15 diciembre 2014

Santa Claus, el enano y yo

 (Kaskarilleira Existencial 28)
Mi madre tenía una voz muy grave aquella mañana y decía cosas que no podía comprender. Pero lo peor de todo era que no era capaz de verla ya que algún malvado me había cerrado los ojos con cola de excelente calidad.
Hice un esfuerzo supremo y al fin conseguí abrir una rendija entre los párpados.
Los cerré de nuevo.
No era lógico, tenía a un tipo feo y pequeño, repugnantemente pequeño, encima del cuello. El jodido se atusaba la barba blanca debajo de unas gafas inexplicablemente derechas sobre una nariz en forma de botón de bragueta. En la mano izquierda llevaba una jarra en que casi se desbordaba un líquido oscuro.
  • Toma un trago, estás demasiado débil. Te vendrá bien si quieres mantener tu hombría.
Instintivamente me lleve las manos a la entrepierna.
  • Perdona, jejeje...quise decir tu humanidad.
Bebí con ansiedad desconocida intentando desechar tan siniestra posibilidad. Mientras, el retaco proseguía su cháchara infernal:
  • Lo que te he dado es un licor de hierbas gran reserva. El mejor que tenemos en la Ananía. Lleva de todo, pero algunos componentes son tan secretos que si te los revelase, la maldición caería sobre mí hasta convertirme en una vulgar cucaracha de cocina de leña. 
Al final recordé:
  • Tú eres Xan das Covas, el enano.(Ver entradas en que aparece)
  • Te costó, ¿ehh? Ahora soy Xan das Covas pero además el tipo que te salvó de un futuro incierto como flamante primate. ¿Recuerdas el episodio anterior? El contenedor te trajo de vuelta dejándote a la entrada de esta cueva y yo mismo volví al pasado para arreglar lo que habías descompuesto.
  • ¡Pero si maté al primer homínido!
  • Convencí a otro para que bajase en su lugar. Lamentablemente no me dí cuenta  de era un mono platirrino y por lo tanto los humanos deberéis acostumbraros a llevar una hermosa cola prensil.
  • Tienes que arreglarlo. Nadie nos tomará en serio si llevamos rabo. Seremos el hazmerreir del mundo animal.
  • ¿Y no lo sois ahora? Cuando vuelvas de la siguiente misión intentaré hacer algo al respecto.
  • ¿Otra misión? No me jodas, debo descansar. Ya es Navidad.
  • Precisamente tu misión tiene que ver con la Navidad y te será fácil llegar al Círculo Polar Ártico con el contenedor transtemporal. Luego podrás descansar lo que quieras.
  •  ¿Y que se me ha perdido en el Círculo Polar Ártico?
  • Tendrás que convencer a Santa Claus de que no venga este año a entregar los regalos a niños y mayores.
  • ¿Santa Claus, ese puto yanqui amanerado que está tan gordo después de haberse comido al resto de figuras tradicionales de la Navidad? El Esteru, el Olentzero, el Apalpador, el Tió de Nadal, el Viejo Pascuero. Se lo ha tragado todo. Se ha comido al obispo Nicolás, se ha comido al santo y ahora se está comiendo a Papa Noel mientras bebe su Coca Cola light. Yo soy de los Reyes Magos, Xan.
  • Vale, vale la cuestión es que tienes que convencerlo para que no venga este año y se quede allá arriba.
  • ¿Por qué? 
  • Tú lo has dicho: es obispo, es gordo, es viejo, es amanerado y le gustan tanto los niños que les hace regalitos a espaldas de sus padres. ¿No crees que sus actividades pueden considerarse sospechosas en los tiempos que corren?

