28 marzo 2009

Hasta el viernes, cariño


No hay más que decir. Ahí se quedan desvalidos en el andén, mientras el(a) niño(a) de sus ojos coloca su maleta en el portaequipaje y luego se dirige con cierta celeridad a la fila de pasajeros que sube al autobús. Un último gesto furtivo y casi invisible a los padres, que avergonzado(a) subsana girando bruscamente la espalda.

El padre tironea del brazo de su mujer, aparentando que quiere marcharse de allí, harto de este papelón que se repita cada domingo de este puto año en que él(ella) se ha ido a estudiar la carrera fuera de casa, a otra ciudad. La madre aguanta las sacudidas y se mantiene pegada al sucio pavimento. No debe moverse. Es necesario estar así durante unos breves segundos. Hay que inspirar a fondo y tener aire suficiente
para lanzarse, una semana más, a las profundidades de la falsedad, el hastío y la desolación.

Aguantarán. Vaya si aguantarán. Eso lo saben bien todos los pobres papás huérfanos cuando ya no sirven
los juegos ni valen los pretextos.

36 comentarios:

  1. Amigo Dr. Krapp:

    El día que tus entradas permitan descansar a las neuronas de tus visitantes te daré un premio. Contigo no hay relajo posible. Siempre provocando al lector para que tome conciencia de sus limitaciones... Hoy, no sé qué decir de tu entrada. Que el niño ya está crecidito como para que los papis hagan el “paripé” acompañándolo al autocar... Que la madre es la típica madraza que siente como se le desgarra el cordón umbilical cada domingo al despedir a su vástago... Que el padre está hasta el moño de hacer ese papelito tan ridículo...Que, en el fondo, todo es una farsa...Que el proteccionismo de los papás de hoy es exagerado y en nada ayuda al crecimiento de los hijos... Que al hijo le da vergüenza que sus padres estén ahí con cara de pena (la de la madre)...

    Seguro que ni tan siquiera me he aproximado al "intríngulis" con que nos has obsequiado hoy. Dr.

    ResponderEliminar
  2. Apreciado, Luis Antonio:
    ¿Tú crees que cualquiera de nuestras acciones, de nuestro pensamientos, de nuestras visiones tienen una explicación unívoca como si se tratase de una serie de tv. o una película de cine o una obra de teatro con los tres principios canónicos de inicio, nudo y desenlace?
    La vida esta demasiado enmarañada y todo elemento al rozarse con lo demás se transforma en algo que pareciendo lo mismo ha cambiado.
    Gracias por tus palabras que tomo como estímulo.

    ResponderEliminar
  3. Cadenas afectivas, más antiguas que la momia de Tutankamon. Desentendimientos que no se verbalizan. Gestos, vacíos, pero gestos que parecen decir tanto y que al omitir lo esencial, tranquilizan a todo el mundo.

    Se ha de elegir. O la paz. O la verdad. Las dos a la vez son imposibles.

    La verdad, a veces, o casi siempre, significa vacío. Nadie la quiere. Sobre todo porque no hay una. Y la de los demás no sirve.

    Hay que aguantar, no queda otra. Si no se aguanta, el resultado será peor. El que decida quitarse esa cadena, al final caerá en otra. Otro nuevo engaño. Y hay veces, que volver a empezar es una aventura demasiado absurda para el resultado que pudiera obtenerse.

    El niño/a, a esas alturas, sabe que todo es una farsa. Pero la necesita. No quiere verdades, que lo lancen al desasosiego.

    Y no nos engañemos, siempre hay trucos, siempre hay recursos, que disfracen cualquier mentira de verdad. Es muy fácil. Los humanos llevan utilizándolos desde hace milenios. Y si nadie ha renunciado a ellos, es simplemente porque no existe otra alternativa mejor.

    ResponderEliminar
  4. Seguro que tomarán café nada más llegar a casa, el silencio nunca será tanto silencio hasta entonces

    ResponderEliminar
  5. Por supuesto que no pido el desenlace de algo que no ha sucedido todavía, pero ¿por qué hay que camuflar tanto la propia opinión? A mí me gusta, cuando tomo una copa, compartirla con los amigos. Sabe mejor.

