28 mayo 2013

La naturaleza del amor

Muchos años después, frente a la avanzadilla de su soledad, el Doctor Max K. habría de recordar aquella tarde remota en que su padre le llevó a conocer el amor. Vivía en un pequeño pueblo de belleza lujuriosa escondido en las estribaciones de los Alpes alemanes. Un mundo tan antiguo, que muchas cosas deseaban ser olvidadas para renacer de nuevo con otros nombres.
Aquellos adustos bávaros, llegada la primavera, se vestían de colores alegres, despejaban los caminos y entreabrían sus mentes a las novedades del mundo exterior. Las que venían con el pequeño clan de feriantes que desde hacía muchos años visitaba el villorrio bucólico, remoto y conservador. Era una minúscula carpa ambulante con un elenco nunca renovado.  El mago Yong con sus sorprendentes revelaciones, dos hermanos acróbatas casi esqueléticos, un comefuegos de aire eslavo que luego se travestía en domador de oso macilento y finalmente una pareja de patéticos payasos sorprendentemente parecidos, debajo de sus afeites, a los acróbatas del principio. La fiesta terminaba siempre con el reparto de confituras y muecas entre la concurrencia infantil. 
Agarrado a la manaza terrosa de su padre, el pequeño Max se sentía el ser más feliz del mundo en aquel martes semilluvioso de finales de mayo. Llevaba meses siendo un niño ejemplar a la espera de su prometida recompensa. Su gran premio. Infinitamente más emocionante que cualquier otro porque durante aquel tiempo había adquirido mil formas diferentes en su imaginación desatada. 
Antes de la actuación principal, pasaron padre e hijo por la carpa del mago Yong. Max podía ser un aldeano de los Alpes remotos, pero de chinos sabía un rato. Lo suficiente como para distinguir a uno de pega, como el que tenía delante, de aquel despiadado Ming que le hacía mil perrerías a Flash Gordon y a su desdichada novia Dale Arden en los tebeos que le traía Kurt, el cartero, cada dos semanas. Tampoco se parecía a aquel insidioso Fu Manchu que había visto en las sesiones dominicales de cine en el salón municipal. No, no era fácil darle gato por liebre por mucha barba de chivo, mucha lamparita de papel y mucha capa negra que se pusiera aquel hombre para disimular.  Y sin embargo, mientras Yong les invitaba a sentarse con gesto teatral delante de la mesa camilla, olvidó la sensación de falsedad para dejarse seducir por el embrujo del momento. 
  • Señores -empezó a decir el mago.
    Ustedes dos son unos auténticos privilegiados al poder contemplar algo sublime e irrepetible.
    Algo nunca vista hasta ahora y que hemos traído a estas montañas porque solo en la pureza de las más altas cumbres este milagro se puede realizar.
    Porque de un milagro se trata.
    Un milagro que se va a producir aquí, justamente. Tras esta tela roja
    -A su lado había un bulto de unos 40 centímetros de alto por 20 de ancho tapado con un tejido de terciopelo
  • Les ruego silencio, lo que hay debajo es extremadamente sensible al entorno. Cualquier sorpresa no prevista puede ser letal para su supervivencia.
El corazón de Max a duras penas podía contener la emoción. 
  • Amigos, con ustedes: el amor.  El amor verdadero. El verdadero amor
La mano del mago se arqueó en el aire, bajó hacia la tela, la cogió y luego la levantó vaporosa y estremecida. Debajo apareció una jaula dorada y dentro de ella, un pequeño roedor implorante. 

35 comentarios:

  1. El verdadero amor ¿el hielo? ¿un imán que traía Melquiades? El verdadero amor encubre un secreto que muestra aquel pequeño roedor… Un difícil enigma con sabor a Macondo.

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    1. Si es un mínimo Macondo revisitado. ¿El enigma? Lo dejo a la libertad imaginativa de vosotros. Cualquier opción es válida.

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  2. No estoy de acuerdo en que ese sea el verdadero amor sino una falsedad destapada; y fíjate que si conjugas bien las imagenes de está entrada tuya en la entrada que acabo de publicar y que es de Antonio, comprenderas cuanta razón hay en ello.

