06 junio 2011

El canto de los suicidas

He luchado contra la tentación pero al final he caído. La verdad es que sabía desde el principio que era una batalla perdida. Tengo un blog musical y otro,  éste, cuyo título es suficientemente expresivo.
 Era inevitable: música + suicidio= Gloomy Sunday.

Es conocida la leyenda que circula alrededor de esta legendaria canción. Podríamos imaginar una escena algo teatral y con toques decadentes.

Se abre el telón y estamos en un café de Budapest en el duro período de entreguerras, por lo tanto podrían sonar los violines. En su lugar oímos el sonido de la pluma del joven compositor Rezso Seress trazando febrilmente unas notas sobre una partitura titulada Szomorú Vasárnap. Se siente mal e intenta olvidar. Intenta olvidar a la mujer que se ha marchado dejando, como única huella de su paso dos palabras escritas en una servilleta de papel: domingo triste. Pronto sabrá que aquella a que amó, decidió quitarse la vida tras abandonarlo.

Todo lo anterior es  pura fantasía, pero de fantasía se alimentan las mejores leyendas. Posiblemente Szomorú Vasárnap se compuso en París pero la ciudad luz ya tiene su Vallejo, su jueves y su aguacero. La letra no es de Rezso Seress por entonces un maduro cuarentón. La escribió el poeta Laszlo Javor reviviendo quizás alguna experiencia personal. Una canción triste para un país triste en un período especialmente triste. Hungría era y es uno de los países con mayor tasa de suicidios del mundo. Éxito asegurado. Durante tres años la canción pasará desapercibida, pero entonces un rumor se extenderá por toda Europa: las almas sensibles con males de amor pueden sentir un impulso irrefrenable hacia el suicidio después de oír el tema. Se decía que en 1936 la epidemia sonora ya se había llevado por delante a 17 personas. Pepinos españoles y canciones húngaras tienen algo en común.
Los señores de la industria musical, ya entonces muy espabilados, vieron un filón en aquel tema que tradujeron al inglés subtitulándola "Canción húngara del suicidio" . Una primera versión de los treinta es del cantante afroamericano Paul Robeson y posteriormente la definitiva, la que ha pasado a la posterioridad, la de la gran Billie Holiday de 1941.

Con el éxito de la cantante, la leyenda siguió creciendo y con la leyenda las supuestas muertes. Musicalmente hay decenas de versiones de Gloomy Sunday; ha aparecido en muchas películas e incluso ha sido argumento para otras, como la del segundo vídeo de esta entrada, la alemana Gloomy Sunday - Ein Lied von Liebe und Tod y la reciente española, La Caja Kovak de Daniel Monzón.
  El colofón a este marketing mortuorio la puso el propio autor, Rezso Seress, cuando se suicidó en 1968. Había sido un hombre desafortunado. Decidió quedarse en Hungría, a pesar de sus suculentos derechos de autor; sobrevivió al Holocausto -fue condenado a trabajos forzados en Ucrania- y lo pasó mal con el régimen comunista posterior que siempre lo vio como un hombre sospechoso por sus contactos con Occidente. Lo que sabemos solo es biografía e historia y muchos querrán seguir pensando que se vio arrastrado por la maldición de Gloomy Sunday. Puede.

28 comentarios:

  1. Sí, en ocasiones es difícil saber si la leyenda alimenta la realidad o es la realidad la que alimenta la leyenda. Aunque quizá en este caso pareciera que el arte se ha alimentado de ambas y nos deja que vivamos o muramos a nuestro gusto.

