08 septiembre 2021

El prisionero de T


Os imagino preocupados por mi larga ausencia y casi puedo entenderlo. Seguro que en esas pringosas tardes de verano, tras las interminables y obligadas comidas de ocasión, necesitabais algo más fresco que el insalubre helado del súper para sacaros de la modorra. Entonces, en un gesto espontáneo y creativo, mirabais con ansiedad  vuestro móvil, tablet u ordenador, por si apareciese una nueva memez del Doctor Krapp.  

Y nada.

Entiendo vuestra frustración y descontento. Entiendo vuestro malestar al ver que no había nada nuevo. El Dr. Krapp estaba desaparecido. El Círculo de los Suicidas Perezosos se había quedado anclado en una pesimista entrada del mes de julio. 

Hasta ahora. 

Ahora ya os puedo contar lo que me ha sucedido y conocer al culpable de que haya enmudecido. Sé que me juego el tipo al hacerlo. Es un ser peligroso. Tiento al diablo al lanzarme a la aventura de denunciar su hostigamiento y su falta de empatía hacia mis necesidades literarias y  hacia mi mismo. Pero es así, vive en su mundo narcisista y se olvida de la inhibición que provoca en los más cercanos. Lo cierto es que he logrado librarme un rato de él y ponerme delante del ordenador para esbozar unas líneas apresuradas, aunque sin la garantía de que podré acabarlas. Estoy sometido a sus caprichos. A su fuerza poderosa. Descomunal. Despiadada. Imprevisible.

Cuando está presente exige todo el espacio, me tiene arrinconado y me impide ser yo mismo. Estoy sometido a sus ritos iniciáticos que hasta ahora solo percibía desde fuera y que siempre he despreciado por considerarlos dignos de conmiseración e impropios de personas racionales y civilizadas. Hoy ya entiendo bien a esa manada de zombis que pueblan las calle de forma errática y desmañada, disimulando como que consultan el móvil, que miran una tienda o que se dirigen a lugares importantes. Cualquier cosa menos aceptar que su voluntad ha sido doblegada por otros. Pobres diablos, ahora sé que son mis hermanos de desdichas. 

Ya sube la escalera. 

No podre seguir escribiendo. Mi acosador me apremia. Me exigirá una vez  más que atienda a sus necesidades perentorias si no quiero sufrir su venganza. 

Ya está aquí. 

Está en el umbral de la puerta. Se agita refunfuñando con gesto hosco. Si no le hago caso, mi espacio ambiental correrá peligro. No puedo defraudarle. Tengo que salir  a la calle con  este cachorro de perro hermoso, reluciente y egoísta, a veces amenazante, para que haga sus necesidades. 

¡Talib...cán!!!

24 comentarios:

  1. Pero es una excelente compañía ¿No te parece?

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  2. El caso es que ese tipo de "acosadores" parece despertar el masoquismo en nosotros, ya que sabiendo que nos exponemos a un verdadero cuadro de esclavitud como bien detallas, parece no importarnos: seguimos aferrados a ellos, como el yonki a su jeringuilla.

    Tal vez será, como en muchos otros tipos de dependencia, porque lo que obtenemos a cambio nos compensa. En un mundo y una actualidad fríos, tan desapasionados como crueles, una compensación emocional como esa se hace cada vez más necesaria.

    O en otras palabras: sarna con gusto no pica. El talicán ese se convierte en uno de los últimos lazos que nos unen a la naturaleza, a la animaliad, a nuestro orígen. Y aún encima nos hace descubrir que, contra lo que creíamos, hasta los más cínicos tenemos todavía sentimientos.

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    1. Totalmente de acuerdo, son un consuelo y un desvelo en este mundo tan poco estimulante.
      Hay algo de masoquismo, pero también un poco como dices de compensación emocional que a lo mejor no se satisface entre humanos. Su incondicionalidad afectiva y ese poder que otorga al amo también lo acerca, en algún caso, al sadismo. No puedo olvidarme de aquel chiste fantástico de Castelao: O home que mercou un can para ter en quén mandar.

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  3. Estas en la primera fase.Como es un cachorro ,ambos os vais conociendo.-Tálican ¿es el nombre?, me gusta y como bien dices te ganan la voluntad y amedida que ya te destrozan la mitad de cosas le vas cogiendo más cariño...
    Yo sucumbi a uno antes de negarme y ahora me sigue por toda la casa, ese instinto manada.Lo adoptó una de mis hijas y como ahora estudia fuera yo soy la tutora...
    Que si, verás dentro de poco como es parte de tus relatos...
    Uff me habías asustado, con este título...
    Un abrazo y mano izquierda que son muy listos.

