más parecía un caballo de hipódromo.
  • Es todo muy extraño y la cara y el nombre del paciente me siguen pareciendo muy cercanos. ¿Hay algo más?
  • El tal Quijano llevaba puesto una especie de armadura oxidada. Nos costó Dios y ayuda quitársela porque no dejaba de golpearnos con los puños llamándonos "hideputas" "bellacos" "malandrines" y otras cosas por el estilo. Por si no tuviéramos bastante con el covid ahora tenemos que soportar a gente que se le ha ido la olla.
  • Quizás el covid tengo algo que ver con ello. Déjeme con el enfermo que parece que se está despertando.
  • ¿Es usted el maligno encantador que me tiene aprisionado en este lecho y dentro de esta alcoba extrañamente blanca aunque repleta de artilugios diabólicos que oprimen mi cuerpo? Sea valiente, quítese la máscara que no puedo ver su cara.  
  • No es cuestión de valentía, soy el doctor, estamos en plena epidemia y debemos protegernos.
  • ¿Peste en el territorio de los encantamientos? Pues como sabrá, doctor, para protegerse de la peste se necesita un equilibrio entre los cuatro humores del cuerpo. Yo estoy a salvo de ello, hace meses que no me lavo y no hay espacio para que entren las miasmas.
  • Oler le huelo mucho, a mi pesar, y entiendo que es usted un negacionista, pero recurrir a gente como Hipócrates o Galeno me resulta excesivamente arcaico; aunque claro, hoy en día con las redes sociales hay gente para todo.
  • Sepa vuestra merced, que si reniega de esos grandes sabios demuestra ser un ganapán pelarruecas indigno de su profesión.
  • Quizás.
    Enfermera, hay que trasladar al paciente a la planta de psiquiatría, que lo coloquen al lado de nuestro amigo Gramsci
  • ¿Gramsci?
  • Sí,  le llaman así, porque al parecer se le fue la cabeza tras leer los 32 cuadernos de cárcel de Gramsci y los libros de todos sus comentaristas posteriores.
  • Madre mía, menuda indigestión, son muchos libros.
  • Y tanta, fíjese que quiso montar un bloque contrahegémonico de pacientes que haga frente al bloque hegemónico psiquiátrico. Ahora ha aceptado la inevitabilidad de la dominación sanitaria
  • Eso más parece de Michel Foucault y su obsesión por la locura y las clínicas.
  • No se le escapa una, pero se trata de un gramsciano pura sangre, sin mistificaciones postmodernas.
  • Truhán moderno y majadero antiguo, de villana y grosera tela tejido, echacuervos, corazón de mantequillas, ánimo de ratón casero, alma endurecida, pan mal empleado...
  • Venga, que se desmadra, Quijano. Póngale otro sedante y súbanlo ya, que hay mucho trabajo pendiente.
El gran Quino también tenía que contar su versión