11 abril 2010

Del mito del buen salvaje, al salvaje bueno en la cama

Aquel tipo pesadísimo,  amante tajante de la prosopopeya llamado Jean Jacques Rousseau, cardenal primado de la Nueva Iglesia Racionalista, sublimó el concepto del buen salvaje hasta niveles realmente insoportables. J.J. adoraba la naturaleza virginal de los aborígenes no contaminada por los tejemanejes de la civilización. Para él, el salvaje era más por tener menos, ya que cuando se tiene menos se es más. ¿Podemos considerar a nuestros convecinos menos afortunados y en situación de penuria, como iguales a aquellos otros que viven en la indigencia fuera de nuestra civilización?  Muchos de sus seguidores no tuvieron empacho en proclamarlo e intentarían en ponerlo en marcha con la Revolución Francesa  y con todas las demás que vinieron después.

En aquel momento, no era el único en soltar semejantes prendas, otros racionalistas al uso como el cordial Johnny  Locke se manejaba por las mismas tesituras aunque de manera más moderada. Incluso el sarcástico De Foe  con su célebre Robinson navegaba sin naufragar por esos derroteros caritativos.
Fuera de la racionalidad endiosada, algunos próceres de la Anquilosada Iglesia de Cristo, con Bartolomé de las Casas a la cabeza, habían llegado a parecida conclusión al ver como los colonizadores puteaban sin mesura a los indios de allende los mares. Su idea se resumiría en algo así como: ¡Qué buenos son los salvajes, tan cerquita de la animalidad y tan cerquita de Dios!
Pasaron las hojas del calendario a ritmo de tam-tam y el Dios cristiano siguió sin dar señales de vida. Por estos pagos un día se murió Franco, que habiendo ejercido como Dios sustituto durante cuatro décadas, dejó a la gente desvalida y a la intemperie. ¿Qué hacer con la nueva libertad? Los varones cultos, avanzados y correctos no lo expresaban, faltaría más, pero tenían una idea muy clara: con la libertad hay que follar más.
Ellas, dando lecciones de sutileza y de paciente inteligencia, buscaron nuevos héroes que les alejase de la recurrente mediocridad sexual.
En aquellos tiempos estaba de moda un dúo psicómico erótico formado por William Howell Masters y Virginia Eshelman Johnson que investigaron durante años el enmarañado tema de la sexualidad humana aligerándolo de tabúes.  Estudiaron el "encontronazo sexual" de un montón de parejas y al final se curraron unas tablas muy chulas sobre las diferentes fases de la sexualidad. Ya las quisiera la luna lunera.  Un aprendizaje a machamartillo para nuestras conciudadanas y también para los varones, aunque éstos al principio se mostraron aparentemente reticentes ante los abracadabrantes descubrimientos de la sexología. Pero había más. Todo aquello fue complementado por un amplio abanico de buenas lecturas, es decir de alto voltaje erótico. Entre ellas destacaba  una novelita escrita en 1928 por un señor con toda la barba: El amante de Lady Chatterley.


Puede ser muy discutible, pero para mi este libro es el epítome perfecto del noviazgo moderno, nada xenófobo ni clasista, entre la  supuesta sofisticación civilizada -huérfana de alicientes sexuales de peso- y el supuesto poderoso primitivismo erótico, de los seres no intoxicados por nuestro castrador culturalismo . Todo muy supuesto es decir, muy falso. Dos mundos que tienen necesidad de complementarse y apoyarse mutuamente para no aburrirse ellos solitos. La historia de Mrs Constance con Oliver Mellors, el guardabosques, lleva al climax las viejas historias victorianas que tienen su exponente primiegenio en la historia de amor fou entre la rebelde Catherine Earnshaw y el repulsivo Heathcliff de Cumbres borrascosas. La niña sofisticada y culta necesita al ser primitivo para llenar los vacíos de la civilización. 

¿Habrase visto semejante ordinariez?



Aquella transición ilusionada ante los nuevos paradigmas sexuales. Para el varón, libertad= facilidad. Para las chicas cultas y sobradas un mundo hipotético de leñadores de clase baja, aulladores de la selva y hasta trompetistas de color, si se tercia:



Vivan las alternativas consoladoras. Si los ricos también lloran, como decía la archifamosa telenovela, quizás también puedan disfrutar mejor llevándose un salvaje a la cama. A fin de cuentas, son mas naturales, más animales y están más cerquita de Dios.


23 comentarios:

  1. Creo que follar bien es cuestión de inteligencia (así que me imagino a Tarzán más bien como un básico bonobo)...y de generosidad.
    Aunque un amigo mío dice que esto del buen sexo es totalmente egoísta: dar para poder recibir.

