17 enero 2012

Pensamientos malcriados, molestos invitados

Una frase puede servir para construir un mundo. Nuestro mundo ha sido construido alrededor de una frase. ¿Mal entendida, quizás? 

Pero en seguida advertí que mientras de este modo quería pensar que todo era falso, era necesario que yo, que lo pensaba, fuese algo. Y notando que esta verdad: yo pienso, luego soy era tan firme y cierta, que no podían quebrantarla ni las más extravagantes suposiciones de los escépticos, juzgué que podía admitirla, sin escrúpulo, como el primer principio de la filosofía que estaba buscando.(René Descartes. El discurso del método)
    Han pasado 375 años y aunque mucho siguen debatiendo el significado de ese axioma algo parece obvio: Descartes quería eliminar toda idea preconcebida  pero no podía eliminar al eliminador que en ese momento estaba pensando en eliminar toda idea preconcebida. 
    ¡Eureka! había descubierto su propia existencia a través del pensamiento.
    Han pasado 375 años y gracias a Descartes, el pensamiento, a través de la razón, se ha adueñado de nuestras vidas...aparentemente. 
    Aparentemente vivimos en una sociedad racional que utiliza el pensamiento como motor del desarrollo individual y colectivo. 
    En realidad, si escarbamos un poco, debajo de una ligera capa de racionalidad, podemos observar como la vieja escolástica sigue ahí, inmune al paso del tiempo.  No nos regimos por la razón o por lo menos renunciamos a construir nuestra realidad desde ella. Es más fácil acogernos a fuentes de autoridad que nos den el trabajo hecho.  Igual que en la Edad Media los arquitectos de la filosofía tomista se limitaban a traer el pensamiento aristotélico a su contexto, nosotros hacemos lo mismo con aquellas ideas pret-a-porter que nos pueden ser más acogedoras. 
    El marxismo, por ejemplo, lo es. Nos ofrece unas ideas, una liturgia, una historia y sobre todo un albergue frente a la incertidumbre.  Puede que el marxismo haya cambiado con el paso del tiempo -el derrumbe de 1989 tiene mucho que ver en ello- pero sigue siendo uno de los pocos referentes de revuelta frente a un hoy que nos abruma. Donde ponemos marxismo podríamos poner liberalismo, fascismo, nacionalismo, conservadurismo y todos los alineamientos religiosos posibles.   Ideas que forjan alianzas colectivas entre seres individuales que viven en el desamparo y necesitan un refugio donde sobrevivir y un objetivo por el que luchar. La racionalidad nunca ha sido territorio de uso público, ese es un dominio reservado para la creencia y la fe. 
    En el ámbito privado los pensamientos tienen su reino, pero a cambio abandonan a su yaya, la razón, obsesionada con la manía de encauzarlos por el buen camino. Liberados de la razón pueden crecer a sus anchas y hacerse grandes, maleducados y soberbios. Si nadie les pone freno, estos molestos invitados pueden ganar territorio en nuestra mente a medida que van eliminando los elementos que pueden cuestionar su hegemonía. 
    Vencidas y desarmadas las fuerzas hostiles, el pensamiento alcanza  su último objetivo: la identificación de si mismo con nuestro propio yo. Otra forma de acercarnos a la maravillosa frase de Descartes que llegando tan lejos, nunca se atrevió a cuestionar su propio pensamiento. 
    Es difícil liberarse de todos los principio de autoridad.

    20 comentarios:

    1. No recuerdo quien dijo aquello de que "el sueño de la razón produce monstruos", pero yo añadiría que no mayores que los desvaríos de la fe. Razón y fe, las dos caras de la falsa moneda. Falsa porque en ella no se encuentra la verdad, pues una sola de las caras no tiene todas las respuestas y sin embargo nos empeñamos en seguir lanzándola al aire, cuando las respuestas siempre estarán en nosotros.

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    2. Todo está diseñado para que aceptemos las cosas tal como nos las pintan. Desde pequeños, lo aceptamos sin más. Cualquier cuestionamiento que se aparte de la norma implica exclusión y marginación. Y necesitamos identificarnos con algún grupo para no sentir esa sensación de desamparo que comentas.

