07 mayo 2015

Teoriza y no te pringues (Una historia de Pega y Pica)


  • Fíjate, Pica, ese lindo corderillo ha quedado atrapado en el tronco podrido de ahí abajo. 
  • Pobre Mamá Oveja, está empujando con el hocico para que pueda sacar la patita del agujero. 
  • Ha fracasado. Ya desiste y se va balando. 
  • Una despedida muy triste. Mira como le contesta el corderillo asustado. 
  • No llegará vivo a la noche. La camada de lobos tiene su madriguera muy cerca. 
  • Quizás deberíamos hacer algo, Pega
  • ¿Hacer algo, Pica? Ya lo estamos haciendo. Estamos comentando el tema en vez de preocuparnos de nuestros asuntos.
  • Hablo de hacer algo más. Podríamos darle ánimos desde aquí. 
  • ¿Y tú crees que entenderán nuestros “rrrruacccc rrrruacccc rrrruacccc”? 
  • Somos urracas, Pega, los seres más prodigiosos de la creación. Sabemos imitar cualquier sonido y por lo tanto podemos balar como una oveja. 
  • ¿Y que le vas a decir, Pica? ¿Quizás avisarle de que lo va a comer el lobo? Convertirás su miedo en terror, se le hará interminable la espera y no le salvarás la vida. 
  • Sí, mejor que la tragedia sea por sorpresa. Un "ñam, ñam" y a otra cosa, mariposa.
  • Sin embargo podríamos ayudarle de otra manera.
  • ¿Quieres que lo saquemos de ahí con nuestros picos? 
  •  Nooo, eso jamás. No es nuestra función pringarnos con las cosas tangibles. Nos haría perder nuestra perspectiva superior. Somos lo que somos porque volamos alto, vemos el mundo desde arriba y tenemos cerebro para entenderlo sin detenernos en minucias. 
  • ¿Qué propones entonces, Pega
  • No somos cabezas de chorlito. Tenemos capacidad suficiente como para sacar una lección de todo ésto.
  • Tú dirás.
  • Teoricemos sobre el asunto. Extraigamos conclusiones sobre la mala suerte del animalito y que nos sirva como paradigma de la mala suerte en la que viven todos los desposeídos del mundo. Elaboremos una ponencia y presentemos la comunicación en el Congreso Anual de Aves Parlanchinas. Todos reconocerán nuestra sabiduría.
  •  ¿Y el corderillo, Pega?
  • El corderillo es nuestro modelo de referencia, Pica. Si le salvamos la vida, no tendría sentido nuestra ponencia.

