16 abril 2009

Sobre los atractivos desastres


  • ¿Qué se siente en estos momentos, siendo padre de una hija violada y asesinada?
Uno recuerda, con infinito asco, aquella entrevista donde la otrora famosa periodista quería saber que sentía el padre de una de las niñas de Alcàsser al poco de enterarse de la trágica noticia. Por una vez eso que llaman sentido común restableció cierta racionalidad a las cosas y la tal periodista pagó caro su repulsivo atrevimiento.
Han pasado los años y quizás hoy en día todo hubiera sido diferente. Demasiada avidez por sentir, por meterse en la piel de los demás y robarles su intimidad para hacerle propia. No, ni siquiera es por un afán curioso por entender otras situaciones diferentes de las que uno tiene que vivir día a día. En realidad lo que hay es un aburrimiento atroz y una manifiesta incapacidad para vivir la propia vida.
Un vida hueca requiere un relleno eficaz. Vidas delegadas, vidas por delegación. Si no puedes vivir tu propia vida vive la de los demás y cuando más extrema sea mucho mejor. Tus neurotransmisores te lo agradecerán. Para ello contamos con grandes profesionales sacapellejos con lo que cubrir el mortecino apolillamiento del que llevamos encima.
Es hermoso asistir al cruel espectáculo de la vida amodorrado en un sofá. La vemos, casi hasta la sentimos, pero con un click podemos prescindir de ella. Al otro lado, la periodista aspirante a algún miserable premio profesional o a un ascenso, se recrea literaturizando la desgracia. Ella es feliz contando como suben las columnas de humo en las áridas tierras de los Abruzzos, mientras los restos de la tragedia forman una fenomenal masa oscura que desafía al atardecer de su dolorida capital. Ella es feliz y nosotros nos hemos rellenado con un poquito de realidad. Ya podemos cambiar de canal.

35 comentarios:

  1. Muy bueno Krapp.
    Esto no me pilla ni de lejos. No encuentro ninguna, absolutamente ninguna satisfacción ni nungún morbo en conocer al detalle las desgracias ajenas.... Ese tipo de noticias me gusta conocer su existencia porque se aprende de las circunstancias que las rodean. Te pueden enseñar a evitar que te pase algo similar. Pero nada más. Los detalles escabrosos me ponen carne de gallina. Me pongo en el lugar de la víctima, de los padres, de los hijos de la víctima, y me siento fatal. No necesito saber detalladamente lo que pasó...
    Es cierto que hay muchísima gente, demasiada, que rellena su vida con las experiencias ajenas... Cuantos más detalles conozcan, más tema de conversación en la peluquería, o en la cola del banco...

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  2. Aborrezco tantísimo esos programas y esas noticias sobre cuestiones escabrosas ajenas que casi no me atrevo a opinar por falta de conocimiento. Huyo de ese "periodismo" como alma que lleva el diablo y no entiendo qué placer se puede encontrar en semejantes y morbosas intromisiones. Supongo que no es exclusivo de este país, pero me avergüeza mucho tener algo en común con quienes muestran voracidad incontenida por las miserias humanas ajenas, sin más propósito que el cotilleo descarnado.

    Bella canción la que suena de fondo

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  3. Yeah

    Pero ¿qué mejor forma de suicidarse cómodamente sentado, mirando la vida de los otros?.

    Un suicidio con anestesia.

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  4. Estamos en un proceso de constante desensibilización. Y no nos lo merecemos.

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  5. Me disgusta bastante la simplificación cuando se habla de público en general. Es muy corriente hablar de público refiriéndonos a los demás y nunca a nosotros. Nosotros siempre somos selectos, siempre éticos, siempre dignos.

    Despreciar a los telespectadores en general, se ha vuelto un deporte bastante habitual en nuestro país. Se les culpa de todo. Y simplemente son receptores. Y es lógico que la mayoría digiera mucho mejor los mensajes facilones y con los que se identifica, que emisiones elitistas y lejanas.

    A la masa le resulta mucho más fácil identificarse con el dolor que con el placer. Porque la masa sufre, no siempre (afortunadamente) las atrocidades que la prensa amarilla manipula para alimentar el morbo, pero sufre.

