24 marzo 2015

Un escarmiento para la arpía (1 de 2)

(Kaskarilleira Existencial 31) 
  • Odio a esa tía -grité crispado mirando su gastado careto en la pantalla.
  • Tedetesto -proseguí melancólico, recordando el título del blog de Moncho Alpuente en el diario Público.
  • Merece un escarmiento -continué contundente al descubrir mi deseo.
  • Esa arpía tendrá un escarmiento -sentencié feliz, mientras la mirada se me iluminaba ante la insólita idea.
Para llevar a cabo mi maquiavélico plan necesitaba una logística, un grupo de colaboradores eficientes y el uso de un artilugio de alta tecnología escondido bajo una apariencia soez. Es decir: necesitaba hacer uso de mi privilegiado cerebro de detective asqueado, de mis amigos enanos y de ese contenedor de basura con capacidades transtemporales que me había encontrado varias entradas atrás. 
(Se ruega a olvidadizos y recien llegados que vean este enlace. No les pesará).
Tras someros preparativos nos dispusimos a viajar a la gran capital en nuestro cutre armatoste, no por desconfianza a las excelsas bondades del tren de Alta Velocidad (AVE) o de los vuelos de bajo coste, sino por el prurito de poder movernos a gran distancia sin gastar un puto céntimo. ¡Qué se jodan! Ventajas de disponer de un contenedor de basura con capacidad de atravesar el espacio/tiempo.
Llegamos al aparcamiento privado a la hora de la cena y nos decidimos a esperar a tan atareada señora cantando alegres canciones en la tenue oscuridad de la vieja mansión madrileña. Eran más de las 12 cuando se abrió la puerta del garaje y apareció en el exterior un Toyota Verso blanco. Sabíamos el peligro de aquella mujer al volante, por eso decidimos no hacer nada hasta que el vehículo quedó completamente aparcado. Abrió la puerta para salir y soltó un chillido poco distinguido al verse rodeada por mis voluntariosos enanos.
  • Joder ¿qué es ésto?
  • Tranquila - le respondí desde las sombras del contenedor - Está en buenas manos.
  • ¿En buenas manos? Dígales a estos tipos, sea usted quien sea, que no me voy a dejar sobar por una pandilla de canijos chepudos. No soy Blancanieves.
  • Sea buena por una vez en su vida y calle un rato. Déjese maniatar y no habrá problemas. No queremos hacerle daño, solo que viva una experiencia enriquecedora.
  • Yo ya soy rica no necesito enriquecerme más. ¿Son comunistas, verdad? Una manada de comunistas minúsculos que quieren someter a una adalid de la libertad.
  • No se ponga heroica, siga adelante y déjese guiar por los enanos. 
  • Eh un momento ¿no querrá que suba a ese cochambroso contenedor?
  • No se fíe de las apariencias, por dentro es tan confortable como una suite del Palace. Ahí es donde estoy esperándole. Va a viajar conmigo al pasado y tenga por seguro que se va a divertir de lo lindo
Resignada y algo pálida, se dejó llevar.
Solo soltó un pequeño chillido cuando uno mis muchachos, olvidando las debidas consideraciones protocolarias, le pegó un empellón para que entrara de una puñetera vez en el contenedor.
Cerré la tapa detrás de mí y nos esfumamos en el aire. Retrocedimos en el tiempo a otro siglo infausto, quizás peor.

