01 abril 2009

Ya nadie muere de viejo


Balbuceantes preadolescentes de cinco años. Decrépitos postadolescentes de setenta. Todos correteando por la vida. Vida como patio de colegio donde ya nadie juega. Juventud divino tesoro. No te vas, aquí te quedas. Juventud de obligado cumplimiento. Agotada hasta la última gota. Juventud para niños y viejos. Todos jóvenes. Por siempre jóvenes. Aunque parezcas una pasa dolorida y arrugada. Aunque seas una lanza oxidada y carcomida en mil batallas. Aunque te caigan los dientes y tu lengua sea un pedazo de cuero viejo. Aquí te quedas, joven. Perpetuamente joven. Condenadamente joven. Condenado a ser joven. Por siempre.


16 comentarios:

  1. Joven se nace, niño aún... Dejar de ser joven es comenzar a morir.

    ResponderEliminar
  2. Lo que me pude reír la primera vez que oí esta canción. Y en clase es un clásico que los chicos me piden una y otra vez.

    ResponderEliminar
  3. Como me ha gustado, se ve que estas risas van a posponer mi suicidio.

    ResponderEliminar
  4. Completamente de acuerdo contigo, Krapp.
    Los niños ya no pueden ser niños, tienen que madurar antes de tiempo. Los jóvenes parecen los dueños del mundo, los maduros mantenemos los paises y los ancianos son ignorados y arrinconados hasta que mueren...
    Se ha intentado inculcar la idea, en mi opinión con total éxito, que sólo lo joven, lo de buen ver, lo dinámico, lo efervescente, merece la pena y creo que, inconscientemente, o no tanto, intentamos permanecer en ese status el mayor tiempo posible, más allá de lo que la naturaleza nos permite...

    Un beso, Doc

    ResponderEliminar
  5. Dejar de ser joven es empezar a morir, Corsario pero insistir en serlo cuando ya no lo eres es vivir una vida falseada y artificiosa.
    ¿Te refieres al tema de Le Luthiers, Valentín? Hace muy poco que la interpretaron por aquí.

    Majestad Maritoñi, no deja de alegrarme sobremanera que sus visitas a este humilde rincón sirvan como alejamiento de decisiones tan irrevocables y tan injustos para con sus fiels súbditos. Este mismamente es el objetivo del Círculo, desestimar las soluciones radicales y optar por otras más suaves y mullidas. A sus pies, Alteza.

    ResponderEliminar
  6. Me alegro mucho de compartir esa opinión contigo, Novicia pero de esa clase de cosas alimentan nuestras vidas y nuestro sentimientos, ofrecíendo como panaceas "pastelillos envenenados" que a la larga solo generan infelicidad y dolor. Lo viejo, la enfermedad, la muerte, lo no estéticamente razonable, se esconde para que la mentira se apoderre de nuestras vidas.

    ResponderEliminar
  7. Intentar ser joven -en sus manifestaciones formales - cuando no se es, resulta patético. Cuestión aparte es mantener y avivar la llama de la ilusión. Aunque suene a "pío" y a frase hecha, hay que saber adaptarse a las circuntancias y descubrir, porque la hay, la bondad de cada etapa de la vida. Yo estoy en ello...
    Buenísima entrada, Dr. Krapp.

    ResponderEliminar
  8. El relato no lo he entendido. Aunque supongo que ser joven sería un valor estándar, deseable para todas las etapas de la vida. O sea, ahorrárselas todas. Nada de baberos, ni espinillas, ni edades del pavo….

    Menos aún, artritis, sordera, gota, calvicie, demencias seniles, piños fuera (pa negocio de los dentistas, que están todos forraos, o estaban)…

    Toos pa la piscina. Esa piscina del escalofriante cuadro que ha colgado: “ La fuente de la juventud" de Lucas Cranach el Viejo.

    La seguridad social tendría superávit (los jóvenes también enferman, pero menos) las ortopedias se podrían dedicar a la escultura, los ambulatorios podrían ser museos históricos con exposiciones de fotos sobre las sempiternas salas de espera repletas de ancianos perpetuamente medicados.

    No, no es mala idea esa. A falta de piscina rejuvenecedora, confiemos en el avance de la ciencia, y que sea posible la clonación general de jóvenes robustos, fuertes y aparentes.

    Eso sí, desaparecería la elección de Miss/ter Imserso y eso sí que sería imperdonable.

    ResponderEliminar
  9. Yo concibo la juventud como la cualidad de vivir la vida en plenitud y no como un enmarcado de edad. Obviamente no se puede vivir al mismo ritmo de joven que a más edad (cuestión de resistencia física) pero si se puede disfrutar de la vida con la misma intensidad. Ahí reside la juventud.

