14 julio 2014

Principio y final para una historia victoriana

COMIENZO 
El 7 de Marzo de 1879, en la época gloriosa de la reina Victoria, apareció en el Illustrated London News un artículo firmado por Thomas Richard Stephens. El citado caballero, discípulo del pionero de la fotografía William H. Fox Talbot y miembro fundador de la Sociedad Teosófica de Madame Blavatsky, hablaba de sus ensayos con un nuevo modelo de cámara fotográfica que según decía: "podría servir para retratar el alma humana”. 
Pasó el tiempo y del inventor e invento poco más se supo. En los mentideros de Fleet Street se habló de que Stephens trastornado por un extraño descubrimiento había acabado sus días arruinado, enloquecido y alcohólico en un centro de acogida del Salvation Army en el East End.
 En 1894, el célebre anticuario Cornelius Adams, recibió un paquete sin remitente en su atestada tienda de Covent Garden. La abrió con cierto recelo, en la capital había cierta psicosis de bomba tras el atentado anarquista del 15 de febrero contra el Observatorio de Greenwich. Aparentemente, aquello parecía una vieja cámara semejante a las utilizadas 20 años atrás en los gabinetes de fotografía pero de un tamaño desproporcionadamente pequeño y sin trípode. Con todo, lo más curioso era el montón de cables negros que salían de su parte inferior. El aparato venía acompañado por un cuaderno de tapas doradas semejante a un breviario. Cornelius abrió la libreta y empezó a leer el texto. Aquel hombre devoto, miembro de la ilustrada minoría católica que seguía las tesis del Cardenal Newman, no pudo dejar de lanzar una maldición y sentir un profundo escalofrío a medida que las líneas de aquel extraño diario desfilaban delante de sus ojos. 
El reverendo John Gordon Ramsey saboreaba cada minuto de su presente tranquilidad en Bute Street, a escasos cinco minutos del nuevo Museo de Historia Natural. Para él aquello era una justa recompensa tras los sinsabores sufridos en su larga y agitada vida pastoral. Después de dejar jirones de su piel entre los mineros de Newcastle o los estibadores de Cardiff había encontrado un oasis de calma burguesa en aquella pequeña parroquia de South Kensington. Habían pasado los tiempos de la furia anticatólica y aunque era consciente de que para sus vecinos no dejaba de ser una presencia algo molesta y poco chic ya que en cierta medida rebajaba el nivel del barrio, tampoco sentía a su alrededor aquella animadversión profunda que había encontrado entre sus paisanos de Londres cuando era un joven seminarista. Ni siquiera tenia necesidad de justificarse ante los viejos conocidos de otra épocas. Estaba seguro de si mismo. Había sido un sacerdote ejemplar en circunstancias excepcionales y ahora tenía derecho a su premio. Cornelius Adams era su amigo. Con él compartía largas veladas alrededor de una mesa de ajedrez donde hablaban reposadamente de teología, de política, de arte o de literatura. Rara vez de cuestiones personales. Y sin embargo aquella noche ...
Aquella noche todo fue diferente. Nunca había visto al anticuario en semejante estado. Ni siquiera cuando un grupo de belgas le había querido estafar con un falso escritorio estilo Chippendale. Su rostro demacrado reflejaba una tensión infinita. Sus ojos oscuros se apagaban y encendían sucesivamente forjando llamaradas de pánico. El hombre que llamó a su puerta a las diez y cuarto de de una fría noche de marzo, llevaba un abismo oscuro en su interior.
FINAL
Tres sombras oscuras proyectándose sobre el tapiz verde de Hyde Park. Apenas unas manchas de ceniza, cercanas al lago Serpentine, que el viento matutino se encargará de esparcir en pocas horas. El detective Barrow se ajustó el  gastado bombín, abrochó los botones de su gabán, puso las manos en los bolsillos y observó como se desperezaba la ciudad dormida, más allá de las rejas, en los altos del Speakers' Corner
Carruajes de reparto, landós particulares con la capota cubierta para combatir el rocío y el par de bobbies que le habían acompañado alejándose en bicicleta del lugar del espanto. Nada más. Sereno, claro, tibio. Se anunciaba un hermoso día de septiembre pero él no estaría en condiciones de disfrutarlo.

24 comentarios:

  1. Un relato sugerente y fragmentario que he leído un par de veces. Me gusta. Mantiene la tensión y el misterio hasta el final que no lo resuelve. Seguro que a mis alumnos no les hubiera gustado porque quieren bien clarito lo que pasa al final. Buena ambientación en la época del auge de Mme Blavatsky de la que leí un libro que a estas alturas resulta infumable, pero no a finales del siglo XIX donde era autora de rabiosa actualidad en esa búsqueda de las significaciones teosóficas ocultas detrás de la realidad apariencial. Leí una biografía de Thomas Mann en que se recogía el interés del alemán por estos temas ocultistas y espiritistas y que de hecho aparecen en La montaña mágica. Es una línea que vertebra el simbolismo y de hecho yo pienso que llega hasta el surrealismo por aquello de intentar penetrar en el lado oculto de las cosas, sea el universo primigenio o el inconsciente.