    Y como decía aquella famosa frase de Byron: “ El recuerdo de la felicidad ya no es felicidad; el recuerdo del dolor es todavía dolor”

    El dolor consigue una permanencia insólita en la memoria colectiva e individual. No así la alegría, que es más ligera y no deja impronta.

    Por supuesto que las vidas son vacuas. Dejar de ver la televisión no conseguiría el efecto benéfico y automático de llenarlas. Porque la vida no es un hueco sin forma al que llene o le sirva cualquier contenido.

    La vida se parece mucho más a un puzzle que espera eternamente las piezas que encajen y lo completen.

    Yo no veo esos programas simplemente porque me aburren. No tiene ningún mérito por mi parte. Aunque sí me parece indecente y gratuita la parte escabrosa.

    En cambio no veo correcto obviar esa parte de la vida, la que nos enseña la fealdad pertinaz de la actualidad. La casquería y los higadillos forman parte de las noticias todos los días.

    El límite sería traspasado al convertir una obligada información en un circo mediático, como por desgracia pasa tan frecuentemente.

    P.D. Ignoro si es literal esa pregunta que ha copiado al principio y si Nieves Herrero la pronunció así. Si fuera así sería repugnante. Ya lo pagó caro la periodista en su momento.

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  6. Vaya, Cronista, esta entrada casi me parece un maravilloso comentario a la mía última, o viceversa.

    Aborrezco en sobremanera ese amor por lo morboso de esta sociedad de tetrabrik y a los criadores de esta moda.

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  7. No sé muy bien qué decir aquí. Los medios son la gran escuela para la sociedad porque llegan a todo el mundo y lo que reflejan se percibe como real. Ya podemos intentar enseñar valores en la escuela a nuestros adolescentes, nuestra sociedad del mañana, que cuando pisan el suelo detrás de la verja se encuentran tales contradicciones que lo aprendido allí pierde su fundamento. La vida real es otra cosa, no la que se cuenta sino la que se ve y, además, estudiar y aprender para qué, lo importante es aprobar, el cinco basta, a ver si ahora nos vamos a volver locos con las notas. Miro a esos chicos y chicas y me alucina el potencial que tienen, que es tanto como contradicciones encuentran después.

    Por otra parte también es cierto que hay personas que se recrean en el dolor ajeno porque les hace sentir menos insatisfacción personal: "si eso les pasa a otros yo me tengo que sentir afortunado". Nos ponemos en el pellejo del otro no para sentir como él sino para comparar nuestras situaciones de mayor o peor bienestar.

    Esta entrada me hace recordar también esos powerpoints que recibes en el correo, aquellos que hacen referencia a todos los males del mundo, algunas fotografías y mensajes son verdaderamente escalofriantes, malévolos y muchos de ellos tienen un trasfondo religioso sospechoso. Igualmente apelan al "fíjate como está el mundo así que no te quejes, que eres un privilegiado de la vida". Me parece una forma muy peligrosa de callar bocas y apelar al conformismo. Me da muy mal rollo porque son miles, dan la vuelta al mundo y corren como la pólvora.
    ¿Estás serio, Krapp? ¿Ah! Sinfonía no tiene la nueva entrada, el link debe de estar mal.

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  8. No soy Krapp, soy el Cronista Libertino. Ustedes se preguntarán por las diferencias entre uno y otro. Yo no se las voy a decir, si les interesa, imagino que no, las encontrarán.
    Me alegro por tu caso Novicia y me gusta sobre todo que no pierdas la cordura cuando todo lo que nos rodea quiere llevarnos al abismo de los sentimientos de escaparate. El interés por las circunstancias trágicas -ojo no quería enfocar esta entrada desde la perpectiva del cotilleo sobre famosos- no es algo nuevo. Sin embargo ese regodeo en los informativos si no fuera puramente mercantil pensaría que es enfermizo.

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  9. ¿Luis, podemos huir siempre de este tipo de noticias? Llevan no se cuanto tiempo con el tema de la niña de Sevilla que fue asesinada y no pueden parar. No pueden dejar de entrevistar a todos los familiares de verdugo y víctima. No pueden parar porque saben que los sentimientos más primarios del ser humano, esos inapelables, saltan con ese tipo de conmociones y aunque en un momento dado podamos huir de ellos finalmente nos dejamos influir y aturdir por ellos.

