18 septiembre 2014

Cuando se rebela el Toro de la Vega


Algo no había funcionado bien en su última reencarnación. ¿O quizás era la primera y por eso le extrañaba tanto? Sea como sea, mantenía los recuerdos de su anterior vida humana aunque ahora fuera un hermoso toro bravo corriendo libre por la dehesa. 
Dicen que los elegidos recuerdan todas sus vidas pasadas, pero él había degenerado de humano a bóvido y ese descenso del karma no debía ser habitual entre los predestinados al nirvana. 
Más bien el suyo era un karma cabrón que se choteaba de su antigua condición de taurófilo militante convirtiéndolo en un hermoso retinto, semicareto, bragado y astifino, comedor insaciable de pasto y paseante chulesco entre la manada que lo tenía por líder; por mandón, como dicen los mayorales. Había costado lo suyo llegar allí tras superar tan insoportables pruebas y si lo había conseguido era atribuible tanto a su propia fortaleza como a aquella malicia humana que todavía conservaba en su mente. 
A los seis meses destete, afortunadamente por las buenas, no hubo que echar alquitrán a los pezones de su madre para conseguirlo. Un momento triste que se convertía en agónico cuando llegaba el salvaje herraje sobre la piel y el corte transversal en las orejas, marca de la casa. Luego la separación de las hembras. La falsa independencia. El buscarse la vida luchando día a día, hora a hora por la supremacía con otros añojos y erales 
A los dos años la tienta, donde para probar su bravura fue acorralado, humillado, maltratado y finalmente torturado por un seboso picador. Aguantó siete pullazos brutales y demostró ser un animal noble, o sea bobo, apto para el engaño y digno de ser toreado en una plaza importante. La cacareada vida feliz del toro de lidia es un horroroso camino por la supervivencia entre hermanos a los que debes doblegar y someter si no quieres a su vez ser doblegado y sometido. Los débiles, los que se rinden, los que ya no pueden más, son violados y arrinconados por el resto de la manada. Sangre, dolor y muerte sin espectáculo que lo ennoblezca.
Dos días atrás fue apartado del resto y pensó que al fin sus males tendrían curación. Quince minutos de trance en el ruedo y a otra cosa mariposa. Seguro que hay vidas menos gloriosas pero más vivibles. Al menos en su caso todo sería rápido y breve.  Casi estaba alegre y calmado hasta que esta mañana se enteró del alcance de su tragedia: lo han destinado a ser el nuevo Toro de La Vega. Se lo oyó a los mayorales  mientras lo miraban desde sus caballos con cara compungida. 
No, no puede ser. Tiene que evitarlo. Por eso se dirige trotando a ese cuatreño zaino que tanto envidia su puesto y siempre lo mira con cara de odio. Sabe que el aspirante se siente orgulloso de sus astas afiladas, mejor dejarle que hagan su trabajo. Ya es tiempo de morir.   

32 comentarios:

  1. Nunca he ocultado mi pasada afición taurina. Afortunadamente, nunca es tarde para rectificar. Desde hace unos años aborrezco todo tipo de maltrato de animales de cualquier especie. Mi ausencia de cosos taurinos, encierros, festejos con toros embolados o de fuego, toros ensogados, "correbous", etc. es total. Lo del Toro de la Vega es abominable...

    Solo me falta hacer campaña en contra donde tienen lugar estos tradiciones primitivas e impropias de un país medianamente civilizado. Todo llegará. Espero...

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    1. La afición a los toros estuvo vinculada durante muchos años a la tradición familiar. Padres que gustaban y asistían a los toros, hijos que permanecían fieles a la misma afición. Incluso es anterior a la difusión del fútbol como ocio global en España. Era una espectáculo natural y muy poca gente se planteaba cuestiones éticas. Tampoco se lo planteaban los chicos que de pequeños se complacían torturando gatos, sapos o ranas por el simple placer de hacerlo y luego verlos morir.
      Cualquier construcción ética exige un esfuerzo de la voluntad y entender al otro, comprender lo que siente el otro, mientras no se llega a cierto grado de empatía cualquier barbaridad es posible.
      Creo que no es tan importante el donde.

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  2. Pues ha hecho bien en rebelarse, pobre toro. Nunca he visto una corrida de toros, más que por televisión, pero me identifico como absolutamente antitaurina. Me parece una brutalidad, tanto para el animal como para los "seres humanos" que son corneados y heridos de gravedad o incluso de muerte. Te agradezco esta entrada ya que me has llevado a aprender sobre este evento que desconocía.

