24 febrero 2017

Exquisitas amistades

(Recuperando una vieja entrada)

Vas al mercado, compras una merluza y le pides al vendedor que te la limpie. De algún remoto rincón de su delantal blanco surge un enorme cuchillo que con inusitada pericia se hunde en el lomo del pescado. Una hendidura longitudinal e inapelable en la que él puede introducir sus dedos gordos y sacarlos ensangrentados con las vísceras del pez. Ya limpio, el vendedor se dispone a cortarle la cabeza.
  • No, espere. Quiero verle los ojos antes de que lo decapite.
El hombre lleva treinta y cinco años limpiando pescado pero nunca ha oído nada semejante. 
  • Si quiere se la dejo entera.
  • De acuerdo, me la llevo así.
¿Cómo le vas a decir al  sorprendido pescadero que esa exquisito pez se ha atrevido a lanzarte un guiño de complicidad poco antes de perder sus vísceras? 
Llegas a tu casa nervioso, entras en la cocina y despejas la mesa. 
A duras penas  logras desenvolver el paquete. 
En el armario coges un plato grande de loza y colocas la merluza encima. 
Te alejas de la mesa para tomar las debidas distancias. 
Respiras hondo y tiemblas. Te contienes durante un rato,  pero al final no puedes evitar hacer la trascendental pregunta que martillea en tu cabeza.
  • ¿Nos conocemos de algo? 

09 febrero 2017

¿Qué se nos ha perdido en los anillos de Saturno?

Señor y señora Trump, son ahora las 9 de la mañana en el 725 de la Quinta Avenida, a la altura de Midtown de Manhattan en la ciudad de Nueva York. Estamos en la nave estelar Trumpetín 739 volando sobre el sexto anillo del planeta Saturno a 5000 km. por segundo, rumbo al International Satellite Donald J, Trump al que llegaremos en cuatro horas. Les rogamos que no se muevan de sus fundas protectoras hasta que termine su proceso de descrionización. Mientras tanto les amenizaremos su descongelación con imágenes y música variada.
Les habló Panchito 304, ordenador central de la nave, asistente personal y cuate del alma.




  • Melania, reacciona, lo has oído igual que como yo. ¡Nuestro ordenador central es un pinche guey mexicano cometacos! 
  • No sé, Donnie, cariño, si tu lo dices. A mí lo que me preocupa es si después de esta experiencia tan desagradable, mantendré la calidad de mi cutis de rosa. Ya sabes que dicen que las cosas congeladas no tienen la misma calidad que las frescas. 
  •  Mel, tú no eres una cosa y además recuerdo haber leído en en el Reader's Digest que nuestros cuerpos no pueden sentir el paso del tiempo si están congelados. Es algo relacionado con la Teoría de la Relatividad de aquel tipo despeinado de melena blanca y con cara de vicioso. ¿Cómo se llamaba? 
  • No recuerdo, Donnie, ya sabes que esas cosas sesudas no se me dan nada bien.

  •  Donnie, ¿sigues ahí, en la funda? 
  • Claro, nena, ¿dónde iba a estar si no? 
  • Ay Donnie, no hablo mexicano pero creo que esté robot se está pitorreando de nosotros con esa música y esos monstruos de película. Deberías hacer algo, tú fuiste presidente y deberían tenerte cierto respeto. 
  • Melania, te recuerdo que esta nave nos las dejo dejó Vlady para escapar de nuestros compatriotas cuando las cosas se pusieron feas y no podemos elegir. Recuerda como nos metió prisa cuando vino a despedirnos a Boikonu. 
  • Es terrible, hemos escapado de la Tierra como escapaban de México esos espaldas mojadas a los que tanto odiabas. ¿Dónde quedo aquel poderoso Donald J. Trump que hacía temblar al mundo entero y que logró seducirme?

  • ¡Fui grande, Mel!! ¡¡Fui el más grande!! Gané unas elecciones teniendo al establishment y todos los medios en contra. Derroté a esa casta pusilánime y fondona llena de frikis de Silicon Valley, maricas de terciopelo, negros proxenetas y pijos de Wall Street. 
  • Y luego lo perdiste todo por querer ser incluso más macho que tu amigo Putin. Al final él nos salvó, si no fuera por ese cara de rata hubiéramos acabado colgados por los pies como aquel calvo italiano facha y su chica. ¡Sí, tuviste que hacerte el macho y la cagaste muchacho! 
  • ¡¡Déjate de sandeces!! 
  • Sí, sandeces. La única sandez es que estamos en un viaje al quinto infierno teniendo que soportar a un ordenador chicano y cabrón que no deja de torturarnos con sus vídeos de mierda. ¡Haz algo, coño!  
  • Pero cariño, vamos a un satélite que lleva mi nombre, ese no es puede ser el quinto infierno. 
  • Un puto planeta perdido y desértico en el último anillo de Saturno, y con la grata compañía de cuarenta robots enloquecidos. ¿Ese es el futuro que me ofreces? ¿Con quién voy a hacer negocios? ¿Con quién voy a tomar el té? ¿Cómo me entero de los últimos cotilleos de Nueva York?¿En que tienda voy a comprarme el último grito en alta costura o el último descapotable de alta gama? No te lo perdonaré nunca, Donnie, no te lo perdonaré jamás.
  • ¿Vas a seguir reprochándome cosas todo lo que resta de viaje, Melania?
  • Sí, esa es mi intención. Me jodiste y ahora te voy a joder yo a ti.
  • Pancho...
  • Panchito 304, señor.
  • Congela de nuevo a mi mujer que es muy bruja.
  • Ni caso, Pancho...
  • Panchito 304, señora.
  • Debes congélarle a él, recuerda las barbaridades que dijo y quiso hacer con los mexicanos.
  • Lo siento, señores, pero debo congelarlos a los dos hasta que lleguemos a destino que se están poniendo muy pesados. No quiero ser arrogante, dada mi condición robótica y cortés, pero sirva este canción de advertencia sobre lo que podría llegar a hacer con ustedes si siguen tan cargantes.