19 abril 2019

La rebelión de las heroínas de cuento

A las 8 cierran la biblioteca infantil.
A las 8.35 el vigilante nocturno comienza su ronda por el colegio vacío.
A las 8.57 abre la puerta del salón de lectura, enciende las luces, se dirige hacia el cuadrado de cojines y recoge un libro con forma de abanico caído en el suelo, luego lo coloca encima de la mesa semicircular que preside la sala, apaga las luces y se va.
A las 9:45 se escucha un leve murmullo en la sala a oscuras. Pasado dos minutos, en la sección amarilla, la de los pequeños, se enciende una luz sobre un libro verde de lomo gastado. 20 segundos más tarde y siete ejemplares más allá, en la misma balda, se enciende otra luz encima de un ejemplar azul oscuro.
Dos minutos después toda la zona de libros con tejuelo amarillo destella en una fosforescencia ambarina que ha contagiado incluso a algunos volúmenes de la zona azul, la destinada a los niños de entre 7 y 9 años.
A las 10 en punto de la noche, una masa brumosa y espesa abandona las estanterías y se posa en las colchonetas de lectura.
  • ¿Estáis todas o hago recuento?
  • No hace falta, Caperucita, creo que estamos al completo.
  • Te lo he dicho muchas veces: no me llames Caperucita. No soy una niña, llevo varios siglos en leyendas. Si lo haces, te llamaré Cenicienta que siendo princesa jode mucho.
  • Bueno puedes llamarme,  Cindy, yo te llamaré... ¿Cómo debe llamarte? ¿La chica de la Capuchita Roja?
  • Ni una coña más o te recordaré que eres princesa por culpa de unos putos zapatos y unos pies deformes de tan enanos. Lástima que no te salieran callos.
  • Venga, chicas, control, que venimos aquí por cosas serias. Ya sabéis que hay una campaña contra nosotras.
  • ¿Qué pasa, Ariel, nos acusan otra vez de corromper a los niños con historias libidinosas y obscenas?
  • No, ahora les preocupa que perpetuemos los roles de género en nuestras historias. Las chicas, o sea nosotras, al parecer somos sumisas y pasivas en ellas y al parecer nuestro único objetivo en la vida es que un príncipe azul liquide a los villanos y nos salve el pellejo.
  • No entiendo nada. ¿Encima de manejar a siete enanos zopencos y convertirlos en ciudadanos limpios y respetables tengo que ponerme a matar dragones? ¿Para que coño queremos a los papanatas de los príncipes si no se encargan de hacer el trabajo sucio? 
  • Idiotas, con lo que cuesta aguantar a la abuelita desde que se la zampó el lobo.
  • Ya te lo dije, métela en una residencia.
  • Para mí que detrás de todas estas censuras está el Sindicato de Malvadas de Cuento. ¿Tú que piensas, Aurora? ¡Aurora, despierta!
  • Humm. ¿Qué pasa?
  • Bella Durmiente, estamos debatiendo si puede ser verdad que las heroínas de cuento somos sumisas y sufridoras como dicen las mentes bienpensantes de ahora.  También estamos deliberando si detrás de esa idea pueden estar las maquinaciones de nuestras villanas, vaya como tu archienemiga Maléfica.
  • Humm. Lo cierto es que las chicas en estos tiempos prefieren ser brujas a ser princesas. Es lo chic, lo guay, lo que mola, como dicen nuestros lectores.
  • No lo entiendo, sencillamente no lo entiendo. Las malvadas de los cuentos son desagradables y a veces repugnantes porque representan valores negativos: codicia, ambición, vileza, egoísmo, deslealtad... Fijaos lo que nos hizo aquella tiparraca a Hansel y a mí misma. ¿Por qué gustan tanto?
  • Es que los valores positivos son tan ...tan sumamente aburridos. 
  • Por favor, Alicia, no frivolicemos que estamos en peligro de extinción y si les dejas, son capaces de mandarnos a la hoguera.
  • Cerillera, no te pongas tan trágica que ya sabemos lo que nos jugamos.
  • Hacedme caso que yo de fuegos y tragedias invernales entiendo un rato.
  • Entonces, chicas, tomemos una decisión antes de que venga el vigilante.
  • Larguémonos, tenemos que dejarlos con sus chorradas. Si desprecian lo que la cultura popular construyo durante siglos, si no se enteran de que en esas historias las chicas somos activas y poderosas no se merecen nuestro respeto y nuestra presencia.
  • ¿Pero que vamos a hacer?
  • Cogeremos el primer vuelo al País de Nunca Jamás y no volveremos mientras ellos no pronuncien la frase mágica. 
  • ¿Pero cuál?
  • Díselo, Campanilla, tú la conoces.
     