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    1. Puede que un chino de pega solo pueda ofrecer amores pega. Es un relato de ficción únicamente, la vida va por otro lado. He conjugado ambas entradas y acepto tus razones.

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  3. Yo quiero que siga por favor ¿se lo creyó el pequeño Max? dime que no.. anda:-)
    Aunque a mi me da que el 99% de los mortales ha ido a ver la representación de ese circo y al contrario que el pequeño Max ( fíjate que yo apuesto por él) se lo han creído todo tanto que ante el miedo a que el amor verdadero fuera eso, no lo conocen ni de lejos. Va a ser por eso que es lo más desconocido que existe.

    Desgraciadamente hay millones de magos como ese, estoy por apostar, que al destapar la jaulita se rió a carcajadas, de esas tremendas que retumban por todas partes... seguro que todos se rieron menos Max pequeño. Yo no quiero ir a ese circo. Me voy de la mano con Max pequeño a esos Alpes, me quedo allí con él, con Heidi y que no me busque nadie... ni Pedro si quiera:-)


    Muchos besos Dr. KRAPP

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    1. Ni idea, María, los niños tienen menos mediaciones entre la que ven y lo que creen ver por ello es más difícil engañarles en ciertas cosas. Quizás sólo vio un ratón en una jaula, quizás vio algo que nosotros no podríamos entender.
      Esos Alpes deben ser como aquel Shangri-La mítico al que nunca podemos volver cuando lo abandonas, porque contaminado de presente no te dejan pasar.
      Muchos besos, María

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  4. Pensé que cuando levantase la tela allí no habría nada. A veces se confunde el amor y se intenta atrapar lo inatrapable.
    Me han encantado las descripciones de los personajes. Qué alivio volver y ver que me sigues haciendo reflexionar.
    Muchos besos!

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    1. A veces se confunde el amor y se intenta atrapar lo que parece inatrapable.
      Somos torpes y al abrir la puerta de la jaula de un puñetazo, la rompemos y cogemos al roedor de cualquier manera sin darnos cuenta que puede morir ahogado entre nuestras manos por nuestra insoportable brusquedad.
      Gracias, Nuria y muchos besos

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  5. Casi me suena tanto como "En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme..." Al menos La Mancha existe, aunque por desgracia, gobernada por una bruja, defendida por gigantes con enormes brazos que mueven cuando ven a alguien acercarse.
    Saludos.

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    1. Macondo también existe, Carlos, aunque no tenga esa fisicidad de La Mancha, el temporal territorio de una bruja balbuciente. Macondo existe porque tiene la peculiaridad de los lugares míticos que no dejan de ocupar un espacio extenso en algún rincón escondido de nuestra mente.
      Saludos

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  6. Sí, la cosa te ha quedado muy Macondo. Aunque el final desasosiega: ¿hay por ventura una segunda parte, en la que el pequeño Max se lance contra el supuesto chino al grito de "¡Falsario!" o algo parecido? O... ¿es esa la idea que debemos tener sobre el amor, un pequeño ser desvalido, implorante como tú dices, a merced del capricho de su dueño? Me quedo en un sinvivir.

    Con lo que a mí me gustan los finales felices...

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    1. No reniego la inspiración de mis dos primeras frases en Cien años de soledad. Aunque lo que queda es cierta melodía de fondo en el resto de la historia.
      No tengo tan claro que merezca la pena continuar el texto, aunque aprecio vuestros buenos deseos respecto al niño pensando que como el del cuento del Nuevo Traje del Emperador acabara desvelando la farsa o lo que sería más triste y desconsolador, que participase de ella. ¿Y si no es una farsa?
      Ya sabes que los gallegos no somos muy amigos de las decisiones rotundas.

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  7. Y, ya esta o hay que aportar una visión del amor....Pués viendo la imagen...interpretar el amor te atrapa y te va royendo por dentro...pero ni te enteras: porqué es así el amor.:))

    El niño debe de estar flipando con toda esta historia tan rara y este circo tan descolorido...Me pasa igual que Rick... esto no sigue...oh!

    Si, estoy suspensa no me lo digas que lo encajo muy mal umm:((

    Feliz fin de semana Krapp

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  8. ...interpretar: no quería ponerlo pero el dedo tonto siempre me hace estas jugadas jejeje.

