Hidratación a mares para un agosto sin saga
Fiz Arou entró aquel día de agosto en el archivo secreto del Doctor Krapp con su olfato habitual y su respeto habitual por la propiedad ajena; es decir, ninguno. Removió papeles, fechas y etiquetas. Al cabo de un rato salió con tres entradas bajo el brazo. Las tres empapadas de agua salada.
- Casualidad — se dijo.
Las secó al sol porque no era el día del dichoso eclipse y Lorenzo no podía hacerle una faena.
Tampoco Krapp estaba para discutirle. Seguía en el diván de su gabinete, a resguardo, lanzando nuevas barbaridades contra el miserable verano.
La primera entrada que sacó Fiz Arou olía a viejo mar de los años sesenta o setenta y a bocadillo de plátano. Un submarino ultramoderno navegaba en blanco y negro bajo aguas tempestuosas. Era de diciembre de 2008. Se titulaba:
La segunda tenía escamas de dragón, aroma de percebes, viejas torres y mitologías de best sellers marinadas con casticismo kaskarilleiro. Cosecha del 2019
La tercera apestaba a verano de rebaño. Tomatinas, toros embolados, encierros, cruceros, seres alados de hotel y resacas de aeropuerto.
Collodi no firmaba, pero estaba en el fondo. Del 2014, pero con retoques actuales.


Con el calor que tenemos encima le regalaría las entradas a cualquiera, la única opción es esconderse a la sombra y rezar para que pase pronto..
ResponderEliminarUn abrazo de parte de Daenerys, a la que acabo de cruzarme en la plaza de Pontevedra. Creo que iba a hacerse socia del Dépor; ya sabes que tiene a Drogon aparcado en el estadio y le hace de abanico.
ResponderEliminarAh. Inciso temporal. Nos olvidamos de momento del platillo volante para hacer un alto en el camino y conjurar los calores del tórrido verano. Suerte con el eclipse; cuando pase habrá que hacer recuento, a ver cuántos han caido.
ResponderEliminarFeliz lo que queda del verano...