02 diciembre 2008

El vuelo de los egonios


Digámoslo claro: los egonios piensan que Dios los creó un día en que se sentía especialmente atinado. Según ellos, y cualquiera les contradice, desplegó su más preciada colección de redomas y se valió de inigualables ingredientes que luego mixturó con extraordinario ingenio para crear al primer, aunque incompleto, egonio. La llegada posterior de trabajadores extranjeros proporcionó el elemento feraz que faltaba al permitir la cristalización del egonio definitivo y autosuficiente.
Es verdad que la independencia de Egonia no supuso la eclosión de aquella joya deslumbrante  como algunos pensaban. Hubo conflictos militares, guerras, corrupción y alguna que otra repugnante dictadura. No podía ser de otra manera, cualquier proceso de crecimiento y desarrollo requiere que cada una de las fuerzas en juego alcancen su máximo de potencia antes de ser reconducidas por la necesidad de un equilibrio estable con las demás. Los egonios, maestros en tantas cosas, también eran maestros en la espera y supieron aprovechar el tiempo.
¡Vaya si lo aprovecharon!
Para ello decidieron crear una cultura basada en el malestar. La magistral cultura egonia enseñó al mundo como se puede sacar partido de las fragilidades, los conflictos no resueltos e incluso de los desechos acumulados en los arrabales de la vida. Literatura, arte y música para demostrar al mundo que estaban preparados para echarle un pulso y ganarlo sin esfuerzo y con elegante donaire.
El triunfo fue absoluto.
Todos, en todas partes, quisieron ser egonios.
Individuos del más alejado confín adoptaron la moda egonía, la forma de hablar egonia, la forma de gesticular egonia, la forma de escribir egonia. Sí, incluso aunque rechazasen el desastre que era Egonia como país. Un país potencialmente rico pero esquilmado con suprema elegancia por egonios sin escrúpulos.
Pronto, a los asombrosos egonios les quedó estrecho su mustio territorio y decidieron apoderarse del resto del mundo. Iban bien preparados, sabían que todos envidiaban su sabiduría y su estilo inconfundible. Además llevaban consigo su mejor arma: el orgullo, eso que los malvados y envidiosos confunden con petulancia.
¡Qué fácil les fue llegar a las cimas más altas!
Eruditos en privaciones, la conquista de la Tierra fue un paseo.
Pero no hicieron lo habitual.
No, señor.
En vez de territorios fueron más sutiles y se dedicaron a la conquistar el cerebro de sus semejantes gracias a sus desmesurados conocimientos de la psique humana.
Adueñados de las mentes lo demás vino por añadidura.
Ahora ellos son los dueños de nuestro destino y nos permiten a los demás ser sus humildes servidores con la condición de que sigamos siendo portavoces de su grandeza.
¡Qué grande es ser egonio!

10 comentarios:

  1. Pero cómo ha podio usted definirme tan bien. Ni que me conciera...jajaja. SAludos desde egonia y los conflictos irresueltos.

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  2. Yo también no paro de sacarle partido a Egonia. Saludos.

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  3. Buenas noches.

    Pues a mí esta entrada me ha recordado un libro de Reiner Zimnik, "Los tambores", aunque más bien ha sido por el tono y el estilo. También los tambores,al igual que los egonios intentaron la conquista de la Tierra, aunque lo suyo se convirtió más bien en un círculo, y no precisamente de suicidas perezosos, por cierto, ;-)

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  4. Me gustaria ser de Egonia puedo???

    Besos Doc.

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  5. Vamos a ver Dr. Krapp. Me he quedado obnubilada con tu historia de ergonios. Lo que somos y en lo que nos convertimos... Pero ¿no serás tú uno de ellos? Miedo me das; creo que tu final de delata.
    Angie.

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  6. Perdón, me corrijo "egonios" y "te"

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  7. Si no hay una peli con este argumento, deberían hacerla ya... antes de que muramos todos.

    Juer que kukis te dan, Krapp :P

    Un beso, anda, y abrígate que fai un frío de carallo

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  8. Yo doy fe de que existen los egonios. En mi entorno hay bastantes infiltrados que poco a poco van haciendo una labor de "zapa" disfrazada de apostalado benefactor, pero estoy sobreaviso y no pienso cruzarme de brazos. ¿Ellos o nosotros? Esa es la cuestión...

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  9. ¿Ustedes, Soport. and Dr.Freud, son egonios? ¿Pero de los buenos o de los malos?
    Luna, no conocía ese texto pero se agradece la comparación conociendo tu proverbial buen gusto.
    Sí,Lisebe, aunque no creas que en su mundo todo sea tan paradisíaco.
    Nadie puede estar seguro de nada, Angie, quizás este doctorcito sea uno de ellos pero no soy yo quien lo va a afirmar, prefiero que lo descubran los demás.
    Novicia, lo de la película sería buena idea si alguien se atreviese a hacer el guión. Lo mio son solo las pequeñas sinopsis no compormetedoras. Besos.
    Luis Antonio para mi que eso que dices de labor de "zapa" va con segundas. Comparto tu postura, ya les han dado excesiva cancha a esos hipócritas.

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  10. Krapp , pero como pequeño sinopsisador no comprometido, lo haces rebien ;)

    Un beso (K) y buen finde

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