07 marzo 2008

Héroe matutino

Suena el persistente zumbido y el cuerpo del héroe se transforma en campo de batalla donde Sueño y Vigilia se disputan sus despojos.
Muy pronto, Sueño huye hacia su oscura guarida consciente
de su segura venganza en la propiciadora noche.
Vigilia entrega al héroe su perdido cuerpo y éste, tras apagar el zumbido, se levanta de su lecho de batalla.
Mil maldiciones salen de su heroica boca, mientras se estira como un dios que desea afrontar su destino. No pierde el tiempo y emprende intrépido su majestuosa marcha hacia la estancia destinada a sus abluciones matinales.
Veinte minutos más tarde, ya limpio y despejado, se toma un refrigerio caliente
con expresión erguida y desafiante.
Recoge sus objetos de poder, cierra su mansión, llama a la máquina transportadora y baja hacia su otra realidad.
Cuando el ascensor llega abajo, se ha transformado en una rata con el rabo entre las patas, bien dispuesta y preparada para la decepción diaria.


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