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    1. Primera fase y aquí al lado mientras escribo. Talib... Can, es un término aprovechando la rabiosa actualidad, se llama de otra manera.
      Tu segundo párrafo es muy semejante a mi situación actual. Soy subsidiario de la propietaria actual.
      Espero que sea así, quizás he estado demasiado dramático usaré la mano izquierda si no me la muerde :)
      Un abrazo.

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  4. Hola, Dr. Krapp. Es cierto que esperábamos una nueva entrada. Es cierto que echábamos en falta tu humor ácido. Pero todo se perdona a esos cachorros que nos atrapan, nos absorben y nos dan alegría. Has dado comienzo a una amistad que no se rompe, que durará en las buenas y en las malas. Talicán, hermoso nombre. Digno de un dios perruno. Un abrazo.

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    1. Gracias, Mirna. Ojalá sea así, la verdad es que el texto estaba hecho usando un tono irónico. Tiene muchas compensaciones estar con seres tan absorbentes en ocasiones. Me gusta eso del Dios Perruno aunque mi intención era jugar con el término talibán.
      Un abrazo

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  5. Hola me alegra verte (leerte) de nuevo y saber que te has iniciado. Bienvenido hermano. Cuando llegues a etapas más elevadas tal vez estarás preparado para la atender a un Dios que los dirigirá a todos en la casa con su mirada, adoptarás a un gato🐾

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    1. Estamos en el inicio, yo que soy de ambientes gatunos y hasta escribí alguna entrada sobre ellos, incluso defendiéndolos de su inmerecida mala fama. La verdad es que los perros tampoco tienen problemas en hacerse dueños del tinglado. Este es un galgo que dicen que es el perro más perecido a un gato, a lo mejor compensa que tenga características comunes a ambas especies.

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  6. ¡Hola, doctor! Me alegra volver a leerte y conocer a ese talicán de tus desdichas, ja, ja, ja... El amor incondicional de esos "engendros" es un fuerte narcótico que atrapa nuestro ser y hace que sus cadenas nos resulten irresistibles. Un abrazo!

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    1. Has atinado, David, tal cual es. Son cadenas sutiles de afectos que nos agarran fuerte y no nos sueltan. Ojalá las correas con que los llevamos a los parques fueran tan eficaces y evitaran que se nos escapasen con tanta frecuencia :)
      Un abrazo

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  7. Pues es un feliz motivo. Ahora solo cabe decidir quién paseará a quién.
    Bien regresado.

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    1. ES como el final de aquellas "Instrucciones para dar cuerda al reloj" de Cortázar: las apariencias engañan.

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  8. No sé si felicitarte o darte el pésame, en menudo lío te has metido. Vamos, a mí los perros me dan igual, pero cada loco con su tema.

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    1. En mi caso la historia no es de mi elección personal, pero bueno, se aguanta sabiendo que a veces ya te dan la elección hecha.

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  9. Los pequeños tiranos son siempre los peores.
    Ojalá puedas dominarlo o, en todo caso, que no logre dominarte siempre.

    Saludos,
    J.

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    1. Los galgos más que pequeños, son más largos que un domingo sin güita, pero sí tienden a la tiranía emocional aunque luego te cubran de lametones.
      Saludos

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    2. Aquí en Argentina la moda es tener el perro más grande que encuentres (siempre tiene que ser de marca o raza o importado), y vivir en el departamento (piso) más pequeño que sea posible encontrar.
      Así se da la proporción, a menos espacio interior, mayor tamaño del can.

      Y todos sabemos cuál es el resultado.

      Saludos,
      J.

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  10. Soy un maniático de la limpieza y no tengo claro que los perritos lo sean también. Ya me dirás...

    Bienvenido a estos lares, amigo Krapp

    Un abrazo

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    1. Los perros no son especialmente sucios, en el caso de que se trate de cachorros cuesta dios y ayuda convencerlos de que apunten bien a la hora de hacer sus necesidades. Requieren tiempo y esfuerzo.

      Gracias, Luis Antonio.

      Un abrazo

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    2. Miro con interés y simpatía a según qué perritos, pero me temo que no los llegaré a conocer directamente nunca. Afortunadamente para ellos, muchos piensan de forma diferente.

      Otro abrazo

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  11. Ayy, pobrete (me refiero al cachorro), como lo has pintado al galguito. De todas formas te doy la razón que ocupan tiempo, pero son tan majos...

    Un abrazo (y ves corriendo a atender al tiranuelo).

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    1. Los lazos perrunos te obligan a ejercitarte en el amor/odio y esos son sentimientos encontrados. Demasiada intensidad. Menos mal que ya he pasado la fase de Au Pair de verano y ya puedo disponer de mi tiempo.

      Un abrazo

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