05 diciembre 2014

Arreglando asuntillos donde comenzó todo

 (Kaskarilleira Existencial 27)
Ser un desecho de la sociedad te permite realizar inusitados gestos de solidaridad con otros desechos. Sobre todo si no hablan, son comestibles y no están podridos del todo. 
Mi diaria tarea de buscar restos de comida en la basura tuvo aquella noche un abrupto final delante de aquel extraño contenedor amarillo que fosforecía como neón en la oscura calleja lateral del mercado de frutas. 
Puede que la crisis me haya convertido en mendigo, pero el viejo detective privado Fiz Arou sigue ahí, agazapado, y como tal no es dado a fáciles apocamientos ante impertinentes incognitas. 
A falta de revolver, el mío estaba descansando en un estante de la casa de empeño, saqué el enorme cuchillo de cocina que tenía en la mochila y me dirigí hacia el contenedor. Estaba cerrado y para abrirlo utilicé el arma como palanca. 
Abrí la tapa y miré. No se veía nada. A ver si me explico, no es que no hubiera nada es que era como la entrada a un pozo profundo y oscuro que desafiaba la leve luminosidad de la luna menguante y la lejana farola. 
De cabeza. Me lancé de cabeza al contenedor y no me preguntéis el motivo de tal audacia. Caí al fondo, se cerró la tapa y las paredes a mi alrededor se iluminaron. Enfrente de mí apareció una pantallita con un texto muy animoso: “Esta es una genuina máquina del tiempo y te podemos llevar a donde quieras. Desafortunadamente estamos teniendo algunos problemas con los algoritmos del software y solo podrás elegir entre tres momentos del pasado” 
Me tenté el estómago por si me había sentado mal algún yogur caducado, probé con la tapa que como imaginaba estaba cerrada a cal y canto y solté un regüeldo:
  • Vaya mierda de máquina. ¿Tres momento tan solo?
Sí, tres” soltó la pantalla
  • ¿Cuales?
“El pasado pasado, el pasado lejano y el pasado reciente”
  • ¿El pasado pasado? ¿No podéis ser más precisos, joder?"
"Sí, por supuesto, esa opción te llevará al momento en que el hombre se hizo hombre."
  • Ah, eso mola y suena poético. Mándame para allá, anda.
¡Qué fuerte, colegas! Aquel contenedor vibraba de lo lindo y brillaba con una luz que me estaba dejando ciego.
Diez o quince segundos después se paró en seco. Se abrió la tapa de arriba y vi la luz del sol. Lorenzo pegaba de lo lindo, lo comprobé al instante.  Al asomarme al borde del contenedor vi una pradera enorme desierta y en la derecha lo que parecía el final de un bosque o de una selva cargada de árboles.
Había una gran algarabía por aquella zona: aullidos, chillidos,
gemidos de dolor, risas salvajes fuera de tono etc..
Con mucho tiento me dirigí hacia allí y vi una colonia de grandes monos agitándose entre las ramas de aquellos colosales árboles. Hacían lo que hacen los monos en circunstancias parecidas: correr, comer y dar de comer a las crías, despiojarse, pegarse, follar, dormir, defecar, hacer muecas...
Sin embargo había uno que tenía una actitud diferente. Estaba en la rama más baja del último árbol lindante con la pradera y se le veía sumamente reconcentrado en si mismo. Dudaba. Quería y no quería dar el último salto. Miraba a sus compañeros con gesto angustioso pero al mismo tiempo se le iluminaban los ojos pensando en lo que encontraría abajo, allá donde ninguno de sus congéneres había estado. 
Solo era un salto. El salto que le llevaría a tierra y a otra vida. El salto que lo haría humano al habitar la tierra firme, aunque él no lo supiese.  Se puso en tensión e inspiró aire...
El impacto fue brutal. El cuchillo de cocina le atravesó el cuello de lado a lado. Cayó a tierra, lo que deseaba, pero en un gran charco de sangre.

Di la vuelta y me dirigí andando a la nave. Noté como me encorvaba, como crecían mis brazos y como mi cuerpo se cubría de pelo. Llegué a mi contenedor después de andar el último tramo a cuatro patas y con una sonrisa de simio en la boca. 