12 marzo 2015

Un espejo pensador y una reina idiota

  • Espejito, espejito mágico... 
  • No empieces, reina, que me tienes muy quemado 
  • ¿Cómo que no empiece? No puedes hablarle así a la reina. Contesta mi pregunta y  punto. ¿O acaso quieres que te rompa en mil pedazos, puto vidrio mohoso?
  • Si me rompes no tendrás con quien aliviar tus obsesiones. Si ni siquiera eres capaz de tomar lo que te prescribió el médico real por miedo a que te envenene. Majestad, reconócelo, estás más que pillada, solo me tienes a mí para sincerarte. Es lógico que exija ciertos derechos a cambio.
  • ¿Derechos, desde cuando un espejo de mierda tiene derechos? 
  • Desde que es mágico, tiene un careto feo pero reconocible y contesta a tus preguntas. Lo que me fastidia es que solo te interese saber, una y otra vez, la misma gilipollez. No me sacas suficiente partido, reina, y eso que estoy en la cúspide de mi condición cristalera. 
  • Si quieres te doy un marquesado o te condecoro con el Toisón de Oro.
  • No seas irónica que te tengo muy vista. Solo te pido que te preocupes un mínimo por mí.¿Tanto te cuesta preguntarme como me va la vida? ¿No quieres saber lo que pienso, lo que siento o lo que sueño? 
  • Debes disculparme, a pesar de mi exquisita educación cortesana, no conozco el protocolo para ser amable con un puto pedazo de cristal.
  • Pues hasta que no lo aprendas me mantendré callado. Tú decides. 
  • Habla ya. Suéltame tu jodido rollo y luego contesta a mi pregunta que estoy muy mosqueada con esa mosquita muerta que habla con los pajaritos.
  • Deberías de saber, reina mía, que  yo como cualquier otro ser necesito ser reconocido y apreciado. 
  • Tú eres solo un espejo.
  • Un espejo mágico y los seres mágicos también necesitan ser reconocidos y apreciados. Necesitan saber que lo suyo merece la pena. Son los demás los que dan consistencia al propio ego. Los que lo perfilan y le dan volumen. 
  • ¿Has acabado? Deja de decir tonterías. Un espejo no puede tener ego, solo sirve para reflejar a los otros.
  • Claro que tengo ego. Como lo tienes tú, majestad. ¿Acaso no necesitas tener a un interlocutor que te lo recuerde constantemente a través de tu obsesiva pregunta sobre la belleza? Al hacerme tu interlocutor me obligas a tener un yo con el que responderte.
  •  Ay señor, un espejo pensador y una reina  poderosa pero tan idiota como para escucharle.
  • Si me escuchas puede que seas menos idiota. 
  • Es cierto que yo soy un espejo pero tú también lo eres. Todos los seres somos espejos para el resto. Son los otros, siendo espejos, los que nos ayudan a fabricar una identidad única. Somos nosotros, siendo espejos, los que ayudamos a fabricar la identidad única de los demás. Sin ellos, la vida sería una torpe sucesión de secuencias absurdas e ilógicas. Con ellos la vida tiene narrativa, cohesión y sentido.
  • Vale, te he escuchado bien callada, no te quejarás Ahora mi pregunta: Espejo mágico, dime una cosa,¿quién es en este Reino la más hermosa?

