09 julio 2016

Mi bicho se va a los Sanfermines


 (Kaskarilleira Existencial 33)

Al levantarme en aquella mañana soleada de julio, con lo que yo odio las mañanas soleadas de julio, encontré una nota escueta en la mesa de la cocina que decía:

Me voy a los Sanfermines. Ahí te quedas, prenda 
Firmado: el bicho que llevabas dentro.

Era la segunda vez que el bicho me dejaba el ego huérfano y desamparado. Cuando ocurrió la primera vez, en el año 2008, lo capturó el gran detective Fiz Arou, que con su maña portentosa, encontró a mi bicho desnudo y tomándose un chocolate con churros en la terraza del celebérrimo local Gotilla a la Vista, en el corazón de la Kaskarilleira hostelera, céntrica y ruidosa. Podéis ver aquí los detalles.

Ocho años después, yo estaba más viejo y mi bicho se había largado más lejos. Tampoco podía contar con Fiz Arou, dedicado por entonces a pilotar un contenedor de basura a través del tiempo infinito. Pero lo que más me molestaba, lo que más me jodía, era tener que coger ese maldito Alvia hacia Pamplona/Iruña en una soleada mañana de julio, con lo que yo odio las mañanas soleadas de julio.

Llegué allí sobre las 6 de la tarde y enseguida comprendí la dificultad de mi misión.

A pesar de la hora vespertina y del calor opresivo, las calles estaban infectadas de bichos sueltos armando barullo. Otros seres (entre nosotros: los llamo seres porque no era cuestión de despertarlos y que me arreasen una hostia por preguntarles si eran bichos o humanos razonables) dormían la siesta en los lugares más peregrinos: bancos de parque, encima de las marquesinas de las paradas de autobús, en las copas de los árboles de los bulevares y hasta había un  acróbata que se balanceaba durmiendo la borrachera sobre una señal de "Ceda el Paso".
Me extrañó como iban vestidos. Estaban todos uniformados, pero la ropa blanca contrastaba con esas manchas rojas de vino que lucían como si fueran condecoraciones otorgadas tras el triunfo en alguna portentosa bacanal guerrera. 
Y sí, aquello se convirtió en una guerra de desenfreno y furor etílico a medida que pasaban las horas. Llegó la noche con su manto pudoroso tapavergüenzas y los humanos razonables se fueron marchando, dejando el campo de batalla a tanto bicho suelto y sin collar haciendo mil diabluras al amparo del alcohol y de cuatro argumentos estúpidos. Esos que dicen que hay que dar vía libre a los instintos, a la fiesta, al desfase y al rollo dionisíaco y liberador.  ¿Qué harían estos sucios macarras borrachos con el mostachón de Nietzsche si se atreviera a venir por aquí a darles un discurso sobre la llegada del superhombre sensual y festivo?
Fue una noche eterna y sin victorias. Mi bicho era una aguja en un océano de agujas con la punta hacia arriba y yo no quería desangrarme.
Marché en dirección a la estación a coger el tren mañanero y antes de entrar miré furtivamente al último borracho tirado en el aséptico portico de entrada. Coño, era él.
  • ¿Pero qué fas aí chantado?
  • Non sei. Xa sabes, a festa te leva de alí para acolá é cando despertas apareces tendido no chan preto dun charco de vómito.
  • Imos pois.
  • ¿A onde?
  • Para casa, fillo¿ou queres seguir a festa estando feito un pelexo?
  • Pero... ¿tes billete  para min?
  • ¿Qué queres, ir por libre? Métete de novo dentro do meu corpo e voltaremos a ser un. Así é como deben ser as cousas.
  • Sentireime como un polisón despois de tanta troula.
  • Xa te amansarei, neno, ti tranquiliño.
Y así fue, ya estamos de vuelta en la paradisíaca Kaskarilleira y aunque sigo odiando las mañanas soleadas de julio, ya no me siento tan húerfano y desamparado.

29 comentarios:

  1. el diálogo finaaaaaaaaaaaaaaaaaaaal!! el diálogo finaaaaaaaaaaaaaal!!! tremeeeeeeeeeendo!! en días difíciles un gran estímulo, muchas gracias Doc!

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    1. Muchas gracias y si además te sirve de estímulo doblemente agradecido.
      Todas para ti, Myriam

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  2. Es que el sol de julio hace transmigrar bichos y desdoblar humanos...