27 noviembre 2014

Gracias, viento, ya estoy dentro

Era una pompa pomposa y afectada. Presumía de su noble alcurnia a la menor ocasión y conseguía que sus compañeras, pompas comunes de jabón, la mirasen con creciente antipatía.
  • Ya sabéis que procedo de una familia relevante. Pompeya se llama así por una antigua pariente mía surgida de una burbuja de leche de loba. De ahí deriva además el clan de los Pompeyos.
  • Bah, mientes. 
  • Pensad lo que queráis pero decidme: ¿por qué para honrar a los difuntos se usa el término de pompas? Eh ¿ por qué? 
  • Ni idea. ¿también lo inventó tu familia? 
  • Pues claro, las pompas son sinónimo de honor, estilo y dignidad. Lo propio para homenajear a los muertos. Mis antepasadas eran un modelo de honor, estilo y dignidad por lo tanto era lógico que los humanos se acordaran de ellas en las ocasiones luctuosas más solemnes.
  • Ahora dirás que eso de llamarle al culo pompis procede de una tatarabuela por parte de madre. 
  • Y seguro que Madame Pompadour también era de tu familia.
  •  Por no decir la marca de té.
  • Y no digamos el porompompero de Manolo Escobar
  • Porompom pón, poropo, porompom pero, peró, poropo, porom pompero, peró, poropo, porompom pon. 
  • Juajuajua.
  • Sois unas estúpidas y vulgares pompas sin estilo, linaje ni educación. 
  • Claro y tú eres una burbuja de Freixenet
  • ¡Que va! ella es la hermana pequeña de la burbuja inmobiliaria, esa que dicen que explotó. Jajajaja. 
  • Reíros bobas, reíros. El futuro no está escrito y yo voy a ser alguien diferente y especial. Dejad que llegue mi momento.
La pompita ofendida se fue del grupo con gesto displicente y se sentó tras una nube para esconder su congoja. En eso llegó un viento frío del norte la cogió por la cintura y le arrastró volando lejos de allí.

Voló, bailó y no se amilanó por cabalgar a lomos del viento. Finalmente se sintió mareada y le pidió a su  portador que le dejara en alguna parte del espacio/tiempo. Se sentía muy hinchada y por primera tuvo miedo de que llegara su fin sin haber alcanzado su deseada grandeza.
Abajo había una enorme plaza repleta de seres humanos enfrente a un viejo palacio. Pancartas, pañuelos, chillidos, banderas, uniformes, boinas, flashes. En el balcón, el anciano jerarca vestido de gala y con una banda cruzándole el uniforme, levantaba su trémula mano acompañado por las sonrisas de los jerarcas menores, de su enjoyada mujer y de la cara asustada de su elegido sucesor.  

  • Españoles: Gracias por vuestra adhesión y por la serena y viril manifestación pública que me ofrecéis en desagravio a las agresiones de que han sido objeto varias de nuestras representaciones diplomáticas y establecimientos españoles en Europa, que nos demuestran, una vez más, lo que podemos esperar de determinados países corrompidos, que aclara perfectamente su política constante contra nuestros intereses...
La pomposa pompa se sentía francamente mal y decidió que no encontraría un sitio más honroso, digno y elevado para explotar y terminar su vida que las fauces del viejo dictador.
  • Viento amigo,  quiero que me dejes dentro de su boca.
El general proseguía su monótono discurso:
  • Todo obedece a una conspiración masónica izquierdista en la clase política en contubernio...
  • Gracias, viento, ya estoy dentro- dijo la pompa.
  •  En contubernio...- repitió el dictador después de tragársela entera.
  • ...con la subversión comunista-terrorista en lo social, que si a nosotros nos honra, a ellos les envilece. Estas manifestaciones demuestran, por otra parte, que el pueblo español no es un pueblo muerto, al que se le engaña. Está despierto y vela sus razones y confía que la valía de las fuerzas guardadoras del Orden Público, y suprema garantía de la unidad de las Fuerzas de Tierra, Mar y Aire, respaldando la voluntad de la Nación, permiten al pueblo español descansar tranquilo. Evidentemente, el ser español ha vuelto a ser hoy algo en el mundo. ¡Arriba España!
 
De la pompa nunca más se supo. Quizás estalló allí dentro y fue la anónima culpable de que aquellos humanos excitados se cansaran de levantar el brazo y cambiaran su gesto hacia abajo para meter un sobre en una urna. Los libros de historia no la nombran. ¿Pero quién se iba a fijar en  una pompa pomposa, afectada y presumiendo de su noble alcurnia?

