09 enero 2017

El sapo en la rama (Cuarta historia de Pega y Pica)

Ahí estaba, como un marqués, justo en medio de la rama en que las urracas Pega y Pica contemplaban día a día las contingencias del bosque. Ahí estaba, con su buche bien inflado en pleno atardecer, despreocupado de su suerte en un territorio hostil e inaudito. 
  • Oye, sapo, ¿qué haces en nuestra rama? No es tu sitio. 
  • Ni tu hora. 
El sapo movió sus pupilas hacia sus glándulas parótidas, con la misma delicadeza y lentitud con que el brutal pistolero acaricia su revólver poco antes del anunciado tiroteo. 
  • Soy el rey de la charca, mis aspiraciones allí abajo están colmadas. He venido hasta aquí buscando nuevas perspectivas de futuro. ¿Molesto? 
  • Depende, todavía no lo hemos decidido, ¿verdad, Pica
  • No, todavía no lo hemos decidido, Pega
  • En todo caso no es corriente ver a un sapo subido a un árbol. ¿Cómo has llegado hasta aquí? No tienes alas, no tienes plumas y tu salto es grotesco incluso comparado con el de tus primas, las ranas. 
  • Cierto, pero tengo don de gentes. Mi croar es un canto tan bello, que no solo entusiasma a las hembras de mi especie, que se pelean por complacerme, también encandila a otros animales de buen oído. Todos prefiere verme como aliado antes que como enemigo, dado mi talento natural para la negociación ¿y por qué no decirlo? para la conspiración y la intriga. Soy un intrigante de mucho cuidado, estoy muy bien informado y a todos les conviene estar a bien conmigo. Por lo tanto, tiene cierta lógica que algún pajarillo se haya ofrecido amablemente a ejercer de taxista para subirme a estas alturas. 
  • Pues yo tenía entendido que algunos pajarracos se pirran por tus higadillos. 
  • Una pobre ilusión de la libido. Si intentasen algo, su fracaso estaría asegurado. Soy un sapo indómito, me revuelvo con velocidad fulgurante ante cualquier agresión y mis parótidas son mortíferas. Pobres córvidos, mi veneno es demasiado letal para sus intereses alimenticios. 
El sapo volvió a hinchar su buche con expresión ampulosa. 
  • ¿Cual es tu objetivo ahora que estás en nuestra rama? ¿Pretendes apartarnos de ella? 
  • No, por favor, hay sitio para los tres. Mis informadores me han dicho que aquí tenéis una atalaya magnífica para ver las miserias del mundo y yo creo que puedo ser un buen compañero de análisis e interpretación. No me negareis que no me he ganado a pulso un puesto junto a vosotras, mis queridas urracas. 
  • ¿Habías visto alguien así antes, Pega
  • No, no había visto nada igual, Pica. Debe ser culpa de la insalubridad de las charcas. 
  • Tenemos entonces dos opciones, ¿pata o pico? 
  • Pico es lo mas ajustado dado lo que larga este sapo. 
  • Pues dale con el pico y mándalo de nuevo a su reino húmedo e infecto.
  •  Adiós rey de la charca, peligroso intrigante y gran conspirador.
  •  Adiós indómito sapo, saco de veneno, enemigo letal. 
 (El resto de historias de Pega y Pica en este enlace)

23 comentarios:

  1. Ojalá pudiéramos desprendernos así de tanto sapo.

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    1. Ojalá, los sapos están demasiado impregnados del ecosistema del que proceden.

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  2. Es probable que las urracas se hayan equivocado al no permitirle al sapo asesorarlas desde su atalaya. Siempre es bueno tener a un viejo sapo como asesor y sobre todo como aliado, un sapo entrador, con labia y poder de seducción. Es incríble la cantidad de caudillos políticos que hemos tenido aquí que verdaderamente se parecían a un sapo: Balbín, Perón en sus últimos tiempos, Menem y otros procedentes de las provincias. Tuvimos también que comernos el sapo K, y parece que no hay quien lo haga cantar...

    Un beso!

    Fer

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    1. Quizás las urracas no debieran despreciar las aportaciones de un sapo, lo malo es que se corra el riesgo de que haciéndolo se convierta un sitio tan aireado y espacioso como las ramas de los árboles en algo parecido a la charca de la que procede el anfibio.
      Un hombre parecido a un sapo me inspiró esta historia aunque sin relevancia en la alta política.

      Besos

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  3. Por lo menos le han plantado cara y, como se suele decir. Se han mojado...Espero que Pico no se haya envenenado con este bicho letal.