27 abril 2015

Allí, cuando se inventó el amor

  • No os agitéis, Arnaut, si os he mandado llamar es porque quedé muy sorprendida al escuchar vuestra última cántiga de anoche. ¿Es obra vuestra? 
  • Majestad, espero no haberos molestado con mi atrevimiento. Yo no quería... 
  • Tranquilizaos y dejad de temblar como junco de pantano. Es curiosidad y no enfado la que me mueve a traeros a mi presencia. Contestad pues: ¿sois trovador o un simple juglar interpretando cantares ajenos?
  • Mi Reina y Señora, compongo yo mismo mis trovas y canciones. Me hago responsable de sus letras y solo os ruego un poco de vuestra infinita misericordia si mi miserable obra ha ofendido a  vuestra grandeza.
  • Dejaros de lindezas y remordimientos. Vayamos al grano que no tengo mucho tiempo para tratar con vates asustadizos.
  • Observé en vuestra pieza, que convertisteis los himnos y cántigas en loor y gloria de Nuestra Santa Madre la Virgen María en canciones dedicadas a una mujer a la que llamáis la amada. ¿La amada? ¿Quién es esa amada por la que tenéis tanto respeto y a la que os sometéis en cuerpo y alma?
  • Mi Reina, esa amada es solo producto de mi desvalida mollera. He pensado que sería bueno crear un personaje ideal que se convirtiera en el destinatario de nuestros empeños y acciones. Alguien que justificara nuestros esfuerzos, dichas y desdichas. Una persona, la amada,  a quien ofrecer el vasallaje de nuestros afectos. Una persona que al entregar el fruto de nuestros trabajos y sufrimientos nos redimiese con su compasión y benevolencia.
  • ¿ Y no es vale con la clemencia cristiana que otorgan nuestros sacerdotes? Juglar, no os entiendo. Estáis ahí, amedrentado en mi presencia, pero en cambio no os preocupa ser audaz y destemido en vuestras composiciones.
  • Señora, en mi voluntad no está... 
  • Callad de una vez y dejadme seguir hablando. Es curioso lo que vuestro ingenio ha producido. Un cantar en el que no basta el amor a Dios; no basta el amor debido a monarcas y señores y tampoco el cariño hacia parientes y amigos. Tenéis el valor de elevar el amor lascivo, el amor carnal, a la altura del resto de afectos dándole una vestimenta noble y cortesana. Nunca se había visto cosa igual.
  • Majestad, si es vuestra voluntad, quemaré mis escritos y nunca más se hablará del tema. Tenéis mi palabra.
  • Juglar, yo sí que os quemaré vivo si no seguís escribiendo esa clase de obras. Vuestro invento es sublime, y aunque peligroso, sumamente tentador. Seré vuestra mecenas y también la de todos aquellos que se atrevan a prolongar tan novedoso atrevimiento. Aventuro éxito y futuro en estas composiciones. Lo que me preocupa es si vuestra nueva concepción cambiará el mundo. Hasta ahora la distinción estaba clara: el deseo sexual para un lado y los afectos para el otro. Con el mestizaje de ambas cosas se creará confusión en las mentes, pero será divertido dejar a nuestros descendientes una invención de tan embrollada naturaleza. Allá se las compongan ellos.
  • Mi Reina, mientras la institución del matrimonio esté a salvo no hay nada que temer.
  • ¿Y que tiene que ver el matrimonio en todo ésto, Arnaut? Desde que el mundo es mundo, a ningún loco se la ha ocurrido mezclar matrimonio y amor. ¿ O también pensáis revolucionar esa disposición de la naturaleza?
  • No, claro que no, Majestad, perdonad mi locura. La justifica este estado de júbilo y agitación que me produce saber que puedo contar con vuestro apoyo y consideración en  mi aventura poética. ¿Cómo podría agradeceros vuestra infinita generosidad?  
  • Solo hay un forma que me pueda complacer: seguid escribiendo y enseñad este nuevo estilo cortesano al resto de trovadores de este reino. Será un juego peligroso pero sumamente entretenido. Quizás incluso nos haga famosos: a vos como creador y a mi como protectora y señora vuestra. ¿No lo veis ya en vuestra mente? Millares y millares de personas en generaciones futuras, convulsas y anhelantes, buscando la razón de un sentimiento que no logran comprenden:
    "¿Es esto amor? ¿Quizás pura pasión desmedida? ¿Es acaso grosero deseo lujurioso?"

