29 agosto 2014

El País de las Juergas Sin Fin

"Este país no se parecía a ningún otro país del mundo". Su población, al parecer, estaba compuesta fundamentalmente por tipos aguerridos en tiempo de vacaciones. Luego se enteraron de que cuando llegaba el verano los comerciantes, señores del sitio, encerraban a los aguafiestas en covachas bajo tierra y solo los sacaban a airear cuando caía la primera hoja de otoño y el último turista cogía el último autobús para el aeropuerto.
"¡En las calles había una alegría, un estrépito y un vocerío como para volverse loco!"
Bandas de intrépidos juerguistas por todas partes. Unos corrían  por callejones cerrados delante de toros que morirían esa tarde entre el regocijo alcohólico generalizado. Otros preferían encerrarse en una plaza, vaciar un montón de camiones repletos de tomates y lanzárselos unos a otros hasta  convertir aquello en un insoportable espectáculo bermellón. En la playa, mientras unos curaban su resaca tirados sobre la arena; otros en el puerto, se subían al palo mayor grasiento de una pequeña embarcación pesquera para intentar coger un pato moribundo atado en la cima. Risas y felicidad por todas partes. En la pequeña isla del río donde llegaban las pequeñas barcas festivas engalanadas de flores todo acababa como el rosario de la aurora: manchados de vino y orines, sucios de comida no digerida y medio ahogados en lo que ya parecía un simple cementerio de truchas.  Los más campestres corrían a caballo  detrás de un toro bravo para que el más valiente le metiera una lanza en el mismísimo corazón y disfrutaran todos. Por las noches a los  mismos astados -siempre había algún toro al que humillar en el País de las Juergas Sin Fin- se les colocaba dos bolas de fuego en los cuernos y se les hacía correr por las calles ante las burlas de la bien protegida muchedumbre. Después de tanto jolgorio organizado y tradicional, llegaba el momento para el descontrol más actual. En la playa se organizaban rave parties que duraban días: música electrónica atronadora, alcohol y drogas de diseño para seguir en pie mientras el cuerpo lo permitiese. Los más tontos se desmadraban demasiado, creían que les crecían alas en los sobacos y se lanzaban desde las terrazas de sus habitaciones sobre las piscinas de los hoteles. Los resultados no siempre eran los previstos, por eso siempre había una ambulancia cerca y una manguera para retirar cuerpos y limpiar el pavimento.… 

"En resumidas cuentas, era tal el pandemónium, tal el griterío, tal el bullicio endiablado que había que meterse algodón en los oídos para no quedar sordos.
Pinocho, Lucignolo y los otros muchachos, apenas pusieron un pie en la ciudad se lanzaron enseguida en medio de aquella baraúnda, y en pocos minutos, como es fácil imaginar, se hicieron amigos de todos los que allí había ¿Quién podía estar más feliz y más contento que ellos" en aquel incesante botellón? 

Pasaron las horas, los días y dos semanas. Tiempo terminado, había que volver a casa. Pinocho, al levantarse aquella mañana,  se tocó las orejas y no las vio diferentes. Fue al espejo del baño y comprobó que estaba como siempre: no tenía patas, no tenía rabo y aunque su voz estaba algo ronca después de tanta fiesta, tampoco sonaba a rebuzno. No, no tenía la fiebre del burro, ni era propiamente un burro tal como había soñado aquella última noche. ¿Entonces por qué se sentía así?
El hombrecillo fue a buscar a los dos amigos para llevarlos en autobús al aeropuerto y Pinocho siguió removiéndose inquieto en su asiento. La ansiedad se lo comía vivo ¿Se convertiría en un burro ahora o ya cuando llegase a la terminal? Bajó temblando, se dirigió al mostrador  de la compañía aérea tocándose de forma compulsiva orejas y el culo  y gestionó el asunto del asiento y el equipaje temblando. Sudaba la gota gorda al pasar el puesto de control y tuvo que ir tres veces al cuarto de baño antes de la llamada para acceder al avión.
  • ¿Le pasa algo, señor?
  • No, nada gracias. Es que estoy algo mareado esta mañana.
La azafata lo miro con sonrisa picarona y le susurró en un tono inesperadamente familiar.
  • ¿Quiere algo para la resaca?
Solo se sintió tranquilo cuando el avión alcanzó las nubes más altas. Lejos, muy lejos del País de las Juergas Sin Fin.
Hasta el año que viene, claro.


