02 septiembre 2011

El espectáculo podrías ser tú (Geografía del dolor)


(A golpe de click, la escena en su totalidad)



25 comentarios:

  1. Impresionante y terrorífico paseo cinematográfico por la humillación, la traición y la tortura humanas hacia seres concretos y singulares, débiles, marginados o traicionados. ¿Quién no se ha identificado alguna vez con estos personajes sometidos y atormentados, y con ese odio furibundo que al final hace estallar a muchos de ellos? Puede que haya, por qué no, quien se identifique con los pérfidos y malvados que transitan en este paseo por escenas del cine. Un cóctel terrible sobre humillación y venganza hacia 'el ser diferente', el débil... o cualquiera en determinadas circunstancias. Acertada selección de escenas sobre humillaciones, sobre víctimas y verdugos.

    Hacía tiempo que no veía alguna de las pavorosas escenas de 'Freaks'; ese terrible tormento al que es sometida 'Carrie' y su 'celebrada y brutal venganza' (salto del asiento para 'celebrarla' -puro alivio- cuando veo su 'vendetta'); la espeluznante escena de 'El hombre elefante' lynchiana... Buf, reconozco que está película me llegó a angustiar profundamente cuando la vi.

    No he tenido el gusto de ver -aunque la conozco de referencia- el filme 'El ángel azul' y esa encarnación del mal que interpreta Marlene Dietrich y su 'merecida' venganza (una asignatura pendiente). Tampoco había tenido 'el placer' -hasta ahora, aunque solo sea un sorbo- de contemplar ninguna escena de 'El que recibe el bofetón / Lágrimas de payaso': alucinante y delirante la escena seleccionada.

    Tal vez añadiría -si se me permite la licencia (hace un par de días que la vi por enésima vez) y para echar todavía más leña al fuego si cabe- alguna escena de la película 'Perversión' de Fritz Lang. A buen seguro que 'recuerdas' la insoportable humillación a que es sometido el pobre diablo Chris Cross (Edward G. Robinson) por parte de la terrible Kitty (Joan Bennet) y su depredadora / vividora pareja, Johnny (Dan Dureya).

    Disculpa por la extensión de mi comentario: He 'disfrutado' / 'sufrido' contemplando semejante elenco de escenas sobre maldad, humillación y venganza.

    Fantástica selección.

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  2. No me gusta este tipo de cine. Me afecta demasiado. Sé que la realidad aún puede ser - lo es - más penosa y que no se suaviza, ignorándola... pero me falta fortaleza y estómago para contemplarla como si se tratara de un espectáculo morboso... Ante la impotencia de no saber qué hacer ante tamaña realidad... huyo. Lo intento, al menos.

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  3. Yo tampoco puedo con ellas. Las dos últimas no he querido verlas.

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  4. A mí tampoco me gustan este tipo de películas. Sufro mucho con las injusticias, las humillaciones gratuítas, el abuso de poder o la venganza del mundo en seres incapaces o disminuídos...

    Un beso, Krapps.

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  5. Antes que nada quiero haceros una aclaración. Con esta entrada no quiero jugar al morbo, al sadismo o a la perversión. Tampoco, desde otro punto de vista, deseo demostrar mis hipotéticos saberes cinematográficos.

    Creo que estas películas son sinceras. Durísimas pero sinceras. No hay nada gratuito en ellas. Pienso que sus autores optaron por dejar de edulcorar la realidad y enseñarla en toda su crudeza,tal cual es, por eso nos resultan tan insoportables. A mi también. Yo también soy incapaz de ver enteras muchas de estas escenas. Las he puesto en la entrada pero no he podido, por ejemplo, ver completa la escena de El Hombre Elefante. Me duele demasiado y me ha seguido doliendo desde la primera vez que la vi. Pero a veces uno necesita practicar un acto de exorcismo personal. Enfrentarse a los miedos y tirar para adelante sin olvidar que no hace falta ser frágil, minusválido o loco para ser objeto de espectáculo, mirar a vuestro alrededor.

    Os contestaré a vuestros comentarios individualmente.

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  6. No conozco "The Act" (donde, por lo que veo, y siguiendo con la tónica clásica en el mundo de los payasos, estos dan pena y el público da miedo), y nunca he visto -probablemente no quiero ver- "Carrie". Las otras sí, de mi época juvenil. Y me pasa algo parecido al resto de los opinantes: admitiendo su alta valía artística, me deprime el fondo de todas ellas, desgarrador. Esa sensación de salir aplanado del cine, machacado interiormente por una crueldad que casi se palpa, acababa conmigo.
    Imagino que a estas alturas no deseo volver a ver ninguna de ellas, ni de otras de ese estilo: algunas cosas de David Lynch, por ejemplo, me afectaron del mismo modo.
    No sé si es cobardía o que ya no tengo edad para enfrentarme a este tipo de cine. Pero la sensación de desasosioego que me producen nace de las duras verdades que yacen en cada una de ellas: la maldad, el desprecio por los demás, la humillación...
    Casi mejor lo dejo.