    Muchos besos.

    Fer

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    1. El toro de la Vega agrava si cabe la inmensa crueldad de la tauromaquia. Un monton de individuos azuzándo a un toro y llevándolo a un determinado lugar donde un montón de caballistas le empiezan a dar lanzazos hasta que muere empalado a la vista de la concurrencia. Al "héroe ganador" se le da un premio al final y es aclamado por la concurrencia.
      Gracias a ti, Fer.
      Besos

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    1. Pues no seré yo el que te contradiga: olé!

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  4. A mi me que me gustan las corridas de toros y cuestiono mucho lo del "maltrato" que supone, no puedo estar más que de acuerdo con esta entrada. El Toro de la Vega poco o nada tiene que ver con la tauromaquia, lo he visto en directo una vez y es asqueroso... Poco o nada más puedo añadir...
    Un saludo Doctor...

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    1. Piensa que las corridas de toros nacieron de forma parecida a como son todavía el Toro de la Vega, los correbous, embolados etc. y solo en el siglo XIX adquiere las formas y el estilo reglamentado que conocemos hoy en día.
      En ese sentido está en las raíces de la tauromaquia y no niego todo ese componente mítico y antropológico que tiene desde la antigüedad las relaciones con los toros bravos, pero lo cierto es que hemos evolucionado y la ética debe prevalecer sobre otros valores aunque estén bendecidos por la tradición y la historia.
      Saludos, Temujin.

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  5. A mí esto del toro de la Vega (y similares) me parece una animalada propia solo de seres humanos.
    Pero la persona es el animal más complejo que ha habido sobre este planeta. Y esto hay que tenerlo en cuenta. Me explico. La libertad es la panacea de todas las políticas que se precien de verdadera democracia. Solo voy a poner un ejemplo de ello. Los que van a favor del aborto (que curiosamente son los que van en contra de los toros) critican a los antiabortistas porque estos últimos no respetan la libertad de la mujer para abortar (libremente). Estos adalides de la libertad son precisamente los que ahora limitan la libertad a los taurinos de llevar a cabo sus acciones. Unos dicen que esto es un asesinato. Los otros dicen que abortar es una asesinato.
    ¿Dónde esta la verdadera libertad?

    Un abrazo.

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    1. Sinceramente no creo que nadie, con dos dedos de frente sea favorable al aborto. Otra cosa bien diferente es ser partidario de su despenalización. Yo no soy favorable al aborto, pero no creo que nadie debe ir a la cárcel por haberlo cometido. Respecto a los que lo practican deben estar sujeto a la propia deontología médica. No puede ser que dejemos este tema en manos de gente sin escrúpulos o sin conocimientos poniendo en peligro la vida de las madres por estar ilegalizada esta opción. Algo que me lleva a pensar lo mismo con respecto a las drogas, si dejamos que sea un mercado clandestino fomentáramos sus nefastas consecuencias.
      Diferencias entre aborto y tauromaquia:
      El aborto no es una opción deseada, produce dolor en los que recurren a él y se hace de forma privada alejada de cualquier publicidad.
      La tauromaquia es un espectáculo público, algunos lo consideran arte y la gente va allí a disfrutar, a divertirse mientras suena una banda de música para animar a un individuo de extraño traje con una espada bien afilada y escondida que se burla con una capa y antes con un estoque de un animal herido y atontado por los pullazos y las banderillas. El animal boquea, echa sangre por la boca, berrea y a veces no puede ni ver por la sangre que deslizándose por el lomo tapa sus ojos. Ver al pobre bicho herido no produce en ningún caso la conmiseración de la plaza y los admirados contempladores de la brega disfrutan del desigual combate con final previsible. Al final si el torero se ha burlado a gusto del toro se le premia con una, dos orejas y el rabo.
      No hay un motivo que justifique que un defensor de la legalización del aborto sea también contrario a la tauromaquia. Quiero pensar que la gente se rige por motivos éticos personales y no compra un pack de ideas predeterminadas en el Mercadona de la esquina para parecer más progres, más liberales o más conservadores.
      Yo quiero limitar a los yihadistas del Ejército Islámico su libertad de asesinar a lso que no piensan como ellos. Si hubiera vivido en aquel tiempo me gustaría limitar la libertada de que gozaron los fascistas, los nazis o los estalinistas para hacer lo mismo con los disidentes.
      La libertad está donde uno quiere buscarla.
      Un abrazo, Miguel, encantado de verte por aquí


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  6. Decimos muchas veces que a ciertos animales, de tan listos que parecen, solo les falta hablar. Solo digo eso, que en este caso me gustaría que los animales hablaran y se pronunciaran, cosa que no es posible.
    La verdad es que de la tradición esta del Toro de la Vega me enteré estos días. Me sonaba, pero nunca me preocupé de ver en qué consistía. No le veo mucha gracia, o ninguna, pero hacer de este tipo de cosas un problema ideológico aún me hace menos. No lo digo por esa entrada, claro, que en eso no te has metido, lo digo por lo que veo por ahí y por los "activistas" que se han manifestado.
    Bicos, Krapp.