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    1. Es una versión interesante, tienes más que un aprobado, Betha.
      El amor te atrapa y te roe por dentro...¿entonces quizás el corazón sea la jaula donde el roedor crece?
      ¿Y cuando se harta de devorarte que hace con los restos?
      Las estrellas de mar al menos pueden rconstruir sus partes dañadas ¿puede hacerlo el corazón?
      Feliz fin de semana

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  9. No me cabe duda de que debe haber sido un texto difícil de parir, ya que es harto difícil destapar al verdadero amor, el amor verdadero, pequeño gran Krapp.

    Me quedo con la apertura y te pido que tengas en cuenta que esa avanzadilla de soledad que hoy sientes es sólo eso: un sentir. Somos muchos los que te queremos bien: no lo olvides, por favor, aunque te sientas un tanto olvidado.

    Son estos los momentos en los que vuelven esos recuerdos de nuestra infancia y sale el niño interior a dialogar con el adulto en el que hemos devenido. Dialoga con él, pregúntale cuáles eran sus sueños. Tal vez te haga notar que todo lo que añoras es la magia boba de la rutina a la que nos aferramos como los orientales lo hacen a su trabajo.

    Pero si conectas con los sueños del pequeño Krapp, es posible que descubras que aún tienes muchos por cumplir y que no es tarde ni imposible: "Impossible is nothing", dicen los de Adidas. Para ellos es mucho más fácil porque están llenos de guita. Pero esto no es cuestión de dinero. Cálzate las zapatillas deportivas y a correr detrás de aquellos sueños que quedaron en la chistera del mago o en la jaula dorada con el roedor que los ha ido carcomiendo con el correr del tiempo, ese maldito tirano que podemos hacer patear para nuestro arco de vez en cuando.

    Te quiero mucho, y no me da miedo ni vergüenza decirlo públicamente, aunque te imagino todo colorado a ti en este preciso instante, grandotón como eres.

    Un beso y un abrazo!

    Fer

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  10. Y te digo más, niño Krapp: ¡deja ya de joder con la pelota...

    Te dejo esta, en la voz de uno que también habla tu lengua, para que lo tengas bien presente, y porque vale más que unas cuantas de tus preciosas sinfonías azules.

    Otro beso, muchos más!

    Fer de nuevo...

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    1. Amiga Fer, como se que te diriges al pequeño Max no debería intervenir aunque me temo que el chico allá en su mundo bucólico y lejano no esté tan familiarizado con las mil reviravueltas del idioma y de la red.
      Lo cierto es que yo tampoco podría contestarte por otro motivo el mismo por el que García Márquez no ponría contestar en nombre del coronel Aureliano Buendía ya que al fin y al cabo también forma parte del pelotón que lo fusila e incluso de la pared que lo sostiene en su última hora.
      Aunque sea un ficción muy pobre, es una ficción y no representa obligatoriamente los sentires de quien la escribe sin que eso signifique que no valore en lo que valen que es mucho todas esas cosas tan bellas y animosas que escribes y que quiero hacerlas mías aunque sé que estén dirigidas a un personaje que no existe.
      Te doy las gracias y te envió un fuerte abrazo desde la distancia.
      Besos y gracias por esa bella canción de Serrat.

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    2. ¡Otra vez la pifié en la interpretación!

      Es que García Márquez no es santo de mi devoción, con perdón de todos los literatos y bibliotecarios aquí presentes. Aunque sí el realismo mágico aplicado a la vida cotidiana, a eso apuntanba yo... Es el Krapp grande quie se ha hecho santo de mi devoción, "golpe a gople, verso a verso".

      Un beso!

      Fer

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    3. Me gustan las interpretaciones libres, la tuya es tan estimable como cualquier otra. Además es cariñosa y eso le da un punto a su favor.
      Lo que quizás al joven Max le daría pena es que te fijes más en Krapp grande. que no ha participado en esta historia, y por lo tanto no tiene porque sufrir sus penas o alegrarse con sus dichas.
      Besos

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  11. La inocencia de Max, es como la inocencia cuando uno se enamora por primera vez
    El amor es un estado pasajero, al igual que el circo que llega al pueblo, la ilusión de todas maneras no tiene precio es un estado de enajenación mental comparable al efecto de cualquier psicotrópico, lo malo son los bajones y de ahí viene la jaula y la rata.
    Así lo he interpretado y así lo cuento

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    1. El amor y la inocencia son estado pasajeros, como bien dices, pero a veces la realidad es tan deprimente que merece la pena sufrir el bajón posterior si antes, a cambio, hemos podido raspar el cielo con la punta de los dedos.
      Bien interpretado.