(Con la inestimable colaboración "entre comillas" de Carlo Collodi y sus Aventuras de Pinocho, capítulos XXXI y XXXII)

17 agosto 2014

Poderosos en La Nada

21 horas, 37 minutos: 
El carismático líder juvenil del Frente Nacional acaba su discurso apelando una vez más a la insigne doncella de Orleans como símbolo y modelo para la juventud francesa no contaminada por sangre extranjera. Tras un gesto triunfal en dirección a un público entregado, va a soltar su frase final, su colofón. 
  • Patr..Patr... 
Se atraganta, se queda pálido y finalmente cae como un pesado saco de cemento. Los miembros del estrado, junto con los musculosos y malencarados miembros del Servicio de Seguridad, corren hacia el atril. Una de las candidatas electorales chilla ante aquel espanto, el resto queda demudado por el horror. El líder ha desaparecido y en su lugar hay efectivamente un pesado saco atado con un cordel. Cortan la cuerda con una navaja y al abrirlo se encuentran con una desagradable sorpresa: está llena de excrementos, de mierda. 
23 horas, 46 minutos: 
El emir del Golfo vuelve de una opípara cena que le han obsequiado en la embajada española un grupo de empresarios agradecidos tras la concesión a su consorcio del tren de alta velocidad. Está feliz, un sueño de su infancia se hará realidad, dispondrá de un tren solo para él y sus acompañantes ocasionales, las chicas claro, que atravesará las áridas dunas a una velocidad nunca vista y le dejará al mismo pie de su paradisíaca residencia de verano. Está cansado, quiere irse a dormir, pero antes tiene que pasar por el engorroso trámite de firmar cuatro sentencias de muerte. Se trata de los dirigentes de los trabajadores indios que se sublevaron en las obras para el Mundial de Fútbol alegando que vivían en condiciones de esclavitud. Se ríe consigo mismo ante tan tonto y perugrullesco argumento. “¿Qué esperaban? ¿Qué los tratasen como a futbolistas de élite?”. Coge su pluma de oro con incrustaciones de lapislázuli y se dispone a firmar. No puede, sufre una fuerte conmoción que le agita como un simún a una palmera y cae el suelo formando un hermoso montón de suave arena del desierto. 
3 horas, 5 minutos de la madrugada: 
El viejo político nacionalista se debate en un sueño intranquilo y agitado. Se ve en su viejo despacho de presidente hablando por teléfono, tramitando asuntos políticos y financieros pero siente que algo le escuece a la altura de los ojos. Intenta atender a todos sus asuntos pero no puede y acaba desesperándose  mientras se rasga la cara con los dedos sucios de pintura negra. En ese momento se despierta en su cama y tras unos segundos de estupor recobra la tranquilidad perdida. Se sabe a salvo en su hermoso refugio montañoso. Tiene sed y tras levantarse baja silenciosamente la rústica escalera de piedra. Abre el frigorífico, saca una jarra de agua y coge un vaso del estante. Tras llenarlo, pretende bebérselo de un trago, pero sufre una convulsión tremenda. Horrorizado contempla como su cuerpo se pone rígido, se inmoviliza y en escasos 10 segundos se convierte en una estatua de piedra caliza. Luego llegan los coloristas retoques finales en la nueva escultura transfigurada como personaje malvado de dibujos animados. Queda de pie en medio de la cocina, con un gorro azul de conductor de locomotora, una máscara negra en los ojos y un extraño traje rojo con un número de 6 cifras en un cartel blanco. En la mano el vaso se ha convertido en un saca de dinero con la divisa de dólar bien visible. Allá dentro, en la oquedad de la la piedra, el corazón del viejo político, todavía palpitante, se muestra satisfecho. 
  • Al menos tendré una estatua en Eurodisney