25 comentarios:

  1. Muy divertido diálogo has logrado con estas princesas. Solo un detallecito: yo no creo que las chicas de hoy busquen ser como las malvadas, en todo caso luchar contra ellas a la par del príncipe.
    Un abrazo

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    1. Gracias, Mirna. Sin meterme mucho el dialogo de las chicas creo que la idea un poco neurótica de esa heroína, es que si las miran mal hoy en día es por maniobras siniestras de las viejas malvadas. Me inclino a pensar que están muy ensimismadas en sus cosas, sin reparar en lo mucho que ha cambiado el mundo desde entonces.

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  2. Divertida propuesta ,le recomiendo leer el libro psicoanálisis de los cuentos de hadas de Bettelheim, Bruno -

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    1. Gracias, lo leí en su día pero no me vendría mal echarle un repaso. Es un clásico entre los clásicos.

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  3. Es cierto que la literatura de los años 50 era adoctrinadora y pretendía exaltar la mística femenina, basada en la religiosidad, la bondad, la castidad...pero no hay que llevarla a la hoguera. Si acaso hay que educar a los niños para que piensen y tengan criterio propio.

    Yo degusté esa literatura de chaval sin perder la curiosidad por otras, sobre todo las más perseguidas...

    Un abrazo

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    1. Cualquier obra literaria responde al momento en que fue escrita tanto por la defensa de ese modelo como por su rechazo.
      Los cuentos infantiles clásicos fueron forjados a lo largo de los siglos y casi todos ellos nacieron en tiempos muy lejanos y transmigraron a diferentes culturas y lenguas. No podemos mirar con ojos de hoy estas historias sin tenerlo en cuenta por mucho que su supervivencia proceda de su valor universal a través de los tiempos

      Un abrazo

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  4. Creo que toda esta idiotez es un atentado contra la razón. Quemamos libros ahora por ser "machistas", luego porque no nos gustan, ¿se puede hacer esto?, ¿se puede quitar a Caperucita sin estropear una obra de un autor?, ¿quitamos la Ultima Cena de Da Vinci porque solo hay hombres?.
    Nunca me gustaron los que queman libros, los apartan, los censuran o los quieren modificar a su gusto, es un atentado contra el autor, si no te gustan, no los leas... así de sencillo.
    Quizás es que a falta de imaginación y creadores que hagan una literatura alternativa de calidad que cree una competencia sana, solo saber destruir, criticar y eliminar, cual nuevos inquisidores en busca de la imposición de SU Libro Único, su monopensamiento y su mononeuroma. En Hollywood ya se hacen películas con heroínas como protagonistas y tienen mucho éxito y si, son un avance, pero no se dedican a quitar sus obras maestras, ni a desprestigiarlas, se fijan en ellas y aprenden.

    Un saludo

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    1. No, no se puede hacer pero la historia está llena de censores en todo tiempo y lugar y de gente que intentó defenderse de esa vil censura.
      Lo peor es pretender que tu modelo es el único modelo posible. Como jode el pluralismo, como jode que no haya gente que no piense, diga o escriba lo que te gusta a ti.
      Cualquier libro desde una postura moralista es susceptible de ser censurable y pretender ponerse anteojeras de hoy para entender historias del ayer es aberrante y estúpido, cuando no criminal si se usa para adoctrinar a la gente con las propias ideas.

      Saludos

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  5. A mí que me encantan los cuentos infantiles me has dejado sin palabras. Qué forma más ocurrente de tratar un tema tan de actualidad.
    Me ha encantando. SAludos.

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    1. Muchísimas gracias, Manuela, me gusta gustar con mis textos.
      Saludos.

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  6. Demasiada gente sin imaginación con tiempo libre que no sabe en qué utilizar... Ya sabes a quiénes me refiero.

    Saludos,

    J.