    Por cierto que yo llevé forrada la carpeta del instituto con una fotografía enorme de Weismuller en taparrabos, en sus mejores tiempos.

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  2. Demoledor, Krapp, demoledor.
    Te has currado bien toda la documentación filósofica, literia,cinematográfica y musical.
    ¿Qué habrá detrás de todas esas alternativas consoladoras?

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  3. Si las Sagradas Escrituras no hubieran puesto en la carne el refugio del diablo, todos seríamos sexualmente "salvajes" permitiéndonos gozar libremente del cuerpo, ese maravilloso regalo de la naturaleza que más allá de su función reproductiva es capaz de vibrar de placer cuando nos despojamos de prejuicios y culpas.


    "Ellos no tienen barba alguna, ni visten ningún traje, así los hombres como las mujeres, que salieron del vientre de su madre, así van, que no se cubren vergüenza ninguna" - Américo Vespucci

    No sospecharíamos ningún interés detrás de estas palabras si Américo Vespucci no hubiera sido el mismísimo primo político de Simonetta Vespucci que, sin cubrirse, se convertía en la Venus de Boticelli acariciándose algunas "vergüenzas".

    "...muchos destos indios e indias eran sodomitas, y se sabe que allá lo son muchos dellos. Y ved en qué grado se precian de tal culpa, que, como suelen otras gentes ponerse algunas joyas de oro y de presciosas piedras al cuello, así, en algunas partes destas Indias, traían por joyel un hombre sobre otro, en aquel nefando y diabólico acto de Sodoma, hechos de oro de relieve. Yo vi uno destos joyeles del diablo, que pesaba veinte pesos de oro, hueco, vaciado y bien labrado" - Sumario Natural de Indias, Gonzalo Hernández de Oviedo.

    Por supuesto que Hernández de Oviedo debía rescatar a los indios de ese horrible pecado, por lo que sigue contando que mandaba a fundir estas joyas en su presencia ¿y cuál crees que sería el destino de tan vergonzoso adorno?

    No hay ejemplo más claro que el de escandalizar con crónicas sobre las "salvajes" costumbres de los pueblos que habitaban este continente, para justificar la evangelización y el saqueo.

    He puesto estos dos, sabiendo que hay muchos más en la historia de la "civilización", para confirmar que las culpas que inhiben, no sólo al sexo, nos han sido impuestas por hipócrtitas normas en pos de algún interés.

    Seamos salvajes, que es naturalmente sano, y nadie necesitará de consuelo.

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  4. A mí me gustó mucho el libro de D.H. Lawrence aunque apenas recuerdo el argumento, pero sí recuerdo que fue muy entretenido. En cuanto al tema que expones, como ya te han dicho, muy bien hilvanado por todo un recorrido muy original de documentación, ignoro si los salvajes son multiusos y aceptan a cualquiera, pero en la civilización existe algo que se llama "rechazo" un rechazo físico inevitable que todos hemos sentido hacia otros, y que tal vez otros lo hayan sentido por nosotros, aunque nunca lo hayamos verbalizado.

    Es así de simple. Por eso existe la prostitución, no sólo para viciosos, sino también para aquellos que no tienen posibilidad de ser aceptados fácilmente. Suena terrorífico, pero es así. Puede ser que la civilización nos haya hecho demasiado selectivos, de una forma que nos ha fastidiado, pero no tiene vuelta atrás. Es como cuando ahora los sociólogos se alarman por la creciente soledad en las sociedades actuales, y era de cajón, a mayor independencia más selectivos. Si todos los solitarios del mundo se reunieran, llenarían varios estadios de fútbol, pero no serviría de nada, apenas si surgirían algunas decenas de relaciones (no ya amorosas, sino de cualquier tipo) entre miles. No se gustarían. Es así y punto.

    Ahora, que las clases sociales altas coqueteen con castas inferiores para su disfrute sexual, me parece estupendo, siempre que haya consentimiento por ambas partes. A los ricos todo les sienta bien. Se follen a un salvaje, se pongan un traje de Ágata Ruiz de la Prada, o se compren un troncomóvil para ir por la autopista. El mejor ejemplo es la duquesa de Alba, a la que de ser una pobre abuelita de pensión trescientos-eurista, todo el mundo se burlaría. Siendo ella, el agenciarse un amante cazafortunas y encima de poco buen ver, es para los titulares una historia de Romeo y Julieta. ¡Ya les vale!

