02 febrero 2011

Vertedero de amores difuntos (2 de 2) (Odisea especial X)

  • La verdad, Moaña, es que casi entiendo a ese Comite de Vigilancia Feminista que quiere  dejarte huérfano de tu presuntuosa masculinidad. Hace más de una semana que nos prometiste seguir con la historia de Encélado pero sólo das largas y más largas. 
  • Virtudes, no es justo que hables así. Este cacharro que le robamos a los modernos exige todos mis esfuerzos y me está costando un huevo y parte del otro enderezar el aparato para recuperar la ruta correcta a Grelicia. 
  • Se agradece que le quieras dar el trabajo hecho a esas feministas tan pelmazas pero dado que irremediablemente vamos a palmarla en este cachivache, al menos amenicemos la espera con tu bonita historia. ¿A que sí, Adrianciño?
  • Sí, mi reina.
  • ¿Ves? Adrián, que es tan comandante como tú, está de acuerdo conmigo.
  • Por la cuenta que le trae, Virtuditas. El pobre no se atreve a contradecirte.
  • Por lo que sea. Suelta lo que tienes que soltar y déjate de rollos. Adrián se hará cargo de la nave mientras tú te apoltronas, te tomas un cafelito y te decides a seguir con lo del satélite en celo. Te advierto que soy muy mirada y puedo bajarte en el ranking. No me gustaría verte perder tu aureola romántica y convertirte en otro inmundo macho humano más.
  • Eso no lo podría soportar, Virtuditas. Dignidad y unas gotitas de vanidad es el coctel de la felicidad. Prosigo pues. El caso es que un inmenso convoy de supernaves gigantes llegó a Encélado y soltó su tremebunda carga. Un mes más tarde, se repitió la misma operación sin que se observasen mayores novedades. Varias sondas de vigilancia observaban minuciosamente aquella luna de Saturno pero en ninguna de las dos expediciones hubo nada reseñable. Tras el verano, en pleno otoño, hubo una tercera descarga en Encélado. Unas horas más tarde se empezaron a oír unos extraños rugidos que procedían de las capas más profundas del satélite. Por si las moscas, las naves de transporte salieron en estampida y solo las sondas robotizadas siguieron registrando todo lo que sucedía en aquel confín. Los rugidos se hacían pavorosos y progresivamente venían acompañados por crecientes torbellinos dentro del mar interior.  Treinta horas más tarde, los torbellinos ya eran  brutales maremotos que emergían por todas partes del interminable océano. Para que te hagas una idea, es como si dejaras una olla al fuego durante demasiado tiempo y empezara a hervir a borbollones hasta salirse fuera. Solo que la superficie  de Encélado roza los 200 grados bajo cero.
  • Hervor en frío, toda una novedad.
  • Hervor en frío y unas aguas que se empezaron a teñir de un rosa intenso y burbujeante. Al cuarto día, la marea estalló con una fuerza de 500 megatones saliendo hacia el exterior por los géiseres del satélite en forma de chorro. Todavía siguen manando y ahora Encélado tiene una capa atmosférica suplementaria que envuelve al satélite con una especie de aura rosa.
  • Venga, no me lo puedo creer. Todo un señor satélite meando en rosa por acción del hombre. ¿Por qué se supone que ese efecto lo produjo el hombre cuando lanzo allí  su mierda?
  • No se ha contemplado otra posibilidad.
  • ¿Y de donde procede el rosa? ¿Cual es la sustancia que le da ese color?
  • La ternura.
  • ¿Cómo la ternura? ¿Te refieres a ese abono químico que usamos para que crezcan la vida incluso en las condiciones más difíciles?
  • Esa misma. Resulta que los antiguos la usaban con cierta prodigalidad y se depositaban tanto en las personas como en los objetos producidos por y para el amor. Cuando se enviaron esos objetos a Encélado nadie pensó en su durabilidad, semejante a la del plutonio. En realidad no creían que se tratara de algo físico sino de una emoción, un sentimiento de afecto sin mayor trascendencia. Lo que no podían suponer es que cuando la ternura entró en contacto con las capas fréaticas de Encélado se produjo una increíble reacción bioquímica. Ahora, gracias a ella, ese satélite es sumamente valioso para el desarrollo de nuestra civilización interplanetaria. Su industria extractiva nos garantiza unas permanentes fuentes de recursos que garantizan la existencia de vida en todo el Sistema Solar.
  • Vaya con la ternura y eso que solo era algo puramente emocional. ¿Nadie se ha planteado volver a darle el mismo uso que los antiguos? En todo caso, nosotros ¿por qué no disponemos de ella?
  • Se ha convertido en un material muy valioso. Necesario para la existencia de vida. Es patrimonio de las autoridades que la tienen bajo control. Está terminantemente prohibido tenerla para uso privado. Esto es confidencial, pero debes saber que a  los bebés se les inocula un vacuna para que no la pueden desarrollar. Pobre de aquel que pillen con la  más mínima dosis. Formando parte de una red de proscritos, la Spaceleaks, he llegado a saber todo ésto; pero que no salga de aquí o nos la jugamos tú y yo.
  • Me mientes. Es una de tus típicas fantasías para que me quede embelesada prestándote atención. Como te gusta hacer con todas las mujeres ¿A que sí, reconócelo? Nadie en su sano juicio puede pensar que la ternura era una emoción antes de ser como ahora un formidable abono químico. ¿Quién se puede creer esa patraña, Moaña?