    Me gusta esa idea de suicidio con anestesia de Caballero Negro. Recomiendo a todos el maravilloso libro de Bolaño, 2666, donde durante 300 páginas se hace un recuento frío y aparentemente distanciado del asesinato de mujeres en Sta Tersa trasunto de Ciudad Juarez. Al final aparte de anodado casi te sientes indiferente ante tanto crimen y tanta impunidad. Leedlo, es mi recomendación.
    Mis dudas sobre eso posible no merecimiento Valentín.

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  10. Es curioso Valeria, primero hablas de no meter a todo el mundo en el mismo saco y luego hablas de la masa como algo indistinto. Yo creo que todos podemos salirnos de ciertos contextos colectivos pero no podemos negar su influencia ya que vivimos en una sociedad con unos determinados valores. El dolor permanece y el vacío se pude llenar de muchas formas pero lo mejor es llenarlo de vida propia con ligeros toques de la ajena. No podemos sustraernos a todo lo que ha significado en nuestra formación emocional el cine, la lieratura, la historia, las biografías etc.. Lo malo de toda ésto es que el puro mercadeo de los sentimientos genera apatía y pasividad y no más vida.

    Me alegro mucho de que la veas como continuación de la tuya Corsario si es así bienvenida sea. Sociedad del tetabrik. Me gusta.

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  11. Mnos mal que no sabes que decir, Angie. Tenemos tres mundos, según tú: escuela, medios y vida. Cada uno de ellos es diferente a los demás aunque percibimos que el último es el importante. ¿Costaría mucho que escuela y medios se ajustaran más a la vida? Creo que lo que pase en ella es lo realmente importante.
    Toda comparación es odiosa pero quizás sea inevitable si sirviese para mejorar.
    ¿Piensas que esta entrada tiene que ver con esos mensajes del Powerpoint o te refieres a la temática de esa entrada? La verdad es que no me he enterado muy bien de lo que quieres decir. Si te apetece me lo explicas. Gracias.
    Le diré a Krapp que subsane ese error.

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  12. Cronista, lo que veo es que tanto los medios de los que hablas como los powerpoints que yo digo manipulan e inciden en los sentimientos y actitudes de las personas. Unos intentan vender al precio aue sea y se aprovechan de que hay gente que se regodea con esos espectáculos que al final nos hace insensibles al dolor ajeno. Otros, a través de esa red que ayuda a que seamos un mundo global, intentan también que todos lleguemos a pensar de la misma forma, quedando en segundo plano la individualidad del ser humano, al menos eso es lo que percibo cada vez que me llega un correo de esos. La gente pica y los envía alegremente, en enormes cadenas, como una muestra de cariño, para que tú se lo mandes a otros diez o veinte, bajo la amenaza de que si no lo haces te sucederá algo malo. Vaya, no sé, que me parece tan peligroso como lo que expones, por eso lo he mezclado. No sé si me he explicado Libertino.
    La escuela tiene una función esencial pero es sólo una parte. En la educación entramos todos.

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  13. Ahora te he pillado Angie. Esos correos con temas polémicos juegan con el sentimiento de culpabilidad, ese sentimiento del que hablaba en su última entrada Novicia. ¿Cómo no vas reenviar un mensaje que puede favorecer a un niño que necesita trasplante de médula? La idea del castigo al igual que la idea del premio, si envias esto a 15 amigos te tocará la quiniela, tiene grandes aprovechadores que saben que entre los millones de receptores hay gente supersticiosa de la que se pueden aprovechar de una u otra manera
    Ahora bien, ¿es eso lo que buscan los difusores de información más o menos morbosa, la culpabilidad, o simplemente buscan suscitar emociones en los demás sean cual sean éstas? ¿No les da esa capacidad de generar emociones ajenas una especie de poder, de autoridad moral sobre los demás que es lo que pretenden? Quizás todos seamos dioses frustrados, pequeños demiurgos que queremos alimentar sentimientos ajenos.

