10 octubre 2018

En las entrañas del castillo de las mentiras

Allá donde Kaskarilleira pierde su gloriosa nombre para convertirse en refugio de potentados, en las entrañas del castillo de las mentiras, ruge el mandamás de la prensa exigiendo al director de su diario, ese cretino descerebrado, que se largue ipso facto a cumplir sus órdenes depredadoras.
Cuando el subordinado escapa servil, el magnate se pone a pasear una y otra vez por su despacho de 200 metros cuadrados sin darle la más mínima tregua a su ancianidad venerable que sucumbe ante los estertores de su furia juvenil.
 De repente, suena un silbido característico y conocido. No procede de las victimas de sus fechorías, que en negros titulares y a cinco columnas pueblan las paredes de su gabinete. El sonido viene, sin duda, del retrato que está encima del mayestático sillón donde el abuelo fundador ha decidido volver a la vida abandonando su pose decimonónica y polvorienta. Ahora se ha puesto de frente en plano americano, con los anillados dedos en los lados de su boca que es como un oasis sonrosado en la larga barba amazónica que cubre el anticuado levitón. Arriba, los dos globos oculares luminosos como farolas iluminan el fondo de la profunda sima que los rodea. Está cabreado, solo cuando está cabreado es capaz de cambiar inmovilidad fotográfica por una movilidad efímera, familiar y reñidora.

  • Joder, nieto, no das ni una.
  • Ya vale, abuelo, no te metas en mis asuntos que me acojonas.
  • Tus asuntos son mis asuntos. Los asuntos de mi linaje. La memoria de mi obra. La herencia actual de aquel diario progresista que fundé en el siglo XIX.
  • No presumas de progresista, te recuerdo que luego te pasaste a los monárquicos y te dieron buenos cargos.
  • Nunca dejé de ser una persona demócrata de corazón avanzado. Yo fui el que levantó el entramado que te ha permitido a ti vivir como un opíparo señorón y ser parte de esa  grimosa élite entre la que tanto te pavoneas.  
  • Los tiempos son otros. Sin esa élite no tendríamos futuro.
  • No me mientas que soy tu abuelo, tú lo que quieres son las pesetas que ellos poseen, te importan una mierda sus personas. ¡Vampiro!
  • Sin cash no hay tu tía. Ah y no hay pesetas, abuelo, ahora todo va en euros. En millones de euros.
  • No entiendo tu lenguaje obsceno y mercantil, pareces un judío.
  • Tampoco se puede decir eso, abuelo. Desde el Holocausto eso es terriblemente incorrecto.
  •  La cuestión es que el periódico está hecho una mierda y más parece el portavoz de alguna organización mafiosa. ¿Cómo se te ha ocurrido contratar a esa pandilla de cafres? ¿Y esas campañas funestas y golpistas contra todo lo que huela a progreso? ¿Cómo puedes lanzar tantas mentiras, tantos infundios, tanta difamaciones? ¡No somos unos jodidos carlistas trogloditas, coño!
  • Las deudas abuelo, las deudas te hacen ser cualquier cosa. Hay que pagar aventuras pasadas que no salieron bien y los reaccionarios que están en el poder disponen de la pasta de las gentes. La pasta nos permite sobrevivir y a cambio...
  • A cambio hay que vender el alma del periódico y sus principios.
  • Ya no tenemos principios, abuelo.  En realidad nos contentamos con no tener un triste final. 
  • ¿Cómo puedes decir eso?
  • A decir verdad, tampoco nunca los respetamos en exceso. Sobrevivimos a los acontecimientos de cada época y ahora las cosas se han puesto difíciles para la gente como nosotros.
  • Entonces no hay futuro y si no hay futuro ...habrá que tomar medidas.
Fue un golpe seco. El cuadro se escapó de la pared, ascendió unos metros en súbita levitación, dio unas inusitadas vueltas en el aire y cayó justamente encima del gran magnate de la prensa, ese hombre poderoso y casi inexpugnable en su despacho de 200 metros cuadrados situado en las entrañas del castillo de las mentiras. Allí donde Kaskarilleira pierde su glorioso nombre para convertirse en refugio de potentados.

17 comentarios:

  1. El cuarto poder haciendo aguas, pobrecitos. Quizás cuando mueran estos dinosaurios del papel impreso aparezca un periodismo menos corrupto. Quizás

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Quizás. Los dinosaurios se creían invencibles y un meteorito les puso en su sitio, en su no sitio. Estos de hoy creo que ya lo han recibido pero aún tienen las esperanza de sobrevivir. Pobres.

      Eliminar
  2. Huy, cómo me suenan ese abuelo y ese nieto, tan cercanos,tan kaskarilleiros... Pero no creo que sean los únicos que necesitan vivir del poder político y económico: entre la amenaza real de Internet y la desafección de gran parte de los lectores tradicionales, supongo que la subvención es lo único que a día de hoy sostiene a la mayor parte de la prensa, si no a toda.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tan kaskarilleiros. Se están ensayando nuevas formas a través de suscripciones webs y demás artilugios, como convertir las versiones de papel en casi objeto de regalo con aquellas, pero mucho me temo que la prensa tradicional tendrá que conformarse con reducir su poder de influencia que es, a fin de cuentas, el poder en sí.