    ResponderEliminar
  2. La canción perfecta para hoy, aunque sea lunes

    ResponderEliminar
  3. Me he asustado, Krapps. Cuando he leído el primer párrafo creía que ibas a "suicidar" este blog... NO sabes qué cosa me ha recorrido el cuerpo, joer¡¡¡
    He leído dos veces, la primera precipitadamente buscando "pistas"... más indicios de lo que temía... Luego,a la segunda, más tranquila, he entendido...
    Gracias. Gracias por compartir cosas, hechos, personajes, tan desconocidos para mí y a los que me acercas siempre con un texto impecable.
    Ya sabes que aquí no puedo ver videos, así que en casa los escucharé con tranquilidad.
    Muchas gracias, doc. Y un beso fuerte

    ResponderEliminar
  4. Vamos, que el señor Seress ya tenía tendencias autodestructivas. A veces una música revela mucho más de su autor que una mera biografía, y la verdad es que esta pieza impone. Y que la haya cantado la mismísima Billie, a quien la vida tampoco le fue muy bien que digamos, ya es el remate.
    En resumen: ¿no está usted hoy para muchas fiestas, eh?

    ResponderEliminar
  5. me encantó; y más me gustó lo de "marketing mortuorio", me estoy riendo todavía... : )

    ResponderEliminar
  6. Me quedo con la versión de piano que has puesto en primer lugar.
    Precioso.

    Lo del suicidio acabará siendo una renta per cápita, tal y como sopla el viento últimamente.
    Ufffss

    ResponderEliminar
  7. Krapp, de vez en cuando te gusta escribir una de suicidios, no en vano tu blog se llama Círculo de los Suicidas Perezosos; sin embargo no siempre los suicidas son tan perezosos, ya ves.

    La canción tiene una melodía repetiviva que envuelve, es relajante,placentera de escuchar, no sé si es el estado ideal previo a la toma de una decisión como el suicidio, es posible.

    Como Novicia, me alegro de que no suicides el blog, me gusta llevarme ideas de aquí, ya sea de suicidios o de otras cosas.

    ResponderEliminar
  8. Muy bueno lo que llevo leído hasta ahora de tu blog.
    El suicidio es una opción respetable, la muerte una obligación.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  9. En este caso pienso que la ensoñación romántica alimenta la leyenda y que la realidad va por otro sitio y no se ha presentado a este concierto. Centroeuropa es un lugar propicio para esta clase de historias, Enric.

    Hoy es Jueves, Gatuna, la situación es otra aunque la canción sigue siendo hermosamente bella.

    ResponderEliminar
  10. Lamento tu susto, Novicia, ¿pero que sería del Dr.Krapp sin este blog? Seguramente se desvanecería en el ciberespacio sin dejar huella detrás. Gracias por tus palabras, me gustaría que pudieras escuchar estos temas porque sé que te encantarán. Besos.

    El lunes pasado no era especialmente festivo, tienes razón, Rick pero también es cierto que era una entrada que quería hacer desde tiempo atrás. Posiblemente las causas de la muerte de Seress tengan poco que ver con lo que indica su canción aunque en todo caso no deja de ser una prolongación de ella. Creas una cosa y al final esa cosa te consume.

    ResponderEliminar
  11. Hermosa, romántica y tremendamente triste tu entrada, Krapp.

    Lo de las tendencias suicidas de los húngaros es una realidad bastante frecuente por esas tierras. Me estoy acordando de Sandor Marai, excelente escritor bajo mi punto de vista, que también puso fin a sus días quitándose del medio.

    La melodía del piano es abrumadoramente bella y triste; también a mí es la que más me ha gustado.

    Como dice Novi, espero que no se te ocurra suicidar el blog, aunque sólo sea por pura pereza.

    Besos.

    ResponderEliminar
  12. El marketing mortuorio siempre ha dado mucho juego, , bien lo sabes y en la contemporaneidad se ha convertido en una auténtica industria multimedia, solo hay que pensar por poner un caso lo que ha pasado con Marilyn, JFK o el Che.

    Seguramente hasta el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Unión Europea puedan considerarlo el suicidio como elemento equilibrador de la deuda externa, Tesa. Por cierto hablando del tema: ahora los benefactores alemanes quieren quedarse con algunos de los sectores que obligan a privatizar a los griegos.