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  5. Yo siempre he tenido la sensación de que de "los salvajes", en tiempos de conquistas, colonizaciones y evalngelizaciones, se cogió todo lo mejor a cambio de quimeras y promesas de futuras vidas que nunca serían tangibles, enfermedades y abusos.
    El sexo hoy es mucho más sofisticado que entonces, desde luego, aunque en el camino creo que se hicieron avances y retrocesos según las épocas y las modas.
    El sexo salvaje tiene su aquel pero el sofisticado y retorcido también, es cuestión de gustos, que al fin y al cabo es de lo que se trata. Yo soy partidaria de que cada uno folle como más le guste y sobre todo compartiendo. Hay que ser egoísta para poder dar más. Hay que ser generoso para recibir más, y sobre todo, hay que dar rienda suelta al instinto y liberar al animal que llevamos dentro....

    Un beso y feliz semana, Krapps

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  6. Tarzán demostraba su inteligencia enfrentándose a tanto bicho con éxito y fabricando aquella coqueta casita del árbol, Tesa. Quizás le faltaba algo de estilo. Pero en un período como el actual donde se alaba tanto la naturalidad y/o la animalidad en el sexo tendría mucho que decir si decidiese dejar de ser icono y humanizarse.

    Gracias, Vitamorte. ¿Qué hay detrás de esos consuelos? Aburrimiento y ganas de salir de la rutina.

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  7. Fantásticas citas, Maracuyá. Yo creo que no es la civilización en general la que provocó esa situación, si no una concreta civilización: la cristiana o si se prefiere la judeo/cristiana.
    El judaísmo ya en el Antiguo Testamento era así quizás por necesitar de la autoidentificación de sus practicantes, en medio de sociedades opulentas y libidinosas.

    También me gustó el libro a mi, Atalaya, representaba algo diferente y atrevido para aquellos tiempos. El rechazo sexual es un hecho cierto que fomenta la prostitución frente a ello está el tema cultural de pensar que determinadas razas, clases sociales y culturas poseen determinadas cualidades en ese terreno. Pensemos en el clásico tópico español de las suecas en los 60 y 70 asociado a la cosa esa de los latin lovers. O el caso, por ejemplo, de los brasileños y cubanos en la actualidad.
    Detrás de todo eso hay clasismo, xenofobia y racismo solapado; aunque aparentemente pueda parecer gratificante para los beneficiarios. Lamentablemente cuando surge el tema de la prostitución infantil en lugares exóticos -caso de Tailandia- la cosa realmente es horrenda.

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  8. "Hay que ser egoísta para poder dar más. Hay que ser generoso para recibir más"
    Muy bien expresado, Novicia aunque de esa idea de liberar el animal que llevamos dentro deriva el deseo de algunos de buscar alternativas "con seres que son como animales". Desde nuestra aquilatada civilización pensamos que estamos por encima de otros pueblos, pensamos que somos más ricos, más cultos, más inteligentes y cuando nos aburrimos de serlo y necesitamos un baño de pureza miramos hacia abajo donde están ellos, los diferentes. No me gusta.

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  9. Veo el mito del buen salvaje como una reacción a la decrepitud en la que estaba cayendo la sociedad de aquella época. Era el fin de l'Ancient Regime. En todo cambio surgen nuevas ideas, tendencias, corrientes, nuevas teorias de transformación.
    El sexo es libertad, y la libertad no casa bien con el sometimiento que la Iglesia y el poder necesitaron a lo largo de los siglos, por eso fue reprimido y constreñido. En el buen salvaje se mitificaba la libertad perdida por la civilización occidental. Aunque de buen salvaje no tenía nada, era capaz de las mayores atrocidades solo que en aras de otros conceptos.

    Saludos Dr.

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  10. Yo también veo eso mito como una mirada liberadora a la realidad. De la misma manera que en el siglo XX se puso de moda la espiritual oriental frente al anquilosamiento de las religiones oficiales.
    En el tema sexual el asunto es más complejo, Enric aunque parte de iguales premisas: en la naturaleza hay algo que la civilización ha arrebatado. Por tanto, otras culturas, otras razas, otras clases inferiores tienen eso que nuestra sofisticación ya no nos permite tener.
    Saludos

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  11. amén del contenido, esta entrada está para mi gusto magníficamente escrita, me la fui leyendo con el accelerando del caso, ávidamente hasta el final...

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  12. Tarzán para Rousseau y yo me quedo con Jane. El amante de Lady Chatterley, un libro extraordinario.

    La entrada, fenomenal y muy trabajada. Te felicito Dr. Krapps

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  13. Pues muchas gracias y que conste que en eso de la escritura tus textos son una referencia muy importante, Myriam.


    ¿Pero que Jane, Luis? ¿Te refieres a la mamá de Mia Farrow o a las oxigenadas chicas que llegaron después? Aunque también la buena Maureen O'Sullivan sufrió lo suyo por causa de un centímetro de tela aquí y otro acullá. Gracias por tus palabras.