15 abril 2015

Mendigando afectos

  • ¿Cómo estás? 
  • Jodido. He perdido el curro y no sé como voy a pagar la pensión de alimentos de mis hijos cuando se me acabe la prestación por desempleo. 
  • No sabía que te habías separado 
  • Sí, mi mujer se ha largado a vivir con su jefecillo de la oficina. El típico tontolaba trajeado que te mira de arriba abajo. Desde que leyó 50 sombras de Grey ha cambiado su modelo de príncipe azul. 
  • Nunca lo hubiera imaginado, era una chica tan ... tan de nuestro rollo. Bueno ¿y en que te puedo ayudar?
  • En nada. Quería charlar un rato sin más. Contarte mis cosas, que tú me cuentes las tuyas. Intercambiar alegrías y desdichas. 
  • Mira, yo soy muy malo para dar consejos y no sé que decir en estos casos. Además no deberías preocuparte tanto por ti mismo, quizás eres un poco egoísta. Hay gente que lo está pasando mucho peor. Hazte como yo de tres o cuatro ONGs y despreocupate un poco de lo que tienes cerca.
  • Ya te he dicho que no ando bien de dinero y quizás pronto no tenga ingresos. 
  • Ahora que lo dices también soy socio de un comedor social. Si las cosas se te pone muy crudas puedes ir allí. Sin complejos. 
  • ¿A trabajar?
  • No, a comer. No pienses que solo hay mendigos mugrientos, también hay gente normal como tú o yo que lo está pasando putas. 
  • Ufff , vale, vale, te tengo que dejar creo...creo que me están llamando por el móvil.
  • ¿Tan pronto? 
  • Sí, sí. Adiós. 
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  • Me alegro de saber de ti, pensaba que estabas desaparecido en combate. 
  • Si ésto es un combate no apuestes por mí, estoy derrotado de antemano. No se si sabes lo que me está pasando: lo del paro, lo de mi mujer... 
  • Sí  ya sé que estás en una mala racha pero quiero que sepas que no eres el único. Si yo te contara lo mío.
  • Dispara  pues.
  • El director que no deja de tocarme los cojones porque sabe que yo valgo mucho más que él y pretende mantenerme relegado sine die. Luego estoy metido en muchas historias de aquí para allá. Yendo a actividades con la  gente del barrio, en dos otros asociaciones, cursos, viajes y encima me he echado novia. Hay que espabilar, eh. Si no te mueves nadie se va a mover por ti. 
  • Sí, siempre te has movido mucho y has estado muy buen dispuesto para cualquier actividad. 
  • Si lo dices tú por algo será, que eres buen psicólogo. Mi  nueva pareja dice que soy la hostia pero es muy exagerada, ya sabes en una relación nueva... Entre todos me mimáis demasiado. Como sigáis halagándome tanto me lo voy a creer. Jejeje. Me sobrevalorais.  También de vez en cuando meto la pata. Anoche sin ir más lejos...
Cinco minutos más tarde 
  • Pues ya te digo, la tipa aquella no sabía con quien estaba hablando. Puede que yo sea inteligente pero también tengo un carácter muy jodido si llega el caso. Tú lo sabes de sobra. ¿No es así?
  • Sí, tienes mucha personalidad y mucho carácter.
  • Como me conoces, cabrón. Jejeje
Diez minutos mas tarde.
  • Al final yo tenía razón y lo acabaron reconociendo, pero a mí me la suda. Ya sabes que por mucho que la gente habla bien de mí no se me han subido nunca los humos a la cabeza.
  • Noooo, jamás. Nunca se me hubiera ocurrido que eso te pudiera pasar a ti.
  • ¿Ves? tienes que frenarme, al final siempre acabamos hablando de lo mío y nos olvidamos de lo tuyo. Dime, ¿que tal llevas el mogollón que te ha caído encima?
  • Pues...
  • Perdona, ¿has visto que hora es? Se me hace tarde y debo salir pitando a la calle. Tengo una tarde que ni te imaginas. Mejor lo dejamos para otro día ¿vale? Me encanta hablar contigo. Joder, eres un consejero de puta madre. El mejor. Un colega como hay pocos. Chao
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  • Un jodido masoquista eso es lo que eres. ¿Cómo se te ocurre irle llorando a la gente con tus penas y agobios? 
  • No me eches la bronca, tío, ya vale. 
  • Es que no se puede ser más capullo. A ver si nos enteramos de como funcionan las cosas de una puñetera vez. ¿Tú no vas en el Metro todos los días? 
  • Sí, claro. 
  • Y no te has fijado que siempre aparece un tipo o una tipa que entre estación y estación echa la parrafada sobre sus males y problemas para que le sueltes unas monedas. 
  • Ya.
  • ¿Y cómo reacciona la gente? Unos se concentran en el periódico o en el libro que están leyendo, otros miran al techo, al vacío o por la ventanilla, que ya me dirás que se ve desde una ventanilla en un túnel de vagón de metro. Ni Dios les hace caso. 
  • Pero eso es porque la gente no quiere soltar un céntimo. 
  • Y porque están hartos de historias truculentas por muy reales que pudieran ser. Cuando has oído un montón de historias tristes todas suenan igual. Tus amigos tampoco necesitan historias tristes, ya tienen bastante con las propias. Dales esperanzas,  dales humor y no malos rollos. Aunque luego sueltes una lagrimita por en medio.
  •  Quizás sea un buen consejo.
  •  Pues claro que es un buen consejo pero no te lo regalo así porque sí, que soy un poco rata. Jejeje. A cambio de mi ayuda tendrás que dejarme el coche todo el fin de semana que tengo el mío en el taller y cita con una chica.
  • No me fastidies.
  • ¿Cómo que no me fastidies? ¿A ti que más te da?  Estás deprimido, sin pasta y no deja de ser un peligro que salgas a la carretera en esas condiciones. No se te vayan a cruzar los cables y decidas tomar una medida extrema. Te conozco, bacalao, que eres muy pirao.
  • Cabrón.
  • Y encima un ingrato. Deberías de darte con un canto en los dientes por tener un amigo como yo. De los de verdad. No todo el mundo puede decir lo mismo.