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  12. Lo dijo García Márquez y lo reitero: "La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla"

    Un roedor implorante puede provocar los más candorosos afectos en la imaginación de un niño...

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    1. No estoy de acuerdo con García Márquez en absoluto. La vida ssolo se conjuga en presente de indicativo, todo lo demás es fantasía de la mente.
      Sin duda tienes razón, además los niños son lo suficientemente inteligentes como para prescindir de los símbolos.

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    2. La fantasía también forma parte de la vida, ¿no? Pues eso...

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  13. Destacó la mirada clínica al hecho de que éstos países se entregan a la producción y se dan una breve pausa para vivir una vez al año.
    De joven tuve el acierto de largarme de Alemania al primer salario mensual que cobré en Daimler Benz.
    Cuando pedí mi renuncia estaban incrédulos de que yo deseaba viajar a la deriva y seguir una etapa existencialista.
    Sus pequeños departamentos en Stuttgart me parecieron sofocantes, al igual que su exceso de reglamentos.
    Celebro no haberme convertido en robot.

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    1. Y en esas pausas, ayunos de actividad, piensan y cuando piensan no pueden evitar ahogarse en su propia racionalidad.
      Me alegro de tu suerte.

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  14. Los mismos actores interpretando (supuestamente) diferentes papeles. El amor ese ente disperso al que tantos aluden encerrado y ese milagro (encerrar el amor) solo se da en determinados ambientes y con un Yong (Valiente en chino) como maestro de ceremonias...
    La esperanza es que los roedores son supervivientes, a veces...
    Un saludo Doctor

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    1. A lo mejor merece la pena tenerlo encerrado porque suelto con esos dientes podría llegar a ser peligroso. Yong puede que sea una especie de ángel custodio.
      Un saludo Temujin

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  15. Es igual lo que descubriera el chino bajo esa tela y toda la artificiosidad que pusiera en ello, el pequeño Krapp ya sabía que era un chino de pega y aunque se dejó llevar por el momento y se mantenía expectante en el fondo solo quería certificar que el chino era tan de pega como lo que vendía. Ya tendría tiempo el pequeño Krapp de distinguir lo que era el verdadero amor del amor verdadero. En cualquier caso allí aprendió una buena lección.

    Estoy pensando que a mí me sería muy difícil inventarme historias para la pequeña Angie, yo lo mezclaría todo.

    Besos.

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    1. Tu hipótesis es probable y justificada. De alguien e pega uno solo debe esperar revelaciones de pega. Aunque también podría ser que aquel mago fuera un ilusionista bien intencionado, es decir una persona que quiere hacer real lo que no existe y solo es real en la imaginación de cada cual.
      Besos

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  16. El amor enjaulado??? Eso es una contradicción, no??? El amor de verdad debe ser libre y, sobre todo, creo que cada cual lo vive a su manera, por lo que sería difícil de mostrar de una manera generalizada públicamente. Creo que se vive y se aprende a amar en primera persona.

    Un beso, Krapps.

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    1. El amor es una pura contradicción en si mismo, Novicia, pero quizás no sea tan negativo mantenerlo encerrado para que no ande por ahí royendo corazones solitarios que aunque cada uno es hijo de su padre y de su madre, todos duelen cuando se sienten devorados.
      Besos, feliz fin de semana.

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  17. No le veo al amor ese carácter contradictorio que dices Krapps... Me lo explicas??? ;-)

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    1. Pues bien mi idea es que el amor, el llamado amor sentimental, proporciona sentimientos contradictorios ya que nunca se basta a si mismo. Necesita la correspondencia y ésta debe ser de igual de poderosa que el sentimiento primitivo. Cuando no ocurre ésto causa dolor, desdicha y amargura. Todos sabemos que eso no es positivo pero es casi imposible liberarse de la idea de posesión.
      Besos

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