09 febrero 2017

¿Qué se nos ha perdido en los anillos de Saturno?

Señor y señora Trump, son ahora las 9 de la mañana en el 725 de la Quinta Avenida, a la altura de Midtown de Manhattan en la ciudad de Nueva York. Estamos en la nave estelar Trumpetín 739 volando sobre el sexto anillo del planeta Saturno a 5000 km. por segundo, rumbo al International Satellite Donald J, Trump al que llegaremos en cuatro horas. Les rogamos que no se muevan de sus fundas protectoras hasta que termine su proceso de descrionización. Mientras tanto les amenizaremos su descongelación con imágenes y música variada.
Les habló Panchito 304, ordenador central de la nave, asistente personal y cuate del alma.




  • Melania, reacciona, lo has oído igual que como yo. ¡Nuestro ordenador central es un pinche guey mexicano cometacos! 
  • No sé, Donnie, cariño, si tu lo dices. A mí lo que me preocupa es si después de esta experiencia tan desagradable, mantendré la calidad de mi cutis de rosa. Ya sabes que dicen que las cosas congeladas no tienen la misma calidad que las frescas. 
  •  Mel, tú no eres una cosa y además recuerdo haber leído en en el Reader's Digest que nuestros cuerpos no pueden sentir el paso del tiempo si están congelados. Es algo relacionado con la Teoría de la Relatividad de aquel tipo despeinado de melena blanca y con cara de vicioso. ¿Cómo se llamaba? 
  • No recuerdo, Donnie, ya sabes que esas cosas sesudas no se me dan nada bien.

  •  Donnie, ¿sigues ahí, en la funda? 
  • Claro, nena, ¿dónde iba a estar si no? 
  • Ay Donnie, no hablo mexicano pero creo que esté robot se está pitorreando de nosotros con esa música y esos monstruos de película. Deberías hacer algo, tú fuiste presidente y deberían tenerte cierto respeto. 
  • Melania, te recuerdo que esta nave nos las dejo dejó Vlady para escapar de nuestros compatriotas cuando las cosas se pusieron feas y no podemos elegir. Recuerda como nos metió prisa cuando vino a despedirnos a Boikonu. 
  • Es terrible, hemos escapado de la Tierra como escapaban de México esos espaldas mojadas a los que tanto odiabas. ¿Dónde quedo aquel poderoso Donald J. Trump que hacía temblar al mundo entero y que logró seducirme?

  • ¡Fui grande, Mel!! ¡¡Fui el más grande!! Gané unas elecciones teniendo al establishment y todos los medios en contra. Derroté a esa casta pusilánime y fondona llena de frikis de Silicon Valley, maricas de terciopelo, negros proxenetas y pijos de Wall Street. 
  • Y luego lo perdiste todo por querer ser incluso más macho que tu amigo Putin. Al final él nos salvó, si no fuera por ese cara de rata hubiéramos acabado colgados por los pies como aquel calvo italiano facha y su chica. ¡Sí, tuviste que hacerte el macho y la cagaste muchacho! 
  • ¡¡Déjate de sandeces!! 
  • Sí, sandeces. La única sandez es que estamos en un viaje al quinto infierno teniendo que soportar a un ordenador chicano y cabrón que no deja de torturarnos con sus vídeos de mierda. ¡Haz algo, coño!  
  • Pero cariño, vamos a un satélite que lleva mi nombre, ese no es puede ser el quinto infierno. 
  • Un puto planeta perdido y desértico en el último anillo de Saturno, y con la grata compañía de cuarenta robots enloquecidos. ¿Ese es el futuro que me ofreces? ¿Con quién voy a hacer negocios? ¿Con quién voy a tomar el té? ¿Cómo me entero de los últimos cotilleos de Nueva York?¿En que tienda voy a comprarme el último grito en alta costura o el último descapotable de alta gama? No te lo perdonaré nunca, Donnie, no te lo perdonaré jamás.
  • ¿Vas a seguir reprochándome cosas todo lo que resta de viaje, Melania?
  • Sí, esa es mi intención. Me jodiste y ahora te voy a joder yo a ti.
  • Pancho...
  • Panchito 304, señor.
  • Congela de nuevo a mi mujer que es muy bruja.
  • Ni caso, Pancho...
  • Panchito 304, señora.
  • Debes congélarle a él, recuerda las barbaridades que dijo y quiso hacer con los mexicanos.
  • Lo siento, señores, pero debo congelarlos a los dos hasta que lleguemos a destino que se están poniendo muy pesados. No quiero ser arrogante, dada mi condición robótica y cortés, pero sirva este canción de advertencia sobre lo que podría llegar a hacer con ustedes si siguen tan cargantes.