    ResponderEliminar
  10. Doc:

    Excelente !! y de acuerdo contigo, a cada edad sus vivencias, se puede ser viejo en pensamiento aun siendo joven..
    El llegar a la edad de considerarnos adultos por edad y viviencias señalan el equilibrio de la madurez.
    El querer ser el eterno joven a edad madura solo provoca una leve sonrisa de desaprovación. Hay que saber vivir con lo que somos y pensamos de acuerdo con la edad, el comportamiento lo define no solo la sociedad (antropologicamente hablando)sino también lo que hayamos amueblado nuestra ment.
    En definitiva que estoy de acuerdo con lo que espones..

    Besitos querido Doc.

    ResponderEliminar
  11. No soy muy partidario de explicar las entradas ya que considero que cualquier lector dpuede aportar muchas más cosas que el propio autor del mismo. La lectura de cualquier texto aporta un valor añadido porque lo rellena de los propios significados que cada uno posee a través de sus propias vivencias.
    Por ejemplo, me he dado cuenta después de leer estos comentarios que muchos ven la juventud como un valor, como una cualidad del espíritu y no como una simple etapa cronológica. Esa es la opinión de mi muy apreciado Corsario sin patente y me parece extremadamente respetable.
    Protesis abunda en lo mismo quizás desde la perpectiva de una cierta perplejidad mordaz, supongo que producto de esa ambigüedad que genara el término. ¿A qué juventud me refiero, a la juventud como estado o como etapa vital? Pues la verdad, me refiero a la juventud como moda impuesta desde el marketing y las agencias de publicidad, la juventud interiorizada en nuestras cabeza como la única época en la que uno se realiza en plenitud. Pienso en la juventud como infructuosa nostalgia, como hipotética Edad de Oro en la que hay que recrearse para olvidar nuestra necededad actual. Hablo de esa juventud de la publicidad, de los medios, de la prensa o el cine. Hablo de ese rechazo de la sabiduría, de la experiencia, de ese equilibrio de la madurez que tan atinadamente expone Lisebe. Gracias por tus palabras, Lisebe.
    En las viejas culturas los ancianos eran los hombres de los "sabios consejos" y su función era asesorar a los jóvenes desde su propia experiencia vital.Por ello, su cultura no estaba anclada en el pasado. Reclamar prudencia es estar preparado para no repetir errores. Ahora a los viejos se les esconde en el cuarto de las escobas cuando llegan visitas o se les interna en residencias para que se mueran de una vez y nos dejen tranquilos a los jóvenes. Sí,Luis Antonio estoy de acuerdo contigo: la juventud como ilusión es necesaria pero cuando es pura impostura y no corresponde se convierte en algo patético. Gracias por tus palabras.

    ResponderEliminar
  12. Caray, Doctor: Tal vez mi total desconsideración hacia ese mundo errático y publicista que se nos quiere imponer como moda, no me permitió ver la juventud desde ese puno de vista; y es que tal sistema ya peca de esperpéntico al dar por echo que fuera de la juventud no se puede vivir con plenitud (menuda barbaridad)

    Me gustó -y no puedo estar más de acuerdo- lo que dices del valor de las enseñanzas de nuestros mayores. Recuerdo unos versos de Quevedo al respecto:

    Por eso a la maldad y al malo dejo
    vivamos sin ser cómplices ni testigos]
    advierta al mundo nuevo el mundo viejo]

    ResponderEliminar
  13. ... senpre me he preguntado porque necesitamos marcar las etapas y ponerle etiquetitas a todo lo que hacemos y pensamos.

    A lo largo de mi día, paso por todas y cada una de las etapas, me levanto niña, adolesco por las tardes y cada noche me intento convencer que estoy más...madura?! de intento en intento, sin perder frescura, pero sin caer en el ridículo. Nu sé... casi que dejo mi beso de buena noche, buen finde, el abrazo fraterno a todos....

    ResponderEliminar
  14. Sin cómplices ni testigos como decía el bravo escritor. Ahora todos somos cómplices y testigos de la ignominia que se ejerce sobre los que tanto tienen que enseñarnos y así van las cosas Corsario.
    Vaya Andrea, lo que al personaje de Benjamin Button le costaba conseguir tú te lo puedes permitir, y no de la forma torcida como él, día a día. Por lo menos dormirás descansada dspués de tanto ajetreo. Mis felicitaciones extensivas a tu fin de semana.

    ResponderEliminar
  15. Ya lo dice el refranero. De la vejez a la niñez.

    ResponderEliminar
  16. El refranero es sabio ¿pero lo sabe todo?, Dr. Mikel.

    ResponderEliminar