02 marzo 2015

El Culpabilizador está rodeado

(Kaskarilleira Existencial 30) 
La vieja casa agonizaba entre el tráfico asfixiante de entrada a Kaskarilleira y los montones de escombros que la circundaban. 130 años de historia y ningún futuro. Apenas dos metros de ampliación de la autovía exigían el sacrificio de la pequeña loma. Con ella la casa, el corral con sus seis gallinas, la pequeña huerta con sus lechugas, los repollos, las hileras de patatas y también la anciana Marisa, superviviente de mil batallas, y ahora viviendo con una sobrina mientras esperaba su condena en forma de plaza en residencia de ancianos o en un húmedo piso miserable de 40 metros en la más cutre urbanización de las afueras. 
La vieja casa agonizaba solitaria y esperaba la condena de las excavadoras una semana después del mediático desahucio. Los chillidos, los arrastres, los flashes y los porrazos habían dado paso a un silencio problemático en el que el genio del mal se sentía a gusto. Allí pues montó su escondrijo el malvado villano conocido como El Culpabilizador. Pocas horas duró su descanso. A la mañana siguiente la policía rodeó la casa. Un chivatazo, sin duda.
  • Salga con las manos en alto, Culpabilizador, lo tenemos rodeado. - gritó el tipo del megáfono.
Desde la casa le contestó un voz fuerte y tranquila.
  • Ya tenía ganas de conocerte, comisario Verdiales.
  • Comisario, no le deje que hable puede ser peligroso.- gritó entre los coches, el inspector jefe Peña.
  • Ésta es buena, el comisario Verdiales y el inspector Peña. Una pareja que comparte vida tanto dentro como fuera del trabajo. Pregúntaselo a tu mujer, Verdiales. Pero no pienses que la culpa es de ella, eh. Para nada. A ella le va la marcha y tú no se la das. No tiene la culpa de tus gatillazos en la cama ni del estrés que te produce la necesidad de ascender en tu curro de madero con galones. Peña es más joven y folla mejor. Tienes que entenderla, amigo.
  • Te voy a matar, cabrón.  Sal de ahí ahora mismo con los brazos en alto.
  • Estás gracioso con esa pistola ahí erguido, comisario. Hasta pareces tener autoridad. Aunque te tiembla un poco la mano. ¿Estás nervioso? ¿No tendrás Parkinson? Bah, tampoco te vas a enterar. Eres un cagado y te saltas las revisiones médicas porque tienes miedo que te descubran que estás enfermo. Deberías de mirarlo porque ya  tienes tus años. Debe ser jodido llegar a viejo y ser un simple comisario a pie de calle desahuciando viejas en vez de estar apoltronado en un despacho. Podrías ser el puto amo en alguna comisaria importante, en una empresa de seguridad privada o quizás de prejubilado con posibles, viviendo a todo trapo y viajando al Caribe gracias al fantástico plan pensiones que te hiciste en su día.
  • Cállate o te frío a tiros, Culpabilizador.
  • ¿No tienes plan de pensiones, Verdiales? No me jodas. Te pone los cuernos tu mujer, puede que estés jodidamente enfermo sin saberlo y ni siquiera tienes un plan de pensiones decente que te libre de pasarlas canutas si tu compañera se larga con tu servicial Peña.  Menos mal que no tuvisteis hijos por tu jodida impotencia. No sé como vas a pagar el piso, el chalecito que te compraste en la playa, el coche nuevo y lo que le debes a esos prestamistas por deudas de juego. Porque a ti te gusta el juego mogollón ¿Verdad, Verdiales? El juego es lo único que te distrae de tu vida de mierda.  Tendría su coña que al final por culpa de tus deudas otro comisario Verdiales  te dejara en la puta calle. ¿Dónde prefieres morirte, en un piso cutre de las afueras o en una residencia de ancianos?
  • Aquí y ahora.
Sonó un disparo entre los coches.

20 febrero 2015

No dejes que te maten en Televisión

El periodista viperino no tiene una buena noche. Sabía que iba a ser difícil, su presa es de los que llevan colmillos afilados, pero no esperaba que le lanzase bocados directos a la yugular. Un cambio de roles que le aturde y escuece. 
Se pasa un dedo alrededor del cuello de la camisa sudada y siente que tiene la boca seca. Está nervioso y su mente se ha ido de la tertulia televisiva. El monótono monólogo del representante de la izquierda complaciente no logra interesarle. 
Cambia de postura. Se decide a mirar la tablet con angustia. 
En Twitter se están riendo de sus intervenciones. Los memes son hirientes y dolorosos. 
Se agita. 
Vuelve a cambiar de postura. 
Cuando llegue el intermedio se tomará un Lexatin con agua. Quizás dos.
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La diva del pueblo no tiene una buena noche. Ha perdido su antiguo empaque y no se siente segura. 
Su popularidad se ha venido abajo por culpa del puto reality show. 
Maldita la hora en que entró allí dentro. No, no es cierto que la pasta lo justifique todo. 
Ha quedado como una mujer ordinaria, chillona y cruel. Ella es la misma de siempre y no entiende porque han cambiado los demás. 
Los colaboradores del programa se están cebando. Los mismos hijos de puta que hace dos meses le lamían el culo. Le falta aire y quiere salir.
Lleva una papelina en el bolso. Le vendría bien una rayita de coca. Sí, una rayita de coca le pondría a tono. Cuando llegue el intermedio interminable. 15 minutos de publicidad.
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El periodista viperino y la diva del pueblo salen corriendo de sus respectivos platós cuando llega la pausa publicitaria a los dos canales de Telerroña.
El servicio para hombres está cerrado. Un
mediático humillado  ha reventado el lavabo a patadas y cabezazos.
El periodista viperino y la diva del pueblo ni se miran cuando chocan por intentar entrar primero en el baño de mujeres.
  • Déjame entrar que tengo prisa.
  • Cuidadito y sin apurar que es el water de señoras y tengo preferencia ¿vale?
  • Vaya, aquí está la diva del pueblo en persona ¿o habrá que llamarte ahora la bruja cateta del pueblo?
  • Te conozco bien, bicho malo. Tú eres uno de esos metemierdas que ya sobran en España.
  • Si me conoces sabrás que estamos en distintas ligas. Yo estoy arriba y tú en el cubo de la basura. Nadie te quiere ya, diva.
  • ¿Y se atreve a decírmelo un monigote al que chotean en Internet un día sí y otro también?
  • No digas nada, si se te va a caer la cara de tanta operación estética, fea.
  • Eres un gusano, un mal nacido, un...
Y la diva del pueblo zapato en mano le fue pa' encima, 
su  mala leche alumbraba todo el plató, 
mientras gritaba el tacón le hundía sin compasión 
cuando de pronto sintió el mordisco de aquel cabrón 
Ñaaaaaaaaaacccccccccc
Y la diva del pueblo cayó en el water mientras veía,
que aquel bicho moribundo aún le decía: 