26 enero 2017

Un cuerpo para hoy

El gomoso mayordomo entra en el gabinete con indolente desenvoltura y se dirige al atril que ocupa el centro de la habitación desnuda. En la parte superior, bajo una vitrina de cristal, brilla una lámpara dorada. Extrae un mínimo plumero retráctil de su elegante chaqué y le da tres toques suaves al  luminoso objeto.
Un resplandor, un relámpago de luz, un fulgor inmenso se adueña de la habitación y se corporiza en una figura humana vestida con un viejo camisón a rayas y un gorro de dormir.
  • Señor, es el momento de buscar un cuerpo adecuado para el día de hoy.
  • Aaugggh, Hortensio - se despereza el aparecido- espero que hayas pensado en algo que me alivie del entumecimiento de ahí dentro. No sé que me pasa últimamente, debo haber ganado peso o quizás que me estoy haciendo viejo.
  • Yo creo que el señor debería hacer algo de ejercicio y no comer en exceso cuando se pone el cuerpo de marqués y le invitan a esos banquetes de alto copete. Por eso he pensado en la conveniencia de probar otras posibilidades menos petulantes.
  • ¡Qué miedo! Conociéndote me puedo esperar cualquier cosa loca y extravagante.
  • Señor, nunca haría nada que fuera en menoscabo de su linajuda condición pero creo que le vendría bien probar otros aires quizás más plebeyos pero muy reconstituyentes.
  • Hortensio, te temo.
  • No me tema, señor, le he traído para que lo pruebe un precioso cuerpo de dinámico activista.
  • Por favor, Hortensio,  ¿acaso pretendes que me transforme en un espantoso comunista barbudo, con ushanka en la cabeza, cara demacrada, mirada cejijunta, mal afeitado y con perversas intenciones homicidas?
  • Señor, lamento decirle que está usted un poco desfasado y demasiado influido por las mentiras de la vieja prensa reaccionaria. Si aquello existió alguna vez ya ha desaparecido. Los activistas de hoy en día son de otra manera y están en otras causas.
  • ¿Entonces ya no se predica y promueve la revuelta social contra la explotación de los poderosos?
  • No tanto, ahora lo que importa es la reivindicación de la identidad de cada uno. Tu país, tu género, tu raza, tu sexualidad, tu forma de alimentarte, tu amor a los animales etc...
  • En mi condición actual, tengo muy poca identidad disponible, cualquiera me vale.
  • Tampoco correría peligro, señor. No correría peligro de ser fusilado por mucho que le consideren un escuchimizado oligarca descendiente de un afamado linaje de orondos oligarcas depredadores. Las revoluciones han cambiado mucho y tampoco la clase obrera se siente representada por la burguesía ilustrada que antes le apoyaba. La de ahora esté demasiado ensimismada con sus discursos teóricos, su culturalismo y la pluralidad de sus luchas.
  • ¿Pero quién representa a los de abajo?
  • El populismo fascista pretende llevarlos a su redil. No es que sea una ideología muy racional y humanitaria pero tiene claros sus objetivos: hacer pensar a los penúltimos que los últimos son culpables de todo. Sobre todo si son pobres, extranjeros y de otras religiones y razas.
  • Como en los años 30.
  • Sí, como en los años 30.
  • Me consuela saber que los de mi clase no corremos peligro, se me quita un peso de encima y eso que no tengo peso desde que soy una pura esencia embutida en una lámpara.
  • Al menos algo quedó de usted después de aquel terrible incendio provocado por usted mismo.
  • Aquel seguro de la casa era una oportunidad para resarcirme de mis fracasos. En fin, se me fue la mano  y fracasé de nuevo. Ahora mismo haría de tripas corazón si aún tuviera tripas y corazón.
  • Señor, ahora tendrá mucha actividad en su nuevo cuerpo de activista. Asambleas, manifestaciones, desahucios, sentadas, conferencias, reuniones informativas, tweets y mensajes en facebook, reparto de propaganda... Va a tener que acostumbrarse a un ritmo frenético, Señor Habe Krem.
  • No seas alarmista, Hortensio ¿o acaso crees que no se llevar con estilo el pañuelo palestino?

