16 diciembre 2005

Juegos de luz en los retratos antiguos



Localice una foto de unos ochenta o cien años atrás en la que aparezcan retratadas varias generaciones de un mismo grupo familiar. Desenmárquela si está enmarcada y si está sucia, límpiela con un paño ligeramente húmedo. Mientras efectúe estas operaciones evite mirar directamente a la foto.
¿Ya ha acabado? perfecto, ahora ya puede mirar el retrato sin molestas interferencias. ¿Qué le llama la atención? Quizás ese claroscuro tan contrastado. Puede que le asombre ese curioso envaramiento de los cuerpos. También son llamativas esas caras casi sin relieve donde los ojos adquieren una tonalidad inquietante… ¿Y que me dice de esa curiosa fosforescencia? ¿No se había fijado? Mire atentamente. Hay una extraña luz que viene del fondo e invade el primer plano. No sea esquemático. No se conforme con las respuestas más previsibles. Si quiere, puede hacer lo siguiente: apague todas las luces y deje encendida únicamente una vela que situará justo delante de la foto. Ya puede volver a mirar el retrato. ¿Qué le parece ahora? Es fácil perder la seguridad ¿verdad? Y eso que vivimos en un mundo cargado de supuestas evidencias. Pero estas evidencias no tienen porque ser verdaderas. Lo importante es que sean respuestas coherentes y lógicas. Y sobre todo, nos deben aportar tranquilidad para seguir adelante… autoengañándonos.

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