21 marzo 2012

Sobre encogedores y repugnantes

Sin motivo aparente, nos encogemos ante determinadas personas.
De forma irracional, nos repugnan otras.
Cualquier mierdecilla que no levanta tres pies del suelo tiene la incomprensible capacidad de amedrentarnos o repelernos sin  causa que lo justifique.
¿Proyecciones freudianas de algún poderoso ser instalado en nuestra infancia aterrorizada? 
Si fuera así, mejor pensar que no se trata de un tipo familiar. Sería demasiado insoportable.  Los padres ya tienen lo suyo siendo responsables del molde o el contramolde sobre el que deben ajustarse los candidatos a protagonistas de nuestras necesidades afectivas. 
Este rechazo absurdo debería proceder de otra parte. De algún planeta exterior habitado por seres de dos cabezas y piel color verde. En vez de pelo, espinas. Ojos vidriosos de pupilas amarillas. Lengua bífida. Voz gutural. Quizás una abominable cola de reptil.
Nos nos engañemos. De sobra sabemos la  verdad. Aunque prefiramos huir de ella. 
Es cierto que nuestras fobias injustificadas proceden de otro planeta. Un planeta desconocido y misterioso. Un planeta esquivo y difícil a pesar de su cercanía. 
Tan cercano que lo llevamos con nosotros. 
Desde ahí, ejerce su imperio y nos convierte en sus patéticas marionetas. 
En el pasado. Ahora mismo. 
El reverso de nuestro espejo racional y previsible. 
Allí, al fondo de todo. Donde parece que se acaba la luz. Nosotros somos los encogedores. Los repugnantes.

19 comentarios:

  1. A veces lamento no sentirme seducido por muchas más cosas y personas, pero me congratulo de sentir escasas fobias. ¿Es grave lo mío, Dr.?

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  2. Uno debe aprender a luchar contra las fobias. Mi primera enseñanza fue atrapar de muy joven, la primera serpiente. Aprendes que, si los sabes manejar, no son más que unos reptiles muy útiles para atrapar roedores y que sin serpientes nuestro mundo seria peor. Así que las personas son parecidas, solo hay que pulsar las teclas adecuadas en algún caso y en otros alejarlos de nuestro espacio vital. Todos tenemos nuestro lado oscuro y muchos solidarios sin dinero, cambiaran radicalmente si lo tuviesen. Mi abuela decía:
    "Dale un "mando" a Manolito.. y veras como actúa el "angelito"..."
    y es que una cosa es "predicar y otra muy diferente, dar trigo.."

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  3. El miedo irracional siempre es absurdo, pero emerge y es bien real.

    Allí donde se acaba la luz, se proyectan las sombras que nos habitan y sobre las que hay que echar luz para que dejen de ser tan oscuras como para que nos asusten.

    Nada fácil por cierto. Pero un proceso de crecimiento necesario para convertirse en persona.

    Un saludo.

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  4. Ni más ni menos que El retrato de Dorian Grey. No sé quien dijo que el infierno son los otros. No es cierto, el infierno está en nuestro interior esperando una oportunidad para sacar su fea cara.

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  5. Muchas veces me pregunto precisamente eso, ¿de dónde procede el miedo irracional? Ese que te paraliza, que termina haciéndote su esclavo.

    También es curioso averiguar por qué unas personas te atraen y otras prefieres que se mantengan a distancia. Somos un conglomerado de influencias positivas y negativas que en cada uno de nosotros cristalizan de un modo distinto.

    De cualquier manera me ha gustado mucho tu texto, me ha hecho reflexionar sobre los aspectos que planteas de la condición humana.

    Un abrazo.

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  6. O sea, la teoría del espejo: todo lo que de bueno o malo vemos en los demás es una proyección de nosotros mismos. No lo tengo tan claro, eso. Unos se ven a sí mismos con mucha indulgencia, otros se martirizan excesivamente; unos ven a todo el mundo como potencial enemigo, otros son demasiado confiados.
    El término medio es imposible, claro. Pero aunque a veces seamos nuestro peor enemigo también tenemos popencias que deberíamos saber desarrollar.
    Claro que todo esto es teoría. Luego en la vida real, en la calle, solemos ser víctimas de nuestros propios clichés.

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  7. Yo estoy convencida de que ese miedo irracional procede de nosotros mismos y se debe, por un lado a conductas aprendidas y/o heredadas y por otro a traumas propios que nuestro subconsciente no nos deja ver o recordar claramente pero que están ahí, limitándonos y condicionando nuestras vidas...

    Un beso, Krapps.

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  8. Sabes que lo tuyo es de una levedad infinita, LUIS quizá por exceso de conciencia, quizá por dominio de ti mismo.

