10 diciembre 2007

Pobre Mister Jones



Espero que papá no se enfade mucho, pero ya sabes como es él. Tú lo conoces bien, ¿eh pillín? Siempre has sido su confidente, su amigo, su socio y yo siempre he sido la típica hija solitaria y abandonada por sus padres.
¿Qué pensará cuando te vea con los ojos arrancados de las cuencas y tirados como canicas gemelas por el suelo de la habitación? Esos ojos fijos, como dicen que tienen los muertos, que aterrorizaban mis vigilias nocturnas sabiendo que estaban allí, mirando al techo en el cuarto de al lado.
Pobre Mister Jones.
¿Qué pensará cuando te vea sin boca -con la que decías esas cosas tan graciosas para meterte conmigo- y en su lugar sólo quede ese agujero con tan mala pinta, oscuro y feo como entrada de pozo?
Pobre Mister Jones, obre desnarizado.
¿Cómo llevará mi padre que ya no puedas gesticular con tus brazos, aquellas especie de palos tirados en la papelera, ni mover tus piernas inexistentes y que tan siquiera puedas estar sentado sin caerte?
Pobre Mister Jones, pobre muñeco roto.
Sueño de muchos, negocio de algunos.
Pobre mi papá ventrílocuo, sin muñeco y con hija asesina.
"No te asustes, nena. Piensa que es un compañero de juegos. Como un hermanito. Gracias a él tenemos esta casa tan bonita y puedes estudiar en ese colegio tan caro" "Pero él no es de verdad" "Como si lo fuese. Debes considerarlo como un miembro más de la familia"
Pobre Mister Jones. Lo tenías todo ¿eh? y sólo eras un trozo de madera relleno de trapo.

  • Tú también eres de madera y trapo.
  • Mientes, Mister Jones. ¡¡¡Yo soy una niña de verdad!!!
  • Las niñas de verdad no hablan con muñecos rotos.
  • Me estás engañando con una de tus trampas. Quieres vengarte por lo que te he hecho.
  • Dime, niña de verdad ¿por qué no sangraste cuando al arrancarme los ojos con la navaja te cortaste un dedo? ¿Dónde está tu sangre? El dedo tiene un corte profundo pero no ha salido ni una gota por ahí.
  • Es que estoy enferma.
  • ¿Enferma? Estás enferma de envidia porque el ventrílocuo me prefiere a mi, al gran Mister Jones.
  • MALDITO, MALDITO, MALDITO...
    ----------------------------------------------
    Ya no puedes hablar ¿eh? Te he arrancado el corazón y la lengua y eres un pelele irreconocible. Sólo espero que papá no se enfade mucho ya sabes como es él. Tú lo conoces bien, ¿eh pillín? Siempre has sido su confidente, su amigo, su socio y yo siempre he sido la típica hija solitaria y abandonada por sus padres.

10 comentarios:

  1. Coño, que esa niña, después de mister jones, viene a por mí

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  2. Todos los desatendidos, sienten la tentación de venganza. Si no pueden vengarse directamente de su “desantendedor”, cualquier víctima al alcance, les resulta adecuada.

    Si la víctima además es inanimada y sin capacidad de reacción, miel sobre hojuelas.

    Las preferencias, las preferencias… Siempre tan inexplicables e injustas.

    Esforzarse por gustar, a padres, madres, hijos, vecinos, vecinas, compañeros, compañeras, amigos, amigas… ¡qué terrible y absurda tarea!. Al final, gustar es algo fortuito. No proviene del esfuerzo.

    Si los textos tuvieran la obligatoriedad, -que no la tienen- de provocar infinitas conclusiones y/o interpretaciones, aquí podríamos hablar de dos egoísmos: el de un padre que prefiere a su muñeco manipulable, que es al final el conductor de sus ingeniosidades. Y el de una hija que no acepta una competencia, que considera desleal. Una lealtad obligatoria, rendida a la propia sangre de una forma totalmente irracional e inevitable.

    ¿Preferir un objeto antes que a su descendiente legítimo, por cuyas venas corre la misma sangre? ¡Padre desnaturalizado, pardiez!.

    Delito añadido: ¡El muñeco es feo de cojones!. Si se lo encuentra alguien en cualquier esquina, queda en estado de shock a perpetuidad.

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  3. Pierda cuidado, Corsario la niña-muñeca no tiene con usted motivos personales para perseguirlo y liquidarlo.

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  5. Fíjese bien, Anónimo: si Mister Jones dice la verdad, ¿por qué habría de mentir un muñeco que ve llegada su hora final?, la niña no es hija real si no otra simple muñeca de ventrílocuo celosa de la prevalencia de Mister Jones y que utiliza lo de ser hija como forma de imponerse. Entonces, hay una muñeca celosa que como tal puede ser manipulada por el propio ventrílocuo al igual que el otro muñeco. ¿Es todo un montaje del hombre que está detrás? ¿Se trata de un asesinato dentro del show del ventrílocuo? Son demasiadas incógnitas que deben resolver ustedes mismos a partir de sus propios puntos de vista

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  6. Así que dos muñequitos celosos. ¡Vaya, vaya bocadillo de caballa!. ¡Cómo le gusta a usted el melodrama!.