    El relato que tiene como hilo conductor la cámara que fotografía el alma de las personas y el diario del inventor es jugoso y se lee con interés, pero detrás de ella hay una maldición que se extiende a sus poseedores.

    De hecho el espiritismo y el anarquismo estuvieron muy unidos, algo que me sorprendió cuando lo supe. La transición de siglo fue muy interesante, la del XIX al XX. La del XX al XXI que he vivido en persona no me ha resultado tan apasionante aunque aquí el elemento conductor ha sido la magia de internet donde ahora estamos.

    Saludos.

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    1. Gracias, Joselu. Hay algo inaprensible en esas viejas fotos decimonónicas, quizás producto de determinados materiales fotográficos, que les dan una extra aura de misterio. A este tema le dediqué tres textos y éste es uno de ellos. Quizás algún día vuelva a publicar los otros. Lo cierto es que la idea de que una foto es una captura, del alma como piensan los pueblos primitivos, es algo que se ha usado con demasiada frivolidad y con un tono despreciativo.
      En fin aquel final del siglo XIX en la ciudad más poblada del mundo, llena de atractivos y misterios, siempre ha sido un marco para historias de ficción y misterio. En ese misterio aquella racionalidad científica que lo explicaba todo desde el positivismo se empezaba a resquebrajar. El espiritismo, el hipnotismo, la influencia de la cultura oriental, el uso de los opiáceos venidos con la colonización británica en Asia. De repente el mundo se levantó hastiado de tanta racionalidad y volvió a mirarse para dentro, a esa psicología en la que el hombre siempre le había dado miedo penetrar. Cualquier movimiento de liberación frente a lo real se hermana con otros movimientos de liberación similares. Mientras el marxismo era incapaz de salir de la ruda racionalidad empírica, los movimientos anarquistas buscaron en otras fuentes posibles.
      Confío en que los cambios que se avecinan no solo sean producto del desarrollo de las nuevas tecnologías y de Internet.
      Saludos

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  2. ¡Por todos los santos, Dr. Krapp, falta todo lo del medio!

    Besos.

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    1. No pienso completarlo, aunque si se te ocurre algo no dejes de avisarme.
      Besos

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  3. Hace mucho mucho tiempo en un universo paralelo escribí una historia que no se parecía nada a esta ni en el principio ni en el final, pero cuyo protagonista era un invento similar, capaz de fotografiar el alma.

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    1. La verdad, Félix, viniendo de ti y sabiendo como escribes, me apetecería mucho conocer esa historia.
      La idea del alma es muy literaria, por eso quizás haya triunfado tanto a lo largo del tiempo

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  4. Uy habia comentado y se me ha perdido... decía que has redondeado un relato de una manera magistral. Por un momento creí que estaba leyendo algo real de aquella época de la historia. Un invento, un inventor, una maldición...

    enhorabuena Dr. Krapp. De seguro a Mr Brow le hubiera gustado fotografiarle el alma a la Reina Victoria...

    abrazos
    carlos

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    1. Muchas gracias, Carlos. No me extrañaría nada que alguien hubiese buscado el alma entre aquellas imágenes.
      La costumbre, que se prolongó en el tiempo, de realizar fotos con fallecidos reproduciéndolos como si estuvieran vivos habla de la búsqueda de algo inaprensible que quizás solo se podría encontrar en las fotos.
      Espero que el alma de la Reina Victoria fuera de mayor tamaño que ella, tan chiquita.
      Abrazos

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  5. El invento tiene un aire con la cámara Kirlian, que tan de moda estaba en nuestros años mozos: nadie la había visto, pero todo el mundo hablaba de ella. Y a partir de ahí, esa historia es muy imaginativa y sobre todo, tiene muchas salidas: ¿qué tal si sigue uno de esos hilos y nos cuenta algo más, herr doktor?

    Y en otro orden de cosas, coincido con Joselu: la extraña unión entre espiritismo y anarquismo es sorprendente. Pero luego se queda uno pensando y recuerda la obsesión de Hitler y unos cuantos jerifaltes nazis por el Arca de la Alianza, el santo grial, ese tipo de cosas... y acaba más confuso que al principio: ¿será que los extremos se tocan en muchas más cosas de las que pensábamos?

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    1. No descarto los efectos eléctricos tengan mucho que ver con muchos de nuestras sensaciones y proyecciones anímicas. No lo descarto porque físicamente está probado pero me temo que la cámara Kirlian es un fenómeno de feria comparado con otras inquietantes realidades.
      Quisiera contar más, Rick, pero como buen periodista no puedo revelar procesos de la investigación del detective Barrow.
      No creo que sea cuestión de extremos el tema del espiritualismo y las ideologías. Pienso que en el caso anarquista es la necesidad de desbordar la realidad en esa forma plana y sencilla en la que nos la presentan. En el caso nazi es producto del viejo idealismo nacionalista alemán que siempre buscaba antecedentes míticos para ennoblecer sus intenciones. Al creerse su propia mística creían que podrían usarla como fuente de poder.