    Por supuesto que has de tomar mis palabras como un estímulo y también como un reconocimiento. No lo dudes, Dr.

    ResponderEliminar
  6. Anónimo, me encanta lo que has expuesto que si me permites yo resumiría en una expresión: siempre preferimos, o generalizando es preferible, la mentira aceptada que la verdad que puede descomponer una realidad, sabiendo como sabemos que toda realidad está edificada sobre una ficción.

    Juan Duque me resulta interesante esa idea del café después del silencio, el silencio estremecedor originado en la mentira compartida y culpable.

    Gracias por tus buenas intenciones, Luis Antonio, aunque te garantizo que si pinchas este pequeño texto - producto de una simple observación habitual- no sangra y como no sangra no exige un determinado alineamiento para quien lo quiera leer.

    ResponderEliminar
  7. Algunas verdades no están edificadas en la ficción, como tambien algunas vidas sí viven em su propia película creyendo que son reales.
    Lo siento, pero es lo que hay.

    ResponderEliminar
  8. Ah...cuántas cosas en esta entrada Dr. Krapp
    El "nido vacío" que nos enfrenta a una nueva realidad, apartándonos de ese proyecto al que le hemos dedicado lo mejor de la vida. Pero si hemos tenido otros pronto descubriremos que es una etapa que se disfruta también. Hay tiempo para nosotros, la independencia de los hijos enriquece la relación lejos ya los "encontronazos" propios de la convivencia. Y si se los ve bien, afrontando su vida y sus proyectos, no hay de qué preocuparse. Al contrario...mi experiencia ha sido más que satisfactoria en este tramo de la vida y me costaría mucho volver atrás.
    Igual soy de las que me quedo en la plataforma hasta que veo partir el bus, pero sin que mis hijos me den vuelta la cara y sin tironeos.
    Disfruto de que vengan y también de que se vayan. Quizás algunos me tildarán de irresponsable, en el sentido que ha explicado el Cronista en la entrada anterior. Pero pienso que es al revés, que la responsabilidad para con los hijos, hace que ahora lo pueda vivir de esta manera y alegrarme de su independencia y de la mía.
    Y si también hay una pareja con quien enfrentarse sin los hijos por medio, sin la pasión y el deseo de intimidad de los primeros tiempos, sería bueno que haya un respeto por las actividades que el otro elige, que le complacen, sin que necesariamente sean compartidas. Si no es así, habrá que ver la manera de tomar otro camino.
    Como dice Nimo, nuestro pseudofilósofo vernáculo "´Por lo menos, así lo veo yo"

    ResponderEliminar
  9. En mi modesta opinión, creo que esa es una de las cadenas que más gustosamente se llevan, al menos para mí es asi. Es voluntaria y además reporta satisfacciones como ninguna.
    Hay otros lastres, otras cadenas, que se nos imponen a la vez que nacemos y que debemos arrastrar de por vida y que, cuando te revuelves y te sueltas, aunque tienes el orgullo de haber sido capaz de liberarte, aunque sea imaginariamente, te condenas a la soledad, incluso al repudio.
    Así que, esa cadena que describes, yo la llevo gustosa, y no me pesa nada.

    Un beso y feliz domingo

    ResponderEliminar
  10. Sí a la vida.Sí a la vida.Sí a la vida.Sí a la vida. Sí a los linces. Sí a los linces. Sí a los linces. Sí a los linces.SIDA la vida.SIDA la vida.SIDA la vida.SIDA la vida.

    ResponderEliminar
  11. Pues yo creo Fauve que la vida descansa sobre una ficción primera: la ficción de que tenemos una personalidad univoca y sólida que permanece inmutable hasta que nos vamos al otro barrio. Hoy creo más en una personalidad hecha de pequeños fragmentos que nos dan una cierta visión de continuidad pero que cambia como cambian las células de nuestro organismo.

    Y me parece genial tu punto de vista y tu experiencia personal, Mara y Cuyá, creo que tu camino es el camino por el que debería transitar mucha gente. ¿Pero que ocurre cuando los hijos son disculpa?
    ¿Qué ocurre cuando las contradicciones salen a la superficie después de ser tapadas durante mucho tiempo por la existencia y la necesidad de atender a los hijos?
    ¿Qué ocurre cuando has llenado tu vida con una sugestión y esa sugestión ya no te protege?
    ¿Es lo que le pasa a todo el mundo? No, es lo que le pasa a cierto número de personas y como tal hay que exponerlo.