  • Yo que pensaba hoy no es mi noche, estoy fatal,
    pero diva del pueblo, tú estás peor, es tu final. 
Y créanme gente que aunque hubo ruido nadie salió.  
No hubo curiosos, no hubo preguntas, nadie twitteó. 
Sólo un pringao con los dos cuerpos se tropezó. 
Cogió la papelina, se hizo un selfie y se marchó.

13 febrero 2015

Si cambiáis, nos largamos

Comunicado del Equipo de Diseño de Especies Naturales (E.D.E.N.) para eliminar equívocos existentes entre los humanos

1) La historia del patito feo convertido en cisne es un cuento pergeñado por el escritor danés Hans Christian Andersen con la loable intención de dar esperanzas de redención a los especímenes más apaleados de la raza humana. Además el texto, aunque muy bello, se impregna de cursilería cuando escribe aquello de:
Rizó entonces sus alas, alzó el esbelto cuello y se alegró desde lo hondo de su corazón. 

  • Jamás soñé que podría haber tanta felicidad, allá en los tiempos en que era sólo un patito feo

2) Sí, sí, también son un puro embuste las variadas "aversiones" de la historia de la rana, que metafóricamente salió rana, al abandonar su condición y rebajarse a ser príncipe tras el consabido ósculo de la doncella heredera. 

3) Taimadas leyendas ancestrales nos hablan de hombres convertidos en lobos, de hombres murciélagos, de hombres osos, etc.... En realidad, solo son cuentos para adoctrinar a cachorros inocentes y encender a viejos apagados cuando se reunían todos alrededor del calor de la lumbre en las frías noches de invierno sin electricidad.

4) Cada una de esas historias de transformismo son falsas y de ello se desprende una única verdad verdadera para todas las especies: 

Ustedes, que nacieron lilas, morirán lilas. 

Ustedes que nacieron urracas, morirán urracas.

Y sobre todo ustedes, que nacieron patos, morirán patos. 


5) Si a pesar de nuestras advertencias,  siguieran con sus absurdas intenciones de modificar su imagen original con alargamientos de cuellos de pato para parecer cisnes, injertos de espinas en hormigas para parecer abejas, modificación de cuerdas vocales anfibias para complacer princesas y un largo etcétera ...nuestro equipo de diseño EDEN rehusa y rehusará por siempre desde este punto y hora, cualquier responsabilidad en tan fenomenal desaguisado.  Allá penitas. Recuerden la desaparición de los dinosaurios y lo que dijo el señor Darwin al respecto de la evolución de las especies, proceso que debe ser natural, armonioso y nada atolondrado.

6) Algunos de ustedes nos hablan de los progresos de la cirugía humana. Bah, pura banalidad. Unos pechos más grandes o pequeños, unas nalgas que se reducen, una nariz que se acorta, un sexo que aparece o desaparece como conejo en sombrero de mago. Vulgares juegos malabares de torpes aprendices de demiurgo. Nosotros, profesionales del diseño natural, desdeñamos esta forma indigna y no reglada de intrusismo profesional. 