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    1. Transmigrar bichos y desdoblar humanos, imagínate que fuera al revés, Pedro.

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  3. Nunca estuve allí y menos en sanfermines y la verdad es que no me apetece. Las calles llenas de borrachos nunca me hicieron gracia.
    Bicos, Krapp. Bo verán.

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    1. A mí tampoco, a decir verdad, sin caer en el puritanismo hipócrita nunca me han gustado mucho lo que las licencias del alcohol permiten.
      Bicos. Bo verán.

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  4. Menos mal, que lo encontró ,aunque hecho un pelexo: este neno, es mucho neno y, ademas no son nada el uno dentro del otro.-No se quien es peor, si el neno que es un juerguista o el que tiene la carcasa: porque solo han pagado un billete y eso no es así:)

    Quien madruga y aunque sea contrario a las mañanas soleadas de julio ;siempre encuentra lo que busca...

    Hasta la próxima sanferminada kaskarillero:)

    Un abrazo feliz verano



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  5. ..si no está uno dentro del otro...

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  6. ..si no está uno dentro del otro...

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    1. ¿Sabías que "neno" es la palabra que utilizamos en estos pagos kaskarilleiros como sinónimo de tío, tronco, colega etc.. aunque su traducción literal es la de niño?
      Esos vacíos interiores que te dejan perplejo no lo llenan otros bichos que no sean el propio y acostumbrado.

      Feliz verano, Bertha.

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  8. O sea que, después de todo, le tienes mucho cariño a tu bicho interior; incluso parece que es imprescindible para ti. Si no lo he entendido mal, has tenido la oportunidad de cambiar de parásito en aquel campo de batalla arrasado, con tanto bicho suelto y sin collar (exceptuando el pañuelo rojo al cuello); pero no lo has hecho… ¿Pretendes justificar con él, acaso, tu excéntrico comportamiento?

    Mi caso es mucho más sencillo. Mi director espiritual me dice que el parásito soy yo y que mi carcasa anfitriona nunca conseguirá librarse de mí, que no hay exorcismo posible. Es lo que tiene ser funcionario por oposición.

    Justoume moito, rapás.

    Saúde.

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    1. Amigo, Congrio, el uso de la primera persona no supone que el narrador se identifique necesariamente con las ocurrencias y aventuras de sus personajes. Yo por supuesto tengo a mi bicho a buen recaudo y bajo siete llaves, no lo dejo ni para jugar al Pokemon Go que con la excusa se me puede largar al parque de ahí abajo y luego no quiere volver. Encerrado como un gato en invierno como en verano. ¡Qué se joda!
      Entiendo lo de la carcasa y creo que puede sacarle cierta utilidad si la utiliza para ciertas labores domésticas de índole previsible y rutinaria. ¿Ha probado a sacarla a pasear el perro?
      Mis condolencias por su condición laboral, espero que le abonen las pagas atrasadas.

      Moitas grasas.

      Saúde.

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  9. Me alegro de que encontrara el bicho, con tantos por ahí dispersos no era tarea fácil y más sin la ayuda de Fiz Arou, que por lo visto sigue pilotando contenedores en el tiempo infinito... bueno, mucho mejor que correr delante de los toros rescatando bichos.

    Y ahora ya feliz en casa, con la cervecita y las patatas delante de la tele.

    Un beso.

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    1. Lo has descrito perfectamente así han sido las cosas, Angie. Encontrar un bicho entre tantos bichos tienen su dificultad aunque haya ciertas querencias instintivas que te atraen al tuyo propio.
      Mejor la cervecita y las patatas y en casa, lo de la televisión pasó, que hace un calor de mil demonios ahí fuera. En Coruña a 32 grados lo que sería en Madrid 42 más o menos.


      Un saludo

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  10. A los bichos hay que darles libertad, la ardua tarea de estarles sujetando constantemente hace que nos quedemos sin conocer una parte de la vida, cual monja de clausura. Ademas es trabajo improbo para la mayoría de mortales. La gente que sujeta mucho a sus bichos, tiene tendencia a querer dominar a los de los demás, con el agravante de no conocer su naturaleza sino solo suponerla a traves de otros ejemplos en otros ejemplares que ni significan ni presuponen nada.
    Lo bueno de estas fiestas es que a pesar de los titulares que deben su existencia a sacar lo malo y tapar lo bueno, la mayoría de los bichos que están sueltos, son buenos, inofensivos e incluso pudiera decir que aconsejables.

    Un saludo.