    ResponderEliminar
  12. Creo que te refieres al comentario de Anónimo, Novicia pero en todo caso te diré que no creo en las cadenas gratificantes y tampoco creo que sean tan voluntarias. Su uno supiera hasta donde pueden conducirle los sentimientos muchas veces prescindiría de ellos. No sé le puede pedir a ningún ser humano que ame las cadenas que le impiden ser libre y menos por pura resignación. La vida humana es demasiado valiosa para tanto sacrificio.
    Otro beso para ti y feliz tarde de domingo, Novicia

    Vale, Steve Mcqueen con ese reduccionismo acabarás diciendo que el Sida da vida, me lo temo. Esos son los peligros del lenguaje como cantinela.

    ResponderEliminar
  13. Dr. Krapp
    En ningún momento he cuestionado que expusieras esta realidad que viven muchas personas. Simplemente he opinado a partir de mi experiencia, como siempre lo hago, porque sé que no hay una única verdad, por eso, en contraste a la que describes están muchas como la mía.
    Si has leído bien, verás que hablo de "responsabilidad", desde proyectar tener un hijo hasta acompañarlo en su crecimiento y siempre, también en su independencia, que ser padres es irreversible. Si se ha tenido esta actitud nunca esto será una disculpa ni una sugestión, ni debería ocultar nada. Porque también es sensatez para con los hijos haberse dado y haberles dado aire suficiente para realizarse en otras cosas.
    Por eso encuentro mucha relación entre este post y el anterior. Quiero decirte que admiro mucho a mis abuelas, porque sé que eran conscientes de que deseaban otras cosas que no se les permitieron y que asumieron su compromiso con los hijos de la mejor manera, sin embargo con consecuencias que aún nos dejan peso, tal vez como la que planteas. Y que por oposición a mis aspiraciones, o por haberlas sufrido, me han enseñado a cambiar muchas actitudes. También los hijos enseñan mucho
    No te creas que tengo la vida resuelta. Me he embarcado en muchas "sugestiones" y seguro lo volveré a hacer, que no me han traído más que frustración. Pero me he cuidado de que sólo me involucraran a mí y no al resto.
    Si no encontrara en mi familia, espacio para mis proyectos, por lo que me conozco creo que intentaría buscar el camino para tenerlos.
    Repito, no ignoro que estos sucesos de tu entrada, afectan a muchos.

    ResponderEliminar
  14. Lo llevan peor, sobretodo, cuando su papel ha quedado relegado al de padres y ya no funcionan como pareja, no tienen nada que decirse y no les apetece compartir otra cosa que los hijos y -mira por donde- no hay hijos con quien ejercer de lunes a viernes.

    ResponderEliminar
  15. Mara y Cuyá, cuando Luis Antonio hablaba de que nunca me defino en mis entradas decía una gran verdad pero no podría ser de otra manera, cada uno debe expresar su lo que el texto le dice, sin más.
    Tú lo ves desde la perspectiva de las relaciones padres/hijos y la responsabilidad y los condicionamientos que esa relaciones ofrecen y yo lo veo, voy a definirme en esta ocasión, desde la perspectiva de como las propias parejas "salvan" su relación gracias a los hijos y como cuando ellos ya no están afloran las contradicciones que se han pretendido ocultar. Hablo de los hijos como "salvaguarda" y garantía de una relación y cuando ésta desaparece o se transforma, sólo queda el vacío, la frustración y el sentimiento de fracaso.

    ResponderEliminar
  16. Exacto Tesa, esa es la idea que quería expresar aunque por supuesto cualquier otra es posible. El reconocimiento del fracaso de una relación o el reconocimiento de que esa relación estaba basada en algo ficticio o especialmente frágil puede llegar simplemente con el alejamiento de los hijos. Eso no quiere decir que las relaciones con los hijos sean falsas si no que las relaciones en la propia pareja han perdido su sentido propio.

    ResponderEliminar
  17. Pues vamos a ver Doc. yo me pongo en el lugar de los hijos..