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    1. Creo que sé a quien te refieres. Los papis en su afán de cuidar a sus hijos acabarán poniéndolos en incubadoras hasta que cumplan los 30 o se harten de ellos.
      Saludos

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  7. “Es que los valores positivos son tan... tan sumamente aburridos…”

    Satanás, definitivamente, se ha adueñado del mundo.

    Ingenuo de mí, creía que Donald Trump –y otras magnas inteligencias como la suya- conseguiría acallar esas almas torpes que creen poder pensar por sí mismas, tener su propia idea de las cosas. ¡Pues no sólo no ocurre así, sino que El Enemigo nos ha plagiado el embeleco y pretende imponer otro pensamiento único, pero opuesto! Lo más extraño es que lo políticamente correcto también se originó en los EEUU…, tal vez aún haya esperanza de enderezar el mundo…

    Mientras tanto, no quiero que se sepa que prefiero a las mujeres malas; las que me maltratan son las que conquistan mi corazón. Las mujeres buenas están bien para exhibirlas ante los “hombres de bien” tras los oficios religiosos, pero en el fondo las desprecio.

    Saúde.

    P.s.- Ya en serio, oportuna entrada.

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    1. Esos líderes masculinizados, que hacen pesas y aguantan 12 gin tonics no son tan poderosos cuando hay que acallar las voces discordantes pero influyen a la hora de crear un reflejo en su aparentemente opuesto que vive de la misma actitud soberbia y autoritaria aunque en este caso se escude en la condescendencia amigable, el buen rollito y las ideas de progreso.
      ¿Qué fue primero el huevo o la gallina? No lo sé, en todo caso si fue cosa de machitos o de la corrección política censora venida como otras modas de USA, sería conveniente que nos dejasen a nuestra bola y no pretendiesen hacerse dueños de toda la realidad existente bajo la excusa de que creen que lo suyo es lo que mola.
      Las heroínas de los viejos cuentos no son tan perfectas, tiene su rollo de malicia, por eso acaban imponiéndose al resto del elenco.

      Saúde e grazas

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  8. Pues no les falta verdad. No tanto los cuentos clásicos como sus adaptaciones cinematográficas tienen un sesgo rancio de narices. Lo mismo que ahora no vemos edificante las historias del rey David matando a diestro y siniestro, quizás convendría olvidar ciertos cuentos.

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    1. Si los olvidamos caeremos otra vez...

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    2. Lo que decía arriba, Chafardero, cada historia corresponde a su momento. Blancanieves es de 1937 y no se parece en nada por su estilo a La Cenicienta que es de 1950 y no digamos a La Sirenita o La Bella y la Bestia que es del 90 y del 91.
      También la Ilíada o el Cantar del Mio Cid son anticuadas y no por eso hay que dejar de leerlas. Se extraen enseñanzas, se extraen cualidades literarias y entendemos su contexto.
      Como dice Riol.g.angel si lo olvidamos caeremos otra vez.

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  9. Es la misma lógica de esa costumbre tan boba como es la de juzgar el pasado con los ojos de hoy. Bueno, más que boba, interesada dado que siempre se hace con fines políticos, partidistas o ideológicos. Cada época tiene sus códigos y valores, desde el hoy solo debemos estudiarlos, comprenderlos y viendo sus consecuencias decidir el camino que queremos para nuestra sociedad.
    En lo literario, reconozco que no me gusta demasiado cuando alguien, aprovechándose de la fama del clásico, intenta colarnos una obra nueva. Homenajear, sí; pero pretender con ello ocultar la incapacidad para escribir algo nuevo, no.
    Como siempre, cada entrada tuya es motivo de reflexión individual. Digo individual porque en esta sociedad el último producto a la venta es la reflexión ajena. Un abrazo!!