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    1. La ironía tiene esa cosa de que al remarca la crítica a una actitud o a una visión del mundo parece que te adscribes a la posición contraria.
      Lejos de mí esa actitud tan racionalista, que seguro que firmaría tu merecidamente admirado Descartes.
      Vivimos una dualidad vital necesaria, prescindir de una de las partes sólo genera debilidad en la otra. Quizás por eso el narrador de mi historia se siente mal, cosa que el bicho liberado a sus instintos primarios quizás no necesita tanto.

      Sin duda en todas las fiestas hay gentes que acompañan a sus bichos pero se aseguran de que nunca vayan demasiado sueltos y a su aire por si hay problemas.

      Saludos

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  11. Y yo creo entenderte bastante bien en el meollo más profundo de la cuestión, Krapp, aunque jamás he asistido, ni lo haría, a los Sanfermines. Sucede que también esta argentina se encuentra habitada por un bicho, que suele ponerse muy molesto con los primeros calores del verano. Nunca me parece prudente salir detrás de él cuando se toma el pire, pero a veces puede resultar refrescante y hasta divertido, una buena forma de entender a tanto otro bicho que anda suelto...
    Que disfrutes del regreso y te sea leve.

    Besos.

    Fer

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    1. El meollo de la cuestión es la eterna lucha entre razón o instinto lo que un psicoanalista argentino prototípico diría una lucha entre el ello y el ego. En fin, como diríamos por aquí, ni tanto ni tan poco.
      Hay que dejar al bicho suelto, pero vigilado para que no muerda.

      Gracias.
      Besos

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  12. Yo al mío lo tengo controlado, eso si, le temo un poco. El día que se me pierda me mete en un follón de tres pares de cojones. (Y me da que se está pensando en una huida.)

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    1. Distraelo, dile que juegue al Pokemon Go o que encuentre algún motivo para quedarse contigo.
      Un bicho asfixiado es un bicho peligroso.

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  13. Tampoco me gustan las mañanas soleadas (achicharrantes) de julio. Y estoy consternada con las agresiones contra las mujeres de los "bichos" que algunos dejan sueltos cuando creen que la fiesta les ampara. Así que mi bicha tiene ganas de pirarse hacia las zonas oscuras a... dejémoslo así que no queda fino en una señora ensoñar ciertos planes bichescos.

    Un abrazo.

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    1. Esas agresiones se producen en la oscuridad y al amparo de la impunidad que genera la borrachera colectiva autorizada, legalizada y literaria. Tal como dices la fiesta les ampara.
      Sí, dan ganas de oscuridad en días ardientes como éste de hoy.

      Un abrazo

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  14. Bonito relato, que por ser del tipo "desdoblante y bichesco", me recuerda un poco a su colega Kafka, maestro.

    Saludos y felices caloretes estivales

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    1. Mucho honor me haces comparándome con el maestro, ese si que un maestro de verdad.
      Gracias, Kuto, saludos y felices caloretes estivales aunque hoy se añora la tibieza de semanas pasadas.

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  15. No sé si fue mi bicho solo o yo también estuve con él. Lo cierto es que conozco los "sanfermines", las "vaquillas de Teruel" y las fiestas de toros populares con toros embolados, teas ardiendo en sus cuernos, etc. en directo y tengo que confesar que me lo pasé muy bien. De eso hace ya muchos años. Hoy, no sé si he cambiado para bien o para peor, pero veo esos festejos con otros ojos y no acudiría a ellos ni cobrando...Creo que esto ya te lo he manifestado en alguna que otra ocasión, ¿no?

    Un abrazo, amigo Krapp

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    1. Me lo has manifestado y creo entender esa especie de reto que tú razón lanza a tus instintos.
      Lo fastidioso del caso es que al reconsiderar los goces pasados no encuentras motivo para condenarlos si apelas al principio del placer y no de la razón y viceversa. Eso no es motivo para la culpabilización, al contrario debe ser un motivo para reflexionar sobre la fuerza de nuestros instintos.

      Un abrazo.

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    2. Me lo has manifestado y creo entender esa especie de reto que tú razón lanza a tus instintos.
      Lo fastidioso del caso es que al reconsiderar los goces pasados no encuentras motivo para condenarlos si apelas al principio del placer y no de la razón y viceversa. Eso no es motivo para la culpabilización, al contrario debe ser un motivo para reflexionar sobre la fuerza de nuestros instintos.

      Un abrazo.

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