09 enero 2017

El sapo en la rama (Cuarta historia de Pega y Pica)

Ahí estaba, como un marqués, justo en medio de la rama en que las urracas Pega y Pica contemplaban día a día las contingencias del bosque. Ahí estaba, con su buche bien inflado en pleno atardecer, despreocupado de su suerte en un territorio hostil e inaudito. 
  • Oye, sapo, ¿qué haces en nuestra rama? No es tu sitio. 
  • Ni tu hora. 
El sapo movió sus pupilas hacia sus glándulas parótidas, con la misma delicadeza y lentitud con que el brutal pistolero acaricia su revólver poco antes del anunciado tiroteo. 
  • Soy el rey de la charca, mis aspiraciones allí abajo están colmadas. He venido hasta aquí buscando nuevas perspectivas de futuro. ¿Molesto? 
  • Depende, todavía no lo hemos decidido, ¿verdad, Pica
  • No, todavía no lo hemos decidido, Pega
  • En todo caso no es corriente ver a un sapo subido a un árbol. ¿Cómo has llegado hasta aquí? No tienes alas, no tienes plumas y tu salto es grotesco incluso comparado con el de tus primas, las ranas. 
  • Cierto, pero tengo don de gentes. Mi croar es un canto tan bello, que no solo entusiasma a las hembras de mi especie, que se pelean por complacerme, también encandila a otros animales de buen oído. Todos prefiere verme como aliado antes que como enemigo, dado mi talento natural para la negociación ¿y por qué no decirlo? para la conspiración y la intriga. Soy un intrigante de mucho cuidado, estoy muy bien informado y a todos les conviene estar a bien conmigo. Por lo tanto, tiene cierta lógica que algún pajarillo se haya ofrecido amablemente a ejercer de taxista para subirme a estas alturas. 
  • Pues yo tenía entendido que algunos pajarracos se pirran por tus higadillos. 
  • Una pobre ilusión de la libido. Si intentasen algo, su fracaso estaría asegurado. Soy un sapo indómito, me revuelvo con velocidad fulgurante ante cualquier agresión y mis parótidas son mortíferas. Pobres córvidos, mi veneno es demasiado letal para sus intereses alimenticios. 
El sapo volvió a hinchar su buche con expresión ampulosa. 
  • ¿Cual es tu objetivo ahora que estás en nuestra rama? ¿Pretendes apartarnos de ella? 
  • No, por favor, hay sitio para los tres. Mis informadores me han dicho que aquí tenéis una atalaya magnífica para ver las miserias del mundo y yo creo que puedo ser un buen compañero de análisis e interpretación. No me negareis que no me he ganado a pulso un puesto junto a vosotras, mis queridas urracas. 
  • ¿Habías visto alguien así antes, Pega
  • No, no había visto nada igual, Pica. Debe ser culpa de la insalubridad de las charcas. 
  • Tenemos entonces dos opciones, ¿pata o pico? 
  • Pico es lo mas ajustado dado lo que larga este sapo. 
  • Pues dale con el pico y mándalo de nuevo a su reino húmedo e infecto.
  •  Adiós rey de la charca, peligroso intrigante y gran conspirador.
  •  Adiós indómito sapo, saco de veneno, enemigo letal. 
 (El resto de historias de Pega y Pica en este enlace)