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  6. Cualquiera puede pensar que Cornelius Adams es el señor Rubalcaba y que el Cardenal Newman (que renego del protestantismo) es Felipe Gonzalez que renego del socialismo y las tres sombras oscuras son los tres lideres del Psoe perdidos... No lo se, la verdad es que no lo se, amigo y criptico Krapp...

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    1. Podría pensarse algo así pero afortunadamente no soy tan rebuscado ni crípitico o eso creo yo. Afortunadamente el mundo es mucho más que un teatrilllo sobre el que desfilan una serie de políticos mientras nosotros nos limitamos a aplaudir o pitar. Afortunadamente el mundo es mucho más interesante que la mierda que impera en las portadas de los periódicos.
      Felices vacaciones galaicas.

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  7. Me gusta el relato aunque me quedo en ascuas por saber qué más pasa con esa cámara que fotografía el alma.

    La teosofía tuvo un desarrollo importante sobre todo a finales del XIX, y con ella esa idea de alcanzar el conocimiento de Dios a través del autodesarrollo espiritual y la intuición directa.

    Los anarquistas no fueron espiritistas, no creían en poder entrar en contacto con los muertos, sin embargo coincidieron con el espiritismo en el movimiento librepensador, especialmente de finales del XIX, y en su crítica feroz del catolicismo. El espiritismo desarrolló además planteamientos feministas (nos llevaría mucho espacio explicarlo) y de carácter social y fue eso lo que les unió en el movimiento librepensador junto con masones, republicanos e, incluso, protestantes.

    Pero volviendo a tu relato, me gusta lo bien escrito que está y la forma de thriller que le has dado.

    Besos!!

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    1. Lo que pasa por en medio lo dejo a tu rica imaginación que tienes dabondo, como decimos en galego.
      Sí, en lo de la teosofía y el anarquismo tienes mucha razón, fue el movimiento librepensador, al margen de criterios de autoridad ,el que hermanó a mucha gente.El espiritismo tenía componentes feministas porque fueron conscientes de la marginalidad sistemática a la que fue sometida la mujer y reivindicaban su papel religioso a través de figuras como María Magdalena, Hipatia, las grandes monjas místicas y otras figuras heterodoxas.
      Gracias por tus palabras

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  8. creo que si lo leo de nuevo me va a capturar el alma a mí también...

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    1. Vaya, me has sorprendido, Myriam. Esperemos que no sea tan grave.
      Muchos besos

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  9. Me gustó mucho esta entrada, estimado Krapp. Bien ambientada y narrada, y con ese toque tan inglés de misterio que le da el final abierto.
    Una época en la que brillaron las artes y las letras, un tiempo con alma. No me extraña que hubiese alguien ingenioso con la intención de capturarla y guardarla para siempre.

    Muchos besos.

    Fer

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    1. Gracias, Fer, encantado de verte por aquí.
      Es un tiempo que nos fascina a muchos y que todavía sobrevuela hoy en día sobre esa interesante y sorprendente ciudad. El Londres victoriano sigue existiendo tras la aparente modernidad y no hace falta ir al Museo de Madame Tussauds para descubrirlo, basta con ir en el Metro (The Tube)
      Muchos besos

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  10. ¿Que seria de nosotros sin la cámara?.
    Seguro que Charles Dickens, no lo hubiese contado mejor.
    Saludos.

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    1. Sin las cámaras ya no tenemos una imagen propia que podamos reconocer..
      Dickens siempre lo hubiera contado mil veces mejor y es bueno que sea así, pero gracias.
      Saludos

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  11. Me gustaría disponer de esa cámara que fotografía almas. Me haría una selfie para ver si me aclaro un poco más...Tengo la certeza de que la fotografía será en blanco y negro. La duda que me atormenta es la proporción de ambos tonos...

    Siento que el detective Barrow no esté en condiciones de disfrutar de un día tan prometedor... .

    Buen relato, Dr.

    Un abrazo

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    1. ¿En serio te gustaría tener algo así? Con lo bonito que es vivir en lo indescifrable y no conocerse demasiado para nunca dejar de sorprenderse con uno mismo.
      Si es en blanco y negro mejor que sea sepia. Es un tono menos comprometedor y no desfigura los rasgos cuando se radicalizan los dos colores de base.
      Gracias, Luis.
      Un abrazo

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  12. Me saco el sombrero y te hago una reverenvia. Me encantó. Qué bien escribes, condenado!


    Un beso


    Josela

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    1. Pues muchas gracias, Josela. Intentaré no defraudarte en mis próximas entradas.
      Besos y felices vacaciones

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