      Eliminar
  3. Eso es un periódico a "La Vanguardia", como todo medio de comunicación esta sujeto a ideario, los privados y los públicos. Lo mejor es que existan muchos, diferentes y sobre todo libres: Solo un mercado libre asegura la libertad de información, aunque a algunos esto no les guste y se den casos como los que tu aqui mencionas.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No estoy seguro de que la prensa haya sido alguna vez tan libre como pregonan. Los intereses económicos siempre han sido fundamentales a no ser la prensa aquella militante del siglo XIX, la clandestina o la asociada a corrientes políticas determinadas que por lo tanto eran meramente propagandística.
      Bien sabemos que los propietarios de los medios suelen ser y más hoy en día, autenticas corporaciones con intereses a veces algo ocultos pero fácilmente discernibles.
      Saludos

      Eliminar
  4. Los de La Vox de Kaskarilla –medio al que creo que se refiere- son unos blandos, pusilánimes y measentados. Como miserables obsecuentes que son, mienten por necesidad, por poder poner un plato de bazofia caliente en la mesa todos los días. Son peligrosos, pues los cobardes pueden revolverse cuando se ven copados contra la pared.

    Hágame caso: le recomiendo que lea habitualmente nuestro periódico: El Ideal Castrexo. Nosotros no mentimos por necesidad, sino por convicción. Somos bizarros, meamos de pie contra el viento si es preciso. Aquí no vendrá ningún fantasma a aplastar a nuestro director pues, con el hambre que tenemos, nos lo comeríamos.

    Saúde.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los cobardes y los heridos suelen hacer cosas terribles cuando se sienten amenazados y peligra su pellejo. Lo que pasa es que hay distinguir, entre curritos, jefecillos haciendo méritos y jefazos que ponen el cazo. En las noticias es muy fácil comprobarlo: los titulares son de jefes de sección por eso usan el tremendismo, la mentira o la ocultación y el cuerpo de debajo lo hacen los simples redactores cuando no los becarios. Es curioso como a veces a un titular que te pone los pelos de punta le sucede un texto aséptico, bastante neutral si cabe la cosa.
      Yo he escrito en ese diario aunque antes llevaba otro nombre, ahí hay mucha tela que cortar pero como está bendecida por el arzobispo quizás no sea conveniente mancillarla por peligro de excomunión.

      Saúde

      Eliminar
  5. ¿Cómo que las pesetas no van más?
    ¡Cómo es que nadie me avisa cosas como estas!

    Saludos,

    J.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creeme, hemos cambiado de milenio aunque a penas se note porque seguimos con las mismas chorradas.

      Eliminar
  6. ¡Qué grande, doctor! Hay una frase que habría firmado el mismo Groucho Marx: "No tenemos principios; nos contentamos con no tener un triste final". Es una frase icónica que resume con toda su crudeza el tiempo que vivimos en general y la prensa en particular. Lo triste no es que cada uno tenga su verdad, lo realmente patético es predicar que tenemos la Verdad. Afiladísimo relato. ¡Me encantó! Un abrazo!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es que las mayúsculas, tipo la Verdad permitre vender más diarios o eso se intenta. Es un triste final sí, como han caído otras cosas. La sociedad cambia, los viejos imperios desaparecen pero nadie lo reconoce hasta que el deterioro no tiene remedio. Nada nuevo creo que es el signo de nuestra civilización.
      Muchas gracias. Un abrazo

      Eliminar
  7. Que a modernidade dunha internet ben orientada nos permita opinións mais libres de mercantilismo e librarnos da maioría da prensa moi mediatizada coas noticias de axencia e mensaxes case sempre politicamente correctos.Dós bós e xenerosos cascarilleiros sairan novas posibilidades de avanzar en positivo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. O difícil vai ser orientar Internet, porque non responde sempre as nosas expectativas. Levo 21 anos nesta historia e a verdade vexo que as grandes empresas da cousa teñen máis poder e máis control sobre a xente. E certo que hai espazos ceibes pero non teñen suficientemente protagonismo para sobrepoñerse as mediatizacións dos poderes.
      Esperemos que aos cascarilleiros nos den bola nesta festa.
      Saúdos, compañeiro.

      Eliminar
  8. La frase: "Ya no tenemos principios, abuelo. En realidad nos contentamos con no tener un triste final" merece ser enmarcada.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ahora veo que no soy el único al que le ha llamado poderosamente la atención...

      Eliminar
    2. Gracias, me alegra que os haya gustado mi frase. Me gusta aquella frase de Gramsci: "El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer"
      Un abrazo

      Eliminar