No es un lujo convertirte en dibujo


Tras su brusca salida del agujero de gusano, la nave estelar El Burlador de Hebillas viaja plácidamente hacia su destino en los arrabales de Saturno. De repente, cuatro pequeños vehículos, semejantes a huevos duros, se pegan, como percebes a una roca, a la proa y popa de la astronave.
  • ¡Quieto todo el mundo! ¡Ese pájaro extranjero que deje de mover el trasero! Somos maderos. La autoridad aduanera superior y aquí no se mueve ni Dios. El permiso lo damos nosotros. Jua, jua, jua.

La voz suena nítida y profunda en la cabina de nuestros héroes, tanto que Lelah deja de enseñarle su nuevo baile al siempre bien dispuesto Moaña D’Ons.

Xan Touciño se ha quedado patidifuso desde la salida del agujero. Sus compañeros de viaje no son lo que eran. Se han vuelto —¿será posible? —personajes de dibujos animados o de tebeos antiguos. Como si estuvieran en una tira cómica y no tuvieran prejuicios para colocar en una viñeta a un tipo de carne y hueso decididamente espantado.
  • Rápido, Xan, tenemos que redibujarte —exclama Moaña — Con esa pinta no pasarás la aduana.
  • ¿Pero vosotros?
  • Nosotros somos nativos del futuro. Cambiamos automáticamente al llegar a este lado del espacio-tiempo. Si solo somos dibujos, se nos puede borrar y dibujar de nuevo.
  • Sí, a veces viene alguien del pasado para fastidiarnos y el que lleva esto tiene que hacer algún apaño —lanza con saña Lelah desde su asiento. 
  • Lelah, calla —le corta el comandante —Xan es nuevo y no conoce nuestras interioridades al detalle. Procede, Pi.Von.
Pi.Von agarra a Xan por el brazo y lo conduce, con fuerza, pero amorosamente, hacia una escotilla lateral. Xan contempla que Pi.Von ha apretado un botón y una especie de gran yunque de metal se ha estrellado como una guillotina contra el suelo de la entrada.
  • Es de calidad Acme —lo anima Moaña.
Xan se coloca bajo el lugar de ejecución y se queda mirando hacia arriba. El yunque ha vuelto despacio a su posición original. Es entonces cuando Moaña baja una palanca sin avisar.
Un fogonazo azul. El esqueleto de Xan recortado un instante contra la luz. Cuando se disipa el humo, se ha convertido en otro colorista personaje de dibujos animados.

  • Tranquilo, Xan. También es de Acme. Y tú de descargas eléctricas sabes un huevo.
  • Me podríais haber aplastado con ese monstruo.
  • ¿Lo has creído? —suelta Moaña, sonriente—El yunque era un cebo para que te acercaras, en realidad solo lo usamos con las visitas molestas.
  • ¿Y qué hago ahora con esta pinta?
Xan se mira las manos. Cuatro dedos. ¿Guantes blancos? Se palpa la cara entre el bigote y las gafas: la nariz sigue siendo pequeña, pero es blanda y como de goma. La gorra sigue encajada en su sitio.
  • Esta voz no es la mía —sostiene, con una voz que no reconoce.
  • Imagina que te has disfrazado para pasar la aduana. Si todo sale bien, hasta echaré un bailecito contigo —dice Lelah, picarona, guiñando un ojo enorme desde su cara dibujada.
  • Llegaremos al satélite agrario que tú fundaste y podremos hincharnos de nuevo comiendo las ricas viandas que Pi.Von nos preparará. Ahí donde lo ves, es poseedor del Diploma de Honor de la Alta Escuela de Hostelería Galáctica. Pero si es necesario, usaremos eso —dice Moaña, señalando con un gesto ceremonioso un sofisticado inflador de bicicleta sujeto al parabrisas de la cabina.
Xan, vencido, mira por el ojo de buey para salir de la pesadilla. El cielo ya no es nocturno. Ni profundo. Ahora es de un azul plano y con estrellas amarillas de cinco puntas. La voz nítida vuelve a retumbar, está vez al otro lado de la escotilla de entrada.
  • ¡Abran en nombre de la Aduana Imperial o echaremos la puerta abajo!
  • ¿Preparo el yunque, Comandante? —Pi.Von suelta su pregunta con su habitual cortesía indiferente.


- SUEÑO DE IMPERIOS -

Saga Galaico Galáctica

¿Quién dijo que las aventuras hay que leerlas por orden?

Xan Touciño viaja por el espacio, la historia y los despropósitos del futuro. Cada capítulo de Sueño de Imperios cuenta una aventura completa, con su humor negro, sus personajes y sus propios disparates. Puedes empezar por cualquiera: no hay examen de ingreso ni oposición a emperador.

Si decides acompañar a Xan desde el principio, descubrirás además guiños, personajes que regresan y sorpresas que cruzan de una historia a otra.

Elige tu capítulo. El orden lo pones tú.

CAPÍTULOS ANTERIORES

  1. Soñador de Imperios
  2. Un gusano en la Gran Manzana
  3. Escapado, enchufado, enredado
  4. Hijos de la Apatía
  5. Sillas de matar sin vender
  6. El Stradivarius de la muerte
  7. Por amor a Nebraska 7
  8. Un ser del espacio te invita a cenar
  9. Las reliquias también toman café
  10. Seré leyenda… y tú no lo verás

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