03 agosto 2014

Mito, rico y demolido

El cuerpo reposando blando sobre el mullido e historiado sillón mientras las manos, siempre en guardia, vigilan cualquier movimiento sospechoso que pudiera poner en peligro la majestad de su ilustre cabeza calva. Su mirada es nerviosa, desconfiada y solo descansa cuando se encuentra a buen recaudo y en territorio familiar.
La familia: cuantos disgustos, cuantas satisfacciones. Pero es lo único a lo que agarrase cuando ruge la tempestad.
Fuera de casa no hay nada seguro. Nunca se ha sentido seguro. Incluso cuando personas e instituciones se inclinaban a su paso. Cuando era en si mismo una institución benévola y patriarcal levitando como una nube espesa sobre la realidad de su propio país.
Un país que le mimaba porque él sabía como mimar a su país.  Un país que acabó convirtiéndose en una proyección especular de si mismo. Sin que apenas se dieran cuenta. Con democracia, elecciones y todo esos asuntos que parecen importantes. Sin dictaduras, violencia, ni mandangas autoritarias. Aplicando el torniquete en el momento  adecuado.  Y es que nadie le va a enseñar nada a  él que es médico y sabe como hacer las cosas.  A fin de cuentas no hay novedades. En su país los que mandan siempre han hecho así las cosas.
Una simbiosis perfecta le unía a su país. Una simbiosis que hasta ahora todos respetaban. Hacerle daño a él era hacerle daño a todos sus conciudadanos. ¿Por qué, entonces, un enriquecimiento económico personal o familiar no se considera un beneficio para el propio territorio? 
Es duro para una persona corriente representar a toda una nación durante tantos años. Necesitas alicientes para seguir siendo eficaz escudo ante los muchos enemigos. Lo intentaron. Desde dentro y desde fuera pero fracasaron. Fracasaron estrepitosamente y sólo él mismo decidió el momento y la hora de su propia inmolación. ¿Para qué?
No es un beato. En realidad de la Iglesia admira, sobre todo, su sentido de la pompa, de la majestad y esa capacidad de imponerse sobre la ruda fealdad de las cosas. Los representantes del alto clero, no contaminados por el contacto mezquino de las masas, son un ejemplo viviente de por qué la institución católica ha sobrevivido y mejorado después de toda clase de contingencias. Frente a lo que piensan muchos, los cismas, la reforma, las guerra de religión o el laicismo contemporáneo han servido para limpiarla de excrecencias, purificarla y hacerla más perfecta a sus ojos.
Hubiera sido perfecto que su país hubiera funcionado como una iglesia. Ahora se  entendería mejor el sentido religioso de su último sacrificio y expiación. Quizás llegase a los altares ahora  que sabe que su estatua no presidirá las plazas.  A los santos se les perdona lo que a los políticos les condena. Su humanidad les salva de los peligros de la  santidad. Él sería un magnífico santo con sus santas debilidades. Incluso podría ser un magnífico dios doméstico como los que había en la antigua Roma para dar suerte o proteger matrimonios y patrimonios. 
Protegería los patrimonios ajenos con la eficacia con la que protegió el propio durante 34 años. Sin descanso y como un dios.

24 julio 2014

Desalojo en el Olimpo

Los cimientos de la gran mansión se estremecieron tras los golpes implacables. Un portero agitado y confundido corrió a abrir la enorme puerta principal. Con sus manos colosales empezó a manipular el cerrojo. La maniobra era lenta y complicada. Optó por tranquilizar a los impacientes visitantes murmurando entre dientes:
  • Ya voy, ya voy. No hay prisa, somos inmortales.
El portón se abrió del todo y una sombra oscura le cegó los ojos. Pegó un manotazo en el aire y rozó un manuscrito que alguien sostenía con firmeza delante de sus narices.
  • ¿Qué coño es ésto? - acertó a decir
Detrás del  escrito apareció una cabeza poderosa y llena de cicatrices bajo un yelmo dorado que relucía al sol de la mañana.