    No se libran de la perversidad, ni siquiera unos muñequitos de nada, y feos, casi tétricos, insisto, de cojones.

    Siempre he pensado, con todo respeto, que los ventrílocuos padecían una especie de esquizofrenia, al tener que desplegarse en tantos personajes.

    En cuanto a la mentira, seguro que todos mienten. Muñecos y hombres.

    El ventrílocuo podría inventarse ese melodrama del asesinato muñequil en directo, para así dar más veracidad a la supuesta “humanidad” con la que intenta insuflar a sus muñecos.

    Y de paso le da una lección moralizadora al respetable, echándoles en cara como el ansia de protagonismo, demasiadas veces, y absurdamente, prefiere llevar a la destrucción e incluso a la autodestrucción, antes que ceder el cetro a unos supuestos rivales.

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  7. Anónimo:
    ¿Es acaso la esquizofrenia de los ventrílocuos un reflejo de la esquizofrenia de Dios el gran ventrílocuo?
    ¿Será la pasión de Mister Jones un reflejo de la pasión de Cristo?
    ¿Es la niña un reflejo de la Eva bíblica, la madre de todos los pecados?
    ¿Lo que acabo de decir es pura misoginia?
    ¿Cuando uno adopta una personalidad distinta a la habitual, a la que lleva encima, esta segunda personalidad es inferior en rango y valor a la primera? ¿Por qué el adoptante tiene que ser culpable de los pecados del adoptado y viceversa?

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  8. Cuántas preguntas, ¿no?. Qué, un día con pocos pacientes… ¿No ha trepanado ningún cerebro hoy?

    Uan: Si Dios fuera un gran ventrílocuo, es indudable que no se aclara con tantos muñecos, y se equivoca con los personajes todos los días. Por lo tanto él no escenifica, sino que genera un esperpento diario.

    Tu: Mister Jones no es apasionado, es un petulantillo, feo de cojones, que se lo tiene creído, porque su amo-manipulador, lo ha hecho famosillo ante un limitado público bobalicón.

    Zree: Esa niña no es ni medio pecadora, es una tontaina vanidosa que no soporta la competencia. Ni siquiera es una buena asesina, pues titubea demasiado y permite que el muñeco le haga dudar sobre su “humanidad” o no.

    For: Es una misoginia muy Light. Pues no puede ser auténtica cuando es tan preparada.

    Fai: ¿Rango y valor para la personalidad, Dr.? ¿Un tanto reaccionario, no?. ¿Desde cuándo unas personalidades valen más que otras?. ¿Culpabilidad?. Lo que yo decía, es usted adicto al melodrama, a la intensidad, al fuego, a desorbitarlo todo. Esa expansión, esa sobredimensión, le subyuga sin duda.

    Epilogue: El relatillo no está mal, pero no puede dar tanto de sí. ¿O piensa estirarlo más?. ¡No debe ser nadie usted con una barra de plastilina!.

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  9. Sí, es cierto: hoy me he dedicado casi exclusivamente a trepanar su propio cerebro llevándolo a cierto territorio conocido (permítame un icono de sonrisa)
    No ningunee el valor del Omnipresente, fíjese en la riqueza y variedad de sus obras.
    No confunda términos: la pasión de Cristo fue una pasión de otro tipo no una cuestión de pura petulancia. Cristo ha sido muchas cosas incluso payaso, recuerde Gospell, o hippie, el Superstar ¿por qué no iba a ser muñeco?
    La niña es una niña muñeca que como todos/as se ha creído su papel. ¿Se le puede reprochar algo?
    Lo del rango y valor como actitud reaccionaria es curiosamente confirmado por sus palabras posteriores pretendiendo darle una determinada categoría a lo que es un humilde texto en un blog.
    Procuraré contestarle a cada una de sus intervenciones y siempre con la máxima cortesía y cordialidad, actuar de otra manera me parecería un atentado a las buenas formas requeridas.

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  10. Oiga, contenga esa rabieta injustificada. Usted puede borrar lo que quiera, que como le he dicho hasta la extenuación, a mí me importa poco. Es un entretenimiento. De hecho me resultó extraño que usted haya quitado la restricción para revisar los comentarios.

    Usted no ha respondido. Ha lanzado una serie de preguntas. Y desde luego mi respuesta era irónica sobre esas preguntas exageradas, que lo eran, aunque lo niegue.

    Una cosa son las buenas maneras, que no han dejado de estar presentes, y otra distinta es la hipersensibilidad exagerada y ahora sí escribo expresamente una grosería: ¡Cogérsela con papel de fumar!.

    Y por supuesto no manipule usted, diciendo que yo le he dado una categoría a su texto. Cuando está escrito que lo único que pretendía era precisamente manifestar mi sorpresa ante lo que podían dar de sí las diferentes interpretaciones.

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