07 abril 2009

Construyendo mi yo


Toda la vida creando un yo, como niño ilusionado que construye un castillo de arena y viene la marea y te lo chafa. Maldita marea. Maldita la vida siempre tan imprevisible. Quizás mejor protegerlo. Construirlo a cubierto. A salvo de cualquier contingencia. Podré recrearme mientras perfilo las almenas, allano el adarve y hago a un bonito foso para que no me invadan dañinas alimañas. Seré feliz. A salvo de cualquier riesgo. Estaré solo pero con mi yo. Es verdad que nadie lo conocerá. Nadie contemplará la majestuosidad de mi torre de homenaje ni la austera elegancia de mi patio de armas. No importa. Podré diseñar con mimo cada detalle. Saldrá más fuerte. Más sólido. Más hermoso. Podré disfrutar con él y en él. Sin temer a interrupciones. Afuera solo hay conflicto y peligros. Los otros yoes están a la intemperie y siempre acaban recalentados por el sol. Ablandados por el agua. Pisoteados por la gente. No están seguros. Nadie está seguro ahí fuera. Mejor no correr riesgos. Yo me quedo con mi propio yo. Encerrado aquí dentro. Disfrutando de mi obra. Mi obra definitiva. A cubierto.

24 comentarios:

  1. Yo creo que deberias salir, las cosas bellas han de ser lucidas, admiradas e incluso sufrir las inclemencias del tiempo y la gente, eso las hará aún mejores.
    Todo lo implecable, nuevo, ordenado y sin tocar siempre me dió la sensación de no tener vida

    (mejor no lo dejo a los hados del sueño....quiero ser gestora aunque me equivoque ;)

    besos

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  2. Me facinan los castillos, pero me temo que si lo construyes de arena seguirá siendo vulnerable tanto fuera como dentro. Mejor de piedra y grueso muro...para defenderse de los asaltantes indeseados. Cierto que se corre el riesgo del aislamiento, pero la gente con recursos sabe solventarlo.

    De vez en cuando, alguna que otra escaramuza por el exterior para estirar los músculos, engrasar las armas y desahogar los caballos. Y si alguien tiene méritos para ocupar la torre del homenaje, ¿por qué no ofrecérsela?

    A pesar de su fortaleza, sin embargo, los castillos acaban derrumbándose. Por eso algunos más que construir, restauramos...

    Me parece que se ma ha ido la olla, ¿no?

    Saludos, Dr.

    P.D. Buenísima la iterpretacion de Tony Bennett & Bill Evans

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  3. Danann, es sólo un texto literario que no tiene que identificarse con nadie en particular. La construcción de una personalidad es una dura tarea y uno a veces está tentado de protegerla para que dure, pero no es así la vida. La vida, la de verdad, se curte, se solidifica en el conflicto, en las experiencias a veces en las más amargas.

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  4. Pues a mi me ha encantado tu comentario Luis Antonio.
    Quízas la construcción de una personalidad necesite un material versátil que permita adaptarla a las más diversas circunstancias sin que haya peligro de desmoronarse como tú sugieres. Quizás el peligro no venga siempre de los asaltantes indeseados, si no del peso que esa cosntrucción tiene en cada uno de nuestros actos hasta el punto de sentir que es una rémora para seguir viviendo. Es una posibilidad.

    Exacto Juan y no olvidemos nunca el peligro de las arenas movedizas.

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  5. Ha sido todo un hallazgo caer por aquí...

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  6. Patio de armas???
    Yo me reconstruyo mi yo en el pation de la cárcel.

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  7. Prefiero los castillos en permanente construcción y expuestos a todas las contingencias...eso podrá medir su fortaleza y hacer los ajustes necesarios.

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  8. Muchas gracias, Noviembre.

    ¿Con toda la Guardía Real delante, Majestad Maritoñi? Su prima Isa de Buckingham, pudorosa como es, jamás haría algo parecido.

    Sin duda Mara y cuyá, pero no olvide que hay gente que prefiere ahorrarse trabajos y hacerlo rápido y en zona no peligrosa. Recuerda la fábula de los tres cerditos.

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  9. Doc:

    Yo creo que nos vamos haciendo poco a poco muro a muro como las construcciones de los antiguos castillos que la construccion duraba centeneares de años, así vamos haciendonos año tras año.. la pena es que a veces no acabamos la construcción no vivimos 100 años. así que vamos haciendo chapucillas con las que vamos tirando.. pero las construidas por poco que sean duran toda nuestra vida.. Así que los materiales han de ser de la mejor calidad..

    Besitos mi querido Doc

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  10. Mejor que sea así, tengo miedo a las construcciones humanas ya acabadas, Lisebe. Un edificio ya terminado es un edificio que solo puede esperar el inevitable y previsible deterioro. Mejor que la obra siga incompleta.
    Feliz Semana Santa,Lisebe.

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  11. Error.
    Sin los demás, es imposible construir un YO completo.

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  12. Ya que los demás no siempre son una amenaza destructora y corrosiva a nuestro yo en obras permanente.

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  13. Cómo no Dr. Le tengo que agasajar con un poema de Quevedo.

    Ya te miro caer precipitado
    y en tus propias ruinas te confundes,
    y en ti propio te rompes y te hundes,
    entre tus chapiteles sepultado.

    Tanto como has crecido has enfermado
    y por más que los cimientos fundes,
    mientras en oro y vanidad abundes,
    tu tesoro y poder son tu pecado

    Si de los que derribas te levantas si de los que entierras te edificas,
    en amenazas propias te adelantas.