18 noviembre 2014

En la charca del sapo Pepe

  • ¿El tocahuevos nace o se hace?
    ¿Es beneficioso o dañino?
    ¿Qué fue antes, el huevo o el tocahuevos?
    En el programa de hoy el debate más esperado por toda nuestra audiencia animal.
    ¡Arriba sintonía!
  • Sí amigos, éste es un programa más de La Charca del Sapo Pepe y aunque estoy exhausto después de tanto salto también estoy infinitamente contento de que podamos encontrarnos de nuevo.
    He de decirlo cuanto antes, hoy nos acompañan  auténticos contertulios animales de postín. A mi derecha tengo a la Vaca Lola, presidente de la Asociación de Víctimas de Insectos Varios. (AVIVA) Aquí os dejo su himno para que la conozcáis mejor:

  • En el centro tenemos a la profesora Mariluz Avestruz, investigadora avícola con amplio curriculum profesional en el estudio y tocamiento de huevos.
    A nuestra izquierda, un personaje de moda, Zumbón, portavoz de Picamos, el nuevo movimiento que pretende agrupar y defender los intereses de los polémicos dípteros y al resto de bichos insignificantes. También él nos ha traído su canción.

  • Repito mi pregunta: ¿el tocahuevos nace o se hace? Profesora Avestruz, es su turno. 
  • Pues yo que tengo la suerte de haber tocado e incluso incubado huevos de toda clase y condición, creo que se trata de un debate abierto, donde las posturas aparentemente encontradas puede que al final efectivamente terminen encontrándose, siendo aventurado, puramente especulativo y totalmente acientífico decir el momento y el lugar. 
  • Es su turno, Lola
  • Mmmmuuuuchas veces me he preguntado porque nosotras, las vacas, seres privilegiados y productivos del mundo animal, tenemos que sufrir esa lacra en forma de mosquitos, moscas, avispas y toda esa morralla zumbona que amarga nuestros días, nuestras noches y sin darnos un respiro se reúnen en tropel alrededor de nuestras entrañables bostas. Realmente es una atrocidad, un acto miserable, una verdadera vergüenza ...Y YO LE ACUSO A USTED Y A SU ASOCIACIÓN DE MALHECHORES, señor Zumbón, DEL INSOPORTABLE SUFRIMIENTO DE MIS SEMEJANTES, seres pacíficos y tranquilos donde los haya.
  • Lávense, señoras vacas,  que van hechas unas guarras y ya verán como visitamos sitios más apetecibles y propicios. Además ¿por qué se ponen así? Los humanos se alimentan de su leche y de su carne y no por ello se dedican a calumniarlos. En definitiva, son ustedes unas caprichosas incapaces de hacer nada por si mismas. Las limpian, les dan de comer, las meten en establos, hasta se dejan sacar la leche por un tubo. ¿Productivas? ...ustedes son unas INÚTILES.
  • Mmmmmoderador no estoy dispuesta a oír esa clase de insultos. Solicito que ese miserable díptero retire sus palabras. ¡¡¡POPULISTA, QUE TE ALIMENTAS DE MI MIERDA Y LUEGO TE QUEJAS!!!
  • -¡¡¡VACA BURRA!!! 
  • ¡¡¡BOVINA DE LA CASTA!!! 
  • Por favor, señor Zumbón nunca lo había visto perder los papeles. Lola, por favor, esas no son palabras. Mis queridos bichos ...¡¡¡están discutiendo como humanos!!! Si siguen así tendré que  cortar el programa. 
  • BOLIVARIANO JODEVACAS .
  • LAMECULOS DE LOS HOMBRES.
  • Hable usted, Mariluz, por favor. Mariluz, ¿no me oye? ¿Qué hace con la cabeza bajo tierra? 
  • (Casi ininteligible) Yo no quiero saber nada, allá ustedes se la compongan. Vine a hablar de mis amados huevos y no de otras lacras que no me afectan como investigadora. Lo siento, pero no participaré en problemas de índole social que no son objeto de mis estudios. Pueden estar seguros que por nada del mundo pondré en peligro mis prestigiosas plumas y mis huevos 
  • Dice el refrán: oigo mi gallo cantar pero no se en que corral. Amigos y amigas. Animalitos todos. Visto lo visto y oído lo oído, creo que es mejor poner punto final a nuestra tertulia de hoy.  Este lugar no es un corral, es un charca, pero hasta a la más inmunda charca llega el reposo tras el frenesi de la acción y la vida.
    Volveremos la semana que viene. Espérenme.  Hasta entonces el sapo Pepe les envía su mas cálido y  lindo...