    Cuando logramos ver la entidad real de las cosas liberándonos de los compromisos a los que nos somete el pensamiento las cosas parecen recuperar un tamaño real lejos de las falsas fantasmagorías de la mente. Lo has expresado muy bien con el símil de la serpiente, TEMUJIN.

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  9. Así lo veo yo, FER. El miedo irracional es extremadamente real para quien lo sufre hasta el punto de condicionarle la vida. Como los vampiros necesita la noche y las tinieblas para desarrollarse por eso solo se puede combatir desde la luz.

    Exacto, ENRIC. Wilde era un tipo muy lúcido y sabía muy bien quien habitaba en las tinieblas interiores.

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  10. Gracias, CRISTAL. Queremos saber de donde procede nuestra irracionalidad pero al mismo tiempo no tenemos la presencia de ánimo necesaria para penetrar hasta el fondo, demasiados compromisos emocionales nos lo impiden y el ego no nos facilita las cosas.


    No todo lo que vemos de bueno o malo en los demás procede de nosotros mismos, faltaría más, PASEANTE; pero si es cierto cuando se trata de sentimientos que no controlamos, que nos lleva a hacer juicios sin tener una base concreta que los justifique. Las diferentes actitudes ante los otros no son más que un reflejo de una
    actitud que llevamos dentro.

    Totalmente de acuerdo, NOVICIA aunque sigo creyendo más en actitudes aprendidas que heredadas. Yo creo precisamente que los traumas son el factor que desencadena el desarrollo de nuestras reacciones inconscientes. El factor hereditario puede tener sentido a nivel de toda la especie humana pero veo difícil que deje huella en nuestro código genético particular aunque seguramente habrá algún neurólogo que demostrará que también ésto estaba previsto en nuestra genética.
    Besos

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  11. Creo que el miedo irracional tiene un origen pero a veces es difícil saber de dónde procede. Como profesora me he encontrado con comportamientos muy extraños que siempre obedecen a alguna razón.
    Son paralizantes hasta que no te enfrentas a ellos.

    Me parece un tema tan interesante como complicado.

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  12. Habría que tener la habilidad de un espeleólogo para poder saber que se esconde allá bajo y mucho me temo, ANGIE, que los profesionales del ramo -es decir los psicólogos y psiquiatras en sus múltiples variantes y escuelas- dan demasiados palos de ciego.

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  13. Durante un tiempo estudié teatro en una escuela del Raval en Barcelona, complementé esto con formación en el uso de la máscara neutra que me pareció fascinante. Una máscara sin ninguna expresión, blanca, era capaz de expresar todos los estados de ánimo posibles solo por la fuerza y expresividad de los ojos, que sí se ven, y la del cuerpo que va adoptando su forma en función de nuestros sentimientos. Quiero decir que es cierto que hay ciertas personas que no alzan cinco pies del suelo que son capaces de amedrentarnos, incluidos niños o adolescentes. Es algo interior que se revela por los ojos y la tensión del cuerpo, además del rostro que en este caso se ve. Posiblemente encarne un arquetipo atemorizador de nuestra psique, o tal vez sea el reflejo de un ser de otro planeta, pero entonces el relato de lo que he contado se convierte en argumento de un comentario de serie B y se transforma en algo endiabladamente divertido. Un cordial saludo.

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  14. ¿O sea, JOSELU que todo es cuestión de miradas y posturas? Los orientales con sus máscaras, el Teatro No, tendrían algo que decir al respecto quizás por eso nuestra expresividad choca con su aparente inmutabilidad que en nuestro imaginario hemos convertido en un arma peligrosa donde en cualquier momento puede aparecer la daga traicionera. Ese seguro que es un arquetipo atemorizador y hasta pensamos que pertenecen a seres de otro planeta. Me encantan las historias de Fu Manchú.
    Otro saludo cordial para ti.

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  15. Ssstupenda reflexión y desde luego no puedo estar más de acuerdo con la conclusión... 'Nosotros somos los encogedores. Los repugnantes'.

    Saludos.

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  16. Quizás sea el cansancio de los años, o de vete tú a saber qué oscuro ( o no) mecanismo, pero creo que ya no me quedan fobias ni odios "focalizados" hacia casi nada. Es muy "cansado" odiar o tener fobias.

    Claro que en el caso de la "banca" o las cucarachas... pero eso casi viene a ser la misma cosa ¿no?

    En fin! Un bico Krapp.

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  17. Los impulsos irracionales no requieren de nuestro cansancio como no requieren de nuestra razón. Es cansado pero como manejan nuestro tinglado mental a veces nos dejamos llevar por ellos, CRISTAL.

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