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  14. Sí, existe un morbo por la noticia extrema, por el suceso ajeno.
    Seguramente el motivo es el aburrimiento, el vacío del que nos "llenamos", que lo tenemos ya todo visto -las rutinas- y tenemos hambre de lo extraordinario.
    Y todo ello, desde la seguridad que ofrece nuestro propio sofá.

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  15. Nada que objetarte, Tesa, esa es la idea que subyace en esta entrada. Una cosa que siempre me ha llamado la atención es que la mayoría de esas aventuras extremas que hay hoy en día están protagonizadas por gente que lo tiene todo o procedente de ambientes potentados. Algún ejemplo entre tantos, ahí tenemos al dueño de Virgin intentando dar la vuelta al mundo en globo o al hermano de Marichalar haciendo maravillas en el mar. ¿Es el hastío generador del deseo de aventuras o al contrario, el deseo de aventuras genera hastío hacia la vida corriente?

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  16. Leo desde afuera.
    Veo como cuentan lo que sucede con esa periodista de su país y los medios.
    Sepan que a miles de Km pasa lo mismo y también acá todos decimos aborrecer esos programas que resultan tener enorme audiencia.
    Quienes serán que los miran entonces.
    Si de manipulaciones hablamos, hace poco una de las lectoras de mi blog hizo circular la noticia de tener cáncer y con eso logró muchas visitas a su blog, el acompañamiento sincero de muchos de nosotros y seguramente alguna satisfacción personal de tener personas prestándoles atención, porque seguramente en su vida eso no sucede.
    Resultó que no era cierto y su blog era una acumulación de plagios. Directamente copiaba de otros blogs y pegaba en el suyo con su nombre.
    Es, por supuesto, un caso extremo, pero la necesidad de llenar sus vidas con las de otros es una clara evidencia de algo enfermo en la sociedad actual.
    Y me quedo con la frase original del post.
    "En realidad lo que hay es un aburrimiento atroz y una manifiesta incapacidad para vivir la propia vida."
    Es así, creo yo. En estas sociedades donde las necesidades básicas están satisfechas no todos tenemos hobbies u ocupaciones que nos dan placer.
    Excelente entrada.
    Saludos desde muy lejos

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  17. Hay una necesidad de saber lo que se esconde detrás de la puerta. Es como un niño al que le acaban de regalar un juguete y lo abandona para jugar con el que tiene el vecino. Sin agotar las propias posibilidades nos lanzamos sobre otras que nos parecen más atractivas solo por resultarnos misteriosas.
    Yo creo que el caso de esa bloguera es el de una persona con una terrible necesidad de ganarse la estima de los demás adoptando cualquier impostura para conseguirlo. Hay fronteras que una vez traspasadas ya no se puden volver a cruzar en sentido contrario. Es difícil llenar una vida cuando abajo hay un enorme agujero que lo traga todo.
    Gracias por tu interesante opinión, Gamar. Saludos

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  18. Tu pregunta, Cronista Libertino, tiene la misma respuesta que la del Huevo y la Gallina.

    :)

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  19. Entendí perfectamente la relación que Angie hace entre el periodismo al que se refiere este post y los powerpoint que intentan hacernos sentir privilegiados por “todo lo que Dios te ha dado”, como si sabiéndolo pudieses solucionar el problema de las carencias y atrocidades de la humanidad. Ya nadie las ignora, lo que hay que crear es compromiso, no seguir divulgando información, que a la larga, sentados en nuestro cómodo sillón o frente a una PC conectada al mundo, nos desensibiliza, como también se ha dicho acá.
    Y aquí es donde tiene que intervenir la educación y hacerse mano de ese inmenso recurso que son los medios; es la Institución Educativa la que tiene la mayor responsabilidad (coincido con Angie cuando dice: “En la educación entramos todos”, pero pienso que ya llevamos varias generaciones de atraso, y a ellas pertenecen padres, periodistas, profesores, que han quedado solos frente a la invasión tecnológica y todos educando desde su lugar) Como bien lo dicen Cristina Corea e Ignacio Lewkowicz en su obra póstuma, Pedagogía del Aburrido (que recomiendo) hay que reconocer otro tipo de subjetividad, la subjetividad mediática. Es en la televisión y con la televisión que los chicos construyen su subjetividad.
    Me parece que, desde lo pedagógico, es urgente e imprescindible encontrar otras alternativas, que la televisión e internet ofrecen, y encauzarlas, contrastarlas y aprovecharlas, porque está a la vista que nos hemos desencontrado con los alumnos. Si esos programas tienen éxito es porque se consumen, y crecerá su consumo en la misma proporción en que la escuela y la universidad los nieguen. No es mi intención subestimar y despreciar a los espectadores, como dice Valeria, sino hacer reflexionar a quienes tenemos la responsabilidad de educar, para que tomemos conciencia de que hemos provocado un gran vacío, que los medios se han convertido en instituciones que superaron con su influencia a la escuela. Hay que empezar con urgencia a recuperar espacio, no negando esta realidad, sino incorporándola y analizándola en las aulas y en todos los niveles, pero sabiendo que nos estamos dirigiendo a estudiante diferente al que fuimos.

