21 enero 2015

Al cuarto bostezo, un conejo

 (Kaskarilleira Existencial 29)
Cuarto bostezo de la madrugada.
El vigilante estira la espalda en el asiento y se levanta pesadamente. ¿Tomar o no tomar café? Decisión inapelable. Da la espalda a los ocho monitores y va hacia la mesa del fondo. Vaso corto mediado de leche y una cucharadita de azúcar. Ahora cinco flexiones en el suelo para no agarrotarse. ¿Ese ruido como si estuvieran escarbando algo? Se levanta y mira fijamente a las pantallas. En la tercera, que cubre el pasillo que separa la quinta fila de la sexta fila de de estanterías, hay como una pequeña nube de polvo. Le da al botón del zoom. Sí, se está removiendo la tierra del suelo. Automáticamente agarra su pistola al cinto, pero le vence la curiosidad. Mejor esperar.

Unas orejas largas. ¿Unas orejas largas?
Esa cara, esos ojos, esos dientes...

No, no puede ser posible. Se frota los ojos y cuando acaba, Bugs Bunny se ha largado.
Se ha escapado el conejo.
Podría llamar a su compañero del exterior, al de la patrulla, ¿pero cómo decirle a ese bestia con esteroides en el coco, que ha visto a un personaje de dibujos animados saliendo de un hoyo?
Se decide, se levanta y va hacia la puerta blindada. La abre empuñando la pistola con la mano derecha. La patada que recibe en la cara le lanza dos metros hacia dentro y le hace caer al suelo seminconsciente. Se revuelve, inicia un gesto de protección con el brazo y comprueba vencido que la pistola ha pasado a manos de su agresor.
  • ¿Que hay de nuevo, viejo?
Es lo último que escucha. Cuando vuelve en si, está amordazado y atado de pies y manos en una silla.  Le duele la cabeza hinchada y entre las brumas observa como Bugs, de espaldas  a él y ahora con cabeza humana, se ha sentado en su silla de vigilante y mira los monitores. Parece dar órdenes a los hombrecitos que pululan arrastrando cajas. Diría que son enanos. ¿Son enanos? De repente el conejo o lo que sea, chilla al Papá Pitufo que dirige la operación.
  • Joder, Xan, dile a ese tipo de la izquierda que tenga cuidado con las cajas. Recuerda que cada frasco de medicamentos vale un pastón. 43.000 del ala. Y tienen que llegar todos enteros a los enfermos que los necesitan urgentemente. Es asunto de vida o muerte.
  • ¿Que pasa Fiz, crees que somos como los buitres de la industria farmacéutica? Cada paciente recibirá el suyo en las mejores condiciones y sin pagar un duro. Es nuestro compromiso. El compromiso de todos los enanos que estamos en esta operación y de mí mismo, Xan das Covas, como líder y alma máter del grupo.
  • Vale, Xan, tampoco es necesario que te pongas tan ceremonioso. Acabo con el vigilante y voy para allá.
El vigilante se pone a temblar como un azogado mientras el que parecía conejo, todavía de espaldas, vuelve a parecer conejo tras encasquetarse la cabeza de conejo. Gira la silla y mira sonriente detrás de sus opresivos dientes.
  • Relájate, esta historia no tiene nada que ver contigo. No te va a pasar nada. Es cierto que estás  lastimado y quizás pasarás una mala noche, pero a cambio de tu dolor, mañana muchos enfermos podrán dormir tranquilos. Por fin tendrán futuro. Es bueno saber que tienes futuro para poder descansar mejor.  
La vida tenía un precio (y, si no puedes pagarlo, estás muerto)