06 abril 2015

Un escarmiento para la arpía (2 de 2)


(Kaskarilleira Existencial 32)
 

(Obvio: Final de la entrada anterior)
  • Ya hemos llegado. Mire por la pantalla aunque no verá mucho, estamos en una lúgubre y húmeda mazmorra de principios del siglo XIX. En 1815, por lo tanto hace 200 años.
  • Es usted un desalmado ¿Por qué me ha traído a un lugar tan espantoso? ¿Me quiere abandonar aquí? 
  • Esa sería una idea que complacería a sus correligionarios políticos, les da muchos disgustos con esa tontuna de que es un verso suelto. Mis intenciones son otras. Solo quiero que conozca al hombre que gime en ese fétido camastro. Está dolorido de las palizas y aunque se imagina lo peor, todavía no sabe que dentro de dos horas vendrán a por él, lo vestirán con una ridícula levita verde, lo llevaran atado hasta una barca y desde este castillo de San Antón, lo trasladarán a tierra firme. Luego lo montarán en un burro con el que recorrerá media ciudad hasta el patíbulo, donde será ahorcado. Tiene 27 años y le llaman el Marquesito.
  • Me resulta familiar esa historia.
  • Lo de Marquesito no se lo digo por fraternidad nobiliaria, Condesa. Era el nombre que le daban, porque para aglutinar a los combatientes se hizo pasar por sobrino del célebre Marqués de La Romana. Le suena porque es Juan Díaz Porlier y hasta su degradación era mariscal de campo. Con 17 años participó con su tío en la Batalla de Trafalgar. Como luego de aquel desastre no quedaban ni barcos, se pasó a tierra y se convirtió en un héroe de la Guerra de la Independencia en la zona norte. Tras la derrota del ejercito regular en Gamonal, fue de los primeros militares que valoró la importancia de las guerrillas y formó tropas, juntando militares y civiles, que no dieron tregua a los franceses hasta el final de la guerra. En fin, se había ilusionado con la Constitución de Cádiz y le costó caro cuando volvió el rey felón.
  • Ya recuerdo, creo que fue desterrado por Fernando VII y se sublevó en ese año.
  • El 18 y 19 de septiembre. Hoy, 3 de octubre, será ajusticiado al amanecer.
  • ¿Y que tengo yo que ver con él?
  • Es obvio. Usted se dice liberal y él es tan liberal que va a morir por ello. Compadézcase. Dígale algo que le anime en sus horas postreras. Cuéntele que viene del futuro para decirle que su muerte tendrá sentido. Que viene de un tiempo en que los que se autodenominan liberales tendrán el poder, serán el poder y lo defenderán contra los antisistemas como él.
  • Está usted loco. Los tiempos cambian. Él era un liberal revolucionario y nosotros tenemos otros objetivos.
  • Cierto. Mientras él defendía  que había que extender el poder al pueblo frente al absolutismo, ustedes prefieren quedárselo en exclusiva y que no corra por ahí al tun tun. Pobre, Porlier, morir para tan poco.
  • Mire,  deje esa cháchara populista. Yo admiro a ese hombre y me gustaría darle una palmada en la espalda diciéndole que soy su camarada del siglo XXI. Me encantaría hablarle de eso y de otras cosas para animarle, pero claro, no he venido preparada. Llevo tacones y seguro que se me rompen entre esas losas puntiagudas del suelo de la celda. Y a saber como se me pondría perdido el vestido de noche en un lugar tan sucio. Debería haberme avisado antes de secuestrarme, me hubiera traído otra ropa y puesto en situación.