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  20. Pienso Mara y Cuyá que ese humanitarismo de los medios enseñándonos lo que es la realidad es una pura estrategia comercial independientemente de si hay periodistas que realmente creen en lo que hacen.
    La educación forjadora de valores que impulsa al compromiso es un ideal pero...la realidad va por otro lado. Para impulsar al compromiso hay que creer en el compromiso y yo tengo la sensación que los educadores, o enseñantes en la mayoría de las ocasiones, se limitan a cubrir el expediente, tal como decimos acá.
    La sociedad es esclava de sus inercias y funciona como una bola de nieve que se va agrandando y cogiendo fuerza a medida que cae por la montaña. Llega un momento en que solo una fuerza semejante a la que desarrolla en su caída puede pararla o hacerla cambiar de rumbo. Yo no veo esa fuerza hoy por hoy en ninguna parte, Mara y Cuyá. Me gustaría no pensar así, pero tengo que ser sincero.

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  21. Perdón Cronista. Tal vez no me he expresado bien. Cuando digo realidad, no me refiero a la que muestran los medios, sino a ellos como realidad, y a la subjetividad construida bajo su influencia.

    Precisamente apelaba a ello, a la responsabilidad de los educadores para cambiar el rumbo, generando una transformación desde abajo, desde los propios consumidores, utilizando el mismo recurso y su inmenso potencial que, a mi juicio, las instituciones educativas han negado, subestimándolo y despreciándolo. Ninguna reforma de esta magnitud es fácil, exige compromiso, y será paulatina, pero es urgente iniciarla.

    Espero haber sido más clara.
    Un saludo.

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  22. Sobre todo lo que veo es conformismo y pasividad aceptada. El que consume esos programas porque le hace sentirse bien por no estar en la tragedia y esos powerpoints porque también hacen situarse al sujeto en un nivel superior, de menor desgracia quiero decir. Éstos últimos invitan directamente al conformismo y a la pasividad y no promueven reacción alguna contra esas situaciones de injusticia, ni mucho menos, más bien al contrario, eso es lo realmente preocupante.
    El ritmo social tiene ciclos y una vez alcanzado un nivel de bienestar y derechos, los individuos que la componen tienden a relajarse y se olvidan de que lo que no se cuida se pierde. Según yo lo veo, estamos en una fase de pérdida de valores pero todavía queda mucho para tocar fondo, a la pelota a la que tú te refieres, Krapp, le queda bastante por engordar.
    También es verdad que muchos profes se limitan a cubrir el expediente, por supuesto, pero siempre los ha habido, cuando yo era adolescente también, pero hay otros muchos que se comprometen en gran medida, y esos son los que calan. Si me preguntas cuántos profesores marcaron mi adolescencia te puedo decir que uno o dos, los demás pasaron inadvertidos. Hay de todo en todos los lados.
    Se pretende que la institución educativa se responsabilice de todos los males sociales, pero es un pelota, la escuela recibe lo que hay en la sociedad, los padres de nuestros niños son los que ven los programas y les compran de todo para tnerlos callados y que no den guerra. Ahora ve tú y enséñales valores.

