05 abril 2010

Sin ansia de llegar a puerto

El barco de la vida ha pasado delante de otro faro y ahora han vuelto las tinieblas.
Hace una semana todo eran expectativas de una futura felicidad festiva.
Ahora, desengañados por los resultados obtenidos, debemos buscar ansiosamente el siguiente mojón en el camino para mantener el pellejo a salvo de la tentación del abismo.
La vida como una sucesión de puntos de luz rodeados por un mar de tinieblas.
Una continúa ascensión hacia ninguna parte salpicada aquí y allí por luciérnagas escasas. Más escasas cuanto más tiempo acumulamos de vida. 

A más vida, más rutina, más vacío.
Esa sensación de que el tiempo se acelera está íntimamente vinculada a la progresiva ausencia de oasis de luz. A más distancia entre las señales, más sensación de tiempo perdido, más sensación de que el tiempo corre, vuela, se nos escapa de las manos.
Si viviéramos en los tiempos antiguos podríamos pedirle cuentas al zampabollos de Saturno pero ya sabemos que después de haberse comido a toda su parentela, fue expulsado del cielo por su indigerible hijo.
Si algún día decidiese volver a tomar las riendas y abandonase su dieta de mijo o berenjenas, no le quedará más remedio que echarle un buen bocado a esos contumaces mortales que en su ausencia manosearon ese latoso cachivache llamado tiempo.
Tragados por las horripilantes fauces del titán no tendríamos que oír de nuevo ese reiterada tontería del tremebundo ahorro que supone estirar o encoger la hora cada seis meses cual si se tratase de uno de aquellos viejos chicles Bazooka.
Para entonces, los gallegos podríamos saltar las hogueras de San Juan a una hora normal y no a las once que es cuando se hace de noche en nuestro solsticio de verano. Los mallorquines por su parte, podría tener animadas sobremesas en el almuerzo navideño, sin miedo de tropezarse con la luna invernal a la hora del café.
Lo del cambio de hora es un escarnio más de los manipuladores del tiempo. Sometidos y resignados a nuestra condición,  apenas nos quedan los pequeños pataleos sonámbulos. 

La cosa está así, hay que dejarlo estar. 
Como todo lo demás. 
El tiempo es un objeto demasiado sagrado como para que lo pueda manejar a su libre albedrío cualquier fulano.
Somos navegantes. Nuestro destino es bogar sorteando la oscuridad y a la espera de la siguiente lucecita que ilumine nuestro horizonte. 

Sin brújula, radio o compás. 
Sin pensar nunca en el puerto final. 
Navegantes sin ansia de llegar a puerto.

22 comentarios:

  1. Mi decepción ha sido proporcional a la escasa expectativa que había depositado en estas fechas. Si sólo vemos la luz en los escasos días vacacionales, las tinieblas se harán crónicas. A más vida, más motivos de satisfacción. Sólo hay un pero, los que se convierten en ausencias y nos dejan cada vez más solos.

    Y a los aragoneses, ¿qué? Siempre ignorados por todos.

    “Sin brújula, radio o compás”. Mejor así, saber a dónde vamos le quita misterio... Y las incertidumbres nos permiten imaginar...

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  2. Me encanta tu excepcionalidad, Luis Antonio. Habla bien de ti, de tu inteligencia y de tu experiencia vital.
    Los aragoneses en medio como les gusta siempre a ellos :)
    "Sin brújula, radio o compás", por supuesto. Solo faltaría. Es el misterio el que nos permite no abandonar la partida ...de guiñote(?) :)

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  3. El mar, entre esos puntos de luz, contiene luz en sí mismo, no son tinieblas todo lo que no reluce.
    :)
    Hay que saber encontrar el brillito de luz natural.

    El cambio de hora es un fiasco ...a alguien beneficiará, estoy segura ...quizá a GasNatural-Fenosa.

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  4. uy esos cambios de hora, son mortales... me gusta el afiche que dice el tiempo en sus manos y tiene una antorcha con fuego... el tiempo quema entonces?... para los navegantes, una hermosura de canción: http://www.youtube.com/watch?v=kp2ZGAvJK88

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  5. Iluminado Krapp,
    navegante bogando mar adentro
    en la oscuridad total
    sin puerto
    y sin reloj
    sólo tú al timón

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  6. Bueno, yo suelo ver la luz siempre, más que nada porque la busco sin parar, pero desde luego, durante las vacaciones, la irradio :D
    Anhelo los días libres porque no tengo que venir a trabajar, porque esto cada día está más insoportable y ya no me divierte como antes, aunque soy consciente de la suerte que tengo de tener que madrugar cada día para venir a currar, pero vamos, que brillar, aquí no brillo. Sin embargo, en cuanto salgo por la puerta y arranco el coche, cambio radicalmente :D
    Yo hace tiempo que me retiré de las grandes expectativas, más que nada por el batacazo que suele conllevar la consecución de lo tan anhelado.... Ahora, hace tiempo ya, intento sacarle todo el jugo a lo que me viene y la verdad, soy mucho más feliz :D

    Un beso, Krappsss

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  7. Ya sabes,Tesa, que hay peces fosforescentes y peces que en determinadas zonas se pescan con luz artificial o sea que cualquier metáfora posible es discutible pero creo que la idea sigue presente: vivimos la vida con pequeños destellos provocados por las contingencias de un calendario que no es ajeno, casi siempre.

    Sí, Myriam, el tiempo quema una barbaridad pero también lo hace su ausencia. El afiche es de una película de principios de los 60 sobre la novela "La máquina del tiempo" de H.G. Wells. Interesante canción.