    Medrosos escarmientos multiplicas;
    lágrimas tristes, que ocasionas, cantas;
    son tu caudal calamidades rica.

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  14. Ya lo dijo el sabio: el yo ni se construye ni se destruye, sólo se transforma.
    Bueno, vale, perdón; son tonteridas midas.


    Maritoñi, pero ¡qué haces en la cárcel, mujer! A ver, de cuánto es la fianza (¡será por dinero!).





    (Sinceramente, creo que el yo se construye, se destruye y se transforma. Pero tampoco es plastilina para moldearlo a nuestro gusto exacto).

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  15. Y sobre la corrosión, erosión y el paso del tiempo (no había leído los comentarios) también veo la otra parte: la playa de las Catedrales, por ejemplo... Intento ver más esa parte que la del puro envejecimiento y la destrucción, que me parecen además de pesimistas, nada enriquecedoras ni esclarecedoras, y pensar en ello supone solamente una pérdida de tiempo. A no ser que sea para construir vigas y refuerzos, claro.

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  16. Las corazas no son infalibles. Les salen grietas y en mi opinión, la vida sin riesgos pierde casi todo

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  17. Construir yoes es algo absurdo. Porque los yoes no existen. Son humo. Una aspiración imposible para unos humanos que no aceptan su futilidad.

    En Italia, estos días, casi 300 yoes al unísono han dejado de serlo. Ninguna de sus opciones: el riesgo, la superprotección, o una combinación de ambas, les ha servido de nada.

    Tampoco los demás pueden completar algo que no existe. Simplemente acompañar. Y no siempre bien. Las compañías ingratas son una constante de la que nadie se libra jamás. En los diversos y obligados entornos.

    El ser humano, incómodo ante su propia inconsistencia, disgustado por tener que aceptar que es un filamento a merced de todo y todos, necesita una trascendencia, y ésa sólo puede conseguirla a través de la obra. Solo el quehacer permanecerá.

    Y el recuerdo -a no ser que ese quehacer lo inmortalice- también será humo al cabo del tiempo, cuando sus sobrevivientes cercanos también desaparezcan.

    Cierto es, que mientras el espejismo de la existencia nos acompañe, habrá que defenderlo.

    A mí también me gustan unos versos de Quevedo:

    “Breve combate de importuna guerra,
    en mi defensa, soy peligro sumo;
    y mientras con mis armas me consumo,
    menos me hospeda el cuerpo que me entierra.

    Ya no es ayer; mañana no ha llegado;
    hoy pasa, y es, y fue, con movimiento
    que a la muerte me lleva despeñado.”

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  18. Todo un hermoso regalo Corsario. Descubrimoes en Quevedo un feroz deconstructor, que es latinajo usado por toda la corte de filósofos, leguleyos y demás cohorte de prohombres que se considerna sabios en estos tiempos de incivil civilización.

    Me alegro Fauve de que sepass sacar partido favorable de la erosión del tiempo, cosa cierta e indudable cuando su trabajo se proyecta sobre elementos que tienen asegurada un vida larga y propociatoria que les permite recrearse en sus porpias modificaciones. Desgraciadamente los seres humanos no somos de tal longeva calidad y queremos todo y ahora.

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  19. A las corazas les salen grietas porque si no lo que contienen no podría transformarse y seguir acorazándose. No toda es erosión exterior, hay una erosión interior de la clase de erosiones que permiten que un gusano se transforme en mariposa. Ay de aqyuel gusano que cuando le llegue el momento no quiera transformarse en mariposa, amiga Novicia.

    Bienvenida Valeria. El yo existe aunque no sirva de nada, aunque la vida te reviente en un terremoto, en una catastrofe o por una simple enfermedad. Las cosas existen más allá de su utilidad y el ser humano necesita su propio yo, sea real o imaginario, para no abandonarse a la futilidad y darle consistencia a su existencia. Los espejismos son reales si creemos en ellos. Hermosísismo poema, como todos los de Don Francisco.

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  20. Estoy en parte con Valeria. Porque la cuestión es que un buen día te mirarás (se mirará el personaje de tu relato) en el espejo y no te reconocerás.

    Tienes razón al decir que los espejismos son reales si creemos en ellos. Creer en el propio yo es, a mi juicio, estrictamente necesario. Pero también me parece necesario saber que ese yo no es más que, como alguien decía, una ficción útil. El verdadero conocimiento de sí está en el camino del desconocimiento de sí, de la percepción de la no identidad de uno consigo mismo. Además, es en ese hiato, en esa falta de coincidencia con uno mismo, donde se abre la posibilidad de seguir construyéndose.

    Un saludo

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  21. A veces no hay tiempo para yoes sólo para míes.

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  22. Antígona veo que estás muy de acuerdo con aquello de tu paisano: "solo sé que no sé nada" se puede trasladar al "solo sé que no soy nada" y por lo tanto me limito a ocupar el espacio que dejan libre los demás. El yo es tan curioso que casi podriamos decir que es un mero reflejo de algo que no existe por si mismo o que por lo menos no se ha comprobado su existencia. Solo llegamos a conocer algo parecido a un yo por el reflejo que deja en los demás. Bienvenida.

    Es cierto, Angie, en realidad todos somos conscientes de nuestros míes y hay muchos que pasan por la vida sin plantearse la existencia de su yo.

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