Por todo lo dicho, exigimos de todos los seres vivos, el inmediato cese de toda aspiración de cambio físico no justificado por fuerza mayor. Si así no se hiciese, nuestro Equipo de Diseño de Especies Animales - EDEN - abandonará este mundo mutante y se irá allá donde nuestra actividad sea debidamente reconocida. ¿No han oído hablar de la deslocalización industrial?
Pues ya saben...¡¡¡a ponerse las pilas!!

29 enero 2015

La Condesa de Chocolate y la Dama de Caramelo

  • Querida, Maggie, ¿puedo llamarte Maggie?, Sientate a mi lado. Muy bien. ¿Quieres un té con pastas o un café con porras que es muy typical madrileño? Estupendo. No te puedes imaginar mi felicidad al ver que has aceptado mi invitación bajando del espejo del boudoir para venir a charlar un ratito conmigo.
  • … 
  • De nada. Estoy sorprendida de lo bien que hablas español. 
  • ...
  • Oh, darling, que gracia. No tenía ni idea de que los fantasmas fuerais políglotas. Yo que quería presumir de mi inglés contigo. Estudié tu idioma desde los 6 años en una escuela británica, no soy como esos zafios iletrados que gobiernan o quieren gobernar en mi país. 
  • ...
  • Sí, como ella. No veas que bochorno pasé cuando dijo aquello del “relaxing cup of café con leche” Una completa inepta, pero ya sabes que su marido todavía tiene mucho peso en el partido. Lo que tenemos que sufrir los liberales de toda la vida compartiendo mesa y mantel con esa tropa.
  • … 
  • Bueno, Maggie, perdona, no quería ofenderte, ya sé que nunca fuiste liberal. En confianza, más bien fuiste una conservadora rabiosa pero ¿cual es la diferencia entre lo que tú defendías y lo que defiendo yo ahora? 
  • ...
  • Hija, vaya carácter tienes. ¿Te ha molestado lo de rabiosa?  ¿Acaso no es cierto que eras tan antiestatalista que cuando fuiste ministra de Educación te llamaban Milk Snatcher, ladrona de leche, porque le quitaste la leche gratuita a los niños de los colegios públicos? Eso es equiparable a lo que yo quería hacer en la sanidad madrileña, no lo niegues.
  • ...
  • No discutamos, eres mi invitada. Caray, chica, yo siempre había pensado que los ectoplasmas no podías tomar nada sólido pero veo que estaba equivocada. Te has zampado las tres porras en un pispás. Debéis pasar mucha hambre en el Más Allá.
  • … 
  • Pero que mala eres, Maggie, te pierde ese afilada perversidad británica. Mira que preguntarme si le robé las porras a algún agente de movilidad. Ellos no llevan porras como los municipales. De buena me libré, porque sé que algunos son miembros de ese grupo populista, comunista y bolivariano. Seguro que les gustaría darme un repaso. Ay si no es por mí no sé lo que le puede pasar a este país.
  • ...
  • ¿Condesa de Chocolate me has llamado? ¿Y encima me dices que me ves incapaz de enfrentarme a esa cuadrilla de profesores universitarios? Qué sepas que soy su principal enemiga y la persona mejor preparada para desvelar sus maquinaciones diabólicas. Los pondré en su sitio, les arrancaré la piel de oveja y descubriré la podredumbre que hay debajo.
  • ...
  • Venga, no me vengas ahora con el cuento de que lo mío es una chorrada comparado con lo que hiciste. No empieces de nuevo con la monserga de como venciste a los argentinos en las Falkland o de como humillaste a  los sindicatos británicos. Todo eso está muy oído y ya es historia. Nadie se acordaría de aquello si no fuera por el óscar a Meryl Streep. Estos son enemigos nuevos con nuevas y sibilinas armas. Tú no sabes nada de las redes sociales. Hasta Internet te pilló gagá y con demencia senil. ¿A quien se le ocurre terminar una triunfante carrera política haciéndose amiga de ese salvaje de Pinochet?
  •  ...
  • ¿Quién te crees que eres para llamarme pija? Por mucho que presumas de ser baronesa solo eres una despiadada tendera de pueblo, engreída y con complejo de clase.  Si no fuera por Reagan y el Papa te hubieran dado una patada en el culo mucho antes, que es lo que mereces.
  •  ...
  • Los ingleses no sabéis insultar, coño. "Bitch, bitch, bitch" ...valiente mierda. ¿No tenéis nada más que ofrecer? A tomar por el culo.
  • Madre mía, madre mía. Que San Milton Friedman me acoja.  Esta vez me he pasado. Una simple patada y se ha empotrado en el espejo. Al menos que deje patalear con los pies para fuera, digo yo. ¿Quién iba a pensar que la vieja Dama de Hierro al llegar a fantasma solo fuese una Dama de Caramelo?