    Bocazas y sapos ya tenemos bastantes.Ya va haciendo falta que se les marque el territorio.Por eso es tan importante la unión sino estos seductores de medio pelo ;tienen muchos estómagos agradecidos...

    Un abrazo.

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    1. Pues sí, ellas están tranquilas en su tribuna arbórea despachando sobre los males del mundo y no es conveniente que venga un ser de otro mundo a complicarles la vida con asuntos que probablemente no les interesaan.
      Un abrazo

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  4. A cuadros. Aún no se si ir con el sapo y su ganas de conocimiento, aunque mas bien parece petulancia lo suyo, o con Pega y Pica que lo largan. Claro que su intolerancia se hace visible.

    ¿Podemos cortar el árbol y drenar la charca?

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    1. Yo decididamente tomo partido por las urracas en esa lucha entre razones enfrentadas. Si los sapos se suben a los árboles y pretenden ocupara espacios que no le pertenecen quizás sobren razones.
      Tu respuesta es radical, Bubo, pero valorable.

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  5. Esta "parábola" podría referirse tanto a algún político muy crecido como incluso a ciertos periodistas con el mismo grado de autosuficiencia. Aunque por desgracia hay un desajuste entre esta ficción y la realidad: generalmente, cuando uno de estos sapos decide dar el salto hacia otros sectores de influencia, suele hacerlo con las espaldas bien cubiertas. Ya se habrá encargado antes de tantear el terreno y asegurarse de que no haya nadie arriba que le pique o le tosa siquiera. Pues buenos son esos sapos...

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    1. Hay sapos muy atrevidos que huyen del comedimiento quizás porque se han creído su propio éxito allá de donde proceden y luego pasa lo que pasa: de reyes de la cloaca a expulsados del paraíso arbóreo.

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  6. Este sugerente cuento me parece muy abierto.

    El Poder es un coto privado, en el que no se consienten sapos no adscritos a Las Familias; y, luego, cada uno de nosotros, en el estrato que creemos controlar, sentimos rechazo contra los advenedizos, contra los de fuera, contra lo desconocido o diferente.

    De todas maneras, creo que nuestras queridas urracas tal vez deberían haber esperado un poco, al menos hasta saber si es posible aprovechar algo del sapo, el rey del fango.

    Sí, también podría entenderse que si todos los sapos (políticos enmerdados, etc.) fuesen devueltos de cabeza a su agujero, sin correr el riesgo de dejarnos encandilar por su croar tan bello, el bosque sería otro.

    No sé muy bien por qué, la verdad, pero este cuento me recordó el tan famoso del Jefe del Cuerpo Humano y el ojo del culo. Cosas de mi cultura enciclopélvica.

    Saúde.

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    1. El cuento podrían tener una interpretación conservadora ya que la actitud de las urracas rechazando al sapo puede parecer como muy elitista pero también puede darse otro tipo de posibilidad y es que el sapo que en su mundo puede ser un personaje importante y valioso, allá arriba en los árboles se convierte en un personaje tóxico ya que quizás pretenda importar los valores por los que triunfó abajo.
      ¿Es posible mezclar todos los mundos o es mejor que mundos que nacieron separados permanezcan separados?
      Ah That's the question

      Saúde

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  7. Tengo entendido que el sapo - animal que no me agrada - simboliza la fertilidad, la abundancia, la prosperidad, la buena suerte, el éxito y la fuerza. En casi todas las mitologías es considerado como un elemento masculino.

    Me encantan, sin embargo, las fábulas populares en las que el sapo se transforma de feo en príncipe...

    También los hay que piensan lo peor de este animal controvertido.

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  8. Es evidente que tu sapo, amigo Krapp, se tiene en alta estima hasta rozar la petulancia.

    Pero si de verdad se ha subido a la rama con el objeto de observar las miserias humanas y actuar en consecuencia, habrá que darle un margen de confianza. Los que no aterrizan en la realidad o se distancian de ella acostumbran a ser malos gobernantes.

    Quiero pensar que este sapo se reivindica en contra de los que le consideran tan mal. Juzgar por las apariencias no es correcto y yo confieso que la imagen de este animal me resulta repugnante. Habrá que estar atentos a sus actos y opinar con más criterio. Esto podríamos aplicarlo también a las personas...

    Un abrazo

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    1. De sapo a príncipe, es decir se considera al sapo como la degradación suprema a la que puede llegar un ser humano.
      Es comprensivo que el sapo presuma de sus habilidades ante las urracas dada su mala prensa ¿pero por ello las urracas deben integrarlo en su mundo arbóreo bien definido? No estamos hablando de seres de la misma especie con funciones diversas, son seres diferentes con ecosistemas diferentes e intereses posiblemente enfrentados. Creo que es bueno saber el espacio de cada cual sin por ello renunciar a mejorarlo.