  • Soy el Arcangel Miguel, comandante en jefe de las Milicias Celestiales, y tengo una orden de desalojo para los ocupantes de esta mansión.
  • Yo soy Hércules, el portero del Olimpo y afirmo que usted ha perdido el juicio. ¿Pretende desalojar a los dioses griegos de su morada sagrada? Valiente chorrada.
  • Sólo cumplo órdenes. Los papeles del desahucio están en regla. El mismo Yahveh los ha firmado.
  • Aquí su Yahveh no tiene competencias. Este es territorio politeísta y estamos a salvo de los caprichos de su dios judío.
  • Se confunde usted. El mundo ha cambiado mientras ustedes seguían con sus golferías, su desenfreno y sus noches locas de baile, sexo y alcohol. Los humanos están de nuestro lado. Se sentían desprotegidos y han optado por la solución más segura y convincente: acogerse a un único dios omnipotente con las ideas claras sobre lo bueno y lo malo. 
  • No tiene mérito, han usado métodos mafiosos. Se han aprovechado de sus temores, han jugado con sus miedos y ahora les siguen como corderitos asustados. 
  • ¿Que hay de malo en ello? No tienen porque preocuparse, solo obedecer ciegamente una doctrina  y tirar para adelante. 
  • ¿Y que pasa con los que se rebelan? ¡Qué pasa con los que quieran pensar por si mismos? Su mandamás tiene muy mala leche con los descarriados. Nosotros en cambio no nos consideramos mejores que ellos. No los condenamos por ser diferentes. Somos la proyección de sus virtudes pero también de sus defectos. Nos mezclamos sin problemas y hasta yacemos con ellos, sin remordimientos.
  • Porque solo les gusta el vicio, el bullicio y  la perversión. Ese tiempo ha pasado. Ya no hay sitio para ustedes en el mundo que se avecina. 
  • Eso es lo que usted se cree. El mundo humano es mucho más rico y complejo de lo que piensan. Además es antojadizo y caprichoso, lo que es válido para hoy puede no serlo mañana.
  • Puede ser, pero mientras tanto sus fieles se han pasado al dios judío y le aviso que lo que hacen los judíos va a misa. Yo no me lo tomaría a broma. Además he venido acompañado de cien divisiones de ángeles con las espadas flamígeras bien dispuestas. 
  • No me convencen sus amenazas, están demasiado acostumbrados a que todos se plieguen ante ellas.
  • ¿No me cree? Puede mirar detrás de mí.  Ahí las tiene, alcanzan hasta la línea del horizonte. Hay ángeles, arcángeles, querubines, serafines, tronos, dominaciones, virtudes, principados, potestades. No creo que sus dioses oxidados y con resaca matinal puedan enfrentarse a nuestras legiones con la más mínima  posibilidad de éxito. Despierte y espabile a sus inmortales, convénzalos para que cojan los bártulos y lárgense cuanto antes de aquí. Busquen refugio en algún paraíso olvidado, en los libros de mitología o en el arte. Quizás tengan éxito como iconos laicos o modelos para artistas venideros.
  • Volveremos, no le quepa la menor duda. Más pronto o más tarde se cansarán de tantas oraciones y  privaciones. De tantos pecados y penitencias. De tanto cuartel y tanto templo. Dejarán de mirar a un futuro soñado y decidirán vivir en el hoy urgente. Se olvidarán de los santos y volverán a bailar con ninfas y sátiros. No hay un pecador debajo de cada hombre, hay un pagano que quiere sonreír a la vida. Recuérdenlo cuando atormenten a los diferentes.