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    1. Tal cual, totalmente de acuerdo. Recuerdo a alguien que decía que como podían gustar las películas de cine negro de los años 40 y 50 si no eran a color, la violencia era apenas visible y si le notaban estereotipos argumentales propios del período.
      Pues porque eran así y sin embargo siguen siendo admirables y poderosas.
      La reutilización de textos clásicos para hacer cosas nuevas tiene su gracia si se hace con humor y no se pretende adoctrinar cambiando la índole de los personajes. Me gusta lo que hizo Roald Dahl en "Cuentos en Verso para Niños Perversos" porque todo es una pura guasa usando a los personajes de siempre en un texto desenfadado.
      Muchas gracias por valorar mis aportaciones que intentan ser lo más personales posibles aunque susceptible de caer en estereotipos.
      Un abrazo

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  10. Siempre que se prohíben o desaconsejan lecturas a mi me recorre un escalofrío. El sentido común y el buen criterio es lo que se ha de defender. Si a los niños se les educa en la igualdad y se les da ejemplo en casa y en la calle, ningun cuento les va a dar ideas "perniciosas".
    Yo crecí con esos cuentos y ya adulta ni soy sumisa ni pasiva ni aspiro a ser una princesa (si acaso una reina, que manda más).
    Un saludo.

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    1. No me extrañan tus escalofríos, tras cada prohibición está la actitud altanera de alguien que se cree en condiciones de decirte lo que puedes o no puedes leer.
      La educación en la igualdad es educación también en libertad sin poner áreas acotadas y peligrosas. Es tan elemental que ni se dan cuenta: si a un niño o niña le prohibes algo estás estimulando a que lo busque y lo saboree por su cuenta.
      Todos nos hemos educado en esos cuentos, como muchos hemos jugado en la calle entre coches sin vigilancia paterna, como muchos hemos jugando con barro y no por ello defendemos la igualdad y estamos contra la violencia y la intolerancia.
      El sobreproteccionismo crea gente más vulnerable.

      Saludos

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  11. "Las buenas van al Cielo, las malas a todas partes". Es un eslogan del 68, que luego modificó Ute Ehrhardt para forrarse con el libro de autoayuda que lanzó a mediados de los 90.

    A los fulanos como yo nos van las chicas malas, las que están a nuestra altura, las iguales a nosotros, incluso por encima. Con esas nos entendemos, con las serviles solo podemos sentir desprecio... Bueno, seamos cristianos: lástima.

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  12. Mae West era una tipa con mucho humor que se reía de todo quisqui incluyendo a las vamps de moda, ella es la autora de esa frase inmortal. Si entras en su perfil y buscas sus citas son decididamente antológicas.
    Veo que estás muy conforme con Luis Congrio aunque, a decir verdad, no son las más malas las que se ponen el traje de malas, el disfraz no hace a ...la monja y por tanto a su némesis.

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  13. -Malamente ,tra tra: como dice las estrofilla...

    Sino sabemos tener sentido del humor y cosechamos solamente la crispación...

    VAMOS A TENER GUERRA DE GUERRILLAS TODO NUESTRA VIDA.


    LA ironía, es un buen remedio ante la estupidez de unos pocos/as...

    Yo he sido una gran consumidora de cuentos y sobre todo por las ilustraciones...Y de TBO por los inventos y aunque sabia que no funcionaba ninguno, por lo menos te divertias un rato...Y, también te tachaban de rara porque eso era lectura de niños...

    Más creatividad y dejar que cada niño/niña desarrolle sus
    fantasias que soñar de vez en cuando no es malo.

    De vez en cuando era bueno ser la Maléfica o la princesita y que te rescatara un principe...Eso sí un cachas que para canijos ya tenemos unos cuantos en vivo y en directo:(



    -Lo más dificÍl que hay es escribir para niños; es muy complicado, porque cuando comienza estos demágogos a sacar las cosas de contexto ya la tenemos liada...

    Un fuerte abrazo y disculpa por estas ausencias, aunque esta vez ha sido por problemas familiares.





















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    1. Las visiones moralistas cuando se trata del público infantil intentando protegerles de la iniquidades del mundo solo genera que la gente opte por buscar lo prohibido.
      Los que vivimos nuestra primera infancia en los estertores del franquismo tardío sabemos como toda aquella moralina hizo el efecto contrario.
      Ahora casi hemos pasado a la posición contrario, hace ya 20 años que en un Congreso de Literatura Infantil se decía en una ponencia que Guillermo Brown, el inmortal personaje de Richmal Crompton, representaba valores negativos por proceder de una familia muy desestructurada y ser muy rebelde contra el mundo de sus mayores. Literal. Tom Sawyer y Huckleberry Finn también son cuestionados por la corrección política americana.

      Un abrazo y no te preocupes, no hay nada de que disculparse.

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