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  14. Disfruté tanto Cumbres Borrascosas como El Amante de Lady Chaterley, pero recuerdo con más claridad la película protagonizada por Sylvia Kristel, me pareció en su día el culmen del erotismo.

    Una vez me follé a un salvaje, pero alego en mi defensa que estaba borracha como una cuba y como dicen: "borracha no vale"

    Gracias por el enlace que dejaste en mi post, me encantó!!!

    Un beso multicolor

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  15. Sylvia Kristel, aquella musa del erotismo naif, protagonizó varias Emmanuelle que responde plenamente a la idea de la entrada: chica sofisticada y cultivada dejándose llevar a un mundo de natural plenitud de la mano de hombres rústicos y simples. En el caso de Emmamnuelle además aparecía un anciano mentor para guiarla en esa selva enmarañada en que Eros y Tánatos se confunden.
    Gracias a ti y otro beso, Iris.

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  16. bueníiiiisimo Dr., buenísimo.

    Ante tan completa entrada, tanta información, buen hacer, y estupendos comentarios ...a mi solo se me ocurre un chiste de "hombres salvajes" (silvestres, en este caso)

    -¿sabes que en Lepe todos los hombres se llaman como Rambo?

    -si...todos son "Silvestres hasta los talones"


    un besote Dr.Siempre es un placer venir por aquí.

    Pd:!ay...los ricos, pobrecitos ellos!

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  17. El chiste es una pequeña joya, Lola y eso que tengo simpatía especial por los leperos, tan motejados.Gracias por el chiste y gracias por tu animoso comentario.
    Besitos.

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  18. Me quito el sombrero ante tu entrada, mi buen Krapp.

    Me ha parecido portentosa tu manera de ir hilvanando las ideas hasta tejer un magnífico tratado sobre la evolución de la sexualidad humana.

    Leí en su día "El amante de Lady Chatterley", no sin sentir cierto calor en muchos de sus pasajes en los que subía la temperatura y la tensión entre los amantes.

    Muchas de nuestras famosas lo debieron leer a su vez y se prometieron a sí mismas que algún día tendrían su guardabosques, su tarzán particular, porque todo hay que decirlo, la moda de los vaqueros apretados, flaco servicio le ha prestado a la sexualidad del hombre occidental, y porque por estos pagos se practica más el sexo "Oral" que el real.

    Un placer pasar por aquí.

    Besos, abrazos y carantoñas.

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  19. su conste me hace esconder el rostro tras el espejo Doc... mil gracias...

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  20. Muy iconoclasta y transgresor le veo Sr. Doctor. Pero bueno, sin confundir el culo con las témporas... eso le viene muy bien al sexo. I think, even... I believe it.

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  21. Muchas gracias por tus palabras, Cristal ya quisiera yo tener capacidad suficiente para hilvanar un tratado o tan siquiera un folleto. Todos estamos de acuerdo en que El Amante de Lady Chatterley fue un libro importante en nuestras juveniles vidas y que como tú bien dices generó muchas expectativas. Algo parecido a lo que le ocurrió a los hombres con historias o películas como El Motín del Bounty. Besos, abrazos y carantoñas como dices tú y el amigo Juan Carlos Cifuentes, Cifu para los amigos.

    Te mereces no solo uno si no varios "conste" hasta formar una constelación entera, Myriam.

    Se hace lo que se puede, aunque casi siempre he cargado de ese lado amiga Cristal00k. Además nos hacemos mayores y pasamos por cierta fase en que el escepticismo se apodera de uno. Por supuesto, la confusión es también compañero habitual de fatigas. ¿Y cómo no?

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  22. Me ha encantado. Deberías sacar a relucir más a menudo todo lo mucho que sabes de literatura y dar cátedra sin ningún resquemor.

    Leí El amante de Lady Chatterley durante la guerra de Malvinas, así que imagínate qué subversiva resultaba ser yo a mis 14 años, ya que no lo sólo logré comprarlo en mercado negro en el original en inglés, sino que además, en plena explosión hormonal aunque muy virginal,como se mantuvo por largos años, demasiados, me temo, y dentro de una incultura de colegio de monjas facho y un gobierno de facto, me re-calentó...

    Gracais, Krapp: cada día me sorprendes más y más gratamente, y lo celebro!!!

    Muchos besos!

    Fer

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    Respuestas
    1. Líbreme Dios de dar cátedra sobre algún tema ya que al fin y al cabo solo soy un invitado que prueba los diferentes canapés sin quedarse a solas con ninguno.
      Yo la leí un poco antes porque también soy más viejo. Las calenturas sexuales son un buen sustitutivo de las aviesas calenturas patrióticas. Cuando las Mlavinas estaba ofreciendo mis servicios a la patria.
      Gracias, tú también eres sorprendente.

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