    Y es que cuando uno estudia fuera encuentra a faltar tanto sus lazos familiares que agrdeces que te vayan a despedir a los andenes de un tren!!

    Poco te importan en esos momentos que tus padres no se lleven bien lo único que quieres es verlos allí a los dos despidiéndose de tí.

    Igual yo veo desde otro punto de vista tu entrada, pero ya te digo los hijos en esas situaciones solo hemos querido ver a nuestros padres y despedirnos. Por lo menos yo en mi época.!!

    Besitos Doc

    ResponderEliminar
  18. Me ha encantado el comentario de Tesa.

    En mi opinión ha captado perfectamente la esencia del relato. Yo siempre parto de la base que los relatos no tienen nada que ver con la vida personal del autor. Si coincide o no, es algo accesorio y totalmente prescindible.

    Ya existen innumerables blogs en los que la gente cuenta sus cosas en primera persona y hablan de ellos, están en su derecho.

    Pero los relatos o micro relatos (como sería este caso) recrean situaciones, observaciones, o simplemente reflexiones que se pueden ficcionar para resultar más atractivos y generar la posibilidad de lecturas abiertas y múltiples.

    El relato habla de la orfandad de los padres durante los días laborables. Habla del miedo a enfrentarse a una semana vacía sin el/la hijo/a, el único nexo para la pareja descrita.

    El/la hijo/a para ellos es prioritario, importantísimo, tanto, que por eso aceptan el sacrificio semanal de ofrecerle una despedida conjunta, disimulando ante su criatura amada, el desasosiego que ya empieza a apoderarse de ellos tras su ausencia.

    El resto, lo que haría cada cuál, son opciones legítimas y variadas. En mi primer comentario, honestamente me decanté por aguantar. Creo que pierden menos los tres protagonistas.

    A no ser que si el relato tuviera continuación, como la vida, la situación se volviera insostenible. Pero eso nunca se sabe después de un The End y entraría en la categoría de la especulación.

    ResponderEliminar
  19. Los padres no serían padres si no sufriesen por sus hijos.

    ResponderEliminar
  20. Creo que esa opción, la del fracaso, es una más entre las muchas que podrían dar vida a esa escena.
    No creo, ni mucho menos, que sea la única. Ni siquiera la mayoritaria.
    Creo que los padres tenemos una vida más allá de los hijos, tanto en pareja como individualmente. Es cierto que hay parejas que se agarran como a clavo ardiendo a los vástagos para aguantar el tirón, pero hay otras muchas que no. Creo que estais generalizando demasiado, la verdad.

    Un saludo,

    ResponderEliminar
  21. Novicia, en mi comentario me ciño al relato. Y para mí no dice más de lo que dice.

    Es una situación particular que vivirán algunas personas. Ignoro que porcentaje, me da igual si es el 1% o el 90%. Eso tendrían que decirlo todas esas empresas absurdas que se ganan la vida publicando estadísticas, ignoro si rigurosas o no, ya que es imposible comprobarlo.

    El resto, lo que usted o cualquiera haría, para mí está fuera de lo que leo en el relato. Aunque usted, por supuesto, es libre de personalizarlo si quiere.

    Soy incapaz de descifrar las intenciones subliminales de ningún emisor. Y tampoco me importan. Si lo emitido no me provoca nada, aunque lo hubiera escrito Cervantes, me resultaría indiferente.

    ResponderEliminar
  22. Anónimo, si para ti el relato no dice más de lo que dice, te ciñes a él y el resto está fuera, y encima eres incapaz de descifrar las intenciones subliminales de ningún emisor (sic) que tampoco te importan, ¿qué hacemos, tú incluido, aquí, comentando?

    No es una pregunta retórica, me gustaría tener una respuesta.

    ResponderEliminar
  23. ¿Tú crees,Lisebe, que a los hijos no les importa que sus padres se lleven bien?
    ¿Crees que se conforman con las meras apariencias de estabilidad aunque esa estabilidad no exista?
    Acepto tu punto de vista, pero creo que la hipocresía solo aplaza lo inevitable.
    Corsario, los padres sufren por sus hijos pero no pueden usar ese sufrimiento para limpiar sus conciencias.