26 diciembre 2016

No te fíes ni de monos ni de alces (Tercera historia de Pega y Pica)


  
  • Me da pena volver a esta historia, Pica. Me siento estafado por lo que pasó luego.
  • Es Navidad y en estas fechas es obligado dejarse arrullar por historias edificantes y positivas.
  • Pero es injusto contar solo la parte que interesa y olvidarse de lo que vino cuando hubo que repartir el poder entre los triunfadores.
  • Para tu consuelo, Pega, piensa que el viejo escarabajo usa esa historia como parábola moral para conseguir que sus discípulos entiendan eso de que "la unión hace la fuerza". Al final los pequeños escarabajos consiguieron la fruta.
  • Pero el viejo se la comió, Pica, no lo olvides. Con los alces ocurrió lo mismo.
  • Sí, Pega, la verdad es que el cuento tiene su toque irónico al final y refleja una realidad que hemos conocido.
  • ¿Por qué confiamos en unos alces jóvenes y descerebrados? Nosotros somos urracas y siendo seres volátiles estamos muy por encima de esos estúpidos comehierbas.
  • Son muy vistosos con su poderoso tamaño, sus hermosas cornamentas y sus arrogantes siluetas paseando por el bosque y éstos dos, aunque revelaban deficiencias, tuvieron la suficiente destreza como para acabar con Relámpago.
  • Acabaron en aquel momento, Pica. Cuando recuperó el poder, se hizo más fuerte.
  • Sí, la verdad es que los jóvenes alces no estuvieron a la altura y consiguieron el retorno triunfal de Relámpago.
  • ¿A la altura? ¿Crees que después de su inesperado triunfo es normal ponerse a discutir si la victoria es producto de las astas de Morris o del poderío corporal de Bálsamo? Urraca, no me jodas.
  • Eran jóvenes y pensaban que el mundo se arreglaba ganando batallas, recuerda como sus partidarios se dividieron en dos bandos enfrentados.
  • Sí, Morristas y Balsamitas se pasaban el día dando el coñazo en cargantes e interminables combates cuerpo solo para enseñarnos el poder de sus astas.
  • Rumiantes al fin y al cabo.
  • También intervinieron monos ¿te acuerdas de aquel que se daba aires pretenciosos de intelectual y decía tener la verdad absoluta porque encontró tiradas bajo un árbol unas gafas redondas?
  • Sí, claro, aquel que contaba que era un profesor reconocidísimo en una reconocidísima universidad de primates.
  • No te fíes de monos.
  • Ni de alces.
  • Menos mal que somos urracas, Pica.
  • Menos mal, Pega.

  • (El resto de historias de Pega y Pica en este enlace)

