05 agosto 2016

Una teoría para cambiar el mundo

Un día encontró una teoría para cambiar el mundo y hacerlo más bonito.
Henchido de felicidad se lo contó a su amigo el pragmático.
"Tenemos que hacer algo con ella, no puedes guardártela. Sería muy egoísta por tu parte" le dijo su colega.
"Es una teoría para cambiar el mundo no para cambiar a las personas, si la entrego sin más a la gente, a saber lo que harán con ella"
"Entonces necesitaras a alguien que cuide de que sea bien interpretada. Déjame a mí, soy tu amigo, te conozco bien y vigilaré para que nadie la desvíe del camino correcto"
"Sería demasiada responsabilidad para uno solo"
"Podríamos crear un comité  de expertos o un grupo de académicos en los que solo estarían aquellos que demuestren que pueden entenderla mejor"
"Eso es demasiado elitista" dijo el teórico "No quiero una teoría para iniciados, si dejamos que solo los especialistas la usen, cambiarán el mundo pero solo para beneficiarse ellos."
"Montaremos un partido político, encontraremos adeptos a tu teoría en cualquier rincón sin importar clase social, raza, país o credo. Con su ayuda  y esfuerzo podremos aplicarla para cambiar el mundo y hacerlo más bonito"
"Pero la gente tendrá sus propias ideas para cambiar el mundo ¿por qué iba a aceptar las mías y olvidarse de las suyas?"
"¡Que va!, la gente no tiene ideas propias,  está aburrida y le vale cualquier cosa. Está tan cansada con lo que hay que que se agarra a lo que parece nuevo aunque luego sea tan viejo como la injusticia que lo moderno dice combatir. Fíjate lo que han conseguido los de Pokemon solo por salir en la tele todo el rato."
"Mi teoría se estropearía si la paseo por los platós de televisión al alcance de cualquier baboso que quiera destruirla, envenenarla o falsificarla. Además no está vacunada contra el politiqueo barato, ni se presta a concesiones oportunistas para conseguir votos o poder. Es un objeto precioso y delicado. Es una teoría para hacer el mundo más bonito, por lo tanto tiene que seguir siendo bonita. No se puede cambiar el mundo con teorías feas y mezquinas"
"Pues no sé lo que puedes hacer con ella en un mundo tan feo o y mezquino como éste"
"La puedo acariciar, contemplarla cuando esté triste y sin esperanza, incluso puedo pasearla por el parque cuando todos se han ido, se ha hecho de noche y el mundo parece que se esconde. Es solo una teoría, caray, la realidad es otra cosa"

22 julio 2016

Franco se desploma de nuevo

 (Kaskarilleira Existencial 34)
Diez y cuarto de la noche y aún atardece en los alrededores de Kaskarilleira.
El disparatado horario es producto de una concesión del tirano canijo hacia su admirado Reich triunfante. Ochenta años después, el tiempo sigue marcando un marcial paso prusiano desde la atalaya de los relojes.
Diez y cuarto. Noche cerrada en Berlín, atardecer de nieblas en la Kaskarilleira estival. Soy un ser infecto que pretende encontrar una línea de escape frente a los bucólicos engaños campestres que interfieren mi mirada urbanita.
El frenazo ha sido brusco y el viejo pescador ha caído pesadamente en el suelo. Es viejo porque  a pesar de no verle la cara, se ha quejado como un viejo y es pescador porque tiene caña, cesta y unas botas largas que le llegan hasta las rodillas. En cambio no es pesado. Solo veo a un hombre enteco, menguado y quizás confundido.
Salgo del coche:
  • Deje que le ayude.
  • Ni se atreva a tocarme, me levantaré solo, como solo levanté nuestro país.
  • No le entiendo, solo quiero ayudarle.
  • Soy autárquico, caballero, no necesito la ayuda de potencias desconocidas ya que ignoro si son cómplices de los enemigos de la patria.
Aún estaba sentado en el suelo, recolocándose el sombrero pero en la penumbra creciente, pude vislumbrar su mirada aviesa.
  • Está diciendo cosas muy raras, insisto en ayudarle, puede que haya recibido un golpe en la cabeza.
Se irguió a duras penas, antes de encararse, desde su mínima altura, como un flan tembloroso. 
Coño, era el mismo tipo de las monedas y el NO-DO. 
Iba a echarle una mano para que no se desplomase allí mismo, pero lo pensé mejor al verle insistir en la bronca cuartelera.
  • Quite de ahí. ¿Como osa mancillar el nombre de su Generalísimo alegando que está trastornado? ¿No me ve acaso? Soy yo, Franco, y sigo siendo el caudillo de España ¡¡por la gracia de Dios!!
  • Dios no puede hacernos esta faena. Usted está muerto y bajo una losa de 1500 kilos. No hay duda al respecto.
  • ¿Dice que no hay duda, miserable? ¿Que hago entonces volviendo al pazo después de una alegre jornada de pesca? ¿No estamos en verano?
  • ¿No estamos cerca del pazo de Meirás donde veraneo?
  • Donde veraneaba pero sí, tiene razón, apenas a dos kilómetros de distancia.
  • ¿Y sigue veraneando ahí mi familia?
  • Creo que sí, siguen usando la casa como si nada hubiera pasado.
  • Entonces lo lógico es que yo vuelva tranquilamente al pazo después de un día de pesca.
  • Usted está muerto, joder, y además no lleva nada en el morral. Ni una triste miñoca. Además, ¿donde está la escolta? Franco no iba ni a mear sin escolta.
  • ¿Es comunista, verdad? ¿Judeomasón, quizás? Puede que uno de esos seres reblandecidos por el exceso de ocio y la vida fácil. Uno de esos individuos afeminados que son la deshonra de nuestra ultrajada España, cuna del Cid, de Don Pelayo y de Santa Teresa.
No aguanté más, subí al coche y puse la marcha atrás. Oí el impacto contra el cuerpo antes de arrancar de nuevo y meter las marchas hacia adelante. 
La noche de Kaskarilleira me acogió en sus tibios brazos.