12 enero 2015

Eso no se le hace a un mártir

  • Eres un bocazas. ¿Cómo se te ocurrió llamarle perra infiel a un ángel del Paraíso? 
  • Parecía una mujer, llevaba el pelo al viento e iba vestido de forma indecente con esa túnica blanca de hippy ibicenco. Además no se le veían las alas. 
  • Es cierto, cuando le preguntaste dijo que en horas de trabajo las llevaba plegadas a la espalda. 
  • Por eso no deberías reprocharme nada, tú también alucinaste cuando viste que la entrada al Paraíso se parecía a la terminal de un aeropuerto. 
  • Hombre, es que eso no se le hace a un mártir. Llegas tan ilusionado a las puertas del Cielo después de una masacre descomunal y aunque el sitio te parece muy raro, te diriges a la cola de embarque contento y feliz, soñando con el jardín y las chicas, mientras esperas que los que llegaron antes te aplaudan y te cedan el sitio.
  • Y ya ves que nada de eso ocurre. Te abuchean los de delante y te empujan para atrás, hay una bronca de la leche y al final llega un ángel que nos hace salir de la fila y tras los insultos, nos amenaza con una espada flamígera.
  • Fue humillante tener que trasladarnos al mostrador de los vuelos low cost y coger billete hacia esta nueva existencia.
  • No mientas, lo que nos molestó de verdad es  mirar para atrás cuando nos íbamos y ver a nuestras víctimas  a punto de tomar el vuelo al que nosotros nos creíamos destinados. Vaya alboroto, parecían unos críos de fiesta en viaje fin de curso.
  • No lo entiendo. Nosotros somos devotos creyentes y ellos unos malditos calumniadores ateos.
  • Quizás nos falte sentido del humor como a ellos. ¿Te acuerdas que hubo tiempos en que nos reíamos? Puede que sin humor no podamos disfrutar del jardín prometido.
  • Sí es así, ellos lo deben estar pasando en grande.
  • En cambio nosotros deberemos acostumbrarnos a vivir en medio de esta piara de cerdos. ¡De cerdos!. ¿Hay algo más humillante?
  •  Resígnate, no seas bocazas y aprende a decir oink oink de una puñetera vez. Ah y mejor que ensayes una risa de vez en cuando. Debemos ir mejor preparados para el próximo embarque.

29 diciembre 2014

Escapando del 2014


Vete.
Deseo que te vayas
Lárgate ya.
O te vas tú o seguiré escapando yo.

Preferiría no seguir huyendo de tu influencia nefasta. De tus intereses rastreros. De tus trampas cotidianas.
Vete de una puta vez y busca tu sitio en el cementerio de los años muertos.
Hazle compañía a otros años difuntos y demuéstrales el potencial de tus habilidades miserables. 

Piérdete. No te echaré de menos.
Adiós, muy buenas.

