06 julio 2007

Terapias nihilistas



-Nada doctor. He seguido todos los tratamientos que usted me ha indicado, pero sigo igual.-¿Leyó a Cioran como le indiqué?-Sí, doctor, y me resultan terriblemente enternecedores sus aforismos. ¿Se acuerda cuando dice aquello de: "La gente me produce asco, tengo asco hasta de mí mismo. Deseo una destrucción completa de todo lo humano, incluidos ellos e incluido yo, ya que no soy especial ni mejor que ellos"? pues mire, nada más leerlo quería salir a la calle para abrazar a mis semejantes. Estoy preocupado ¿y si acabo convirtiéndome en un hippie?-No hay peligro. El hippismo, siendo una dolencia de mucha gravedad, sólo se da en casos muy raros. Usted no está en peligro inmediato. Por cierto, ¿Celine que tal?
-Celine bien, gracias. El viaje al fin de la noche, me resulta una lectura placentera.

-¿Sólo placentera? -Sí, fíjese que cuando leí la cita esa de " El amor es el infinito puesto a la altura de los caniches" Decidí comprarme uno.-¿Un qué? -Un caniche, claro
-También le recomendé la lectura de Schopenhauer o de Kierkegaard.-Mire, a mi El mundo como voluntad y representación me resulta una lectura muy poco ligera. El autor es demasiado alemán, usted ya me entiende. Si le soy sincero sólo pasé del primer capítulo. Respecto al danés tiene una angustia demasiado angustiosa para mi gusto. Se ve que es clérigo y también que estaba muy resentido por culpa de aquella mujer que se resistió a sus encantos existencialistas.-¿Será inutil entonces que le hable de Heidegger o Sartre?-Más bien. El primero era un nazi recalcitrante. El segundo... ¿qué ideología tenía el segundo? Decía que era comunista-maoista y no se cuanta cosas más, pero para mi que su máxima felicidad era lo encantado que estaba por haberse conocido, y eso que era el tipo más feo que parió el siglo XX.
-Amigo, lo suyo no tiene buena cara. Además de lo dicho sé que ha visto "La Naranja mecánica, Senderos de Gloria, Johnny cogió su fusil, Espartaco, La Jauría Humana, La Jungla de Asfalto, Grupo Salvaje, Perros de paja, La Invasión de los Ladrones de Cuerpos, etc... y no ha habido mejoría alguna. Sólo se me ocurre una única terapia posible sin tener que recurrir a la cirugía radical.-Dígame usted, doctor. La seguiré por muy traumática y dolorosa que sea.-Bien: a partir de ahora seguirá sin pestañear la programación de tarde de las cadenas privadas de TV. De lunes a viernes y sin excusa.-¡¡¡Doctor, por favor, eso no!!! ¡¡¡Doctorrrr!!! ¡¡¡No me joda!!!

4 comentarios:

  1. Si este pobre abuelete -muy buena la caricatura de Borges- padece un optimismo incurable, mejor sería provocarle una reacción a la inversa: Tenerle una semana sin descanso pasándole todos los capítulos de la Casa de la Pradera.

    Puede que así se le pase la ñoñería.

    El nihilismo es un camino de vuelta. Se ha ido antes por otros sitios. Tal vez este abuelete ha querido atajar, y es mejor que recorra todas las sendas del empalago y significaciones fatuas para llegar hasta él. Si es que quiere llegar. Que tampoco es un destino muy habitual. Mejor destino es Torremolinos.

    ¡Menudas películas le ha recomendado!. Más que invitar al nihilismo invitan a enrolarse en los Lating King, sino fuese tan ancianete. Se salva Senderos de Gloria: ¡ magistral!.

    Sartre antes que militante era un pensador, un ser humano concienciado, con sus oscilaciones legítimas como todos. Su autobiografía: “Las palabras” no sólo no es nihilista, sino que regala una belleza difícil de superar. Hay más amor en ese libro que en todas las telenovelas de la historia. Dependiendo de lo que sea amor para cada cual.

    Pero este abuelo no lo entendería. Quiere remedios rápidos. Entre la avidez que demuestra y el poco tiempo que le queda... Así que si lo de la lacrimógena Laura Ingalls no funciona, ¡hágale una lobotomía!.

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  2. No sé si los métodos cercanos al conductivismo tendrán éxito en este caso. La pérdida de la visión nihilista de la vida es un tema muy escabroso que requiere soluciones individualizadas. Tampoco estoy seguro si la enfermedad adquirida por ese señor sea la gazmoñería o/y el ñoñismo. Se le ve que es un señor mayor, como usted ha dicho su parecido con Borges es asombroso, y siempre corremos el riesgo de que sea peor el remedio que la enfermedad. El abuelete teme morirse sin alcanzar la condición que uno espera encontrar siempre en un anciano, es decir el sentimiento de abandono hacia el mundo y sus semejantes, y por eso necesita soluciones urgentes y satisfactorias.

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  3. Yo le pondría a aprender jardinería. Y sin haberlo planeado me ha salido un pareado. Disculpen.

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  4. Vaya, me deja usted extrañamente sorprendido.¿Está usted queriendo decir que la poda de setos y el cultivo de ficus es un camino hacia el nirvana?. ¿De ahí se deriva quizás aquella idea del Cándido de Voltaire de que al final lo único realmente importantes es que cada cual cultive su huerto?

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