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    1. Me adelanto a los acontecimientos y digo que los animales no apreciarían las ventajas de un espectáculo hecho a costa de su propio sufrimiento.
      Los asuntos aparentemente más simples tienen un componente ideológico y la causa animalista me parece irreprochable aunque allá excesos en algunas manifestaciones como soltar los visones de las granjas etc..
      Sin duda erradicar el Toro de la Vega nos haría mejores personas ya que sería un primer paso hacia otras conquistas.
      Bicos

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  7. Soy demasiado blandengue yo para estas cosas: gran parte de mi vida he tenido perros y andado cerca de otros animales. Admiro su nobleza, y siento a veces repulsión por la raza humana. No sé qué otra cosa decir. Este tipo de salvajadas me dejan sin palabras.

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    1. No creo que sea cuestión de blandura, es cuestión de respeto. Compartimos un mismo espacio vital y esos seres tienen derecho a no ser humillados, ni torturados para la diversión de una especie que se considera superior. No y al mismo tiempo habría que cuestionar a medio plazo lo que se hace en mataderos y granjas avícolas. Tiempo al tiempo.

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  8. uyyy escribi como loco y se perdió mi comentario. En síntesis decía que coincido con tu post. Siempre he pasado con esto de los Toros y el ver a la gente que disfruta de estas corridas.

    Abrazos
    Carlos

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    1. Siento lo del comentario, Carlos Alberto, tal como dices lo ppeor es ver como la gente disfruta con el dolor.
      Abrazos

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  9. Hola Dr
    Lo terrible del caso es que es consciente de lo que le va a pasar. O no? Da lo mismo, sus verdugos sí son muy conscientes de lo que hacen.
    Dónde hay que firmar para que cesen estas carnicerías, salvajadas o como quieras llamarlas?

    Un abrazo

    Josela

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    1. Mi personaje sí, por eso era necesario otorgarle una anterior condición humana. Si nos pusieran delante de nuestros crímenes como especie no sé si podríamos soportarlo por eso preferimos mirar hacia otro lado.
      Puedes firmar aquí si te apetece.
      Un abrazo

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  10. Lo curioso del toro de la vega es que parece que hay dos tipos de opiniones: los del pueblo que están a favor, y el resto del mundo en contra. A mi me parece una barbaridad lo que hacen, pero visto lo mucho que les gusta, igual se les podía convencer para que solo lo corrieran o algo así. En Lekeitio colgaban gansos vivos para que los mozos del pueblo les cortaran la cabeza a base de tirones, y vete a decirles que aquello era una burrada. Al final han puesto gansos muertos, se ahorran la tortura a la que los sometían, y la peña contenta de seguir haciendo el cafre. Se podía intentar en Tordesillas algo parecido, en vez de liarse a pedradas.

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    1. Una de las claves de la defensa de la propia identidad grupal estriba en que cuando te atacan te unes más al grupo del que te sientes parte. Eso pasa en Tordesillas o en Cataluña.
      ¿Les gusta tanto a todos o tienen que decir que les gusta por miedo o por necesidad de estar integrado en tu propia comunidad?
      Supongo que al final podría suceder como en Lequeitio aunque siendo una fiesta tan arraigada y tan atacada costará mucho más. La prohibición o el cambio además debería proceder de la propia Unión Europea para darle una legitimidad mayor.
      Será complicado.

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  11. "añejos y eriales" -> añojos y erales

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    1. "eriales" -> "erales" (Sí, ya sé que soy un coñazo)

      Hablando del tema de tu entrada, que es lo que importa, creo que no deberías dejar que tu aversión por las tradiciones salvajes —aversión que comparto— te llevara a emitir frases más efectistas que meditadas: «…si el torero se ha burlado a gusto del toro…». No, en ningún caso un torero profesional se está burlando del toro durante una lidia. Lo cual no es óbice para que no me gusten los festejos taurinos, en ninguna de sus modalidades. Pero no sé si prohibirlos serviría de algo. La empatía, la compasión por lo vivo no se enseña, creo que es algo que algunos llevan dentro y otros no, algo genético. Pero es sólo una opinión.