      Me imagino que cuando hablas del pensamiento se incluyen los sentimientos en su permanente lucha con el raciocinio.

      Espero que estés mejor.

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    3. Buena comparación esa de la escolástica con la inseguridad de nuestros tiempos. Respecto al gran Descartes, tengo sentimientos encontrados... El padre del racionalismo moderno, el solipsista de la estufa, nos legó una gran contribución. Aunque también lo fue la de Cervantes y su Don Quijote. Y ya ves que poco tiene que ver el uno con el otro. Yo me debato entre el racionalista que solo confía en sus propias reflexiones y el soñador que tiene fe ciega en su amada Dulcinea. Depende de para qué cosas estemos hablando, claro...

      Eso nos pasó a muchos cuando lo del 15-M. Preferíamos reflexionar de forma individual y no sumarnos al grito de una pancarta, aunque estuviéramos de acuerdo en lo esencial, pero al menos en alguna ocasión nos sumamos al sentimiento colectivo, y sentimos eso que se siente de que formamos parte de algo más grande que nosotros mismos. Hay que estar precavido, son sentimientos a veces engañosos, pero así es la vida.

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    4. Leí hace muy poco y por primera vez el Discurso del Método... cuando me lo regaló el Temu (a él le va a encantar este post. Fijo. Pero estos temas a mi me vienen muy grandes. Quiero decir que yo no me como el tarro tan... no sé como llamarlo... "teóricamente" quizás??? A mí es el día a día lo que más me hace darle vueltas a las cosas y lo que me hace moverme hacia un lado o hacia otro...
      Si no entiendo mal, tú dices que a pesar de nuestra capacidad "pensante", tendemos a hacer más caso a los pensamientos globales, ajenos y ya desarrollados que a nuestras propias deducciones, y más si lo que nosotros pensamos no se ajusta a las normas morales y sociales que nos gobiernan... Estoy de acuerdo contigo entonces. Ser transgresor es duro y conlleva una soledad que difícilmente asimilamos. Es mucho más cómodo alistarse en una corriente general que nos marque el camino...
      No sé si he entendido bien lo que dices en el post, Krapps. Lo siento.

      Un beso y cuídate mucho :*

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    5. Pensar por uno mismo es un acto no siempre agradable: podemos llegar a peligrosas conclusiones, como por ejemplo la de que nos están tomando el pelo. Siempre se ha dicho que el ser más feliz es el que no piensa "demasiado". Cuyo reverso es aquella otra frase ominosa que dice que "el saber es dolor".
      Y así andamos. La plena consciencia, la consciencia racional de lo que somos, a lo que hemos llegado y la situación general que nos rodea podría volver loca a mucha gente sensible. Y esta es la palabra clave: sensible. La sensibilidad es algo que conviene blindar; o así lo entienden muchos que, sabiendo en qué mundo viven, se revisten de una coraza de cinismo, de alejada superioridad. Otros se dan a la bebida o a las drogas, aunque suene "preconciliar", y los demás tratan de no ver, de no saber. No es más que una señal de la degeneración de la raza, porque la inseguridad ha existido siempre. Solo pasa que ahora somos más blandos.

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    6. Cogito ergo sum,pues si... Descartes y su Discurso del Método, para mi, el mejor libro que he leído en mi vida.
      Lo habré leído más de ciento cincuenta millones de veces (por lo menos) y siempre me sigue cautivando. En mi despacho siempre tengo un ejemplar, para algún rato muerto. Me gusta el enfoque que hace Descartes desde su vision personal de la vida, cuenta sus experiencia vitales y como él se gobierna en la vida. Su empiece es demoledor: "El buen sentido es la cosa que mejor repartida esta en el mundo, pues todos juzgan que tienen tan buena provisión de él que aun los más difíciles de contentar en otras materias, de esta dicen estar servidos..."
      ¡¡¡IMPRESIONANTE!!!
      En este mundo en el que todos buscamos refugiarnos en la colectividad, para adoptar ciertas posturas u opiniones, este libro nos habla de independencia, de gobernarnos según nuestro criterio y en base a unos razonamientos lógicos. ¿Tiene razón La Razón?, no lo se, pero es un buen sistema para conducirse por la vida, aunque no hay que olvidarse, ni menospreciar, sentimientos e intuiciones.
      Creo que los colectivos deben fundamentarse sobre una reunión de pensamientos individuales y no, como ahora, como método de eliminación del pensamiento individual a favor del colectivo impuesto.
      Por eso yo tengo discusiones en mi partido y por eso cuando acabe este ciclo como concejal, lo abandonaré.
      Me gusta gobernarme y ser critico, nunca seré un buen político.
      Pensamientos como el marxismo en teoría serian buenos si todas las personas seriamos iguales, como no lo somos, empezamos mal el sistema. El capitalismo hace lo mismo, pero al contrario, cuando nos toma por consumidores a los que hay que guiar, como masas aborregadas a las que hay que vender y que solamente existen para producir y comprar.
      Me llamo Daniel, soy una persona y pienso, me gusta gobernarme y ser critico, con eso a mi me basta.