09 julio 2016

Mi bicho se va a los Sanfermines


 (Kaskarilleira Existencial 33)

Al levantarme en aquella mañana soleada de julio, con lo que yo odio las mañanas soleadas de julio, encontré una nota escueta en la mesa de la cocina que decía:

Me voy a los Sanfermines. Ahí te quedas, prenda 
Firmado: el bicho que llevabas dentro.

Era la segunda vez que el bicho me dejaba el ego huérfano y desamparado. Cuando ocurrió la primera vez, en el año 2008, lo capturó el gran detective Fiz Arou, que con su maña portentosa, encontró a mi bicho desnudo y tomándose un chocolate con churros en la terraza del celebérrimo local Gotilla a la Vista, en el corazón de la Kaskarilleira hostelera, céntrica y ruidosa. Podéis ver aquí los detalles.

Ocho años después, yo estaba más viejo y mi bicho se había largado más lejos. Tampoco podía contar con Fiz Arou, dedicado por entonces a pilotar un contenedor de basura a través del tiempo infinito. Pero lo que más me molestaba, lo que más me jodía, era tener que coger ese maldito Alvia hacia Pamplona/Iruña en una soleada mañana de julio, con lo que yo odio las mañanas soleadas de julio.

Llegué allí sobre las 6 de la tarde y enseguida comprendí la dificultad de mi misión.

A pesar de la hora vespertina y del calor opresivo, las calles estaban infectadas de bichos sueltos armando barullo. Otros seres (entre nosotros: los llamo seres porque no era cuestión de despertarlos y que me arreasen una hostia por preguntarles si eran bichos o humanos razonables) dormían la siesta en los lugares más peregrinos: bancos de parque, encima de las marquesinas de las paradas de autobús, en las copas de los árboles de los bulevares y hasta había un  acróbata que se balanceaba durmiendo la borrachera sobre una señal de "Ceda el Paso".
Me extrañó como iban vestidos. Estaban todos uniformados, pero la ropa blanca contrastaba con esas manchas rojas de vino que lucían como si fueran condecoraciones otorgadas tras el triunfo en alguna portentosa bacanal guerrera. 
Y sí, aquello se convirtió en una guerra de desenfreno y furor etílico a medida que pasaban las horas. Llegó la noche con su manto pudoroso tapavergüenzas y los humanos razonables se fueron marchando, dejando el campo de batalla a tanto bicho suelto y sin collar haciendo mil diabluras al amparo del alcohol y de cuatro argumentos estúpidos. Esos que dicen que hay que dar vía libre a los instintos, a la fiesta, al desfase y al rollo dionisíaco y liberador.  ¿Qué harían estos sucios macarras borrachos con el mostachón de Nietzsche si se atreviera a venir por aquí a darles un discurso sobre la llegada del superhombre sensual y festivo?
Fue una noche eterna y sin victorias. Mi bicho era una aguja en un océano de agujas con la punta hacia arriba y yo no quería desangrarme.
Marché en dirección a la estación a coger el tren mañanero y antes de entrar miré furtivamente al último borracho tirado en el aséptico portico de entrada. Coño, era él.
  • ¿Pero qué fas aí chantado?
  • Non sei. Xa sabes, a festa te leva de alí para acolá é cando despertas apareces tendido no chan preto dun charco de vómito.
  • Imos pois.
  • ¿A onde?
  • Para casa, fillo¿ou queres seguir a festa estando feito un pelexo?
  • Pero... ¿tes billete  para min?
  • ¿Qué queres, ir por libre? Métete de novo dentro do meu corpo e voltaremos a ser un. Así é como deben ser as cousas.
  • Sentireime como un polisón despois de tanta troula.
  • Xa te amansarei, neno, ti tranquiliño.
Y así fue, ya estamos de vuelta en la paradisíaca Kaskarilleira y aunque sigo odiando las mañanas soleadas de julio, ya no me siento tan húerfano y desamparado.