15 diciembre 2014

Santa Claus, el enano y yo

 (Kaskarilleira Existencial 28)
Mi madre tenía una voz muy grave aquella mañana y decía cosas que no podía comprender. Pero lo peor de todo era que no era capaz de verla ya que algún malvado me había cerrado los ojos con cola de excelente calidad.
Hice un esfuerzo supremo y al fin conseguí abrir una rendija entre los párpados.
Los cerré de nuevo.
No era lógico, tenía a un tipo feo y pequeño, repugnantemente pequeño, encima del cuello. El jodido se atusaba la barba blanca debajo de unas gafas inexplicablemente derechas sobre una nariz en forma de botón de bragueta. En la mano izquierda llevaba una jarra en que casi se desbordaba un líquido oscuro.
  • Toma un trago, estás demasiado débil. Te vendrá bien si quieres mantener tu hombría.
Instintivamente me lleve las manos a la entrepierna.
  • Perdona, jejeje...quise decir tu humanidad.
Bebí con ansiedad desconocida intentando desechar tan siniestra posibilidad. Mientras, el retaco proseguía su cháchara infernal:
  • Lo que te he dado es un licor de hierbas gran reserva. El mejor que tenemos en la Ananía. Lleva de todo, pero algunos componentes son tan secretos que si te los revelase, la maldición caería sobre mí hasta convertirme en una vulgar cucaracha de cocina de leña. 
Al final recordé:
  • Tú eres Xan das Covas, el enano.(Ver entradas en que aparece)
  • Te costó, ¿ehh? Ahora soy Xan das Covas pero además el tipo que te salvó de un futuro incierto como flamante primate. ¿Recuerdas el episodio anterior? El contenedor te trajo de vuelta dejándote a la entrada de esta cueva y yo mismo volví al pasado para arreglar lo que habías descompuesto.
  • ¡Pero si maté al primer homínido!
  • Convencí a otro para que bajase en su lugar. Lamentablemente no me dí cuenta  de que era un mono platirrino y por lo tanto los humanos deberéis acostumbraros a llevar una hermosa cola prensil.
  • Tienes que arreglarlo. Nadie nos tomará en serio si llevamos rabo. Seremos el hazmerreir del mundo animal.
  • ¿Y no lo sois ahora? Cuando vuelvas de la siguiente misión intentaré hacer algo al respecto.
  • ¿Otra misión? No me jodas, debo descansar. Ya es Navidad.
  • Precisamente tu misión tiene que ver con la Navidad y te será fácil llegar al Círculo Polar Ártico con el contenedor transtemporal. Luego podrás descansar lo que quieras.
  •  ¿Y que se me ha perdido en el Círculo Polar Ártico?
  • Tendrás que convencer a Santa Claus de que no venga este año a entregar los regalos a niños y mayores.
  • ¿Santa Claus, ese puto yanqui amanerado que está tan gordo después de haberse comido al resto de figuras tradicionales de la Navidad? El Esteru, el Olentzero, el Apalpador, el Tió de Nadal, el Viejo Pascuero. Se lo ha tragado todo. Se ha comido al obispo Nicolás, se ha comido al santo y ahora se está comiendo a Papa Noel mientras bebe su Coca Cola light. Yo soy de los Reyes Magos, Xan.
  • Vale, vale la cuestión es que tienes que convencerlo para que no venga este año y se quede allá arriba.
  • ¿Por qué? 
  • Tú lo has dicho: es obispo, es gordo, es viejo, es amanerado y le gustan tanto los niños que les hace regalitos a espaldas de sus padres. ¿No crees que sus actividades pueden considerarse sospechosas en los tiempos que corren?