06 noviembre 2014

Olvídate de Ipanema (K.E. 26)

Tropecé con la Verdad cuando se paseaba semidesnuda por el borde de la playa. Pensé para mi mismo:
  • ¿Será la famosa garota de la canción?
No tuve reparos en contestarme:
  • Joder, detective Arou, reflexiona un poco: es noviembre, llueve a ratos y hay un viento del carallo. Esto es Galicia, olvídate de Ipanema.
 Lo cierto es que la chica estaba deslumbrante y ni siquiera la pertinaz nube de moscones que la rodeaba lograba tapar sus manifiestos encantos. Me senté en la baranda con gesto despreocupado y mientras silbaba el viejo tema de Vinicius no dejé de contemplar divertido como la diosa se escurría de los abrazos de sus petulantes pretendientes.
  El musulmán, el cristiano y el judío se debatían en ferviente lucha por la primacía. Maldecían a la bella por su belleza, pero sus ceremoniales golpes de pecho, sus teatrales miradas al cielo y sus constantes rogativas a sus respectivos dioses únicos no lograban disimular la indecencia de sus miradas lascivas.
 También estaba el baboso forofo del Real Mandril forcejeando a golpes de asta con el vicioso forofo del Bravucona Fútbol Club. Todo un  paripé para quedar ellos solos delante y hacer retroceder al resto de pretendientes futboleros.
Intentando hacerse un sitio, había un tipo gordo y pesado de la Liga Autista de Patriotas Cansinos (L.A.PA.CA.)  que rogaba inútilmente a la dama que se dejara revestir con los colores de su bandera, a su entender, la única verdadera.
El bravucón político gorrón gorroneaba una cita erótica con la beldad a cambio de algún puesto en las listas electorales o una parte del pastel de una rica comisión futura.
El superempresario hecho a sí mismo, se deshacía en pedazos con tal de que la bella pasase a ser un trofeo de los que se pudrían en las vitrinas de su ilegal mansión de verano en pleno Parque Nacional.

  • Es duro lo tuyo - le grité, desde mi posición privilegiada- ¿Cómo puedes soportar a tanto pelma?
  • Porque me lo paso en grande. Cuando creen que me han pillado, con tres giros, dos molinetes y algún que otro pepinazo a  la rodilla, el estómago o la barbilla me los saco de encima.
  • La verdad es que eres una típa dura y algo complicada ¿no piensas dejarte seducir por nadie?
  • ¿Dejarse seducir es dejarse dominar? 
  • No siempre. La seducción también es pellizcar sin dejar herida. Coquetear e intrigar para despertar interés. Ocultar y esconder para luego descubrir que todo es un juego. No tiene porque haber vencedores ni vencidos pero sí reparto de beneficios.
  • Pues éstos plastas si que quieren vencerme. Les gustaría tenerme atrapada en una jaula húmeda y oscura para su uso personal y exclusivo. 
  • No te merecen. Vente conmigo a pasear el rato. Luego podrás seguir choteandote de esos idiotas si te divierte.
Le cedí el paso, ya sabéis que la verdad siempre debe ir  por delante, y recorrimos el paseo mientras el día se vestía voluptuosamente con traje de noche. Poco tiempo, fui precavido. No es bueno pasar mucho tiempo con una señora tan atractiva, que le luego le coges afición, te enamoricas de ella y cuando tienes que decirle adiós no puedes evitar el bajón.