    ResponderEliminar
  13. Lo entiende muy bien, Angie, es necesario guardar la llama original del blog. Supongo que ese motivo envolvente y cargado de romanticismo del tema le da una cierta laxitud que solo puede ser equiparable a ciertas formas no traumáticas de suicidio. Por ahora no he pensado lo de la muerte del blog aunque te agradezco que te intereses por su salud.

    Bienvenido, Sudeste. El suicidio es una opción, quizás un alivio. La muerte es siempre una putada.

    ResponderEliminar
  14. Esta entrada con sus melodías y los textos me ha llegado al corazón.

    Vengo de "Sinfonía Azula" y uno no gana para sobresaltos emocionales...

    Te estás superando, si cabe...Dr.

    ResponderEliminar
  15. Hummm, esto tengo que verlo con muuucha más calma.
    Ya güervo.
    Mua!

    ResponderEliminar
  16. Mi pereza es tan perezosa que le cuesta prescindir de lo que ya está. Por eso lado puedes estar tranquila, Cristal. Esa cosa triste, lánguida y que le gusta coquetear con la muerte es un producto genuino de la cultura centroeuropea quizás demasiado abrumada por una historia que no ha tenido la más mínima compasión con estos pueblos, siempre sacrificados por intereses imperiales.
    Besos

    ResponderEliminar
  17. Bueno son sobresaltos llevaderos y poco dañinos, Luis. Una canción que propicia un suicidio voluntario casi es un ejercicio de pura filantropía.


    Te espero, .

    ResponderEliminar
  18. Usted, doctor, también tiene que pasar para hacerse unos análisis. No por usted, si no por la salud pública y la alarma social que provoca.

    ResponderEliminar
  19. La verdad es que la cancioncita se las trae... Mezclada con 2 aspirinas y un Whisky doble, mata a cualquiera.

    ResponderEliminar
  20. No seas tan alarmista, Doc que lo mío es casi terapéutico comparado con las precipitaciones que estamos soportando todos y las que aún esperan por llegar.

    Sería un cóctel poderoso, Kutoaunque tendría cierto regusto amargo y no sé si sería suficientemente digerible porque estarás conmigo que una cosa es morirse y otra atragantarse.

    ResponderEliminar
  21. Tierno, perversamente tierno. ¿Suicida? No: Poético.
    Eres una llama agridulce que baila, en un conglomerado de colores; y danzas entre la locura y la conciencia acribillada, entre la bronca humana y el sueño eterno.

    El vértigo. Sí, eres eso: Aquel que mira el vacío y se siente atraído (muerte), eres ése que se rodea de abismos para saborear la brisa del cuasi-final. Pero no saltas. Te quedas en su borde afilado.
    Y todos te miramos, arrebatados y ausentes. Entonces eres, de alguna forma.. a la vez, mi vértigo.
    Un placer leerte.

    ResponderEliminar
  22. Me encanta tu comentario, Rocío.
    Asomarse al abismo es una tentación muy fuerte y casi irresistible para quien la conoce. El vértigo nos libera de la carga de lo real y nos abre a expectativas que encuentran un feliz acomodo en nuestra imaginación ya que solo allí tienen sentido. Espero no ser el vértigo de nadie, es demasiada responsabilidad.

    ResponderEliminar
  23. Pues conocía la canción, por B.Holiday y algo de la leyenda, pero desde luego que no tan a fondo.
    Me ha pasado como a Novicia, que en principio he creído que este espacio se había olvidado de su pereza... en la que espero siga instalado mucho tiempo.
    Bicos, Krapp.

    ResponderEliminar
  24. Es su territorio natural, Cristal00k, fuera de allí pierde su sentido. Gracias por tus buenos deseos.
    Bicos.

    ResponderEliminar
  25. Preciosa música para elaborar un suicidio, suena hasta bien.

    ResponderEliminar
  26. Hay una música para cada cosa y cada cosa tiene su música, Majestad.

    ResponderEliminar
  27. Lo macabro nunca deja de ser atractivo. Su texto, doctor, ha captado esto.

    ResponderEliminar