05 diciembre 2014

Arreglando asuntillos donde comenzó todo

 (Kaskarilleira Existencial 27)
Ser un desecho de la sociedad te permite realizar inusitados gestos de solidaridad con otros desechos. Sobre todo si no hablan, son comestibles y no están podridos del todo. 
Mi diaria tarea de buscar restos de comida en la basura tuvo aquella noche un abrupto final delante de aquel extraño contenedor amarillo que fosforecía como neón en la oscura calleja lateral del mercado de frutas. 
Puede que la crisis me haya convertido en mendigo, pero el viejo detective privado Fiz Arou sigue ahí, agazapado, y como tal no es dado a fáciles apocamientos ante impertinentes incognitas. 
A falta de revolver, el mío estaba descansando en un estante de la casa de empeño, saqué el enorme cuchillo de cocina que tenía en la mochila y me dirigí hacia el contenedor. Estaba cerrado y para abrirlo utilicé el arma como palanca. 
Abrí la tapa y miré. No se veía nada. A ver si me explico, no es que no hubiera nada es que era como la entrada a un pozo profundo y oscuro que desafiaba la leve luminosidad de la luna menguante y la lejana farola. 
De cabeza. Me lancé de cabeza al contenedor y no me preguntéis el motivo de tal audacia. Caí al fondo, se cerró la tapa y las paredes a mi alrededor se iluminaron. Enfrente de mí apareció una pantallita con un texto muy animoso: “Esta es una genuina máquina del tiempo y te podemos llevar a donde quieras. Desafortunadamente estamos teniendo algunos problemas con los algoritmos del software y solo podrás elegir entre tres momentos del pasado” 
Me tenté el estómago por si me había sentado mal algún yogur caducado, probé con la tapa que como imaginaba estaba cerrada a cal y canto y solté un regüeldo:
  • Vaya mierda de máquina. ¿Tres momento tan solo?
Sí, tres” soltó la pantalla
  • ¿Cuales?
“El pasado pasado, el pasado lejano y el pasado reciente”
  • ¿El pasado pasado? ¿No podéis ser más precisos, joder?"
"Sí, por supuesto, esa opción te llevará al momento en que el hombre se hizo hombre."
  • Ah, eso mola y suena poético. Mándame para allá, anda.
¡Qué fuerte, colegas! Aquel contenedor vibraba de lo lindo y brillaba con una luz que me estaba dejando ciego.
Diez o quince segundos después se paró en seco. Se abrió la tapa de arriba y vi la luz del sol. Lorenzo pegaba de lo lindo, lo comprobé al instante.  Al asomarme al borde del contenedor vi una pradera enorme desierta y en la derecha lo que parecía el final de un bosque o de una selva cargada de árboles.
Había una gran algarabía por aquella zona: aullidos, chillidos,
gemidos de dolor, risas salvajes fuera de tono etc..
Con mucho tiento me dirigí hacia allí y vi una colonia de grandes monos agitándose entre las ramas de aquellos colosales árboles. Hacían lo que hacen los monos en circunstancias parecidas: correr, comer y dar de comer a las crías, despiojarse, pegarse, follar, dormir, defecar, hacer muecas...
Sin embargo había uno que tenía una actitud diferente. Estaba en la rama más baja del último árbol lindante con la pradera y se le veía sumamente reconcentrado en si mismo. Dudaba. Quería y no quería dar el último salto. Miraba a sus compañeros con gesto angustioso pero al mismo tiempo se le iluminaban los ojos pensando en lo que encontraría abajo, allá donde ninguno de sus congéneres había estado. 
Solo era un salto. El salto que le llevaría a tierra y a otra vida. El salto que lo haría humano al habitar la tierra firme, aunque él no lo supiese.  Se puso en tensión e inspiró aire...
El impacto fue brutal. El cuchillo de cocina le atravesó el cuello de lado a lado. Cayó a tierra, lo que deseaba, pero en un gran charco de sangre.

Di la vuelta y me dirigí andando a la nave. Noté como me encorvaba, como crecían mis brazos y como mi cuerpo se cubría de pelo. Llegué a mi contenedor después de andar el último tramo a cuatro patas y con una sonrisa de simio en la boca. 

27 noviembre 2014

Gracias, viento, ya estoy dentro

Era una pompa pomposa y afectada. Presumía de su noble alcurnia a la menor ocasión y conseguía que sus compañeras, pompas comunes de jabón, la mirasen con creciente antipatía.
  • Ya sabéis que procedo de una familia relevante. Pompeya se llama así por una antigua pariente mía surgida de una burbuja de leche de loba. De ahí deriva además el clan de los Pompeyos.
  • Bah, mientes. 
  • Pensad lo que queráis pero decidme: ¿por qué para honrar a los difuntos se usa el término de pompas? Eh ¿ por qué? 
  • Ni idea. ¿también lo inventó tu familia? 
  • Pues claro, las pompas son sinónimo de honor, estilo y dignidad. Lo propio para homenajear a los muertos. Mis antepasadas eran un modelo de honor, estilo y dignidad por lo tanto era lógico que los humanos se acordaran de ellas en las ocasiones luctuosas más solemnes.
  • Ahora dirás que eso de llamarle al culo pompis procede de una tatarabuela por parte de madre. 
  • Y seguro que Madame Pompadour también era de tu familia.
  •  Por no decir la marca de té.
  • Y no digamos el porompompero de Manolo Escobar
  • Porompom pón, poropo, porompom pero, peró, poropo, porom pompero, peró, poropo, porompom pon. 
  • Juajuajua.
  • Sois unas estúpidas y vulgares pompas sin estilo, linaje ni educación. 
  • Claro y tú eres una burbuja de Freixenet
  • ¡Que va! ella es la hermana pequeña de la burbuja inmobiliaria, esa que dicen que explotó. Jajajaja. 
  • Reíros bobas, reíros. El futuro no está escrito y yo voy a ser alguien diferente y especial. Dejad que llegue mi momento.
La pompita ofendida se fue del grupo con gesto displicente y se sentó tras una nube para esconder su congoja. En eso llegó un viento frío del norte la cogió por la cintura y le arrastró volando lejos de allí.