      Un abrazo

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  9. Una parábola que no entiendo, me refiero a que si tiene algún paralelismo con la realidad no lo he captado, nada extraño en mi porque me muevo en los márgenes de las noticias.

    En todo caso no me gustan los sapos, ni las urracas, así que solo se me ocurre que se eliminen entre ellas/él y a hacer gárgaras, jajaja

    Un abrazo y cuídate!!

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    1. No es una parábola U-topía, es una historia que puede tener o no una interpretación parabólica. En concreto en ésta no era mi intención identificar a mis personajes con una u otra persona conocida o de actualidad.
      Me gustan las urracas, son mis aves favoritas por sus inteligencia, su belleza y su espíritu de supervivencia y valoro la importancia de los sapos aunque tengan una estética tan poco agradable a nuestros ojos.
      El mundo es hermoso porque es variado y polimorfo.

      Un abrazo y gracias, ya estoy algo mejor.

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  10. Has dado en el clavo. Cuántos sapos petulantes, viscosos y engreídos hay por ahí.
    Y a ras de suelo también.
    Te diría más, cuando empecé a leer, y como eres tú, pensé en el señor Aznar. No sé, en este año nuevo me vienen a la cabeza ideas muy raras.

    Besos, Dr

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    1. Como decía más arriba, no pensé en nadie famoso, me salió un sapo más domestico y cercano, como si viviera en una charca cercana. De esos de a ras de suelo que citas.
      Que te sea muy propicio el año nuevo, yo llevo una semana zapateado por la puñetera epidemia de gripe.

      Besos

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  11. A mi me ocurre como a JOSELA, según te leía y a la vista de las ultimas apariciones del Sr este repulsivo del vigotito pensé en Aznar; ) sea o no sea el inspirador de esta estupenda metáfora tuya no me digas que no le pega a este hombre el atuendo de sapo inflado? jajaja lo que me pregunto a veces es cómo aun sigue habiendo pajarillos que transporten en sus picos a estos tiparracos, o más fácil aun para que se entienda mi perplejidad ¿ hay alguien en este país que vea algo aprovechable en personajes de la calaña de Azar, Esperancita A? supongo que los ultracatólicos, ultrafachas no confesos ( los confesos se fueron con VOX) y los ultra rancios de este país... q sí, tristemente los hay... menos mal que son una minoría y este sapo no tiene nada que hacer ni en la rama, ni seguramente en su charca por más que siendo su medio quienes le acompañen serán papitos como él, o eso quiero pensar ... debe ser su buche inflado el que le sube a las alturas de vez en cuando ... con todo lo malas que sean las urracas me gustan bastante más así que sí... muy bien hecho chicas!! ; )

    Muuuchos muchos besos para ti mi querido Dr!
    Y... a Dios pongo por testigo jaja que esta vez te contesto allí aunque sea tarde, mal y arrastras como suelo hacer..ando pilladísima tras estas Navidades pero ... sieempre cumplo mis promesas .. o eso intento ; )

    MuaaksS!

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    1. Los pajarillos transportan a los sapos porque éstos saben hacerse los importantes con ellos. ¿Qué te crees que hizo el Pequeño Nicolás cuando convenció a esos policías para que le escoltasen? Detrás de un sapo fanfarrón siempre hay un grupo de pajarillos que necesita creérselo.
      No niego que Aznar quisiera ser un sapo pero si es así lo sería con gusto aunque con solo con la esperanza de terminar siendo reconocido como un bello príncipe. También Bárcenas al que juzgan hoy, podría ser un buen sapo, pero ese sería lo suficientemente listo como para conformarse con seguir mangoneando en la charca y no intenrara desplegar sus habilidades en otros territorios desconocidos por mucho que le gusten los deportes extremos.

      Muchos besos, pero previamente filtrados de gripe, que no es época para riesgos.

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  12. Pues me he quedado a medias. Los sapos son bichos desagradables, les pega ser liantes, pero su intento de medrar se queda en nada. La moraleja es que no aspires a salir de tu charca so pena de estrellarte?

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    1. La moraleja es que cada uno vea la historia desde el punto en que le parezca mejor.
      En todo caso, si se sale de la charca y quieres volar a las alturas es mejor quitrase el traje de buzo y comprarse un traje de plumas con dos alas, al menos.

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