24 marzo 2015

Un escarmiento para la arpía (1 de 2)

(Kaskarilleira Existencial 31) 
  • Odio a esa tía -grité crispado mirando su gastado careto en la pantalla.
  • Tedetesto -proseguí melancólico, recordando el título del blog de Moncho Alpuente en el diario Público.
  • Merece un escarmiento -continué contundente al descubrir mi deseo.
  • Esa arpía tendrá un escarmiento -sentencié feliz, mientras la mirada se me iluminaba ante la insólita idea.
Para llevar a cabo mi maquiavélico plan necesitaba una logística, un grupo de colaboradores eficientes y el uso de un artilugio de alta tecnología escondido bajo una apariencia soez. Es decir: necesitaba hacer uso de mi privilegiado cerebro de detective asqueado, de mis amigos enanos y de ese contenedor de basura con capacidades transtemporales que me había encontrado varias entradas atrás. 
(Se ruega a olvidadizos y recien llegados que vean este enlace. No les pesará).
Tras someros preparativos nos dispusimos a viajar a la gran capital en nuestro cutre armatoste, no por desconfianza a las excelsas bondades del tren de Alta Velocidad (AVE) o de los vuelos de bajo coste, sino por el prurito de poder movernos a gran distancia sin gastar un puto céntimo. ¡Qué se jodan! Ventajas de disponer de un contenedor de basura con capacidad de atravesar el espacio/tiempo.
Llegamos al aparcamiento privado a la hora de la cena y nos decidimos a esperar a tan atareada señora cantando alegres canciones en la tenue oscuridad de la vieja mansión madrileña. Eran más de las 12 cuando se abrió la puerta del garaje y apareció en el exterior un Toyota Verso blanco. Sabíamos el peligro de aquella mujer al volante, por eso decidimos no hacer nada hasta que el vehículo quedó completamente aparcado. Abrió la puerta para salir y soltó un chillido poco distinguido al verse rodeada por mis voluntariosos enanos.
  • Joder ¿qué es ésto?
  • Tranquila - le respondí desde las sombras del contenedor - Está en buenas manos.
  • ¿En buenas manos? Dígales a estos tipos, sea usted quien sea, que no me voy a dejar sobar por una pandilla de canijos chepudos. No soy Blancanieves.
  • Sea buena por una vez en su vida y calle un rato. Déjese maniatar y no habrá problemas. No queremos hacerle daño, solo que viva una experiencia enriquecedora.
  • Yo ya soy rica no necesito enriquecerme más. ¿Son comunistas, verdad? Una manada de comunistas minúsculos que quieren someter a una adalid de la libertad.
  • No se ponga heroica, siga adelante y déjese guiar por los enanos. 
  • Eh un momento ¿no querrá que suba a ese cochambroso contenedor?
  • No se fíe de las apariencias, por dentro es tan confortable como una suite del Palace. Ahí es donde estoy esperándole. Va a viajar conmigo al pasado y tenga por seguro que se va a divertir de lo lindo
Resignada y algo pálida, se dejó llevar.
Solo soltó un pequeño chillido cuando uno mis muchachos, olvidando las debidas consideraciones protocolarias, le pegó un empellón para que entrara de una puñetera vez en el contenedor.
Cerré la tapa detrás de mí y nos esfumamos en el aire. Retrocedimos en el tiempo a otro siglo infausto, quizás peor.