    ResponderEliminar
  24. Anónimo, me apunto tu idea sobre las diferencias entre relato y autobiografía. Aguantar una situación es posible siempre que lso que intervienen en ella estén en condiciones de hacerlo. Estoy pensando, por ejemplo, en como varía el concepto de aguante en una de esas torres humanas de Cataluña entre si eres de lo que está abajo o eres de los que está arriba.
    Cualquier visión es posible y aceptable, Novicia, cada uno que vea lo que quiera ver.

    ResponderEliminar
  25. Fauve, le contestaré yo también con preguntas:

    ¿Usted cuando comenta siempre tiene una intención?

    ¿O un comentario es una simple exposición de una impresión tras la lectura?

    ¿Usted cree que esa impresión es necesario personalizarla siempre?

    Otra cosa es generar un debate, que veo que está pasando últimamente por aquí, tal vez por qué los temas interesen más.

    Y le confieso que soy incapaz de descifrar ninguna intención, ni tampoco las suyas, pero no es la intención lo que me interesa en una lectura, sino mi propia apreciación.

    No hay más, si usted es capaz de ver más, la felicito y tal vez debería ser usted quien me diga lo que busca (y encuentra) en una lectura.

    ResponderEliminar
  26. Las diferencias entre relato y autobiografía son tan obvias que me parece una perogrullada indicarlas, con todos los respetos.

    Anónimo, yo respondo a tus preguntas respuestas a mi pregunta con otra pregunta:

    ¿Eres gallego? :P

    Bueno, adelanto que sí que me gustan los debates que se generan en los blogs, ya sean por relatos, autobiografías, opiniones, generalizaciones, personalizaciones o indicaciones. Y hasta por las preguntas.
    ¡Soy rarita!

    ResponderEliminar
  27. Y para leer, leer, no voy a los blogs, prefiero los libros.
    Con todo el respeto también.

    ResponderEliminar
  28. Doc:

    Por desgracia a los hijos les afecta demasiado el problema de los padres, en el caso de que por una vez verlos juntos signifique que te vayan a despedir... para el hijo es como una pequeña victoria! nó como una hipocresia.

    Y aunque triste es lo que muchos hijos desean que ALGUNA VEZ AUNQUE SEA POR ELLOS DEJEN SUS DESAVENENCIAS APARCADAS, Y ESTEN POR EL HIJO/A.

    Así que míralo desde este punto de vista y entenderás a lo que me refiero, ¡por qué los hijos siempre han de estar enmedio de estas situaciones que ni les vá ni les viene , de padres con problemas!!

    Creo que no es pedir demasiado una despedida para su hijo/a sin problemas porque se sobreentiende que los dos quieren a su hijo/a y no considero hipócrita que el joven quiera despedirse de los..

    Después como dice el dicho: "pueden hacer de su capa un sayo" si quieren pero mientras esté el joven o la joven el dejar aparcados sus problemas lo considero de amor hacia su hijo/a, NO UN ACTO HIPOCRITA.

    Besitos Doc

    ResponderEliminar
  29. Algunas veces vamos por la vida de accidente en accidente. Al estilo de estas Crash Test Dummies.

    ResponderEliminar
  30. Uffffffffff, lo siento Krapp pero no entro a este trapo....
    No me gusta la gente que no da la cara.

    Very sorry, porque sabes que me meto en todos los charcos y me gustan los debates....

    Un beso

    ResponderEliminar
  31. De accidente en accidente hasta el accidente final, Valentín.

    Entendido, Novicia, aunque cada uno hace lo que cree más oportuno y todas las opiniones son válidas, yo también soy más partidario de usar un nombre como referencia.

    ResponderEliminar
  32. Fauve, solo tengo una patria: el asombro.

    Pero no asombro en la acepción positiva, hermano de maravilla o fascinación, sino en las más negativas de todas: pasmo, confusión, estupor, estupefacción…

    Me alegra que le guste el debate.

    Y leer libros no es incompatible con leer relatos o creaciones de autores (aficionados o no reconocidos) que no tienen una obra editada y que aprovechan la red para publicarlos libremente.

    ResponderEliminar
  33. Novicia, no tengo ningún interés en gustarle a usted.

    Y se contradice, si no quisiera entrar al trapo, se hubiera podido ahorrar este comentario.