13 comentarios:

  1. Los sentimientos dosificados en la proporción justa o absolutamente prohibidos para que no nos desbordemos y encima en manos de los poderosos para que ellos los administren a su libre albedrío.... Espero que nunca lleguemos a ese extremo, Krapps.
    Además, tan listos que van a ser los del futuro, bien podían hacer un análisis concienzudo para separar el grano de la paja y controlar sólamente los sentimientos negativos que hayan llevado a la humanidad a ese desierto sentimental....

    Un beso, Krapps. Muy tierno, mientras pueda gestionarlo yo misma...

    ResponderEliminar
  2. Vamos a ver si saco un ratillo para leerme tu odisea espacial al completo.
    Un abrazo, Doc.

    ResponderEliminar
  3. Ternura, ¿que es la ternura?.... es la hija de la vacuna...

    ResponderEliminar
  4. Tenía que ser rosa, Dr. krapp, lo intuía. No es ficción, muchos niños están vacunados contra la ternura, nunca han sabido lo que es. Todo lo que sea sentimiento es arriesgado, cada vez más, en un mundo tremendamente frío y competitivo.

    Igual como abono químico tiene alguna posibilidad.

    Está muy bien tu relato. Brilliant.

    ResponderEliminar
  5. Pobre Moaña. Mira que tratar de convencer a alguien, a estas alturas, de que la ternura es un sentimiento y no un abono que utilizan las industrias -químicas o no- para vender sus productos por medio de sofisticados anuncios incomprensibles, un material desechable que ahora utilizan los malos poetas, una simple moneda de cambio...
    Decididamente, Vistuditas lo va a degradar en el ranking.

    ResponderEliminar
  6. Gracias a esta entrada he aclarado el porqué prodigo tan poco la emoción de la ternura. La culpa no es mía, como se me viene atribuyendo; la culpa es de esa maldita vacuna que me inocularon a traición...y sin permiso alguno.

    ResponderEliminar
  7. De modo que la ternura es un arma peligrosa y por eso está restringida y bajo control.

    Ya me parecía a mí que el mundo de un tiempo a esta parte adolece de ternura.

    Besos, Krapp.

    ResponderEliminar
  8. Los sentimientos positivos tienen el grave inconveniente de su falta de productividad ya que por regla general suponen tener la conciencia siempre presente y tener escrúpulos con los demás. Una sociedad bien avanzada y con tinte futuristas no puede permitirse esos lujos. Hay que seguir avanzando y avanzando a costa de lo que sea.
    Un beso, Novicia por supuesto tierno.
    Gracias, Tor; cuando quieras.

    ResponderEliminar
  9. Algún parentesco tendrá como buena vacuna, aunque no soy capaz de calibrar su auténtica filiación. ¿No será más bien madrastra, Temujin?

    Lo de rosa es para darle un toque kitch, Angie. Muchos niños están vacunados contra la ternura y los que no lo han hecho de niños, la propia madurez les incapacita para tenerla y consiguientemente usarla. Gracias por tus palabras.

    ResponderEliminar
  10. Paseante, tu masculinidad te delata. Te pones del lado del seductor, acaso libertino, sin pensar que puede usar estas historias con fines poco claros.

    Vaya, ahora si la hemos hecho buena, Luis yo te creía más mimosín:) Mi consejo es que te pongas en manos de un buen especialista o que vayas a un banco de ternura, que en la ciudad que habitas tiene que haber de todo.

    ResponderEliminar
  11. Adolece, Cristal, adolece y de tantas cosas más. Besos

    ResponderEliminar
  12. Creo que la ternura es una emoción profunda de cariño y los mismos no pasan de ser palabras, gestos, caricias...

    ResponderEliminar
  13. Estoy totalmente de acuerdo contigo, pero te seguía la broma, Luis. Bien sé que tú sabes de ternuras.

    ResponderEliminar