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  23. Habría que cambiar los medios Mara y Cuyá para que no fabriquen una realidad ficticia. Esa es una tarea muy difícil ya que su comportamiento obedece a intereses puramente materialistas.
    ¿Puede la educación transformar al consumidor y hacer que en éste prevalezca valores éticos y con contenido donde solo hay valores de consumo superficiales e inmediatos? ¿Puede el consumidor desde la educación, poder transformar el contenido de los medios? Debería ser así, pero el comercio en su propia esencia es contrario a esos valores que contradicen el espíritu del propio mercado.

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  24. Cronista Libertino, por favor, Angie.
    La pasividad es un producto de la civilización fomentada por el bienestar. Seamos sinceros, solo nos movilizamos cuando tenemos algo que ganar. Cuando uno ya tiene lo que necesita solo le queda recrearse en lo conseguido y tener lástima por aquellos que están en peor situación que la propia.
    Seguramente muchos de aquellos profesores que no se limitaban a cubrir el expediente, hoy en día serían mucho más pasivos no por culpa de la profesión si no de la propia sociedad que no acepta otros valores. Los padres son otra pata del mismo banco y no olvidemos que muchos de esos profesores también son padres.

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  25. ¡Ay! He vuelto a meter la pata, ya me dicen que soy muy despistada.
    Muchos de los profes que empezaron en la enseñanza cuando yo lo hice a día de hoy tienen una actitud más pasiva. En aquellos inicios siempre había un sector que cuestionaba cómo se hacían las cosas, y por supuesto se llevaba los palos. Los años nos han hecho ser más prudentes, se ha ido incorporando gente jóven y me sorprende mucho, a veces muchísimo cómo se acata todo desde arriba, sin cuestionar nada.
    Libertino, feliz día del libro. Díselo de mi parte también a Krapp.

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  26. La juventud no es sinónimo de rebeldía, la rebeldía es un gesto generacional vinculado al rechazo de las estructuras rígidas que la sociedad va poniendo en cada momento. En una etapa dictatorial y postdictatorial el mérito consistía en romper los esquemas solidificados. Cuando las cosas son más flexibles en demasiadas ocasiones apenas hay espacio para el cuestionamiento de lo real ya que esa misma flexibilidad se traga todo lo que le echen.

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  27. Pero siempre hay cosas por las que luchar en el día a día, y la fuerza se tiene cuando se tiene, yo tenía mucha más cuando era más jóven. He aprendido que mis propias batallas son las primeras que debo librar y ya no adelanto acontecimientos que no me incumben a mí sola, dejo que lleguen y creo que eso me lo ha dado el reposo de la edad. Mira, mucha gente se queja por lo bajo, a ver si picas y le solucionas el problema; yo ya no pico o por lo menos pico mucho menos que antes.
    Creo que nos hemos ido un poco del tema.

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  28. ... las miserias humanas, las tragedias humanas me tocan de cerca, muy de cerca por mi actividad profesional. Ahondar en ellas me produce dolor, al que con los años no he aprendido a permanecer impasible, por ello no puedo comprender como puede provocar ese deseo voraz de morbo rayando la perversión.

    Siento, que me invadan las emociones, pero decenas de nombres e historias acuden a mi memoria, algunas conocidas por vosotros a través de los medios: Pero cuando desprovista de cualquier etiqueta profesional, coges la mano de una madre que ha perdido su hija, o abrazas a un padre sin consuelo, lo que te queda en la boca es un gran agujero negro, no preguntas qué siente... porque lo que siente "te invade", te aplasta, y las palabras que tanto adoro, son en ese momento inútiles...

    Mi beso...y mi silencio
    A.

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  29. Aprender a dosificar las propias fuerzas es siempre cuestión de tiempo, Angie y no vale un teoría ya que cada usa la que todo momento necesita. Malo cuando no eres capaz de saber poner un límite al conflicto y a nuestra propia necesidad de combate.

    A veces las palabras son inútiles pero en tu comentario sí han sido reveladoras, Andrea. El afán de ir más allá de los propios cauces donde nuestra vida trasncurre es un deseo natural y consustancial del hombre, el problema es cuando se convierte en algo indominable que pervierte la propia vida hasta convertirlas en un saco de adrenalina descontrolada. Supongo que eso es propio de una primera juventud, lo malo es que tal como está el tinglado, la primera juventud se prolonga indefinidamente.