21 enero 2015

Al cuarto bostezo, un conejo

 (Kaskarilleira Existencial 29)
Cuarto bostezo de la madrugada.
El vigilante estira la espalda en el asiento y se levanta pesadamente. ¿Tomar o no tomar café? Decisión inapelable. Da la espalda a los ocho monitores y va hacia la mesa del fondo. Vaso corto mediado de leche y una cucharadita de azúcar. Ahora cinco flexiones en el suelo para no agarrotarse. ¿Ese ruido como si estuvieran escarbando algo? Se levanta y mira fijamente a las pantallas. En la tercera, que cubre el pasillo que separa la quinta fila de la sexta fila de de estanterías, hay como una pequeña nube de polvo. Le da al botón del zoom. Sí, se está removiendo la tierra del suelo. Automáticamente agarra su pistola al cinto, pero le vence la curiosidad. Mejor esperar.

Unas orejas largas. ¿Unas orejas largas?
Esa cara, esos ojos, esos dientes...

No, no puede ser posible. Se frota los ojos y cuando acaba, Bugs Bunny se ha largado.
Se ha escapado el conejo.
Podría llamar a su compañero del exterior, al de la patrulla, ¿pero cómo decirle a ese bestia con esteroides en el coco, que ha visto a un personaje de dibujos animados saliendo de un hoyo?
Se decide, se levanta y va hacia la puerta blindada. La abre empuñando la pistola con la mano derecha. La patada que recibe en la cara le lanza dos metros hacia dentro y le hace caer al suelo seminconsciente. Se revuelve, inicia un gesto de protección con el brazo y comprueba vencido que la pistola ha pasado a manos de su agresor.
  • ¿Que hay de nuevo, viejo?
Es lo último que escucha. Cuando vuelve en si, está amordazado y atado de pies y manos en una silla.  Le duele la cabeza hinchada y entre las brumas observa como Bugs, de espaldas  a él y ahora con cabeza humana, se ha sentado en su silla de vigilante y mira los monitores. Parece dar órdenes a los hombrecitos que pululan arrastrando cajas. Diría que son enanos. ¿Son enanos? De repente el conejo o lo que sea, chilla al Papá Pitufo que dirige la operación.
  • Joder, Xan, dile a ese tipo de la izquierda que tenga cuidado con las cajas. Recuerda que cada frasco de medicamentos vale un pastón. 43.000 del ala. Y tienen que llegar todos enteros a los enfermos que los necesitan urgentemente. Es asunto de vida o muerte.
  • ¿Que pasa Fiz, crees que somos como los buitres de la industria farmacéutica? Cada paciente recibirá el suyo en las mejores condiciones y sin pagar un duro. Es nuestro compromiso. El compromiso de todos los enanos que estamos en esta operación y de mí mismo, Xan das Covas, como líder y alma máter del grupo.
  • Vale, Xan, tampoco es necesario que te pongas tan ceremonioso. Acabo con el vigilante y voy para allá.
El vigilante se pone a temblar como un azogado mientras el que parecía conejo, todavía de espaldas, vuelve a parecer conejo tras encasquetarse la cabeza de conejo. Gira la silla y mira sonriente detrás de sus opresivos dientes.
  • Relájate, esta historia no tiene nada que ver contigo. No te va a pasar nada. Es cierto que estás  lastimado y quizás pasarás una mala noche, pero a cambio de tu dolor, mañana muchos enfermos podrán dormir tranquilos. Por fin tendrán futuro. Es bueno saber que tienes futuro para poder descansar mejor.  
La vida tenía un precio (y, si no puedes pagarlo, estás muerto)