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  8. No me veo como objeto poético, estimado colega Vitamorte pero agradezco mucho tu detalle. Me veo como el Ulises atado al timón para sobrevivir al canto de las temibles sirenas.


    Buscar luz, es una buena cosa, más ahora que las tarifas están por las nubes. Encontrarla otra cosa pero si la llevas encima mejor sacarle todo el tiempo y no solo dejarla para el weekend.
    Novicia, ¿no te das cuenta? Hay demasiada oscuridad en el entorno. Demasiada resignación. Demasiado desaliento. Un beso.

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  9. Krapps, en el entorno hay más que nada, demasiado mamón. Si no hubiera tantos, fijo fijo fijo que todo se iluminaría muchísimo más.
    Pero hay veces en que por mucho que uno luche para conseguir un poquito de luminosidad en su vida cotidiana, sin limitarse al finde, al final terminan apagándote como una vela. Yo no me resigno, ni me conformo, pero me cuesta un huevo mantener la cabeza erguida viendo lo que hay alrededor.

    Besos para ti tb

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  10. No falla, si me siento agobiado por la marcha del tiempo moderno, me pongo el Cancionero de Palacio, de Savall. Llámalo manía, pero me sirve. Quizás por imaginarme que mido el tiempo con magníficas e inexactas clepsidras, o con relojes que tienen un delicioso y considerable retraso.

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  11. ¿Todavía quedan sirenas?
    Si las hay por tus mares,
    avisa Krapp

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  12. yo soy un navegante, de los que intenta tener algo que mojar en cada puerto...

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  13. Fantástica (en todos los sentidos) la película del cartel, con Rod Taylor y la francesa Ivette Mimieux. La obra de H.G.Wells llevada a la pantalla de forma original. Relacionando la acción del film con tu entrada, cada vez nos estamos volviendo más Morlock.

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  14. Pues yo ando bostezando a diestro y siniestro desde el malhadado cambiazo. Has los huevarios me tienen con la hora dichosa. Jo!

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  15. , hay que utilizar bombillas de bajo consumo, en otras palabras, no hay que poner toda la carne en el asador y menos donde no corresponde. El fuego interior es un material demasiado valioso para consumirlo con extraños. Como dije en algún lo ideal sería habría que usar dos cuerpos: uno para las largas jornadas rutinarias y el otro para lo realmente importante.

    Me encanta tu propuesta, Efter, me sumo a ella.

    En mis mares hay toda suerte de sirenas, Doc ¿Por qué te crees que tenemos tantos naufragios?

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  16. Sí, nada mejor que una taberna de puerto para mojar el gaznate, Jordim :)

    Aquellas viejas películas de acción de los 60 con el inefable Rod. Ivette fue presencia habitual en ellas y en alguna de catástrofes de los 70. Siguiendo con el tema, Enric quizás estemos viviendo una verdadera "Invasión de los ladrones de cuerpos".

    Jo, Cristal00k. Tal cual

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  17. Querido Doc yo cuando abro los ojos esté donde esté siempre pongo la luz que quiero o mejor dicho pretendo porque las tinieblas siempre las tenemos encima queramos o no!!
    Así que si estoy en Madrid por trabajo o en casa y nublado la luz y el horario intento que no me moleste demasiado... aunque haya cambio!!

    Besosssss

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  18. Jo, ¡cuánta gente te sigue¡ Y a mi blog nada
    Pincio

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  19. Es un buen apaño el tuyo, Lisebe. Deberíamos nacer con lamparita incorporada para ahorrarnos ciertos agobiantes problemas de luces y tinieblas. Bs.

    ¿Por qué será, Pedro?

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  20. Me ha gustado tanto todo lo que he leído en los comentarios, que mi asombro no tiene límites al comprobar todo lo que somos capaces todavía de escribir, u opinar, sobre el latoso e ineludible tema del tiempo.

    En cuanto a la luz o las tinieblas, me atrevo a asegurar que ambas están dentro de uno, nunca fuera. He conocido personas luminosas (que no interesantes, que esas sí que son "raras avis") capaces de iluminar el entorno más cutre. Son tan tenaces que no hay oscuridad que se les resista.

    El calendario es una excusa. Un chivo expiatorio al que echarle las culpa de nuestra incapacidad para saber capearlo con acierto.

    Como consuelo en los tiempos de curro siempre nos quedará la famosa canción de Aerolíneas Federales y su acertado lema: "Vaciones los cojones, es mejor trabajar... "

    http://www.youtube.com/watch?v=RaDEz5vs8YI

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  21. Uy Krapp, vámonos con Efter, si... podríamos llevar "Madrigal History Tour" de los King's singers(iba a poner "debajo del brazo" como si fuera un LP, pero creo que con el bolsillo alcanza para un CD... cosas de los tiempos... : ))"El fuego interior es un material demasiado valioso para consumirlo con extraños" ... me voy a hacer una medallita con eso... hoy vengo llena de comillas.

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  22. Y se seguirá comentando, Atalaya, si no del tiempo cronológico, del tiempo climatológico, el clásico cliché conversacional con el vecino en ascensor. Es lo que tienen estas cosas que la ciencia no ha parcelado con su amor por desvelar hasta los más mínimos secretos de la existencia. Con el tiempo no han podido y el bueno de Einstein no fue precisamente de los que allanó el camino con su teoría de la relatividad. Me gusta esa canción y ese lema me lo he repetido para mi mismo en muchas ocasiones.

    Ufff, Stessita,los King's Singers son palabras mayores para mi. Es lo que yo llamo música para un buen desayuno, una mañana primaveral y soleada como la de este sábado en estos territorios boreales. Me pongo ahora mismo algo de ellos para acompañarme.

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