Voló, bailó y no se amilanó por cabalgar a lomos del viento. Finalmente se sintió mareada y le pidió a su  portador que le dejara en alguna parte del espacio/tiempo. Se sentía muy hinchada y por primera tuvo miedo de que llegara su fin sin haber alcanzado su deseada grandeza.
Abajo había una enorme plaza repleta de seres humanos enfrente a un viejo palacio. Pancartas, pañuelos, chillidos, banderas, uniformes, boinas, flashes. En el balcón, el anciano jerarca vestido de gala y con una banda cruzándole el uniforme, levantaba su trémula mano acompañado por las sonrisas de los jerarcas menores, de su enjoyada mujer y de la cara asustada de su elegido sucesor.  

  • Españoles: Gracias por vuestra adhesión y por la serena y viril manifestación pública que me ofrecéis en desagravio a las agresiones de que han sido objeto varias de nuestras representaciones diplomáticas y establecimientos españoles en Europa, que nos demuestran, una vez más, lo que podemos esperar de determinados países corrompidos, que aclara perfectamente su política constante contra nuestros intereses...
La pomposa pompa se sentía francamente mal y decidió que no encontraría un sitio más honroso, digno y elevado para explotar y terminar su vida que las fauces del viejo dictador.
  • Viento amigo,  quiero que me dejes dentro de su boca.
El general proseguía su monótono discurso:
  • Todo obedece a una conspiración masónica izquierdista en la clase política en contubernio...
  • Gracias, viento, ya estoy dentro- dijo la pompa.
  •  En contubernio...- repitió el dictador después de tragársela entera.
  • ...con la subversión comunista-terrorista en lo social, que si a nosotros nos honra, a ellos les envilece. Estas manifestaciones demuestran, por otra parte, que el pueblo español no es un pueblo muerto, al que se le engaña. Está despierto y vela sus razones y confía que la valía de las fuerzas guardadoras del Orden Público, y suprema garantía de la unidad de las Fuerzas de Tierra, Mar y Aire, respaldando la voluntad de la Nación, permiten al pueblo español descansar tranquilo. Evidentemente, el ser español ha vuelto a ser hoy algo en el mundo. ¡Arriba España!
 
De la pompa nunca más se supo. Quizás estalló allí dentro y fue la anónima culpable de que aquellos humanos excitados se cansaran de levantar el brazo y cambiaran su gesto hacia abajo para meter un sobre en una urna. Los libros de historia no la nombran. ¿Pero quién se iba a fijar en  una pompa pomposa, afectada y presumiendo de su noble alcurnia?

18 noviembre 2014

En la charca del sapo Pepe

  • ¿El tocahuevos nace o se hace?
    ¿Es beneficioso o dañino?
    ¿Qué fue antes, el huevo o el tocahuevos?
    En el programa de hoy el debate más esperado por toda nuestra audiencia animal.
    ¡Arriba sintonía!
  • Sí amigos, éste es un programa más de La Charca del Sapo Pepe y aunque estoy exhausto después de tanto salto también estoy infinitamente contento de que podamos encontrarnos de nuevo.
    He de decirlo cuanto antes, hoy nos acompañan  auténticos contertulios animales de postín. A mi derecha tengo a la Vaca Lola, presidente de la Asociación de Víctimas de Insectos Varios. (AVIVA) Aquí os dejo su himno para que la conozcáis mejor:

  • En el centro tenemos a la profesora Mariluz Avestruz, investigadora avícola con amplio curriculum profesional en el estudio y tocamiento de huevos.
    A nuestra izquierda, un personaje de moda, Zumbón, portavoz de Picamos, el nuevo movimiento que pretende agrupar y defender los intereses de los polémicos dípteros y al resto de bichos insignificantes. También él nos ha traído su canción.

