30 noviembre 2017

Entre parlanchines y muditos (Quinta historia de Pega y Pica)

  • Hola, amigos. Soy el Sapo Pepe Perreras, el presentador más audaz e impertinente del orbe animal. En nuestro programa de hoy de Al Bicho Vivo,  nuestro corresponsal noctámbulo en bosques y selvas, el Buho Casimiro, nos hablará de un universo mágico y sorprendente. ¿No es así, Casimiro
  • Ciertamente, Pepe Perreras. Hoy vamos a contar cosas sobre El corazón de la Trama.
  • Hummm. Suena bien. ¿De que estamos hablando, Casimiro
  •  Pues mira, se trata de un lugar situado en lo profundo del bosque. Un pequeño claro donde ni el sol ni la luna se atreven a entrar por miedo a que sus rayos se queden enganchados entre las ramas de los árboles y la maleza salvaje. 
  • ¿Por eso le llaman la Trama?
  • Sí, exacto inefable presentador. La leyenda dice que fueron los elfos quienes lo encontraron y que decidieron, con su talante para la conciliación, regalárselo a los animales y que éstos lo convirtiesen en un lugar de debate abierto a todo la fauna, buscando el entendimiento y el respeto a la diversidad de puntos de vista. 
  •  ¡Qué buena gente eran los elfos!. Cuanto los echamos de menos. Es maravilloso disponer de un lugar así donde los que lo deseen pueden discutir, dialogar, conversar y enfrentar opiniones sin perder la compostura ni el sentido del humor. 
  • No siempre es así, amigo Pepiño
  •  ¿Y eso? 
  • Los animales tenemos mucho de humanos cuando se trata de nuestros instintos más primarios y por muy buen rollito que haya, es difícil para una comadreja estar al lado de un simple topillo común sin que le entren ganas de enviarlo con un simple ñam ñam a las oscuras profundidades de su estómago. 
  • Cierto, Casimiro, cierto. Pero seguro que los responsables del lugar habrán encontrado una solución a esa dificultad. 
  •  Sí, han encontrado una: un montón de troncos enhiestos y vacíos en medio del claro. El anonimato garantiza la seguridad de los más vulnerables, es decir los más comestibles. Llegan, aprovechando la oscuridad se introducen en los troncos por túneles excavados en la tierra, se saludan a distancia y comienzan a charlar de sus cosas 
  • ¿Ves? Cuando hay voluntad de entendimiento todo es posible. Has asistido a una sesión. Debió de ser una experiencia maravillosa. 
  • Bah, no creas. Mucha gresca. El anonimato da valor a los medrosos, engrandece a los pequeños y convierte en sabios a los necios. Encima los valerosos, los grandes y los listos quieren seguir siéndolo. Todo un lío. 
  • ¿Y el debate? 
  • Bueno, si le llamas debate a una exhibición de egos. Animales de toda condición se enzarzan en feroces discusiones sobre naderías sin importancia. Por ejemplo, los viejos lo basan todo en su experiencia, en sus años de lucha por la supervivencia y miran con condescendencia despreciativa a las crías y cachorros. 
  • Y los jóvenes?
  • Los jóvenes presumen de su educación refinada y sus estudios de altos vuelos.  Están tan arriba que ignoran lo que hay en el suelo a no ser que sirva para justificar la última teoría gorroneada.
  • ¿ Estudios de altos vuelos? ¿Estamos hablando de pájaros acaso?
  • Sí, básicamente y sobre todo de esa pareja de urracas consentidas, Pega y Pica. Lo de ellas es escandaloso, se comportan ahí dentro como si poseyeran el poder absoluto. Encima tienen el asentimiento de muchos animalitos temerosos y muditos, asustados por su infame cha-cha-cha y sus ocurrencias alocadas. Ellas imponen los discursos, mera cháchara de urracas, y  al final no se atiende a los problemas reales de la fauna del bosque. Cada reunión acaba con cierta sensación de fracaso por el tiempo desperdiciado.
  • Muy triste, sí. Se eliminan las diferencias entre grandes y pequeños, cazadores y presas pero surgen otras.
  • Entre parlanchines y muditos, Pepe.
  • Por lo que dices también entre teóricos y pragmáticos,Casimiro.
  • ¡Qué complicada es la condición animal! Y pensar que esos monos vestidos piensan que todos nosotros somos unos simplones sin cerebro.  
  • Mejor que sigan pensándolo, viviremos más tranquilos si no meten su baboso hocico narigudo en nuestros problemas.
  • Cierto, Casimiro, cierto. Muchas gracias por tu magnífico reportaje.
    Les dejamos por hoy  pero no dejen de recordar nuestro lema: vivan felices en su biotopo ¡y aléjense de los humanos!  
  • Les habló el sapo Pepe Perreras.

20 comentarios:

  1. Una cosa que siempre he defendido es que si el mensaje es bueno no hace falta saber el curriculum vitae del que lo transmite, porque la razón se abre camino ella sola. Aquí sin embargo se mide el mensaje no por lo que es sino por quien lo emite y se valora no por su valor, sino por la etiqueta del emisor o su curriculum vitae, lo que no deja de ser una estupidez, otra más...
    Lo de moda tapa lo necesario y así nos va.