      P.D. He regalado muchos ejemplares del Discurso del Método, la mayoría no le han leído y así nos va...

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    7. El problema ya empieza en la lengua y la escritura, una jaula gramatical que obliga a unas restricciones que encorsetan nuestra posibilidad expresiva bajo unas convenciones que ya condicionan de inicio nuestro pensamiento lingüístico cual un zapato estrecho.

      Podemos resistir e intentar pensar por nosotros mismos -sería saludable, sin duda-, o "tener la ilusión" de estar pensando por nosotros mismos.

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    8. Creo que lo de los sueños de la razón aparecía en un granado de Goya, ENRIC. Estoy de acuerdo contigo en la importancia que se le da a esa falsa dicotomía. No somos solo razón o fe por mucho que se empeñen. Nuestra naturaleza los abarca pero mantiene un espacio no contaminado por esas categorías.

      Es cierto que nos dejamos llevar por la corriente, ANGIE, pero también es cierto que podemos usar esas armas que tenemos y que en ningún caso son las definitivas. Sentimiento es una palabra ambivalente ya que naciendo de los sentidos se contamina de razón. Prefiero usar el término sensación como algo que trasciende a la propia razón.

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    9. El racionalismo es un avance sobre la fe, RAÚL, es indudable; pero quizás hemos tirado demasiado de ella o quizás no la hemos llevado hasta sus últimas consecuencias todo puede ser. Todos somos soñadores para nuestra desgracia, porque soñar es consolador y no entrega un futuro a nuestra medida. Lamentablemente creo que eso nos aparta de actuar en el presente y eso nos limita nuestras posibilidades vitales.
      Los sentimientos creo no son engañosos si no la forma que tenemos de interpretarlos.

      No estoy de acuerdo contigo, NOVICIA, estos temas no te vienen grandes en absoluto y la prueba es tu comentario. Es exacto lo que dices: preferimos embarcarnos en verdades consabidas algo que Descartes rechazaba antes de descubrir las cosas por nosotros mismos. Las cuestión es conocerse un poco, verse por dentro sin juzgarse ni caer en la autocompasión tan habitual. Hacerlo con toda la frialdad posible. De esa manera ganaremos en seguridad y haremos mucho para quitarnos el miedo que nso mantiene encogidos.

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    10. ¿Conocernos implica juzgarnos, PASEANTE?
      ¿No es mucho más consolador saber como funciona nuestra mente, saber que nos produce bienestar o malestar y prever como vamos a actuar en una situación determinada? ¿Enfrentarse a la realidad no es la mejor manera de perder el miedo? Hay miedo a esa plena conciencia de la que hables, ese es el problema. La verdadera conciencia nos libera de las sombras y de la inseguridad.

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    11. Cada vez pienso menos y no dudo de mi existencia porque algunos que otros "quebrantos" de tal o cual género me la recuerdan...

      Yo soy el primero en recurrir a citas de autores reconocidos porque lo que yo pueda pensar por mi mismo es posible que sea pura ficción. Creo que todo está ya dicho y expresado. Únicamente cambiamos de ropajes y de contexto a dichos pensamientos. Los ingenuos pueden pensar que son nuevos...y personales.

      Coincido con Novicia, es más fácil acomodarse que transgredir...Y la mayoría no tenemos vocación de mártires ni de héroes.