27 junio 2016

La oveja distinguida no quiere ser rebaño

  • Ovejas, se acabó la fiesta, es hora de volver al redil. Y eso también va para usted, Lucera, no se haga la despistada.
  • Pastor, yo no soy como las otras. Cuando se habló de salirnos del aprisco, yo nunca apoyé la rebelión y me mantuve al margen. Como seguro sabrá, consideré que las ovejas rebeldes no eran mejores que los perros pastores. Dije que todos eran iguales, que todos eran lo mismo, que siempre habrá alguien que quiera manejar al rebaño. Creo que al menos me merezco cierta consideración por su parte. Con mi indiferencia he contribuido a que usted recuperara el control del ganado.
  • Y se lo agradezco, Lucera, por eso he venido personalmente  a avisarle sin tener  que echarle los perros y hostigarla para devolverla al corral.
  • No es justo. ¿Cómo podría mantener mi status en un lugar tan espantoso como el que me ofrece de residencia? Estoy acostumbrada a comer en buenos pastos, tengo una educación exquisita, un gusto refinado y abomino de lo que le gusta al rebaño.
  • Soy el pastor y manejo los perros, si le preocupa su seguridad y quiere mantenerse a salvo no tiene otra opción que  venirse al establo. 
  • No me convence su propuesta, no me gustan las cárceles sin celdas individuales.
  • ¿Quiere quedarse aquí a merced del lobo y de otros depredadores?
  • No, pero siendo mejor y única en mi especie, mi individualidad se vería comprometida si comparto mi vida junto al resto de ovejas en ese lugar malsano.
  • Pues quédese aquí a la intemperie, a ver como se las arregla cuando lleguen los peligros.
  • Me lo pone muy dificil.
  • Entérese bien, ovejita distinguida, sólo tiene dos opciones. Puede hacerle frente a los depredadores y a las mil amenazas posibles que puede sufrir un bovino tan frágil cuando está solo o venirse con nosotros y garantizarse la  comida, la tranquilidad y un lugar para dormir. 
  • Es cierto que sería muy ventajoso no  tener que ir por el mundo con miedo pero por otro lado mi libertad no es una broma.
  •  ¿Y su bienestar? Convénzase, su felicidad sólo la puede encontrar dentro
    del redil y con una buena manada de perros guardianes que le proteja. ¿Qué pierde a  cambio? Un poco de leche, la lana que le molesta esquilada una vez al año y sus tiernos corderitos que puede seguir pariendo de nuevo a su antojo cuando desee. Creame, solo la seguridad y el confort nos hace vivir mejor.
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Ahora, la versión del pastor:

    14 junio 2016

    El héroe sufrido

    • Usted se da mucha maña para estas cosas, Dr. Krapp  y yo sigo empeñado en ser el superhéroe de la nueva política aunque les pese a los populistas.
    • ¿Ha pensado en algo en particular?
    • Mis asesores piensan que soy  un tipo demasiado frío e incluso algo robótico. Me vendría bien ser un héroe sufrido para humanizarme.
    • ¿Sufrido?
    • Sí, sufrido. Con un toque victimista que sea lo suficientemente atrayente para los votantes. Que se vea bien claro que soy un luchador contra regímenes despóticos.
    • ¿Por cual de ellos se decanta?
    • No tengo preferencias, me da igual uno que otro, pero ya que está de moda ¿qué le parece por el chavismo?
    • Lo siento, pero hemos agotado nuestras existencias de chavismo opresor. La gente de derechas se pirra por él y no nos queda disponible nada hasta que de maduro acabe por pudrirse. 
    • Lástima, me vendría bien. Es una dictadura fotogénica con sus uniformes y banderitas. Además sus opositores son muy apuestos. Son muy occidentales, incluso rubios y hablan español.
    • Puede optar por Honduras está asolado por las bandas juveniles y el crimen. Acaban de matar a Berta Cáceres, una luchadora infatigable por los pueblos indígenas, la ecología y los derechos humanos.
    • Caballero, Honduras es un país insignificante y esa señora era indígena. No es que tenga nada contra los indígenas pero ya me entiende. No responden al perfil medio de los que votan a mi  partido. Ellos quieren sentirse muy europeos y toda aquello lo ven muy tercermundista y tribal.
    • Mexico es un país importante y hablan español. Allí hay corrupción, narcotráfico y tráfico de personas, sicarismo, despotismo gubernamental, pobreza. Lo tiene todo.
    • Nada que no haya aquí en algún grado. Es demasiado parecido para que llame la atención. Sonaría ridículo decir que eres una víctima del régimen mexicano, no queremos parecernos a Donald Trump. ¿No tiene nada un poco más exótico?
    • ¿Una dictadura del Golfo Pérsico quizás?
    • No es conveniente enemistarse con esa gente, en caso de necesidad pueden ser una buena fuente de financiación. Tienen mucho dinero, están comprando la mayoría de los equipos de fútbol europeos y podríamos perder apoyo entre los forofos.
    • ¿Irán?
    • Irán estaría bien y siempre se podría sacar partido del hecho de que los populistas tienen un programa en su televisión, pero ahora se llevan bien con los americanos. A lo mejor a éstos les parece mal que me meta en medio en momentos de reconciliación.
    • ¿Usted cree que a los americanos se fijarán en usted?
    • Es cierto, todavía no me conocen, pero me conocerán, seguro que me conocerán.
    • ¿El ISIS como enemigo?
    • No, el ISIS da miedo, están muy enloquecidos.
    • Sólo nos queda Rusia.
    • Me atrae la idea de Rusia como potencia despótica, pero queremos ser la nueva política y atacar a Rusia suena como muy trasnochado, muy antiguo, hasta huele a rancio. No quiero ser un nuevo James Bond o un George Smiley, mi ideal es Peter Parker saltando por las fachadas de Nueva York.
    • Entonces damos por zanjado el asunto. Le hacemos un traje a lo Spiderman para que pueda luchar con soltura y desparpajo contra los supervillanos de la Marvel y nos olvidamos del resto.
    • Pero no me lo haga en rojo o en azul, que la gente es muy mal pensada y no quiero confusiones.