    Un saludo

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    1. Así es, la etiqueta tiene más valor que lo que se ofrece. Una vuelta a la vieja escolástica que se cargó tu admirado Descartes. Antes de él, el valor lo daba que el texto fuera antiguo y preferiblemente de uno de los grandes maestros de la Antigüedad, Aristóteles o Platón en cabeza, luego se entendió que cada cual debía buscar su propio camino racional.
      ¿Volvemos en estos tiempos a los criterios de autoridad? Pues no te diría yo que no, cada vez es más importante el "quién" lo emite sobre lo "que" emite.

      Un saludo

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  2. Si a los sapos les gustan las charcas, qué esperas? Yo creo que debería tener cuanto antes sapitos para meterlos también en el canal. Bueno, si algún día los tiene igual aborrecen el periodismo, jaja.
    Los debates de este tipo siempre acaban siendo una pérdida de tiempo porque las posturas, como atienden a interés varios, son tan rígidas y enrocadas que no dan margen alguno a la reflexión.
    Bicos, Krapp.

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    1. A los sapos les gustan las charcas y nos tienen en poca consideración al pensar que estamos en ellas y por tanto que podemos comerse los sapitos que ellos nos hacen tragar.
      Debates para afuera, para difundir el propio mensaje no para contrastar pareceres con otras personas y tener la osadía de enriquecerse con lo que puedan aportarnos.
      Bicos

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  3. Genial, Doctor. Tienes una habilidad de cirujano para trasladar la realidad a la fábula. Recuerdo de niño, y adolescente, un programa presentado por Balbín, La clave. Gente preparada que argumentaba, exponía, escuchaba, matizaba. Sin necesidad de acudir a la gracieta, al chascarrillo o el zasca. Hoy la información es un mero producto de consumo, las tertulias un simple metraje para ver quién la tiene más larga. No se dialoga, se sentencia. Y si vamos a las redes sociales... bueno. Una colección de palmeros que solo buscan la información que reafirme su creencia. Hoy no se duda, no existe autocrítica... Es la dictadura del dogma y los likes. Un abrazo!

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    1. Muchas gracias, David. Me tiembla mucho la mano para ser cirujano :)
      La clave nos enseñó mucho a muchos, era largo dialogante y encima ponína para ilustrarla grandes películas. Creo que marco época y no ha sido superada.
      La falta de profundidad de conceptos va a la para de la falta de profundidad de contenidos. No hay tiempo para la calma y el sosiego. Se nos va la vida entre mil cosas diferentes que nunca logramos penetrar. Es la sociedad del permanente zapeo. Zapeamos conceptos, ideas -casi siempre precocinadas por otros- y hasta personas. Perdemos paciencia y coherencia. Somos superficiales y uniformes. Nos dejamos llevar por un hedonismo cortoplacista que solo nos proporciona más. Esto es el perfecto coitus interruptus pretencioso pero sin nada por pretender.
      Un desastre, vaya.
      Un abrazo, gracias por tu opinión.

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    2. proporciona más ansiedad. Me salté la palabreja

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  4. Al principio, por lo del anonimato, pensé que esta fábula se centraba en el encanallamiento de las redes sociales, pero veo que la cosa es más amplia. Como la vida misma, por otra parte. Al final lo que queda es que la mayor parte de los intervinientes en cualquer tipo de debates parece que han ido allí a escucharse a sí mismos. Hoy en día resulta muy difícil que alguien, con mejor o peor criterio, pueda convencer a otro de su teoría, porque cada uno ya solo escucha lo que quiere escuchar: o la reafirmación de sus propias teorías o la nada. Valdría como ejemplo la situación actual en Cataluña, donde parece que los dos bloques van a conseguir un resultado electoral muy similar al que ya tenían a pesar de la que ha caido, pero esa situación no es más que un reflejo de lo que decía antes: cada uno está completamente convencido de lo suyo, y los demás son tontos.

    No sé si la Humanidad ha sido siempre así o es un proceso degenerativo de muchos siglos, pero las consecuencias son funestas.

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    1. La idea es sobrevolar sobre el tipo de diálogos que se manifiestan en este tiempo nuestro, redes sociales u otros grupos de discusión digitales o presenciales.
      A mi modo de ver más que el convencimiento lo que prima es la necesidad de estar convencido y por lo tanto de tomar partido. Ese tomar partido es facilitado por el maniqueísmo reinante, caso del insufrible tema catalán. Cuando tomas partiso te sientes protegido por tu tribu y puedes ser más valiente con los otros, los enemigos.
      No es nada nuevo, la Humanidad siempre ha sido así, recuerda la escena de los monos de Odisea Espacial 2001 de Kubrick, estoy seguro de que la cosa fue tal cual.