12 diciembre 2016

Consejos para habitar una vieja mansión

  • Pasen y vean, siendo ésta una vieja mansión solemne y venerable pueden estar seguros que hallarán en ella un rincón confortable para su solaz, reflexión y descanso.
  • No sabe lo que nos emociona estar entre estas históricas paredes, aquí se han vivido episodios que con los años se han convertido en fabulosas leyendas.
  • Cierto, por eso querías avisarles de que fuera del espacio que les hemos reservado en el desván, donde tendrán toda clase de comodidades, eviten mover o manipular los enseres que se encuentran en el resto del palacio. Pueden mirar, pueden incluso tocar los objetos, pero déjenlos tal cual están, nosotros nos encargaremos de su limpieza y cuidado.
  • Pero quizás nosotros podamos aportar otro punto de vista, somos gente cultivada, estamos al tanto de las nuevas ideas en interiorismo y diseño.
  • Lo siento, es una condición inexcusable para poder habitar este palacete. Hay que mantener la integridad original de la residencia tal como la dejo el viejo patriarca.
  • El viejo patriarca falleció hace 40 años ¿quiere decir que no ha habido cambios desde entonces?
  • Solo los estrictamente necesarios y respetando el diseño original. Si ha habido que cambiar una alfombra o cualquier otro objeto se ha buscado que tuviera la misma hechura, textura y color. 
  • ¿Y los inquilinos actuales aceptaron esas condiciones draconianas desde que llegaron? Tenemos entendido que entonces eran jóvenes y rebeldes.
  • Se adaptaron bien pronto, esta mansión impone mucho y si no es suficiente, cuenta con un ejército de fantasmas para dejar las cosas en claro.
  • No va a ser fácil después de todo, reina aquí un espíritu demasiado conservador,
  • No se desanimen tan pronto, el desván es muy amplio y cuenta con una buena biblioteca y amplios espacios para que ustedes puedan seguir teorizando sobre interiorismo y rediseño de viejos palacios carcomidos por el tiempo. Incluso podrán traer a alguno de sus pupilos para instruirles y contarles como harían las cosas aquí dentro.
  • Si ustedes nos dejaran.
  • Exacto, si nosotros les dejáramos; pero no deben sorprenderse, las teorías, incluso las más bellas, no son más que una foto borrosa de algo que está en perpetuo movimiento.
  • Aquí nadie se mueve.
  • No crea, aunque todo parezca atado y bien atado, hay movimientos incesantes. La carcoma, los ratones en la bodega, el movimiento fugaz de las moscas alrededor de las arañas de cristal o de las hormigas que corretean por el piso de la cocina en busca de pertrechos. En las raras ocasiones en que abrimos los ventanales observamos como el polvo forma una espada de luz cuando le da el sol. ¿Eso es muy moderno, no? 
  • Sí, es muy moderno. ¿Algún consejo más?
  • Ah sí, eviten el trato familiar con los criados y los servidores de la casa, se sentirían humillados con su condescendencia. Ahora son huéspedes, pertenecen a una categoría superior, mantener las distancias con nuestros inferiores es una forma de respetarles como se merecen.

24 noviembre 2016

Liberad a los espantapájaros

En el otoño primerizo tres estrafalarios espantapájaros se mecían en el viento mientras vigilaban el fecundo campo de maíz del desconfiado agricultor.
No andaba el hombre muy lejos, ya que estando en la era había cogido su vieja escopeta porque le pareció ver unos bultos oscuros bordeando sus tierras. Sabía de los desmanes de los jabalíes por toda la comarca y no estaba dispuesto a recibir desagradables sorpresas.
Al fin llegó  casi agachado y con el rifle bien cargado por donde estaban los espantajos. Oyó un ruido, se levantó de prisa y en una súbita racha de viento, uno de los brazos de madera del primer monigote, el de camisa floreada, le golpeó en la nuca.  Se tambaleó el agricultor hacia adelante y otra racha de viento del segundo muñeco, el que llevaba un suéter amarillo, le golpeó en plena cara. El impacto súbito tiró al suelo al granjero y le hizo perder el conocimiento o quizás algo peor.
Entonces empezó la algarabía. El primer espantajo empezó a cantar viejas canciones reivindicativas pronto coreadas por el segundo:
    Si se calla el cantor muere la rosa
    de que sirve la rosa sin el canto
    Debe el canto ser luz sobre los campos
    iluminando siempre a los de abajo.
El tercer pelele, que apenas podía moverse bajo su grueso y mugriento abrigo oscuro, no participaba en la escena y cuando se calmaron los cánticos expresó su rechazo frente al comportamiento de sus congéneres.
  • No le encuentro sentido a vuestra felicidad ¿acaso pensáis que el agricultor se cayó por vuestros propios méritos?
  • Fue mi brazo el que dio el primer golpe.
  • Y el mío el que le lanzó el segundo.
  • Pero fue el viento el que os impulsó a hacerlo. Vuestra voluntad no intervino en ese acto.
  • ¿Conoces tú cual era nuestra voluntad?
  • Déjalo, es de los que prefiere quedarse al margen, criticar desde afuera y esperar el fracaso de los que quieren hacer cosas.
  • Sí, tienes razón, está resentido por no ser protagonista de nuestra liberación.
  • ¿Es liberación que un incidente natural acabe con el agricultor en el suelo?
  • No tenemos tiempo ni para tus amarguras, ni para tus resabios. Quédate ahí bien calentito, debajo de tu abrigo, mientras nosotros construimos el futuro.
  • ¿Cómo es posible que unos espantapájaros vayan a construir un futuro? Lo que el viento trajo, el viento también se lo puede llevar.
  •  Eres un amargado y te falta sentido del porvenir. Cuando nos desclavemos de nuestros postes, vagaremos libremente por los campos y todos los bichitos serán nuestros hermanos, amigos y camaradas.
  • Porque así lo queremos.
  • Y así debe ser.
Siguieron cantando canciones reivindicativas:

 

Al atardecer arreció el viento hasta convertirse en temporal y los dos primeros espantajos sintieron como les arrancaba el sombrero y las ropas poco antes de que sus armazones se convirtieran en un amasijo de maderas podridas. 
No os consoléis tan rápido, el tercero también perdió esencia y existencia, aunque voló menos alto quizás por ser más pesado o quien sabe, quizás por ser más realista.
El agricultor se despertó en el suelo,  se rascó la cabeza y volvió a su casa agarrándose a la boina.  Ya buscaría tiempo para arreglar el estropicio.

10 noviembre 2016

Menos mal que somos urracas (Segunda historia de Pega y Pica)

  • Anímate, Pica, tampoco se acaba el mundo porque ese gorila se haya convertido en Rey de la Selva. 
  • ¿Cómo Rey de la Selva, querrás decir Rey del Bosque? 
  • ¿En que mundo vives? ¿No viste lo que dijo en campaña, Pica? Prometió que si lo hacían Rey convertiría este bosque en una esplendorosa selva. 
  • Claro, Pega, siendo un gorila considerará que un simple bosque es poco para su categoría y poderío. La cosa se pone fea. Si el bosque se convierte en selva querrá añadirle los necesarios complementos. 
  • ¿A que te refieres con complementos? 
  • Pues a toda esa clase de bichos a los que no estamos acostumbrados y que pueblan las selvas: leones, serpientes de las que aprietan y las venenosas, arañas gigantes, tigres, leopardos, osos, pumas, hipopótamos, cocodrilos, mofetas.... 
  • Basta, no me aturdas con ese listado que me da un poco de miedo. 
  • Pues es lo que va a haber, Pega, no es como para estar contenta. 
  • ¿Pero tú misma dijiste que la cotorra, la rival del gorila, era una mala candidata? 
  • Sí, era malísima y tras su cháchara ridícula e interminable no había nada que no hayamos oído mil veces de mil formas diferentes, pero hay una pequeña diferencia.
  • ¿Cual? 
  • Es un pájaro. 
  • Un pájaro de mal agüero querrás decir. 
  • Un pájaro de mal agüero sí, pero es un pájaro y nosotros somos pájaros. 
  • Los animales de este bosque estaban hartos de oír día y noche el cansino canto de los pájaros y querían algo diferente. Algo nuevo, Pica.
  • Si querían tener algo nuevo puede que tengan algo nuevo cuando ésto sea una selva. Tan nuevo, que quizás no tengan tiempo para hartarse del gorila, Pega
  • ¿Por qué lo dices, Pica
  • Ya sabes, los complementos traerán sus propios hábitos alimenticios y querrán imponerlos a todos los animalitos del bosque.
  • ¿Incluso a los que votaron al gorila, Pica?
  • Incluso a ellos, Pega.
  • Pobrecillos, menos mal que somos unas volátiles urracas listas y nadie se atreverá con nosotras. ¡¡Por mis plumas!!