    30 mayo 2016

    Su alma en buenas manos

    • ¿Y bien? 
    • Pues mire, hemos estudiado detenidamente su curriculum y lamentamos decirle que no estamos especialmente interesados. Sin rodeos: es usted muy poquita cosa. No escribe, no pinta, no canta, no sabe escribir lindos discursos,  no realiza obras sociales ni sabe nada sobre ingeniería financiera, no sabe actuar, no cocina, no domina tan siquiera el noble arte de la danza. ¿Qué sabe usted hacer bien? 
    • Sólo estudiar. No he hecho otra cosa desde que se me cayeron los dientes de leche. Primero  la EGB, luego el Bachillerato, el COU, la carrera y desde hace 15 años las oposiciones. Bueno, también he tenido cuatro contratos como interino pero incluso entonces no dejaba de estudiar para conseguir un plaza fija y arreglar mi futuro.
    • Arreglar su futuro, arreglar su futuro. Su futuro es la muerte y su presente es esta corta vida humana que se le escapa de entre los dedos por preparar el futuro. Por cierto, estará conmigo que su vida amorosa es una auténtica birria, tampoco en ese terreno tiene nada que ofrecernos. Hacía tiempo que en este negociado no nos encontrábamos con algo tan soso y vulgar. 
    • Claro, ¿de que se extraña? He antepuerto mi vida profesional, mejor dicho mi futura vida profesional, a mi vida sentimental. 
    • Y aún así todavía no ha conseguido el reconocimiento, no ha aprobado esas oposiciones sobre las que pivota su vida.
    • Es cierto. A pesar de todo el tiempo que he dedicado a empollar con ahínco no me he comido un rosco. Cuando estoy en un examen y contemplo a la interminable tropa de mis competidores, me entra vértigo, se me va el alma a los pies, me da un nosequé y abandono. 
    • Por eso ha acudido a nosotros. Para dejar su alma en buenas manos y no olvidarla en cualquier parte. 
    • Sí, por eso mismo. Sólo ustedes pueden remediar mi angustia y zozobra. 
    • ¿Y esta seguro de lo que quiere? ¿Seguro que quiere vender su alma a cambio de ser empleado público con plaza fija?
    • Ese es mi objetivo y si no puedo venderla, por lo menos arrendarla. No conozco a ningún funcionario del que pueda garantizar al cien por cien que no haya hipotecado su alma para estar donde está.
    •  Me conmueve usted. Quiere vender su alma por una paga de mierda en un trabajo aburrido y sin alicientes. Puteado por los de arriba con los recortes económicos y por el público en general, que los etiqueta de vagos y aprovechados.
    •  Pero es seguro.
    • ¿Seguro? Lo que es seguro es que en las lápidas del cementerio no consta si un tipo ha sido funcionario del grupo A o del grupo Y. A los finados llega un momento en que les deja de interesar si han llegado al nivel 30 o solo se han quedado en el 28.
    • Me importa a mí que estoy vivo.
    • ¡¡Usted es muy poco vivo y  tiene muy poco que ofrecernos. En este Negociado de Transacciones Infernales somos gente seria y su expediente no nos convence.
    • ¡Si no pido nada del otro mundo! Cualquier idiota puede conseguir lo que pretendo. 
    • Menos usted. 
    • No soy exigente, me conformo con cualquier cosa. No me caerían los anillos si tengo que trabajar de subalterno. 
    • Todos ustedes piden lo mismo y a cambio nos ofrecen vidas grises e insustanciales. ¡¡Tenemos cientos y cientos de solicitudes como la suya en nuestros archivos!!
      Por eso nuestro jefe, el Doctor Mefistófeles, ha decidido convocarlos a una prueba selectiva que se realizará, si Satanás quiere, el próximo día 13.
      ¡¡Oiga, oiga!! ¿A donde va? ¡¡No se marche!! Se ha largado.
      Realmente no hay nada como una amenaza diabólica para ahuyentar a almas funcionariales timoratas.
      Uno no puede rebajarse a comerciar con baratijas. Que pase el siguiente, por favor

    16 mayo 2016

    Va a ser que la guerra es buena

     El polvo, tras ser furiosamente arrancado de las zanjas, bailotea la danza de la desolación entre la fecunda cosecha de cadáveres y heridos que ha florecido en el campo de batalla.
    Las dos figuras se van acercando lentamente hacia el personal sanitario que se afana recolectando los frutos de la muerte.
    El sargento X y el cabo Y se miran a los ojos y luego se abrazan en gesto imprevisto.
    • Hemos sobrevivido. 
    • Es cierto, somos afortunados.
    Se apartan para permitir el paso de una camilla. Un hombre agoniza en ella. La herida mortal  no puede disimularse bajo el aparatoso vendaje que cubre su cabeza.
    • Toda una experiencia. 
    • Sí, cada vez estoy más  convencido de que solo aprendemos de verdad cuando tenemos experiencias fuertes y determinantes. 
    • Cierto, cuando la vida es previsible y sin emociones, termina por volvernos cómodos y desganados. 
    • Claro, la guerra tendrá otras cosas pero no es rutinaria. 
    • Por supuesto, al jugarnos el tipo no nos apoltronamos y podemos valorar mejor la camaradería, la lealtad, el trabajo en equipo o la determinación.
    • Y darle menos importancia a nuestras posesiones y egoísmos.
    • Un amigo en la guerra es siempre buena compañía.
    • Además el combate es bueno para el cerebro ya que nos exige vivir en el día a día sin estar pendientes del mañana.
    • Carpe diem, que hermosa frase de no se quien. 
    • Un romano quizás. Esos sí sabían vivir la vida: bacanales, fiestas, circos ...
    • Y bonitas guerras.
    • Muy bonitas, sin duda.
    Ante la escasez de ambulancias, los cadáveres restantes son agrupados por los sanitarios formando enormes montículos. El sargento ofrece al cabo tabaco y éste coge un cigarrillo con fruición. Luego el sargento retoma el diálogo.
    • Va a ser que la guerra es buena. 
    • Por lo menos nos hace mejores y eso es lo que importa ¿no? 
    El ulular de las sirenas interrumpe la conversación. Los dos militares agitan los brazos hacia los vehículos que vienen a recogerlos.