    26 octubre 2014

    Un selfie con el diablo

    Levantó el rabo que llevaba entre las piernas e irguió el pecho para intentar sentirse mejor. Estaba abochornado ante su primer fracaso y para animarse se repitió a sí mismo que era y seguiría siendo el mejor agente comercial de la historia. Nadie lo dudaba y el hecho de haber fracasado con Jesús de Nazareth estaba en lo previsto si efectivamente aquel sujeto era hijo de Dios. No podía saberlo con seguridad, en las castas celestiales le negaban hasta esa información. Querían que hiciera el ridículo con el galileo y bien que lo hizo ante aquel niñato de Dios que lo miraba con cara de asco cual si le ofreciese quincalla oxidada en vez del poder absoluto sobre todos los hombres. Y luego la frase final, con esa rima insolente, fue la puntilla para su orgullo principesco:
    • Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.
    Ahora tocaba tirar para delante y ser muy cuidadoso en los tratos futuros. No se volvería a fiar de ninguno de esos profetas que claman en el desierto y atraen a los idiotas con sus patéticos lloriqueos apocalípticos.
    Decidió largarse a otra época y alejarse de aquellos tiempos primitivos y antihigiénicos. Se envolvió en su capa, hizo dos giros sobre si mismo hasta convertirse en un tornado y volvió a aparecer  en el desierto. 
    No, no era el desierto, el mar estaba cerca y venía un terrible olor a sardinas asadas desde un chiringuito de la playa. No le gustaban las sardinas asadas prefería verlas enterradas en miércoles de ceniza. Viejas costumbres paganas.
    • ¿Oiga, quiere hacerse un selfie conmigo?
    Era un niño o quizás un adulto con cara de niño e iba vestido con esos absurdos e incómodos trajes con corbata que eran usados por las clases dirigentes en las postrimerías del siglo XX y principios del XXI.
    • ¿Me conoces?
    • Claro, usted es el diablo aunque no sé si se trata del propio Satanás o de Luzbel, Lucifer, Belcebú, Belial, Mefistófeles o ese que está cojo y que no conozco su nombre.
    • Digamos que soy el Príncipe de las Tinieblas y con eso basta.
    • Me encanta, yo amo la monarquía. ¿Sabe que participé en el besamanos del nuevo rey? Y tengo el número de teléfono de su padre o sea del rey que había antes. Y no crea que me costó mucho conseguirlo. Uno tiene sus contactos y sus mañas. Imagínese como mejoraría mi álbum con una foto suya. Se me abrirían las puertas que aún permanecen cerradas. Son tiempos diabólicos para este país pero también muy tentadores. Podría conseguir muchas cosas si tuviera una foto junto a su Satánica Majestad.
    • Te crees muy listo, muchacho, pero recuerda lo que dice el refrán: más sabe el diablo por viejo que por diablo. Tú eres un crío.
    • Soy un crío pero usted no conoce al detalle lo que se cuece por aquí. Yo le propongo que seamos socios en nuestros negocios.
    • Lo siento, no negocio con niños pijos.
    Abrió su americana y sacó del bolsillo interior una tarjeta de plástico color negro que mostró al Príncipe de las Tinieblas.
    • Una tarjeta opaca de esas que repartían los de Bankia a sus consejeros.  ¿Te crees que no estoy informado? ¿Por quién me tomas Pequeño Nicolás? Porqué tú eres El Pequeño Nicolás. No lo niegues.
    • No lo niego, pero mejor llámeme Fran. Lo de Pequeño Nicolás es cosa de los medios.
    • Pues mira, Fran, a día de hoy ese tema lo conoce la opinión pública al dedillo. ¡Pero si llevan semanas hablando de él!
    • Lo que no conocen es que los antiguos poseedores de las tarjetas están como locos por recuperarlas. La mayoría vendería su alma para tenerlas otra vez en sus manos. Y ahí entraríamos nosotros. ¿No le importa si uso el "nosotros"? Reconocerá que unas decenas de capistostes más no le vendrían mal al infierno
    • Esa gente ya está condenada y además no creo que sean tan mezquinos. Hay sindicalistas, políticos de derechas e izquierdas. Gente que se movía por ideales.
    • Gente que ahora se mueve por intereses, jefe. Gente que solo entiende la vida como una transacción incesante de beneficios y privilegios. Son miserables y llevan en sus venas el veneno de la impunidad. No pueden parar, necesitan más dosis. Sabe bien de lo que le hablo, usted los ha conocido a millares.
    • Te equivocas, los he conocido a millones y tú eres uno de ellos. ¿Qué quieres a cambio de mi patronazgo?
    • Poca cosa ¿Se acuerda de las tres cosas con las que tentó a Jesús
    • ¿Quién te crees que eres para recordármelo? Es algo todavía cercano y deprimente.
    • Siento que lo haya pasado mal por culpa de esa experiencia aunque cabe la posibilidad de poder resarcirse conmigo. Piense por un momento que soy Jesús y tiénteme como a él. Con la primera tentación llega, eh Príncipe, solo con la primera. Soy humilde y me conformo con aquel asunto de poder convertir las piedras en panes. Con que me tiente con eso llega. Créame, no soy ambicioso. 
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     ¿Nos bastan las risas?