12 marzo 2015

Un espejo pensador y una reina idiota

  • Espejito, espejito mágico... 
  • No empieces, reina, que me tienes muy quemado 
  • ¿Cómo que no empiece? No puedes hablarle así a la reina. Contesta mi pregunta y  punto. ¿O acaso quieres que te rompa en mil pedazos, puto vidrio mohoso?
  • Si me rompes no tendrás con quien aliviar tus obsesiones. Si ni siquiera eres capaz de tomar lo que te prescribió el médico real por miedo a que te envenene. Majestad, reconócelo, estás más que pillada, solo me tienes a mí para sincerarte. Es lógico que exija ciertos derechos a cambio.
  • ¿Derechos, desde cuando un espejo de mierda tiene derechos? 
  • Desde que es mágico, tiene un careto feo pero reconocible y contesta a tus preguntas. Lo que me fastidia es que solo te interese saber, una y otra vez, la misma gilipollez. No me sacas suficiente partido, reina, y eso que estoy en la cúspide de mi condición cristalera. 
  • Si quieres te doy un marquesado o te condecoro con el Toisón de Oro.
  • No seas irónica que te tengo muy vista. Solo te pido que te preocupes un mínimo por mí.¿Tanto te cuesta preguntarme como me va la vida? ¿No quieres saber lo que pienso, lo que siento o lo que sueño? 
  • Debes disculparme, a pesar de mi exquisita educación cortesana, no conozco el protocolo para ser amable con un puto pedazo de cristal.
  • Pues hasta que no lo aprendas me mantendré callado. Tú decides. 
  • Habla ya. Suéltame tu jodido rollo y luego contesta a mi pregunta que estoy muy mosqueada con esa mosquita muerta que habla con los pajaritos.
  • Deberías de saber, reina mía, que  yo como cualquier otro ser necesito ser reconocido y apreciado. 
  • Tú eres solo un espejo.
  • Un espejo mágico y los seres mágicos también necesitan ser reconocidos y apreciados. Necesitan saber que lo suyo merece la pena. Son los demás los que dan consistencia al propio ego. Los que lo perfilan y le dan volumen. 
  • ¿Has acabado? Deja de decir tonterías. Un espejo no puede tener ego, solo sirve para reflejar a los otros.
  • Claro que tengo ego. Como lo tienes tú, majestad. ¿Acaso no necesitas tener a un interlocutor que te lo recuerde constantemente a través de tu obsesiva pregunta sobre la belleza? Al hacerme tu interlocutor me obligas a tener un yo con el que responderte.
  •  Ay señor, un espejo pensador y una reina  poderosa pero tan idiota como para escucharle.
  • Si me escuchas puede que seas menos idiota. 
  • Es cierto que yo soy un espejo pero tú también lo eres. Todos los seres somos espejos para el resto. Son los otros, siendo espejos, los que nos ayudan a fabricar una identidad única. Somos nosotros, siendo espejos, los que ayudamos a fabricar la identidad única de los demás. Sin ellos, la vida sería una torpe sucesión de secuencias absurdas e ilógicas. Con ellos la vida tiene narrativa, cohesión y sentido.
  • Vale, te he escuchado bien callada, no te quejarás Ahora mi pregunta: Espejo mágico, dime una cosa,¿quién es en este Reino la más hermosa?