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    12. Te llamas Daniel y sabes que para gobernarse mejor hay que usar la propia racionalidad sin dar por hecho nada y sabiendo que esa misma racionalidad no es en si mas que uno de los instrumentos que tenemos a nuestra disposición. Sabes que somos un unidad de partes diferentes unida a otras seres con los que formamos una red que se extiende por todo el universo. En esa red lo único trascendente es ser uno mismo. No se nos pide que seamos clones ni tampoco seres autárquicos abandonados a nuestra suerte.
      Firmo tu comentario, TEMUJIN.

      También podíamos relativizar la importancia de nuestro pensamiento, desconfiar incluso de nuestra racionalidad aunque sea un arma trascendente para liberarnos de las ataduras de la normalización. Nuestra sensibilidad nos puede ayudar mucho en ese sentido, ESPECTRO.

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    13. Cualquier pensamiento es pura ficción con cierta seguridad, LUIS. Lo único real es nuestra propia vida que dura lo que dura. Dichosos aquellos que abren nuevas sendas y dichosos los que son capaces de aprender de sus lecciones. ¿Originalidad, copia? No es importante. Lo trascendente, pienso yo, es el proceso que te lleva a tus propias conclusiones. Las ideas se experimentan y se viven desde dentro o simplemente se asimilan, yo prefiero lo primero.
      No hay que tener vocación de nada solo saber como somos y actuar en consecuencia. Mártir o héroe son términos para etiquetar a las personas por parte de otros, pero para el individuo que vive su vida no significan nada

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    14. Es duro ser diferente, pensar diferente, es una constante lucha y al final te acomodas y no quieres ser ningún héroe.

      Puede que en tu interior guardes la rebeldía pero la practicas en tus luchas diarias, en tu vida cotidiana.

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    15. No había visto tu comentario hasta ahora, JOSELA, perdona.
      Quizás la clave está en no hacer de la diferencia un arma frente a los demás. Todo debe proceder desde dentro, desde los propios cimientos de la personalidad y tampoco hay que esperar el reconocimiento ajeno y sí el reconocmiento contigo mismo de haber encontrado tu verdadera naturaleza.

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    16. Yo pienso (je,je) que vivimos en una esquizofrenia en la que constantemente se están enfrentando nuestros pensamientos innatos, los del Alma, contra los pensamientos adquiridos, los culturales. Estos últimos se podrían dividir en dos grandes grupos: Los recibidos en nuestra primera infancia y el resto, que nos van llegando a gotas hasta el final de nuestros días.

      Un abrazo, Doc.

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    17. ¿Crees en los pensamientos, innatos? Entonces habría que considerar la frase de Descartes literalmente. Yo creo que todo pensamiento es un producto cultural y que por ahí abajo existe un instinto de la especie de pura supervivencia que actúa sobre nuestra racionalidad como también actúa sobre el resto de los seres vivos.
      Un abrazo, TORCUATO

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    18. Quizás el camino de la felicidad es llegar a la comprensión de que es un atributo que produces en tu interior y pierdes al buscarlo en lo interno.
      Dicha felicidad, no importando cuan absurda sea tu versión es portadora de salud física y mental.
      En tu interior vive una existencia todopoderosa, donde todo se logra al instante; a diferencia de lo externo, lo cual aún cuando lo adquirimos no resulta cumplir con el total de nuestras expectativas.
      Somos un loco con extrañas funciones; atrapados en una existencia que carece de explicación.
      Hay que darse un poco de ermitañismo para no volverse parte de la demencia colectiva.

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    19. Corrección.
      Al final primera frase quise decir: "buscarlo en lo externo".

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    20. Sí, me atrae la idea de la felicidad como una especie de sugestión que procediendo del interior crece hacia afuera, pero soy de la opinión de que aún saliendo de ahí puede ayudar a mejorar lo externo si limitamos nuestras expectativas. ¿Qué son éstas al fin y al cabo? Una idea falsa de la realidad basada en que fuera de nosotros y del ahora hay un mundo mejor. Sacrificamos el ahora por un hipotético mañana y eso no deja de ser una sugestión como la otra aunque en este caso solo nos trae malestar y amargura.

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