    17 octubre 2014

    Cuando las corporaciones nos robaron la Tierra

    Los últimos descubrimientos arqueológicos nos permiten afirmar que hasta bien avanzado el siglo XXI no se alcanzó el objetivo anhelado de la paz mundial. Fue en la llamada Era de las Corporaciones, momento en el que las grandes firmas económicas transnacionales decidieron tomar el control directo de la política mundial sin someterse a la intermediación de los políticos de turno. Con anterioridad, la clase gubernamental había terminado por convertirse en simple ejecutora de los intereses de las grandes compañías de las que recibía alternativamente sobornos, chantajes o prebendas.


    La toma del poder no fue traumática. Durante cien años la población había sido adiestrada en los valores del capitalismo convirtiéndolo en la única creencia fiable en un mundo convulso tras dos guerras mundiales, la división en bloques o el pillaje para la obtención de materias primas y la expansión de los mercados. Fue el propio capitalismo el que engendró su falsa antítesis anticapitalista. El ideal socialista se transformó en puro capitalismo de Estado en los países bautizados como comunistas o mero ajuste cosmético en las socialdemocracias occidentales. Capitalismo individualista frente a capitalismo de Estado, pero siempre el capitalismo como único dios verdadero al que sacrificar cualquier otra creencia. Si en un bloque, el consumismo se desarrolló gracias a la manipulación publicitaria en los medios de comunicación que crecieron y se desarrollaron gracias al impulso de las corporaciones; en el otro, una burocracia voraz y criminal se apropió de los modos de producción alegando representar la voluntad del pueblo y la nación. La nación empresa, la nación poder, la nación bandera, la nación como sueño fantasioso donde supuestamente se diluyen los valores individuales en pos de un bien ulterior que traerá la felicidad a los nuestros. Sin duda, las viejas fantasías patrióticas decimonónicas, empapadas de romanticismo, fueron un instrumento idóneo para las grandes corporaciones. Mientras la gente y sus inútiles dirigentes se desgastaba en absurdas contiendas territoriales, los verdaderos dueños del cotarro alcanzaban su ansiado poderío mundial. 

    El avance del poder corporativo propició cambios sustanciales en los modelos educativos promoviéndose actitudes competitivas y narcisistas que fueron arrinconando los valores éticos que habían forjado el desarrollo del ser humano desde que decidió civilizarse. El pensamiento autista, ensimismado y paranoico - que ya se había desbocado en las políticas territorialistas - provocó en los individuos una quiebra de tal magnitud que las enfermedades mentales y los suicidios se convirtieron en pandemia irresoluble por todo el planeta. Los propios profesionales de la salud mental actuaron como cómplices y verdugos de esta situación con su insistencia en integrar a los sujetos díscolos en una normalidad igualadora. El escapismo, la frivolización y el consumismo abusivo eran fuente de ingresos para los bolsillos de los especuladores e ineficaz paliativo para la angustia y malestar de los ciudadanos. En un momento cualquiera, de un día cualquiera, de un año cualquiera, todo terminó reventando en mil pedazos...
    Tras el inevitable sacrificio de millones de vidas humanas, las corporaciones privadas se ofrecieron como garantía de la vuelta a la normalidad. Asumieron el poder absoluto y se repartieron amistosamente el planeta en diferentes áreas de dominación. Como por ensalmo, se desvanecieron las guerras, las luchas y los conflictos, pero nadie le dio excesiva importancia al cambio. La población ya sólo conocía el autoengaño y siguió malviviendo en un mundo estremecedor.