      Saludos.

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    2. Bueno, gracias por tu segunda correción, tan oportuna como la primera.
      Respecto a mis aversiones o mis frases efectistas, según tu modo de entender, dame la posibilidad de ceñirme a mi propia visión de la tauromaquia. Para mi lo que hace el torero con el toro es efectivamente una burla, un juego con un trapo donde el diestro tiene todas las de ganar frente a un animal que desconoce las reglas y por supuesto ignora que el trofeo final es su propia vida.
      Sería absurdo prohibir algo sin un consenso generalizado, sin una decisión colectiva de una mayoría social. Lo cierto es que las encuestas indican que el rechazo a la tauromaquia es creciente y continuo. Sin más.
      No estoy de acuerdo con respecto a la empatía. La educación y la cultura contribuyen a que aumente.y por lo tanto a que la gente pueda entender otras posiciones que solo la información nos permite entender.
      Saludos

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  12. Es una cafrada sin justificación posible lo que le hacen al toro de la Vega, como lo es lo que hacen en Cataluña con el toro embolao .. pero lo que aun me resulta más incomprensible de todo este asunto es cómo es posible que en 2010, el Parlamento de Cataluña aprobara una moción de reconocimiento y protección a estos festejos que llama Correbous, después de haber prohibido las corridas de toros tradicionales ¿de verdad a estos legisladores les importa evitar el sufrimiento animal o hacen politiqueo hasta con los toros?

    Tienes razón todas estas bestias pardas que disfrutan torturando animales merecían reencarnarse en toro... o mejor en cerdos y después de vivir en la pocilga como guarros a colgar como chorizos ;)


    Muuchos besos Dr.

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    1. Lo de Cataluña es hipócrita y ridículo y demuestra la demencia partidista a la que estamos llegando. Ciertos grupos exaltados del independentismo quieren convertir el resto del Estado en algo así como una visión caricaturesca de la España de Merimee: bandoleros, gitanas de ojos grandes,migueletes, posadas infames llenas de cucarachas y toreros.
      Los correbous son propios, tienen un nombre catalán y por lo tanto son buenos. La tauromaquia es española, coplera, andaluza y hortera. Es mala.
      Sería divertido si no fuera la reedición de estereotipos clasistas y reaccionarios parecidos a los usados en otros contextos para justificar hegemonías territoriales.
      No desdeñes la posibilidad de que la reencarnación exista y muchos idiotas se lleven su castigo.
      Muchos besos

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  13. No entiendo que en nuestro tiempo subsista una caza tan atroz como el toro de la Vega. El alcalde socialista de Tordesillas justifica ese "torneo" y arremete contra sus críticos. Se ha legislado duro en muchos sentidos, pero oponerse al populacho da miedo a estos políticos. Supongo que tendrán miedo a prohibir esta crueldad y patochada y terminar cuestionado ellos mismos la tauromaquia de las plazas. Lo que es sorprendente esque Tordesillas se haya convertido en una símbolo de la brutalidad y maltrato animal y los vecinos no se rebelen ante ese baldón mundial de ser una población con fama abyecta.

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    1. El alcalde de Tordesillas, una hermosa villa por cierto, en un vídeo que vi en la televisión comentaba las efemérides y bondades propias de su pueblo ¡y no citaba el Toro de la Vega!. Muy llamativo.
      Luego está el tema de los votos incuestionable. ¿Quién sería el político capaz de cuestionar los encierros de los Sanfermines por maltrato animal, que efectivamente se produce, y luego aspirar a algo allí?
      Los vecinos no cuestionan la fiesta porque se sienten atacados pro el resto y el victimismo une mucho, como bien sabes por tu tierra. Luego a nivel personal cada uno pensará lo que piense pero no lo van a manifestar ante unas cámaras de televisión por puro instinto de supervivencia con los propios paisanos.

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  14. Estoy en contra del maltrato a los animales. No me gustan las tradiciones que conllevan dicho maltrato, en realidad hay pocas tradiciones que llamen mi atención.

    Besos!!

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    1. Tampoco soy de tradiciones. El peso de la historia excepto en el arte y en una parte del resto de la cultura, es más una carga que un impulso hacia adelante.
      Besos

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    1. Casi podría creérmelo, lo malo es que no me conoces.
      Bs.

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