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  30. Cronista. Creo firmemente que la educación puede hacer que el consumidor cambie de canal...en ese caso, deberá cambiar la oferta.
    Puede que sea un sueño, pero mientras yo lo crea, lo predicaré y trabajaré para lograrlo, aunque mi limitado alcance llegue a unos pocos...quién me dice que ellos no harán lo mismo, y algún día...

    Recuerde que soy soñadora y optimista.

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  31. Recuerdo bien tu condición y solo me queda deearte mucha esfuerzo en ese herculeo trabajo.

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  32. Era necesario que pasase el público, que se cambiara el canal, que apareciese el último número, que se olvidase lo que has escrito y lo que hemos contestado, que todo se hiciese viejo.
    No sé si tenemos la suficiente autocrítica y reconocemos el papel fundamental que desempeñamos en todos estos montajes. De cualquier forma creo que has dicho mucho en pocas palabras y yo no sería capaz de hacer lo mismo, tendrás que perdonarme la extensión, pero creo que merece la pena rescatar las palabras del viejo Ezra que con el paso del tiempo, poco a poco, cada vez adquieren más sentido.

    I
    ¡Maldición! Todo este sur apesta a paz.
    ¡Perro hijo de puta, Papiols, ven! ¡Que haya música!
    Tan solo vivo cuando chocan las espadas.
    Pero ¡ah!, cuando veo enfrentarse a los estandartes de
    Oro, púrpura y marta cebellina,
    Y a los anchos campos volverse carmesíes debajo de ellos,
    Entonces aúllo hasta que mi corazón casi enloquece de regocijo.

    II
    En el cálido verano tengo gran regocijo
    Cuando las tempestades matan la paz hedionda de la tierra
    Y los relámpagos del cielo negro resplandecen carmesíes,
    Y los feroces truenos rugen su tonada
    Y los vientos chillan entre las nubes enloquecidas, enfrentados
    Y por todos los cielos hendidos chocan las espadas de Dios.

    III
    ¡Quiera el infierno que pronto oigamos chocar de nuevos las espadas!
    ¡Y el relincho frenético de los destreros regodeándose en la batalla,
    Enfrentando entre sí sus petos erizados de púas!
    ¡Mas vale una hora de combate que un año depaz
    Con comidas grasientas, alcahuetas, vino y delicada música!
    ¡Bah! ¡No hay vino como al sangre carmesí!

    IV
    Me encanta ver salir el sol carmesí como la sangre.
    Y contemplo cómo sus lanzas chocan con la oscuridad
    Y me llena el corazón de regocijo
    Y la boca se me llena de música disoluta
    Cuando así lo veo burlarse y desafiar la paz,
    Su voluntad solitaria enfrentada a toda la oscuridad.

    V
    El hombre que teme la guerra y se atrinchera oponiéndose
    A mis palabras en pro de la batalla, ese no tiene sangre carmesí,
    Sino que solamente sirve para pudrirse en la paz mujeril,
    Lejos de donde se gana el honor y las espadas chocan.
    Por la muerte de esas furcias yo siento gran alegría;
    Oh, sí, y el aire lleno con mi música.

    VI
    ¡Papiols, Papiols! ¡Que haya música!
    No hay otro ruido como las espadas contra las espadas,
    No hay grito como el regocijo de la batalla
    Cuando nuestros codos y espadas gotean carmesí
    Y nuestras embestidas chocan con la carga del “Leopardo”
    ¡Que Dios maldiga por siempre a los que piden “Paz”!

    VII
    ¡Y que la música de las espadas las vuelva carmesíes!
    ¡Quiera el infierno que oigamos nuevamente chocar las espadas!
    ¡Que el infierno tiña de negro por siempre el mero pensamiento “Paz”!

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  33. Sunyugante poema de Ezra Pound que habla a las claras de ese pensamiento postnietzchianoa que se apoderó de Europa antes de la Segunda Guerra Mundial.
    Félix, los hijos de la apatía capitalista sueñan con batallas inexistentes pero necesarias en su mente.

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