14 julio 2014

Principio y final para una historia victoriana

COMIENZO 
El 7 de Marzo de 1879, en la época gloriosa de la reina Victoria, apareció en el Illustrated London News un artículo firmado por Thomas Richard Stephens. El citado caballero, discípulo del pionero de la fotografía William H. Fox Talbot y miembro fundador de la Sociedad Teosófica de Madame Blavatsky, hablaba de sus ensayos con un nuevo modelo de cámara fotográfica que según decía: "podría servir para retratar el alma humana”. 
Pasó el tiempo y del inventor e invento poco más se supo. En los mentideros de Fleet Street se habló de que Stephens trastornado por un extraño descubrimiento había acabado sus días arruinado, enloquecido y alcohólico en un centro de acogida del Salvation Army en el East End.
 En 1894, el célebre anticuario Cornelius Adams, recibió un paquete sin remitente en su atestada tienda de Covent Garden. La abrió con cierto recelo, en la capital había cierta psicosis de bomba tras el atentado anarquista del 15 de febrero contra el Observatorio de Greenwich. Aparentemente, aquello parecía una vieja cámara semejante a las utilizadas 20 años atrás en los gabinetes de fotografía pero de un tamaño desproporcionadamente pequeño y sin trípode. Con todo, lo más curioso era el montón de cables negros que salían de su parte inferior. El aparato venía acompañado por un cuaderno de tapas doradas semejante a un breviario. Cornelius abrió la libreta y empezó a leer el texto. Aquel hombre devoto, miembro de la ilustrada minoría católica que seguía las tesis del Cardenal Newman, no pudo dejar de lanzar una maldición y sentir un profundo escalofrío a medida que las líneas de aquel extraño diario desfilaban delante de sus ojos. 
El reverendo John Gordon Ramsey saboreaba cada minuto de su presente tranquilidad en Bute Street, a escasos cinco minutos del nuevo Museo de Historia Natural. Para él aquello era una justa recompensa tras los sinsabores sufridos en su larga y agitada vida pastoral. Después de dejar jirones de su piel entre los mineros de Newcastle o los estibadores de Cardiff había encontrado un oasis de calma burguesa en aquella pequeña parroquia de South Kensington. Habían pasado los tiempos de la furia anticatólica y aunque era consciente de que para sus vecinos no dejaba de ser una presencia algo molesta y poco chic ya que en cierta medida rebajaba el nivel del barrio, tampoco sentía a su alrededor aquella animadversión profunda que había encontrado entre sus paisanos de Londres cuando era un joven seminarista. Ni siquiera tenia necesidad de justificarse ante los viejos conocidos de otra épocas. Estaba seguro de si mismo. Había sido un sacerdote ejemplar en circunstancias excepcionales y ahora tenía derecho a su premio. Cornelius Adams era su amigo. Con él compartía largas veladas alrededor de una mesa de ajedrez donde hablaban reposadamente de teología, de política, de arte o de literatura. Rara vez de cuestiones personales. Y sin embargo aquella noche ...
Aquella noche todo fue diferente. Nunca había visto al anticuario en semejante estado. Ni siquiera cuando un grupo de belgas le había querido estafar con un falso escritorio estilo Chippendale. Su rostro demacrado reflejaba una tensión infinita. Sus ojos oscuros se apagaban y encendían sucesivamente forjando llamaradas de pánico. El hombre que llamó a su puerta a las diez y cuarto de de una fría noche de marzo, llevaba un abismo oscuro en su interior.
FINAL
Tres sombras oscuras proyectándose sobre el tapiz verde de Hyde Park. Apenas unas manchas de ceniza, cercanas al lago Serpentine, que el viento matutino se encargará de esparcir en pocas horas. El detective Barrow se ajustó el  gastado bombín, abrochó los botones de su gabán, puso las manos en los bolsillos y observó como se desperezaba la ciudad dormida, más allá de las rejas, en los altos del Speakers' Corner
Carruajes de reparto, landós particulares con la capota cubierta para combatir el rocío y el par de bobbies que le habían acompañado alejándose en bicicleta del lugar del espanto. Nada más. Sereno, claro, tibio. Se anunciaba un hermoso día de septiembre pero él no estaría en condiciones de disfrutarlo.