    Pero no lo ha hecho, como tampoco ha evitado en sus anteriores comentarios referencias solapadas -sin citar al comentarista- como cuando habla de cadenas (palabra que no sale en el relato para nada, sino en un comentario) y en el segundo comentario cuando comenta que generalizamos (en plural, no dice quién generaliza) mucho con el tema.

    Tampoco sé de que trapo habla, ya que se puede discrepar con los comentarios, ¡faltaría más! pero desde luego, todos los aquí publicados, mantienen una corrección impecable.

    Usted para mí es tan anónima como todos los que participan aquí y en todas partes.

    ¿Quién es Novicia? ¡No tengo ni idea! ¿Un nick que le gustó en su momento?

    ¿Y por qué tendría que saber quién es usted para comentar o debatir?

    A mí no me hace falta saberlo. Al contrario, sería un inconveniente. Si conociera datos sobre usted, a la larga me condicionaría en mis comentarios. No habría en ellos tanta sinceridad e independencia. Y más en temas impersonales como son los relatos.

    Lo he dicho mil veces, pero no me importa repetirlo, blogger permite la opción de anónimo para intervenir, porque esa opción da prioridad al comentario, no al emisor.

    Los bloggers que quieran limitar esa opción, pueden hacerlo, opciones hay muchas y todas previstas. Desde no permitir comentario alguno, a permitir sólo los registrados en bloggers, las de blogs cerrados con acceso restringido con usuario y contraseña, la de filtrar los comentarios antes de publicarlos…

    Lo democrático es respetar todas las opciones si se entra en un juego. Y si alguien no le gusta, la opción más correcta sería ignorar a los que optan por esas opciones que no gustan, no citarlo de manera indirecta.

    ResponderEliminar
  34. Anónimo, parece mentira que seas tan listo para unas cosas y tan tonto para otras, y encima tan inconstante (te he visto mencionar ya tantas patrias que...): ¿Acaso comentas los libros y relatos publicados que lees? Pues ahí tienes ya la diferencia entre un blog y un libro. ¿Y por qué comentas, si no hay que comentar relatos, según tú? Bueno, la verdad es que no quería entrar al trapo; veo que tanto tú como el no anónimo os estáis poniendo muy agresivos con la gente y no sé qué ánimo tenéis, si es el cabreo por la crisis, si es la primavera que la sangre altera o si símplemente os divertís insultando y humillando a la gente para quedar por encima. A mí me encanta pinchar, lo reconozco, pero mi deseo es que jamás llegue al punto de hacerlo con vosotros: hiriendo y siempre queriendo quedar por encima de los demás.
    Que no somos tan tontos, ni vosotros tan listos.
    Espero que volváis a la calma, sea cual sea el motivo que os tiene a ambos tan alterados, y que se pueda seguir leyendo esto tranquilamente y comentando cada uno su propia opinión sin ser atropellado.
    En cualquier caso, si no es así pues con no volver, listo.
    ¡Será por blogs!

    ResponderEliminar
  35. Krapp
    parece que no sé expresarme correctamente. Es que a mí criterio no pueden ser los hijos tomados como "salvaguarda" de ninguna relación. Quien lo hace supongo que ya se habrá dado cuenta de lo que conlleva sin tener que esperar el día en que el joven se vaya.
    No entiendo cuál es acá la cuestión.
    Tú has planteado algo que ocurre, y yo también. Y seguro que entre estas dos realidades hay muchísimos matices, tantos como parejas con muchos años de convivencia.

    ResponderEliminar
  36. Mara y Cuyá, todas las visiones son posibles. Yo conozco casos en que la gente "aguanta" relaciones sentimentales por el tema de los hijos, así como hay gente que "aguanta" relaciones sentimentales por no perder un piso, un coche o un patrimonio. ¿Es y lógico que la gente actue de esa manera? Por supuesto, pero pasa. Pasa aunque nos parezca absurdo y sin sentido. Las personas utilizan cualquier argumento para justificarse incluso aunque esos argumentos puedan parecernos pergrinos a los demás.
    Las relaciones sentimentales están llena de matices pero la gama es limitada y hay una serie de modelos por llamarlo así que se repiten con más asiduidad que otros.

    ResponderEliminar