  • Repito mi pregunta: ¿el tocahuevos nace o se hace? Profesora Avestruz, es su turno. 
  • Pues yo que tengo la suerte de haber tocado e incluso incubado huevos de toda clase y condición, creo que se trata de un debate abierto, donde las posturas aparentemente encontradas puede que al final efectivamente terminen encontrándose, siendo aventurado, puramente especulativo y totalmente acientífico decir el momento y el lugar. 
  • Es su turno, Lola
  • Mmmmuuuuchas veces me he preguntado porque nosotras, las vacas, seres privilegiados y productivos del mundo animal, tenemos que sufrir esa lacra en forma de mosquitos, moscas, avispas y toda esa morralla zumbona que amarga nuestros días, nuestras noches y sin darnos un respiro se reúnen en tropel alrededor de nuestras entrañables bostas. Realmente es una atrocidad, un acto miserable, una verdadera vergüenza ...Y YO LE ACUSO A USTED Y A SU ASOCIACIÓN DE MALHECHORES, señor Zumbón, DEL INSOPORTABLE SUFRIMIENTO DE MIS SEMEJANTES, seres pacíficos y tranquilos donde los haya.
  • Lávense, señoras vacas,  que van hechas unas guarras y ya verán como visitamos sitios más apetecibles y propicios. Además ¿por qué se ponen así? Los humanos se alimentan de su leche y de su carne y no por ello se dedican a calumniarlos. En definitiva, son ustedes unas caprichosas incapaces de hacer nada por si mismas. Las limpian, les dan de comer, las meten en establos, hasta se dejan sacar la leche por un tubo. ¿Productivas? ...ustedes son unas INÚTILES.
  • Mmmmmoderador no estoy dispuesta a oír esa clase de insultos. Solicito que ese miserable díptero retire sus palabras. ¡¡¡POPULISTA, QUE TE ALIMENTAS DE MI MIERDA Y LUEGO TE QUEJAS!!!
  • -¡¡¡VACA BURRA!!! 
  • ¡¡¡BOVINA DE LA CASTA!!! 
  • Por favor, señor Zumbón nunca lo había visto perder los papeles. Lola, por favor, esas no son palabras. Mis queridos bichos ...¡¡¡están discutiendo como humanos!!! Si siguen así tendré que  cortar el programa. 
  • BOLIVARIANO JODEVACAS .
  • LAMECULOS DE LOS HOMBRES.
  • Hable usted, Mariluz, por favor. Mariluz, ¿no me oye? ¿Qué hace con la cabeza bajo tierra? 
  • (Casi ininteligible) Yo no quiero saber nada, allá ustedes se la compongan. Vine a hablar de mis amados huevos y no de otras lacras que no me afectan como investigadora. Lo siento, pero no participaré en problemas de índole social que no son objeto de mis estudios. Pueden estar seguros que por nada del mundo pondré en peligro mis prestigiosas plumas y mis huevos 
  • Dice el refrán: oigo mi gallo cantar pero no se en que corral. Amigos y amigas. Animalitos todos. Visto lo visto y oído lo oído, creo que es mejor poner punto final a nuestra tertulia de hoy.  Este lugar no es un corral, es un charca, pero hasta a la más inmunda charca llega el reposo tras el frenesi de la acción y la vida.
    Volveremos la semana que viene. Espérenme.  Hasta entonces el sapo Pepe les envía su mas cálido y  lindo...