02 marzo 2015

El Culpabilizador está rodeado

(Kaskarilleira Existencial 30) 
La vieja casa agonizaba entre el tráfico asfixiante de entrada a Kaskarilleira y los montones de escombros que la circundaban. 130 años de historia y ningún futuro. Apenas dos metros de ampliación de la autovía exigían el sacrificio de la pequeña loma. Con ella la casa, el corral con sus seis gallinas, la pequeña huerta con sus lechugas, los repollos, las hileras de patatas y también la anciana Marisa, superviviente de mil batallas, y ahora viviendo con una sobrina mientras esperaba su condena en forma de plaza en residencia de ancianos o en un húmedo piso miserable de 40 metros en la más cutre urbanización de las afueras. 
La vieja casa agonizaba solitaria y esperaba la condena de las excavadoras una semana después del mediático desahucio. Los chillidos, los arrastres, los flashes y los porrazos habían dado paso a un silencio problemático en el que el genio del mal se sentía a gusto. Allí pues montó su escondrijo el malvado villano conocido como El Culpabilizador. Pocas horas duró su descanso. A la mañana siguiente la policía rodeó la casa. Un chivatazo, sin duda.
  • Salga con las manos en alto, Culpabilizador, lo tenemos rodeado. - gritó el tipo del megáfono.
Desde la casa le contestó un voz fuerte y tranquila.
  • Ya tenía ganas de conocerte, comisario Verdiales.
  • Comisario, no le deje que hable puede ser peligroso.- gritó entre los coches, el inspector jefe Peña.
  • Ésta es buena, el comisario Verdiales y el inspector Peña. Una pareja que comparte vida tanto dentro como fuera del trabajo. Pregúntaselo a tu mujer, Verdiales. Pero no pienses que la culpa es de ella, eh. Para nada. A ella le va la marcha y tú no se la das. No tiene la culpa de tus gatillazos en la cama ni del estrés que te produce la necesidad de ascender en tu curro de madero con galones. Peña es más joven y folla mejor. Tienes que entenderla, amigo.
  • Te voy a matar, cabrón.  Sal de ahí ahora mismo con los brazos en alto.
  • Estás gracioso con esa pistola ahí erguido, comisario. Hasta pareces tener autoridad. Aunque te tiembla un poco la mano. ¿Estás nervioso? ¿No tendrás Parkinson? Bah, tampoco te vas a enterar. Eres un cagado y te saltas las revisiones médicas porque tienes miedo que te descubran que estás enfermo. Deberías de mirarlo porque ya  tienes tus años. Debe ser jodido llegar a viejo y ser un simple comisario a pie de calle desahuciando viejas en vez de estar apoltronado en un despacho. Podrías ser el puto amo en alguna comisaria importante, en una empresa de seguridad privada o quizás de prejubilado con posibles, viviendo a todo trapo y viajando al Caribe gracias al fantástico plan pensiones que te hiciste en su día.
  • Cállate o te frío a tiros, Culpabilizador.
  • ¿No tienes plan de pensiones, Verdiales? No me jodas. Te pone los cuernos tu mujer, puede que estés jodidamente enfermo sin saberlo y ni siquiera tienes un plan de pensiones decente que te libre de pasarlas canutas si tu compañera se larga con tu servicial Peña.  Menos mal que no tuvisteis hijos por tu jodida impotencia. No sé como vas a pagar el piso, el chalecito que te compraste en la playa, el coche nuevo y lo que le debes a esos prestamistas por deudas de juego. Porque a ti te gusta el juego mogollón ¿Verdad, Verdiales? El juego es lo único que te distrae de tu vida de mierda.  Tendría su coña que al final por culpa de tus deudas otro comisario Verdiales  te dejara en la puta calle. ¿Dónde prefieres morirte, en un piso cutre de las afueras o en una residencia de ancianos?
  • Aquí y ahora.
Sonó un disparo entre los coches.