02 julio 2014

Hasta que el adolescente se arrepiente

El hombre, ese ser de casi infinita curiosidad, capaz de bajar en frágiles cápsulas a las simas oceánicas para descubrir los hábitos alimenticios del calamar gigante o de enviar señales de radio a los rincones más escondidos de la galaxia en busca de vida inteligente, todavía no ha sabido como descifrar y entender la mente de los adolescentes.
Hasta ahora...
El Centro de Investigación sobre Enemigos Potenciales (CIEP), exitosa corporación que acaba de identificar el infecto nido de subversivos comunistasleninistasbolivarianoscastristasfiloetarras que habita en nuestro maravilloso expaís, anuncia:
que ha descubierto al fin lo que se esconde tras la habitual grosería adolescente,
su falta de delicadeza con sus esforzados progenitores,
su desprecio hacia la instrucción pública y privada y a sus mal amados profesores,
su egoísmo,
su antipatía,
sus aires resabiados y su bravuconería sin fin,
su abandono de una vida deportiva y saludable para caer en las simas del vicio, el sexo, las drogas y rock and roll.
Sí, el Centro de Investigación sobre Enemigos Potenciales (CIEP) puede anunciar al mundo que ha descubierto la organización secreta que se apodera de las mentes de nuestros adolescentes hasta llegar a la edad adulta.
Se llama ACNE (Adolescentes Comprometidos en Neutralizar a sus Enemigos) y es una sociedad secreta de tipo yihadista que exige absoluta fidelidad a sus miembros so pena de ser considerados unos niñatos de mierda y ser torturados sin piedad por el resto, el llamado bullying, hasta el cambio de las circunstancias vitales de los contendientes.
Los mecanismos de alistamiento son sencillos y se pueden producir en un recreo escolar, en la calle o incluso en las redes sociales de Internet. Siempre hay uno que sabe, que está adentro y reprocha al otro que todavía sea tan capullo como para no saber lo que debería saber.  Llegar a ese conocimiento es el pase de entrada a esta guerrilla ultrasecreta y violenta (casi siempre de boquilla). 
¿Y qué es lo que se debería saber? 
En tiempos antiguos había que conocer secretos arcanos de la condición humana: cómo se hacían los hijos; quién era en realidad los Reyes Magos; los secretos placeres de los besos, del coito y del onanismo así como la mejor forma para conseguirlos...
En tiempos recientes, el exceso de información ambiental ha descartado esos conocimientos obvios y más propios de una aula de párvulos para en su lugar acogerse a otros más intrincados y salaces que el Centro de Investigación sobre Enemigos Potenciales (CIEP) todavía no ha podido descifrar en su totalidad.
Lo que si se sabe es que cuando el nuevo miembro entra en la organización, encuentra en ella un lugar amigo y acogedor donde sentirse a gusto y fumarse un pitillo. 
Puede alejarse de la odiosa benevolencia paterna convertida en su principal obstáculo para encontrar un agujero en el mundo y poder respirar a gusto. 
Se siente uno militante con una causa por la que jugarse los sudores, 
con un enemigo a mano para sentir desconocidos y morbosos placeres
y encima te sientes protegido por un ejército de camaradas que sienten lo mismo que tú.
Luego llega un día en que el adolescente se arrepiente, 
intenta olvidar su pasado militante 
y mira al futuro con ojos cambiados.
Estar alerta y en guardia, pero si tenéis un yihadista adolescente en casa no llaméis a la CIA, al CNI o al Mossad
Pensad que también vosotros habéis sido unos adolescentes arrepentidos y lo dejasteis atrás.

22 junio 2014

Merienda de rojos

  • ¿Era realmente necesario traer a estos tipos a merendar?
  • Fueron ellos los que quisieron venir y ya sabes que por el Clan del Canibal Cavernario tienen la puerta abierta toda clase de depredadores: obispos viscosos, banqueros rateros, abogados despiadados, financieros chapuceros, políticos putrefactos. Ya era hora de que nos visitase la prensa amiga.
  • ¿La prensa amiga? ¿Desde cuando los chicos de la prensa progre son nuestros amigos? Llevan casi 40 años llamándonos de todo: trogloditas, salvajes, reaccionarios, casposos...
  • No sé de que te sorprendes, era lo que tenían que hacer para ganarse a su público, nosotros hemos hecho lo mismo.
  • Por mucho que digas, no es normal que los rojos coman rojos aunque nuestros invitados hayan usado cuchillo y tenedor y no los dedos y a dentelladas como hacemos nosotros.  Eso suena cruel y sadomasoquista, incluso para los parámetros habituales de esta caverna. Si se empiezan a comer entre sí seres de la misma especie las jerarquías alimenticias se irán al carajo.
  • No seas bobo, ésta es prensa del sistema, del mismo ecosistema que nos sostiene a todos arriba de la pirámide. No tiene nada que ver con los piojosos desarrapados de los que nos alimentamos ni con esos diarios digitales radicales que los azuzan. Es prensa de moqueta y salón, bienpensante, cultureta, institucional, de alto copete y lo suficientemente aparente como para engatusar a la gente amante de novedades. Lo que pasa es que han crecido mucho y como todos los que crecen demasiado rápido se han hecho más débiles. Tan débiles que ahora se les está cayendo el barniz y se les empieza a ver las vergüenzas.
  • Eso explicaría porque el famoso diario independiente de la mañana se ha vuelto tan reconfortante y cercano. 
  • Ya no tan independiente, en realidad si no se han ido a pique es por las subvenciones del gobierno que los tiene bien cogidos por las pelotas. Por eso ahora no le hacen ascos a venir aquí y matar dos pájaros de un tiro: comer de gorra y al hacerlo, eliminar a los nuevos rivales que cuestionan su pastoreo entre el rebaño que siempre los ha seguido.
  • Un pastor que frecuenta mataderos no puede generar confianza entre las ovejas.
  • Todo dependerá de si el rebaño tiene hierba fresca para comer. Mientras haya hierba fresca, nadie estará atento a las andanzas del pastor.