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  7. Bueno, esto va con el carnet de personas, mejor dicho de algunas personas. Los débiles de mente, los que no se ven guapos, los tímidos, los ignorantes se regodean en las desgracias ajenas para tapar su podredumbre. Las personas que no tienen claras sus ideas, tienen que defenderlas y atacar las contrarias continuamente.Creo que este es un ejemplo más de la cobardía humana, meterse con indefensos y con débiles no le hace a uno más fuerte, le hace a uno más mezquino. Conozco varios casos de no tan claros como este, pero de parecida índole. Por eso y aunque suene a romanticismo trasnochado, me gustaron siempre los ideales de la caballería, la defensa del débil. Es posible que suene a mojigato, pero creo en ello firmemente.

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  8. Muchas gracias, Espectro. Ya he explicado más arriba las razones que me han llevado a realizar esta entrada.
    A mi lo que más me conmueve de estas películas es que esos seres "diferentes" no son tan especiales. Un profesor abrumado por un amor absorbente y enfermizo, un profesor enloquecido huyendo de si mismo, un hombre pequeño que tiene la pretensión de casarse con una mujer "normal", una chica que es humillada por su rareza y un pobre hombre sensible y delicado con una tremenda deformidad física. No hay tanta debilidad y si la necesidad de proyectar la propia personalidad frente al oprobio de la masa. No son monstruos, no son freaks, son personas que llevan al límite situaciones y sentimientos que están latentes en cada uno de nosotros. Por eso duelen tanto.

    Perversión es una gran película de Fritz Lang que bebe de las mismas fuentes a pesar de enmarcarse en el cine negro. La escena de Robinson pintándole los pies a Joan Bennett es sencillamente espeluznante. Tienes razón podría estar aquí perfectamente.

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  9. Te entiendo, Luis, pero quizás no sea solo el morbo el que nos conmueve en estas películas y hablo de éstas en concreto. Quizás sirvan como sirven esas fotos de niños africanos hambrientos y moribundos, nos obligan a reaccionar ante el oprobio y tomar partido. Esto me hace recordar aquella otra película de Fritz Lang, Furia, que contribuyó a la reducción de los linchamientos en USA.

    Lo mismo puedo deciros a vosotras, Angie y Novicia. Un beso a cada una de las dos

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  10. Pues a mi me ha gustado mucho lo que has escrito, Paseante ya que pienso y siento igual que tú: hay duras verdades en estas películas, cosa que no ocurre en otras que quieren incidir en lo mismo y solo son artificiosas y crueles.
    "Los payasos dan pena y el público da miedo". Tal cual.

    Estoy de acuerdo Temujin la debilidad no está en esos personajes que se mueven por sus emociones o por sus necesidades. La debilidad está en una masa formada por elementos insustanciales que se esconden en el grupo para mostrar fortaleza o necesitan algún chivo expiatorio para justificar sus carencias.
    Por ejemplo creo que las mejores armas del Ku Klux Klan son sus capuchones más que sus rifles, antorchas o pistolas. En "Furia", de la que hablaba antes, hay un esclarecedor retrato de esta clase de individuos.
    Los ideales de caballería que enaltecen al loco Alonso Quijano, reducen a una dimensión mezquina a sus cuerdos adversarios.

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  11. Este paseo por la realidad me pone enferma, no puedo con ellas, sufro y lloro con las escenas de tortura física y sicológica, con el desprecio por la vida, con el maltrato a animales...imagínate con la carga emocional de estas escenas.

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  12. Lo siento, Josela pero a veces tengo necesidad de darme una vuelta por el lado oscuro de la vida aunque solo sea para darle su auténtico y real valor al lado luminoso.

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  13. Genial selección que se podría resumir en que todos tenemos algo de monstruoso, por dentro o por fuera.
    Un abrazo, Doc.

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  14. Todos, cuando dejamos de ser una suma de unos, para convertirnos en piezas de un puzzle que casi siempre termina convirtiéndose en figura monstruosa. Creo que cuando la personalidad individual prevalece es más dificultoso que eso ocurra.
    Gracias, Torcuato.