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  5. Creo que se ha metido usted en una charca: el ego de los que emiten las sentencias no admite los matices; el viejo “o estás conmigo, o estás contra mí”. Y, como decían Les Luthiers, “El que piensa, pierde”.

    Está ocurriendo lo de siempre: todo se juzga en la prensa, en el bar, en la sobremesa con los cuñaos…, y no se exige a los verdaderos jueces que sean realmente independientes y profesionales.

    Saúde.

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  6. Le ofrezco mis disculpas más fariseas: he opinado sin haber leído su jugoso relato. Como cualquier español, vamos: hablar sobre un tema sin haberse molestado en profundizar en él. Lo único que hice fue leer los cuatro atinados comentarios previos, para barruntar mínimamente de qué iba el asunto. Una travesura infantil, si se quiere; pero es que soy un provecto inmaduro.

    ¿Ha servido para algo el juego? ¿Es mínimamente válido mi comentario a ciegas? Creo que sí. Tampoco es que mis limitadas luces den para análisis más profundos habiéndolo leído. Por ello lo mantengo (curiosa la coincidencia con lo del ego, ¿verdad?).

    Añadir, tal vez, que lo único para lo que han servido muchas de esas nuevas tecnologías es para poner de manifiesto -aún más- lo estúpidos que somos los seres humanos. Nunca se dispuso de tanta información, pero la mayoría es torpe o sesgada; nunca hubo tanta libertad para expresar nuestra opinión, pero prevalece la de los necios. La información veraz y la opinión autorizada están ahí, debajo de toda esa mierda.

    Saúde.

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    1. ¿O sea que usted ha probado cual conejillo de Indias mi propia medicina o es un recurso retórico para darle tono a su estupenda contestación?
      Le veo a usted algo hamletiano aunque su conclusión pesimista sobre la naturaleza humana es digna de tener en cuenta.
      Quizás el problema sea que pugnamos por cambiarnos el traje exterior usando la misma ropa interior.
      ¿Qué asco, no?

      Saúde

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  7. Creo que muchos piensan que quejarse mucho y de todo es una manera de alimentar el propio EGO. Cada vez hago más caso omiso a los quejicas compulsivos porque tengo la convicción de que se trata de expresiones de la disfunción colectiva humana.

    No tengo claro lo que he expresado, pero es lo que me ha salido...sin más. Me aburren i hastían los ególatras convencidos. ¿Esto es una queja? Pues la retiro...

    Un abrazo, fabulador

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    1. Me aburren , me asquean, me cansan, me repelen los egoístas con causa, es decir los egoístas de su propia causa que es la única con valor en un mundo que creen diferente a su propia necedad como si no fuera un producto de gente como ellos. Por eso se quejan y porfían sobre los males del mundo y se olvidan de los propios.
      Gracias, Luis Antonio, un abrazo

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  8. Era una convencida de la asamblea, del debate, de la reflexión colectiva. Cada vez lo soy menos sin encontrar una alternativa que me atraiga. Odio delegar el poder de decisión en otras personas si pueden hacer lo que les da la gana, así que esa manera de entender la vida me aboca al debate con todos los defectos (y muchos más) que han aparecido en tu historia. Muy buena historia porque aparecen muchos de los vicios del diálogo y del debate...

    Un abrazo.

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    1. No hay una alternativa al debate que sea más enriquecedora pero quizás el problema esté en el tamaño, en la idea de las asambleas tumultuarias donde cientos de personas cuando intervienen tienen que dejar su sello por encima del de los demás.
      El gran error está en el sentido del yo. Para dialogar hay que bajar de la tarima del yo y estar dispuesto a rebajarse para poder recibir adecuadamente lo que los demás puedan ofrecernos.
      Es curioso, en ésto preferimos dar y dejar que recibir. Queremos dejar nuestra huella en el mundo y no que le mundo deje una huella en nosotros.
      Curiosa forma de egoísmo.
      Gracias, Laura
      Un abrazo

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  9. Cuanta razón tiene el Buho Casimiro.Que el debate ,se convierte casi siempre en una exhibición de egos.

    A ver, si los elfos nos regalan algún lugar donde podamos vivir todos en armonía...

    Un fuerte abrazo estimado Krapp.

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    1. Los elfos son una especie en peligro de extinción, Bertha. La mayor parte de ellos se marcharon hace tiempo de la Tierra Media. Los seres que quedamos aquí buscamos sitios por dominar no sitios para compartir.

      Un fuerte abrazo, Bertha

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  10. Buena sátira sobre los creadores de opinión, tertulianos y charlatanes varios. La vanidad es la que les guía la mayor parte de las veces, pero nosotros somos culpables de endosiarles al escucharles. Si hubiera más criterio por nuestra parte callarían mucho antes.

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    1. En estos tiempos solo existe el escaparate, no para discutir con el que tienes delante si no para que te admire el resto por tu estilo oratorio. Acabo de leer la polémica de Ada Colau con Reverte a cuenta del asunto de si Rufián fue o no maltratado en el colegio. Hemos llegado a un punto tan extremadamente bajo que no sé si podremos remontarlo alguna vez.

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