Hijos de la Apatía


Acceso, facturación, equipaje, seguridad, control, puerta, espera, embarque, pasillo, asiento, rodaje, despegue.

Xan se sintió liberado, a pesar de tanto protocolo. Dejó abajo al gánster de cara robótica que lo había acompañado por si decidía cambiar de rumbo.

Muchas horas después, estaba en la puerta principal del aeropuerto LAX de Los Ángeles. Laxo, como corresponde, y aburrido. Y eso no era poca cosa.

Le abrumaba el flujo constante del rebaño humano.

El estrépito motorizado achicó a Xan cuando vio aparecer por la derecha a una banda de moteros trajeados.

Ángeles del infierno, la virgen! -murmuró para sí mismo.

Eran cinco, entrados en carnes y en años. Los dos de delante bajaron de la moto con chulería gastada de vieja película.
-Claro, esto es Hollywood" -tuvo aún tiempo para pensar el tembloroso viajero, antes de intentar esconderse detrás de sus dos maletas, una encima de otra, convertidas en provisional parapeto.

Fue inútil. Aquellos tipos lo señalaron con el dedo y se le acercaron despacio, sobrados y seguros.

El de delante, que llevaba el mando cosido en la chupa, se dirigió a él con brusquedad:
—Do you speak english? Parli italiano? My associate, the consigliere Gino Sapore, knows some spanish.

El de detrás, con pelo blanco, hizo un leve gesto de asentimiento con la cabeza.

-Yo… Dickie Rigoletto, President of the Sons of Apathy. And you? Sam Tou… cin… i…
-His name is Touciño, Pres —soltó el aplicado Gino Sapore.
-No, me llamo Xan, no Sam… pero da igual. Si quieren me cambio el nombre.

El Pres puso cara de extrañeza cuando el consigliere se lo tradujo. Los dos hombres siguieron cuchicheando en un aparte.

Luego Gino se dirigió a Xan.
—El Pres quiere que le explique quiénes somos y por qué venimos a recogerle. Debe saber que somos gente respetable, la rama de la familia Rigoletto en la costa Oeste. El capo de allá es nuestro boss y primo de nuestro Pre. Tenemos nuestra autonomía, pero respetamos la jerarquía.

Hizo una pausa breve, mirando a Dickie, que le invitó a seguir.

Los Hijos de la Apatía somos buenos caballeros californianos. Nos gusta la velocidad. Nos movemos en moto. Llevamos chupa, camisa blanca y corbata negra. Nos gusta el glamour y tenemos muchos contactos en la Meca de los Sueños.

Otra pausa, con sonrisa irónica y ajustándose las viejas gafas de sol.
—La competencia nos llaman moteros yuppies. Unos gilipollas. Solo trabajamos los fines de semana, para resolver asuntos y disputas. Nos basta. De lunes a jueves… chándal, gimnasio, pizza, dominó o póker, chicas y birras en el club. No nos gusta que nos toquen los huevos. ¿Capisci?

Apartó las maletas de un empujón y se encaró con Xan, pero este permaneció inmutable. Empezaba a cansarse de tanto mangoneo.

El propio Dickie cogió una maleta y Xan la otra. Se subió de paquete en la moto del jefe y salieron de estampida.


Ni Marlon Brando lo hubiera hecho mejor.




 -SUEÑO DE IMPERIOS-


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Comentarios

  1. Creo que Xan ha puesto el piloto automático y ha decidido convertirse en una hoja arrastrada arrastrada en el torbellino de los acontecimientos... Creo que es la actitud correcta.

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    1. Sí, tienes toda la razón, probablemente Xan tenga una mentalidad cercana al taoísmo sin haber leído nunca a Lao Tsé.

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  2. O sea, que estos van al revés: descansan por semana y trabajan los findes. Yo no les llamaría apáticos, sino astutos. Vayan a donde vayan, se evitan los abarrotes. Creo que Xan va a tener un puesto de lo más apacible.

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    1. No es el único caso que conozco, en la función pública hay gente que solo curra los fines de semana en servicios que no pueden permanecer cerrados. Luego la gente tiene turnos muy cabrones en Urgencias, Bomberos, Cruz Roja etc... y no es que se eviten los abarrotes, es que se limitan los servicios públicos de transporte y otras menudencias. Lo de Xan es ubicarse o no.

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  3. Yo creo que Xan se hará amigo de algún motorizado. :)

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  4. Mucho me temo que esto terminará siendo un romance gay.
    Me interesa.
    Le veo muchas posibilidades dramáticas, aunque tal vez me interese esperar a la versión de Netflix.

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    1. ¿Te interesan los romances gais o te interesa la historia? No me dejes con esa intriga. ¿Y si te interesa la historia, podrás sobrevivir sin ansiedad antes de que sea adaptada por Netflix?

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  5. Tribu motera Italo mafiosa yuppie, vamos, ratos de diversión asegurados

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  6. Hola, Krapp
    Intuyo un ingenioso giro copernicano en la historia. Y pienso que lo de la mafia italiana no es casual y junto con lo de los moteros en Hollywood da para alguna película, como mínimo. Están puestos todos los ingredientes necesarios para entrar en alguna sociedad. Ingresar, casi seguro que ingresa, no se, pero me da que si, jajaja. Un futuro prometedor.
    Un abrazo

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    1. No andas lejos en tus intuiciones, aunque en realidad estás historias son un esbozo de una posible historia más larga. En la primera entrega de esta saga doy una pista de donde puede acabar la cosa. Ahora bien, sabiendo cómo van las cosas quiero que cada entrada se pueda leer por separado. Espero conseguirlo.
      Abrazos

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  7. Me gustó mucho porque debajo del humor y de toda la escena casi absurda, da la sensación de que Xan ya va tan cansado de todo que simplemente se deja llevar. Los “Hijos de la Apatía” me parecieron geniales: peligrosos pero también decadentes, como si todo fuese ya una actuación desgastada. Y el detalle de cambiarse el nombre me hizo muchísima gracia. Gracias por este ratito. Soy Bertha, de Atelier Victoriano.

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    1. Hola, Bertha, encantado de verte por aquí.
      Digamos que Xan es un chico joven, desubicado en un mundo que no entiende y por tanto susceptible de dejarse llevar por los más fuertes y que están más en el cogollo de las cosas. ¿Hasta cuando? El destino lo dirá.
      Un abrazo.

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  8. Hola, Doctor. Muy bien narrado este encuentro con los motociclistas. Los has caracterizado de muy buena forma. Me ha picado la curiosidad hacia dónde se encamina Xan con esta gente. Me encantó la última "escena" del relato. Memorable. Abrazos.

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