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  15. Estas películas deberían ser de obligado visionado en colegios, mostrar que el torturador siempre es más ridículo que el torturado, que debemos temer más a nuestros iguales (por su capacidad para absorbernos y anularnos) que a nuestros "diferentes", que los verdaderos monstruos son más parecidos a nosotros de lo que creemos. ¿Qué es lo que nos dá miedo de estas películas?, quizás el hecho de que todos tenemos algo de monstruosidad, ¿quien no ha contado chistes de negros, por ejemplo?, ridiculizando a una raza entera por tener un color más oscuro que el nuestro. Miremos los monstruos cara a cara y así les perderamos el miedo

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  16. Para mirar a los monstruos cara a cara habría que asomarse al monstruo que todos llevamos ahí debajo. En el fondo lo que nos asusta es pensar que todo eso que pareciera lejano y extraño convive con nosotros mismos. En nuestra mente convive el torturador que como bien dices es el verdadero monstruo y el torturado. Convive el que vive aturdido por su propia diferencia y el que necesita el anonimato para cometer sus fechorías. Estoy de acuerdo contigo en el valor pedagógico de todo ésto. Son historias terribles pero que exorcizan el miedo, haciendo que lo que nos parezca tan terrible pierda su veneno y nos sirva de vacuna en nuestra propia vida.

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  17. No recuerdo película más terriblemente desasosegante que El Hombre Elefante. Salí del cine literalmente hecho polvo y con una desesperanza total en la humanidad (la condición humana). Es cierto que era bastante joven (veintimuypocos) y quizá más impresionable, pero no me he atrevido jamás a volverla a ver.

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  18. Igual que tú apenas conozco pocas películas tan desasogantes como El Hombre Elefante con la excepción quizás la excepción de "Johnny cogió su fusil". Sigo pensando que esa desesperanza no es negativa si sabemos sacarle partido de ella.

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  19. Uffffffffffffff que mieditis que ha cogido de pronto, Despues de unas vacaciones de blogosfera me encuentro con esto Doc, aunque no sé lo que me da mas miedo si la vida real o estas películas... yo creo que la vida real es más terrorífica todavía sabiendo que una película tiene fin , pero esta vida... no sabemos el fín que tendrá..!

    Un besazo fuerte Doc.

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  20. De vez en cuando hay que convocar a los fantasmas para que podamos reconocerlos en caso de que decidan darnos una sorpresa. Viéndolos de cerca quizás les perdamos el miedo e incluso el respeto.
    Un beso grande, Lisebe.

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  21. Hola Doc,

    Magnífico paseo por el lado oscuro del ser humano, un paseo que desgraciadamente podrías completar con algunas escenas que nos llegan a diario a través de la pequeña (ahora pequeñísima) pantalla, a pesar de los plasmas de 50''.

    Todas tus elecciones son magníficas Krapp. Siempre me impresionaron las imágenes de Freaks y, como no, las de El Hombre Elefante. Y recuerdo haber mentido con mi edad en taquilla para poder ver la Carrie de Brian De Palma. Todas las imágenes que muestras están vigentes porque así es la naturaleza humana.

    Para aportar algo a tu magnífico post me gustaría citar un cuento infantil, La Cenicienta, como sabéis la historia de una chica esclavizada por su madrastra y hermanastras y probablemente una de las heroinas más modernas y sugerentes de la factoría Disney. La escena en que le arrancan el vestido a pedazos para que no pueda ir al baile es insólitamente violenta pero está construída con una precisión impecable. Y la madrastra me recuerda tanto a la malísima Joan Crawford... Vaya, me acaba de venir a la cabeza Que Fue de Baby Jane. Mejor me despido que por la mañana estoy demasiado efervescente.

    Saludos Krapp,
    Jazzy

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  22. Hola Jazzy

    Me resulta mas reconfortante pasear por el terreno de la ficción, uno al menos sabe que hay una puerta de salida.
    Creo que la vigencia de estas imágenes deriva de que son proyecciones fantasmagóricas de nosotros mismos, algo así como lo que decía Valle-Inclán de sus esperpentos. Una especie deformado de la realidad para contribuir a airear a nuestros monstruos interiores.
    La violencia en esa escena de la Cenicienta es una de esas contribuciones de Disney al terror y para algunos críticos al sadismo. Pensemos en la muerte de la madre de Bambi; o la entrega de la manzana de la bruja/madrina a Blancanieves y su muerte posterior; pensemos en la venganza de la bruja Maléfica condenando a sus víctimas a un sueño eterno por no ser haber sido invitada a la boda real; la violencia de Cruela de Vil con los dálamtas etc...
    Saludos

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  23. En estos tiempos monstruosos, me quedo con el hombre elefante.

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  24. Todo un paseo por el lado oscuro del ser humano, desde que el mundo es mundo.
    Y en otro orden de cosas, creo que ya te lo he dicho más veces, pero tienes una mano para los vídeos, que alucino contigo.
    Un 10.

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  25. El hombre elefante poseía una deformidad accidental, lo que ocurre en estos tiempos no tiene nada de azaroso, Tesa. Perdona pero se me escapó contestarte en su momento hace casi un mes.

    Gracias, Cristal00k, soy hijo de la cultura visual y ciertas imágenes se mantienen vivas siempre en mi retina.

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